domingo, 29 de abril de 2012

Europa: la mentira histórica

Bodega de un barco negrero. Grabado de 1873. Anónimo.
Existe, en general, la mítica convicción de que Europa ha sido origen absoluto de la civilización moderna con sus raíces bien ancladas en el pasado grecolatino. De esto casi no se duda, se realiza más bien un acto de fe al asumirlo. La consecuencia directa de esta asunción pseudorreligiosa de la maternidad civilizatoria de Europa sobre el resto de la humanidad es el eurocentrismo del que hemos padecido durante siglos los latinoamericanos. Es necesario, pues, terminar con este mito, el mito europeo.
Para empezar es necesario señalar que la historia de las civilizaciones no es la historia de un conjunto de desarrollos civilizatorios independientes entre sí que solo en segunda instancia se influyen mutuamente. La historia de las civilizaciones es, por el contrario, una secuencia de civilizaciones que conducen unas a otras por trasvasamientos culturales a través de los intercambios comerciales, las expediciones de exploración y los episodios de invasión, conquista, colonización.
En el caso de Europa esto ha sido claro. La civilización griega se asentó sobre el prolífico intercambio comercial mediterráneo recibiendo como herencia los aportes culturales egipcios, cretenses, fenicios, etc. Unos de los elementos que distinguió a los griegos y que influyó seguramente en su configuración mental, el alfabeto, lo heredaron de los fenicios. También había un importante desarrollo de la aritmética y la geometría en Egipto asociada a las actividades agrarias y las observaciones astronómicas y es dificil creer que esto no tuvo influencia en el desarrollo matemático posterior de los griegos. La civilización romana, a su vez, al expandirse sobre las colonias griegas no hizo más que absorber amplia y profundamente un sólido desarrollo cultural previo que se patentizó en casi todos los aspectos de la vida republicana e imperial. Seguir leyendo en fernandogutierrezalmeira.wordpress.com

Hambruna en África


La hambruna persiste en los países de África Occidental y Central y ha expuesto la vida de millones de personas en el peligro de muerte, entre ellas un millón de niños.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); 15, 6 millones de personas en África sufren por una crisis alimentaria grave, lo que ha provocado la declaración de estado de emergencia en esa zona.

La sequía y como consecuencia la perdida de las cosechas, las plagas de insectos y los altos precios de los alimentos se conocen como las principales causas de esta crisis.

La ONU calcula que un millón de niños de la zona Sahel (formada por ocho países de Senegal, Malí, Mauritania, Burkina Fasso, Níger, Nigeria, Camerún y Chad) que padecen de desnutrición, requieren de tratamiento urgente.

Tanto es así que Unicef ha solicitado una ayuda de 120 millones de dólares para paliar la crisis que atraviesa la región, no obstante, solo el 20% de esta cantidad se ha recaudado.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) convocó a una reunión urgente en Roma el 18 de agosto para buscar con ministros y expertos soluciones a la grave hambruna que azota al continente africano.

"En esta reunión, a la que podrán asistir los ministros de Agricultura de los 191 países miembros de la FAO, se evaluarán la actual situación, las necesidades y déficits de la crisis, y se identificarán programas concretos para el Cuerno de Africa", anunció en un comunicado esta agencia de Naciones Unidas.

La hambruna afecta a unos 12,4 millones de personas en Somalia, Yibuti, Etiopía y Kenia, según datos de la FAO.

"Se trata de una reunión operativa de alto nivel para acordar medidas urgentes en respuesta al agravamiento de la crisis en el Cuerno de Africa", indicó la entidad.

La FAO elaboró una "hoja de ruta" para apoyar la recuperación a corto plazo de la agricultura en la región, que requiere de forma inmediata fondos estimados en unos 103 millones de dólares, precisa este comunicado.

El encuentro sentará las bases para la Conferencia de donantes convocada por la Unión Africana en Etiopía para el próximo 25 de agosto.

Durante la reunión de Roma se debatirá la forma de ayudar a la población a superar la crisis y hacer frente a la falta inmediata de alimentos.

"Se estudiarán diversas medidas, entre ellas la de fomentar programas de 'dinero por trabajo' para la agricultura y de captación al uso del agua", explicó la entidad especializada en luchar contra el hambre en el mundo y que prepara programas de desarrollo a mediano y largo plazo para la región.

Los participantes se centrarán "en un enfoque de doble vía para resolver la hambruna en Somalia y de forma más amplia, la emergencia en el Cuerno de Africa", anunció la FAO.

La FAO ha solicitado 161 millones de dólares para salvar las vidas y los medios de subsistencia de millones de campesinos y criadores de ganado en la región del Cuerno de Africa, devastada por la sequía, y ha recibido o cuenta con compromisos que suman 57 millones de dólares.

"Es vital que salvemos vidas hoy y que salvemos también los medios de subsistencia de los que dependerán mañana las vidas de la gente", indicó Rod Charters, coordinador regional de emergencias y rehabilitación de la FAO.


Fuentes
es.globedia.com
elnuevodiario.com.ni

Privatización del agua en Senegal

País Bassari, Senegal - febrero 14,2007: la mujer en el río, la falta de agua corriente en las aldeas, obligando a las personas a existencias hasta en los ríos

A partir de Enero 2012, la empresa Sde (Sénégalaise des eaux), filial de la multinacional francesa Finagestion, se beneficiará de una concesión integral de 30 años sobre la producción y la distribución de agua potable en los centros urbanos y periurbanos de Senegal. El protocolo firmado le otorga igualmente la gestión exclusiva de las aguas usadas y de lluvia. Esto significa que durante tres decenios, el Estado senegalés no tendrá ningún control sobre este sector tan estratégico y sensible.

Por este acuerdo, Finagestion, 35 % propiedad de Bouygues, el cuarto grupo empresarial más grande en el sector global del agua (propietario del canal de televisión TF1, la cadena con más audiencia en Francia) obtiene el monopolio sobre la producción y la distribución de agua potable en zonas urbanas de todo el país, en detrimento de la Oficina Nacional de Saneamiento de Aguas de Senegal, Onas.

Esta reforma institucional del sector hidráulico senegalés, que debe entrar en vigor un mes antes de las elecciones presidenciales en el país en 2012, se ha efectuado sin previo aviso, justo en el momento en que se estaba llevando a cabo un estudio de viabilidad sobre la reforma del sector en el marco de una reorientación del papel del Estado en la gestión de las aguas. Sin haber tenido tiempo siquiera de poder revisar las primeras orientaciones estratégicas de la reforma para proponer un esquema institucional aplicable al sector hidráulico público, el Estado de Senegal decide confiar la inversión, la gestión y la explotación de las aguas a la Sde por una duración de 30 años.

Según los expertos en el sector, la atribución de esta concesión a la filial de Finagestion tendrá graves consecuencias sobre el sector hidráulico urbano, sobre todo porque durante 30 años, la gestión de las aguas urbanas escapará totalmente al control del Estado. Senegal estaba siguiendo un proceso estructural en la gestión de aguas con el apoyo de organismos internacionales, que le estaban permitiendo resolver los problemas de acceso al agua potable y al saneamiento en las regiones urbanas del país, especialmente en Dakar, reforzando y consolidando las estructuras hidráulicas. Ahora, este apoyo tendrá forzosamente que diluirse con un sistema de concesión integral confiado a una empresa privada, que hará que el estado tenga que recurrir a la financiación de bancos comerciales con el riesgo de que sean los consumidores senegaleses los que paguen finalmente el precio, que según los mismos expertos podría multiplicarse por dos o por tres, dependiendo de las tasas de interés crediticio acordadas por los bancos.

Además de las consecuencias sociales y de otras cuestiones ligadas con la transparencia, se vienen a añadir las consecuencias económicas para la empresa pública Onas, cuya suerte dependerá ahora de la Sde. La Onas, es la encargada del desarrollo y explotación de las infraestructuras y equipamientos del sector de saneamiento colectivo y autónomo de las aguas usadas y del drenaje de las aguas pluviales. Para ello, se apoyaba sobre pequeñas y medianas empresas locales privadas, a través de contratos públicos según la legislación en vigor, ya sea mediante subcontratas o abastecimiento de infraestructuras y de equipamiento. Ahora, la empresa privada Sde, no estará sujeta a estos procedimientos de casación de los mercados públicos y todo deja prever que para la provisión de suministros, piezas de recambio y equipamientos recurrirá a la ‘casa madre’ alojada en Francia.

La primera reforma institucional que el estado senegalés realizó en el sector hidráulico urbano, auspiciada por el Banco Mundial, el FMI y otras instituciones financieras en el marco de las alianzas públicas-privadas, data de 1996, cuando se escindió la Sociedad Nacional de Explotación de Aguas de Senegal (Sonees) en tres entidades: la Sones (Sociedad Nacional de Aguas de Senegal), la privada Sde (Senegalesa de Aguas) y la Onas (Oficina Nacional de Saneamiento de Senegal). Concretamente la Sde se encargaba a través de un contrato de arrendamiento de 10 años y de un contrato de servicios técnicos y comerciales con la Sones de la explotación de las instalaciones y del mantenimiento de las infraestructuras. También se encargaba de una parte de la red de distribución de agua potable y del cobro de las facturas, más el recargo por saneamiento. Su contrato debería haber llegado a su fin en 2006, fecha en la cual la segunda reforma debería haberse producido después de una adecuada evaluación. Sin embargo, una conveniente prórroga de cinco años le ha permitido continuar con el contrato, de tal manera que el mismo expiraba el 31 de diciembre de 2012.

Es de subrayar, que curiosamente, las próximas elecciones presidenciales se darán en febrero de 2012. Quizás sea pura casualidad, pero algunos analistas políticos sospechan que esta concesión se ha realizado en un marco de corrupción donde el financiamiento de la campaña electoral y el apoyo político al régimen actual estarían en juego. En todo caso, la arquitectura hidráulica urbana del país estará bajo el protocolo que acaba de ser firmado entre el Estado de Senegal y la Sde, en nombre de intereses extranjeros. Ya que Finagestion (ver Bouyges) va a reinar sin compartir durante 30 años sobre este sector tan estratégico y sensible para el país, con la imposibilidad de que el Estado pueda controlar el mismo durante tres decenios.

Fuente

miércoles, 25 de abril de 2012

¿Qué se sabe de los efectos a largo plazo de los transgénicos?



Más información en ecocosas.

Humanos de probeta


No sería incorrecto pensar el cuerpo humano como un complejo dispositivo tecnológico. Una pieza diseñada durante millones de años para lograr el mayor aprovechamiento práctico del conocimiento adquirido entre los elementos que conforman el mundo. Tampoco sería incorrecto identificar ese largo proceso de selecciones, descartes y abandonos de distintas posibilidades bajo el término de evolución. ¿Pero qué ocurriría si el mundo cambiara demasiado rápido para las posibilidades naturales de adaptación humana, por ejemplo, bajo un repentino cambio climático? ¿Qué forma tendría ese intento urgente de adaptarse a un mundo que impusiera nuevas necesidades? ¿Y bajo qué discusiones bioéticas se daría ese proceso? Preguntas parecidas han sido el punto de contacto habitual entre la posibilidad hipotética de un cambio climático concreto y un amplio abanico de desenlaces imaginarios. En esa línea, algunas novelas del escritor estadounidense Kurt Vonnegut –que veía en el desproporcionado tamaño del cerebro el origen de todos los males humanos–, Michel Houellebecq o Ian McEwan –cuya última novela, Solar , trata la recreación de la fotosíntesis–, son también el documento de una época donde la cuestión ecológica no es un detalle menor. Incluso el marketing ha colonizado su parte de la teoría de la evolución: ¿quién no recuerda a esos simpáticos osos polares disfrutando una botella helada de bebida cola en su propio hábitat? Pero ni la literatura ni el marketing son el campo de acción de S. Matthew Liao, filósofo y profesor del Centro de Bioética de la Universidad de Nueva York, Estados Unidos; ni de Anders Sandberg, doctor en neurociencias e investigador en el Instituto para el Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford, Inglaterra; ni de su colega en esa institución, la filósofa Rebecca Roache. Científicos reales en un mundo real, para los autores del polémico paper Ingeniería humana y cambio climático , la ciencia ya ha alcanzado la oportunidad de cerrar todas las incógnitas que la imaginación apenas puede entrever. La solución: ingeniería genética aplicada a los humanos del futuro.
Si el consumo mundial de carne es responsable de más del 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, ¿por qué no inducir genéticamente el rechazo gradual de esa sustancia a través de fármacos capaces de provocar náuseas ante cada bocado? Así, además, los espacios deforestados para la cría de ganado se reducirían hasta desaparecer.
¿La masa corporal humana necesita demasiada energía para funcionar? La ingeniería genética también podría lograr una reducción gradual de los cuerpos para empequeñecerlos hasta un 25 por ciento. Y no harían falta más herramientas que las disponibles en cualquier clínica especializada en fertilización de embriones humanos.
Rediseñada a la medida de una economía energética que privilegiara el ahorro, después de una temporada en el laboratorio la Humanidad podría prepararse para afrontar los riesgos del cambio climático con todas las ventajas de la ciencia a su favor.
Hipótesis por el estilo, expuestas y defendidas en el paper de 26 páginas editado en febrero por la revista inglesa Ethics, Policy & Environment , ubicaron de inmediato a los investigadores Liao, Sandberg y Roache en la mira de la comunidad científica, bajo la sospecha de propiciar un proyecto de “eugenesia ecologista”. Más viscerales, por otro lado, los lectores del documento en la web también lanzaron masivas acusaciones de “ecofascismo” y “estupidez”, multiplicando la resonancia del trabajo en todo el mundo.
Con mejor predisposición que tacto, el filósofo Matthew Liao aclaró algunos detalles más sobre los presuntos beneficios de sus ideas. “Políticas gubernamentales como las de China, que prescriben la cantidad de hijos, en realidad tratan sobre la importancia de ajustar la emisión de gases de efecto invernadero. La ingeniería humana, por su lado, permitiría a una familia elegir entre dos hijos de tamaño mediano, o tres hijos de tamaño pequeño. Desde nuestra perspectiva, esto da más libertad que las políticas que obligan a una cantidad específica de hijos”, dijo el especialista en una entrevista publicada en la revista The Atlantic .
Entre otras hipótesis de potencial aplicación sobre los hombres del futuro, el control de los nacimientos a través de “mejorías cognitivas”, el rediseño genético de la capacidad visual –para disminuir la demanda de iluminación– y el “mejoramiento farmacológico del altruismo y la empatía” de los nuevos humanos, arrastraron el sospechoso perfume de viejos proyectos fracasados alrededor del perfeccionamiento genético de la especie.
¿Puede una elite científica delimitar cuáles serán las necesidades de la Humanidad ante los posibles cambios climáticos del planeta y rediseñar bajo ese esquema toda la naturaleza humana? ¿Bajo qué autoridad, detrás de qué principios y con qué riesgos? “Cuando la gente se preocupa por la interferencia en la naturaleza humana, generalmente lo hace por las interferencias hechas por malas razones –argumentó este filósofo de la Universidad de Nueva York–. Darle epidurales a una mujer durante el parto también es interferir en la naturaleza humana, pero eso suele ser bienvenido”.
Sin embargo, el propio Stephen Hawking ya había mencionado en 2009 la necesidad de incluir en el patrimonio evolutivo todo el conocimiento científico acumulado desde la invención de la escritura. A ese nuevo horizonte de la especie –en el que las modificaciones benéficas del ADN serían una práctica corriente–, este físico inglés lo llamó “evolución autodiseñada”. Como cuatro años antes había escrito el escritor francés Houellebecq en su novela La posibilidad de una isla , una nueva raza de humanos perfeccionados para soportar mejor la vejez y las enfermedades, y dueños de una inteligencia racional y emotiva modificada para optimizar cualquier dinámica social, dejaría atrás a los eslabones menos adaptados, bajo la tutela luminosa de la ciencia.
“La gente parece asumir que somos totalitarios apocalípticos del clima que proponen el control biotecnológico de la población. Pero lo que realmente decimos es que cambiar nuestra biología podría ser parte de la solución de los problemas ambientales”, defendió también su polémico trabajo el neurocientífico Anders Sandberg, de la Universidad de Oxford. “De hecho, en mi trabajo en el Instituto para el Futuro de la Humanidad, el cambio climático está entre las preocupaciones menos importantes en cuestiones de catástrofe global –aseguró–. Es un problema, es cierto, pero no lo veo capaz de borrar a la humanidad. Eso probablemente me descalifica para ser un eco-nazi”.
Pero a la hora de colocar en perspectiva la sombra peligrosa del nazismo cuando se trata del perfeccionamiento genético de la especie –tarea que las terribles experiencias conducidas por una de sus eminencias científicas, el médico Josef Mengele, prohíben olvidar–, Sandberg tampoco logró un argumento del todo convincente. “El motivo por el que la eugenesia ha sido algo dañino en el pasado es porque fue coercitiva, impuesta por el Estado y en general basada en mala ciencia”, explicó, añadiendo también que “los métodos que nosotros mencionamos son demasiado débiles, indirectos y lentos”.
Jaqueados por la respuesta negativa de sus colegas y por el repudio masivo de los lectores, los autores de Ingeniería humana y cambio climático insisten en que, por lo menos, han logrado plantear la necesidad de una pregunta filosófica alrededor de una legítima preocupación científica. “Quisimos incentivar al público a pensar en un grupo de soluciones al cambio climático que ha sido ignorado hasta ahora, a pesar del hecho de que, en muchos casos, sería científicamente imposible implementarlos. La ingeniería humana puede parecer bizarra e irreal, pero esto no significa que no podría convertirse en algo posible y prometedor. Los teléfonos y las computadoras personales son parte importante de la vida moderna y también fueron alguna vez considerados bizarros e irreales”, dijo a la defensiva la filósofa Rebecca Roache, coautora del controvertido documento. “Es común que los filósofos escriban sobre ideas descabelladas u horripilantes, pero esas ideas rara vez interesan a otras personas, ya que no tienen repercusiones obvias en la vida real”.
Convulsionado por campañas de concientización ecologistas y por el efecto amplificador que tiene sobre el público buena parte del más reciente cine catástrofe de Hollywood, el cambio climático es aún un asunto en disputa dentro de la comunidad científica. ¿Somos los seres humanos enteramente responsables del cambio de las variables de temperatura, presión y lluvia del planeta? ¿Podría la ingeniería humana ser una alternativa ante el nuevo escenario climático? Atravesadas por intereses económicos y políticos, las respuestas científicas no terminan de validar consensos absolutos. Hasta entonces, la literatura de ciencia ficción actual podría esconder ya algunas claves de un futuro a las que algunos científicos comienzan a asomarse entre discusiones, aprobaciones y rechazos. No sería la primera vez que la imaginación utiliza ese camino para convertirse en realidad. Fuente: revistaeñe

La cigarra y las hormigas: reduccionismo y monocausalidad


Un criterio que en ocasiones ayuda para preferir una explicación de un fenómeno por sobre otra es el de parsimonia. Esto quiere decir que ante dos hipótesis igualmente potentes en cuanto a su poder explicativo, hay buenas razones para escoger la más simple, es decir, la que recurre a menos supuestos y así ofrece la explicación más simple de los efectos. Pero la simplicidad explicativa tiene límites. Usualmente se atribuye a Einstein la cita: “cada cosa debería ser hecha tan simple como fuese posible, pero no más simple que esto”. La simplicidad extrema es reduccionista y en cuanto tal, no da cuenta del fenómeno. En este respecto, un riesgo usual en las ciencias sociales y en la filosofía es la monocausalidad explicativa. Es decir, la reducción de un fenómeno a sólo una de sus causas. El resultado es sociología (o filosofía) de tercera categoría, como hace poco nos recordó un juez —amonestado por lo mismo— al referirse a las pruebas del caso bombas. Y cuando se hace una utilización política de la simplicidad extrema se está haciendo una mala ideología (hay otras concepciones mucho más positivas).
Este riesgo (mala sociología, mala filosofía y mala ideología) lo encontramos en la afirmación de que la desigualdad económica y social se reduce al uso de la libertad individual. Dicho de otro modo, la filosofía política de las hormigas. ¿La recuerda? Hay diferentes versiones, pero la original de Esopo va más o menos así: el invierno avanza, y la cigarra, ya medio congelada, mendiga frente a las bien abastecidas hormigas, porque, como ella dice “simplemente me estoy muriendo de hambre”. Las hormigas curiosas preguntan a qué se dedicó durante el verano, cuando ellas mismas trabajaban incansablemente en la recolección de alimentos. “El hecho es que”, responde la cigarra, “estaba demasiado ocupada cantando y no me quedo tiempo para eso”. La respuesta de las hormigas es notable: “si pasastes el verano cantando, entonces no puedes hacer nada mejor que pasar el invierno bailando”.
El compromiso liberal con la libertad no es reducible a la igualdad formal de oportunidades, sino que implica leyes y políticas públicas que aspiren a una igualdad efectiva de oportunidades. Es decir, no sólo debe garantizarse un procedimiento no discriminatorio en el acceso competitivo a bienes escasos, sino que debe garantizarse un acceso justo a la competencia.
¿Le parece conocido? No se confunda. No estoy afirmando que las hormigas de nuestra sociedad no sean criaturas caritativas dispuestas a compartir lo suyo con los otros, aunque éstos no lo merezcan. El punto de la historia es otro. Si tomamos en serio la analogía antropomórfica, y suponemos entonces que las hormigas y la cigarra son libres (de trabajar o no hacerlo, de cantar o no hacerlo), la fábula nos dice que lo que conseguimos en la vida se reduce exclusivamente a lo que invertimos (esfuerzo, dedicación, etc.), es decir, al uso que realizamos de nuestra libertad.
Esto es mala sociología. Los resultados de la interacción, coordinación y cooperación social no se pueden reducir al uso de la libertad individual. Por el contrario, el entramado estructural de la sociedad (calidad y acceso a la educación y salud; niveles de alimentación y de violencia; leyes de patentes; segregación de barrios; enfermedades endémicas; movilidad social; transporte; tipos y niveles de discriminación y dominación; modelos de preferencias sociales; preferencias adaptativas —usted mismo puede seguir ampliando esta lista de un modo casi indefinido—), es responsable al menos de una parte de los resultados, y posiblemente de una buena parte de éstos. Incluso las cigarras trabajadoras, pero con acceso a educación de mala calidad, no consiguen los mismos resultados (piense en la PSU).
Esto es mala filosofía. El ejercicio de la libertad implica la disponibilidad de una cierta pluralidad de opciones. Si debe elegir una cereza de una fuente llena de cerezas idénticas, usted es menos libre que si puede escoger entre una cereza y una pera. Y las opciones están limitadas por contingencias, como, por ejemplo, el ingreso. A menos, claro, que usted acepte una concepción de libertad tan poco persuasiva como la de Hobbes, que implica que usted es libre incluso cuando debe escoger entre “la bolsa o la vida”. Además, para un ejercicio inteligente y no azaroso se requiere información. La rotulación de alimentos es una condición para su ejercicio —tal como la certificación de médicos—. Por encima de esto, se requiere facultades. Es por esto que el compromiso liberal con la libertad no es reducible a la igualdad formal de oportunidades, sino que implica leyes y políticas públicas que aspiren a una igualdad efectiva de oportunidades. Es decir, no sólo debe garantizarse un procedimiento no discriminatorio en el acceso competitivo a bienes escasos, sino que debe garantizarse un acceso justo a la competencia. Entre otros, esto exige la posibilidad de adquirir las capacidades necesarias para competir. De ahí la importancia de un acceso justo a la educación de calidad.
Esto es mala ideología. La moraleja de la cigarra y las hormigas se basa en la explicación monocausal que reduce la desigualdad al uso de la libertad individual. De este modo, merecemos todos los resultados que se pueden retrotraer a un acto de decisión. Dicho de otro modo, si somos pobres, es porque no nos esforzamos lo suficiente. Y si tenemos en abundancia, es porque lo merecemos. Con este modelo explicativo podemos dar cuenta de todas las posiciones sociales (X ocupa una mejor posición que Y porque se esforzó más, etc.). Como vimos, esta es una representación reduccionista de la realidad. Y con esta representación, es posible elaborar un programa político de acción que, en este caso, es eminentemente conservador, porque aspira al mantenimiento del orden social. Autocomplacencia de los que tienen más, que tienden a pensar que no sólo tienen la suerte de tener más, sino que lo merecen. Pero esto es absurdo. Sea honesto consigo mismo. Si usted tiene una posición privilegiada ¿se reduce exclusivamente a elementos que pueden ser considerados como de su responsabilidad? En mi caso, creo que es evidente que sin haber tenido acceso a las oportunidades educacionales que tuve, no estaría donde estoy. Y ese acceso tuvo en buena medida que ver con la suerte de tener padres que pudieron comprarla y que estaban dispuestos a hacerlo. En contraposición a la ideología de las hormigas bien vale la referencia al liberalismo de John Rawls, quien funda la justicia en el humilde reconocimiento de que muchas de nuestras ventajas no son sino resultado del azar. Esta lotería, nos recuerda Rawls, no es ni justa ni injusta. La justo e injusto refiere a cómo las instituciones sociales más importantes se hacen cargo de ella. Daniel Loewe

lunes, 23 de abril de 2012

Uzbekistán, esterilizaciones de mujeres en secreto


Adolat tiene una mirada impactante, un voz suave y un secreto que la hace sentir avergonzada.

Ella sabe que lo que sucedió no es su responsabilidad, pero no puede evitar sentirse culpable al respecto.

Adolat es de Uzbekistán, donde la vida gira en torno a los niños y donde una gran familia es la definición de éxito personal. Adolat piensa que su vida es un fracaso.

"¿Qué soy después de lo que me pasó?", dice mientras acaricia el cabello de su hija, la niña cuyo nacimiento cambió la vida de Adolat.

"Siempre soñé con tener cuatro -dos hijas y dos hijos- pero después de mi segunda hija no podía quedar embarazada", explica.

Fue a ver a un doctor y descubrió que había sido esterilizada después de dar a luz a su hija mediante cesárea.

"Quedé golpeada. Lloré y pregunté: '¿Pero por qué? ¿Cómo pudieron hacer esto?' El doctor dijo: 'Esa es la ley en Uzbekistán".

Pero esterilización no es, oficialmente, la ley en Uzbekistán.
Programa secreto

Pero la evidencia reunida por la BBC indica que las autoridades uzbecas han implementado un programa en los últimos dos años para esterilizar mujeres a lo largo del país, a menudo sin su consentimiento.

Los periodistas extranjeros no son bienvenidos en Uzbekistán, y en febrero pasado las autoridades me deportaron del país. Conocí a Adolat y muchas otras mujeres uzbecas en la relativa seguridad del vecino Kazajistán. También recogí testimonios por teléfono y correo electrónico, y mediante grabaciones sacadas del país por mensajero.

Ninguna de las mujeres quiso dar su nombre real. Venían de diferentes partes de Uzbekistán y sus historias eran consistentes con aquellas de doctores y profesionales médicos del país.

"Cada año se nos presenta un plan. A cada doctor se le dice a cuántas mujeres se espera que le practique contracepción, cuántas serán esterilizadas", dice una ginecóloga de la capital de Uzbekistán, Taskent.

Como todos los doctores a los que entrevisté, habló bajo condición de mantenerse en el anonimato. Hablar con un periodista extranjero podría significar un tiempo en prisión, en un país en que la tortura a los detenidos es la norma.

"Hay una cuota. Mi cuota es cuatro mujeres al mes", dice.

Otras dos fuentes médicas sugieren que hay una presión especialmente fuerte sobre los médicos en las áreas rurales de Uzbekistán, donde se espera que algunos ginecólogos esterilicen a ocho mujeres por semana.

"Una o dos veces al mes, en algunas oportunidades más a menudo, una enfermera de la clínica local llega a mi casa tratando de llevarme al hospital para operarme", dice una madre de tres de la región de Jizzakh.

"Ahora es gratis, pero más adelante tendrás que pagar por ellas, entonces, hazlo ahora", le dice la enfermera a la madre.
Miedo a denunciar

Otra madre dice que experimentó meses de dolor misterioso y abundante sangrado después del nacimiento de su hijo. Entonces se hizo una revisión con ultrasonido y descubrieron que su útero había sido extirpado.

"Sólo me dijeron: '¿para qué necesitas más niños? Ya tienes dos'", recuerda.

La BBC recogió testimonios similares del Valle de Ferghana, la región de Bukhara y dos ciudades cercanas a la capital.

De acuerdo a una fuente del Ministerio de Salud, el programa de esterilización tiene la intención de controlar el crecimiento poblacional de Uzbekistán, que oficialmente sostiene que es de 28 millones. Sin embargo algunos demógrafos son escépticos, al señalar el gran número de personas que han emigrado desde el último censo de 1989, cuando la población era de alrededor de 20 millones.

"Estamos hablando de decenas de miles de mujeres que son esterilizadas a lo largo del país", dice Sukhrob Ismailov, quien dirige al Expert Working Group, una de las pocas ONG que operan en país.

En 2010 encuestó a profesionales médicos a lo largo de siete meses, y reunió evidencia sobre unas 80.000 esterilizaciones en dicho período, pero no hay forma de verificar el número y algunos de los procedimientos fueron llevados a cabo con el consentimiento del paciente.

Los primeros casos de esterilizaciones forzadas se reportaron en 2005 por parte de Gulbakhor Turaeva, una patóloga de la ciudad de Andijan que notó que los úteros de mujeres jóvenes y saludables eran llevados al depósito de cadáveres donde ella trabajaba.

Después de reunir evidencia de 200 esterilizaciones forzadas, encontrando mujeres a la que se les extirparon sus úteros, hizo públicos sus hallazgos y pidió a sus jefes una explicación. En cambio, la echaron.

En 2007 Turaeva fue a prisión, acusada de contrabandear literatura opositora. Como muchos otros, rechazó ser entrevistada para este artículo por miedo a afectar su seguridad y la de sus hijos.

Ese mismo año, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidos también informó sobre esterilizaciones e histerectomías en Uzbekistán, y el número de casos de esterilizaciones forzadas pareció disminuir.

Pero de acuerdo a fuentes médicas, en 2009 y 2010 el gobierno uzbeko lanzó directivas ordenando a las clínicas a equiparse para realizar operaciones voluntarias de contracepción. En 2009, los doctores de la capital también fueron enviados a áreas rurales para aumentar la disponibilidad de servicios de esterilización.

Hay evidencia de que entonces el número de esterilizaciones comenzó a crecer nuevamente.

"En teoría, las esterilizaciones deberían ser voluntarias, pero las mujeres realmente no tiene opción", dice un experimentado médico de un hospital provincial que prefiere no dar a conocer su nombre.

"Es muy fácil manipular a una mujer, especialmente si es pobre. Puedes decir que su salud sufrirá si tiene más hijos. Puedes decirle que la esterilización es lo mejor para ella. O puedes simplemente llevar a cabo la operación", dice.

Varios doctores con los que hablé dicen que en los últimos dos años ha habido un incremento dramático de las cesáreas, operación que le da a los cirujanos una oportunidad para fácilmente esterilizar a la madre. Estos doctores cuestionan las cifras oficiales de que sólo el 6,8% de las mujeres dan a luz por cesárea.

"Las reglas para hacer una cesárea solían ser estrictas, pero ahora creo que el 80% de las mujeres dan a luz por cesárea. Esto hace muy simple realizar la esterilización y atar las trompas de Falopio", dice un cirujano en un hospital de la capital, Taskent.
Cuestión de ranking

Varios doctores y profesionales médicos dicen que la esterilización forzada no es sólo un medio de control demográfico sino también un extraño atajo para disminuir las tasas de mortalidad de madres y niños.

"Es una formula simple, menos mujeres dan a luz, menos de ellas mueren", dice un cirujano.

El resultado es que ayuda al país a mejorar su posición en el ranking internacional de mortalidad de madres y niños.

"Uzbekistán parece estar obsesionado con números y rankings internacionales", dice Steve Swerdlow, director de Human Rights Watch para Asia Central.

"Creo que es típico de dictaduras que necesitan construir una narrativa erigida sobre algo diferente a la verdad", explica.

Swerdlow cree que los gobiernos extranjeros podrían hacer más. Hasta hace poco, el presidente uzbeco Islam Karimov era un paria en Occidente, pero en los últimos años tanto Estados Unidos como la Unión Europea han levantado las sanciones al país, incluyendo la prohibición norteamericana sobre la venta de armas.

Esto está relacionado aparentemente con el empeoramiento de la relación de Estados Unidos con Pakistán y el incremento por parte de la OTAN del uso de rutas a través de Asia Central -incluyendo Uzbekistán- para llevar y traer suministros y tropas desde y hacia Afganistán.

Un número de dignatarios occidentales visitaron Uzbekistán en los últimos meses, pero pocos han hecho algún comentario en público sobre los derechos humanos en el país.

"Karimov ha logrado llegar al punto en su relación con Occidente en el que no hay consecuencias por sus acciones y abusos de derechos humanos", dice Swerdlow.

"Hay un silencio ensordecedor en lo que se refiere a derechos humanos. Las informaciones de esterilizadas hacen urgente romper el silencio", sostiene.

En una respuesta escrita, a pedido de la BBC para que comente sobre la cuestión, el gobierno uzbeco dijo que las acusaciones de un programa de esterilización forzada eran injuriosas y no tenían ninguna relación con la realidad.

El gobierno también dijo que la contracepción quirúrgica no estaba difundida y que sólo se llevaba a cabo en forma voluntaria, después de consultar con un especialista y con el consentimiento de ambos padres.

El gobierno uzbeco resaltó que el nivel de protección de madres y bebes en el país es excelente y que podría ser considerado un modelo para países de todo el mundo.

Sin embargo, Nigora es una de muchas mujeres para quienes la esterilización forzada es una realidad. Se le practicó una cesárea de emergencia. Un día después se le dijo que había sido esterilizada. El mismo día su recién nacido murió.

Nigora tiene 24 años y nunca tendrá hijos.

jueves, 19 de abril de 2012

¿Qué es una crisis capitalista?


Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.

1. Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
2. Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
3. Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
4. Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.
5. Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
5. Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
6. Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.
7. Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.
8. Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.
9. Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.
10. Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.
Todo esto ocurría antes de la crisis.
¿Qué es, pues, una crisis capitalista?
¿Cuándo empieza una crisis capitalista?
Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios…

Por Santiago Alba Rico
Escritor y Filósofo (Madrid, 1960). Entre sus libros cabe destacar: La ciudad intangible (2001), Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos (2006), Capitalismo y nihilismo (2007), Noticias (2010). Guionista del documental Bagdad Rap del realizador español Arturo Cisneros.
Tomado del blog de la poeta española Ana Pérez Cañamares http://elalmadisponible.blogspot.com.es

1984

Argentina: La dignidad de los nadies

miércoles, 18 de abril de 2012

Argentina: Memoria del saqueo

Presentación libro “La coroña española y el trafico de negros”

VIERNES 20 DE ABRIL
19:00 AFROBICENTENARIO DE LA PEPA 2012. Presentación libro “La coroña española y el trafico de negros” de Reyes Fernández Duran.
coronanegros 210x300 Presentación libro La coroña española y el trafico de negros
Durante el siglo XVII el tráfico de esclavos negros a la América española se monopolizó. Solo una empresa llevaba los esclavos a las Indias pagando una cantidad a la corona por cada esclavo que introducía. Al comienzo del siglo XVIII este monopolio lo obtuvo una empresa francesa, la Real Compañía de Guinea y del Asiento, con sede en Paris, entre sus accionistas figuraban el monarca francés y el español. Por el Tratado de Utrecht el monopolio pasó a Inglaterra, a la Compañía del Mar del Sur (South Sea Company) con sede en Londres, creada para solucionar el problema del pago de los intereses de la deuda pública inglesa. Su principal actividad mercantil era el tráfico de esclavos a la América española. Sus acciones cotizaban en la Bolsa de Londres y fueron objeto del primer crash bursátil. El monarca español también estuvo interesado en esta compañía.A finales del siglo XVIII la corona española decidió liberalizar el tráfico de esclavos negros a la América española, para que todos los españoles que lo deseasen pudiesen dedicarse a él.

Información: La Marabunta

lunes, 16 de abril de 2012

Mussolini y el fascismo italiano por Alberto Lozano


No abundan los libros sobre el fascismo italiano y es curioso, siendo un tema tan apasionante. Pero en comparación con su «hermano menor», el nazismo alemán, el fascismo no parece llamar tanto la atención de los editores españoles. Apenas encontramos en el mercado español las obras de Emilio Gentile, La vía italiana al totalitarismo. El partido y el estado en el régimen fascista (Siglo XXI, 2005) y El culto del littorio. La sacralización de la política en la Italia fascista (Siglo XXI, 2007), el librito Mussolini y el ascenso del fascismo de Donald Sassoon (Crítica, 2008) o el curioso (y visualmente fascinante) Atlas ilustrado del fascismo publicado por Susaeta. U obras conceptualmente más complejas como Modernismo y fascismo de Roger Griffin (Akal, 2010) o Fascistas de Michael Mann (Publicacions Universitat de Valencia, 2006), ésta última desde una órbita sociológica. Y seguimos contando con obras generales del fenómeno fascista como El fascismo de Stanley Payne (Alianza Editorial) o Anatomía del fascismo de Robert O. Paxton (Península) o Fascismo. Historia e interpretación del citado Gentile (Alianza Editorial, 2004), pero apenas hay libros concretos sobre el fascismo italiano. Y la biografía de R.J.B. Bosworth Mussolini (Península, 2003) va camino de convertirse en un libro descatalogado. ¿Por qué, se preguntará el lector curioso, este relativo páramo mientras que sobre Hitler, nazis y el Tercer Reich no pasa prácticamente un mes sin que se publique o se reedite algo?

Y la respuesta no es fácil. Ni en cierto modo comprensible. Mussolini abrió la senda a otros movimientos fascistas, creando un régimen que duró dos décadas, aunque también es cierto que el fascismo puro apenas existió en la Italia del período. Y aunque se popularizó la imagen de un Mussolini con la vestimenta fascista, el saludo a la romana o su hiperactividad como gobernante (que hay que relativizar, sin embargo), el corporativismo fascista se quedó en intento: la sociedad italiana participó de aquello que le interesó del fascismo (organizaciones como el Dopolavoro); el mensaje fascista pronto quedó diluido desde arriba, con un Mussolini receloso de cualquier veleidad ambiciosa de los ras y los squadristi; las instituciones fascistas apenas sustituyeron al Estado fuerte que Mussolini se encargó de mantener (a diferencia de lo que sucedió en la Alemania, donde el «Estado prerrogativo», formado por las organizaciones paralelas del partido nazi, se impuso al «Estado normativo», compuesto por las autoridades legalmente constituidas y el funcionariado tradicional; definiciones de Ernst Frankel recogidas en la obra anteriormente citada de Paxton, p. 143); y la aparente solidez del régimen fascista se hundió por los efectos de la participación italiana en la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que bastó la destitución de Mussolini por parte del rey Víctor Manuel III para acabar con veintiún años de fascismo en el poder.

Un análisis a fondo de este tema, pues, es el que ha realizado Álvaro Lozano en Mussolini y el fascismo italiano (Marcial Pons, 2012), de quien ya comentamos hace unas semanas su también reciente libro, Anatomía del Tercer Reich (Melusina). Y lo hace con un libro muy completo, ameno y de ágil lectura. Un libro que puede ser asumido como una síntesis historiográfica sobre el fascismo italiano; de hecho, al final de cada capítulo el lector encontrará, bajo el título «El veredicto de los historiadores», la selección de los debates historiográficos sobre cada tema, un elemento que aumenta el valor del libro de Lozano y que ya puede ser considerado como una marca de la casa. Estructurado en capítulos temáticos, y siguiendo un orden cronológico, Lozano analiza la crisis del Estado liberal italiano antes y especialmente después de la Primera Guerra Mundial; las causas del ascenso del fascismo, que convendría no ver como un bloque monolítico, sino con diversas aristas (y sensibilidades) siendo el éxito de Mussolini su capacidad (quizá su versatilidad) para aunar tendencias y crear la plataforma para, en apenas dos años, alcanzar el poder. Un poder que se basó, en gran parte, en el mito de la «Marcha sobre Roma» y en la necesidad de una figura diferente al sistema de Giolitti al frente del gobierno.

Es en la parte central del libro, los capítulos dedicados al análisis del régimen totalitario, a la economía fascista y a la vida en la Italia fascista, donde el lector disfruta más del libro (o al menos así lo he hecho yo). En estos capítulos asistimos al relato de la manera de Mussolini de gobernar (una hiperactividad relativa, un modo de abarca demasiado acumulando ministerios, provocando confusión y logrando pocos resultados), al establecimiento de un totalitarismo relativo, más bien superficial, que se fundamenta en la propaganda y la imagen pero con escasa solidez. El régimen fascista trató de crear una nueva sociedad, pero más bien sobre el papel; el propio Mussolini rechazó la «segunda revolución» que los jerarcas fascistas más vehementes demandaban y a los que el Duce fue apartando del poder. La firma de los pactos de Letrán con el Vaticano en 1929 pusieron fin a décadas de enfrentamiento con la SantaSede, pero también dejaron patente que el fascismo no iba a cambiar sustancialmente la esencia de la sociedad italiana. Los propios italianos se amoldaron a las formas fascistas, pero mantuvieron una relativa crítica al régimen, impensable en la Alemania nazi, e incluso hubo un espacio (pequeño, eso sí) para la disidencia y la oposición. Las ambiciones de Mussolini de convertir Italia en un imperio mediterráneo pronto chocaron con las limitaciones de la economía italiana, especialmente con la industria, y el propio estado corporativo fascista, queriendo ser un intermediario y una amalgamador entre empresarios y trabajadores, sólo consiguió fortalecer a los primeros mientras destruía la posibilidad de mejoras para los segundos, y sin conseguir ser el Estado el motor de la economía, como pretendía.

La política exterior de Mussolini –múltiple a lo largo de dos décadas– centra la parte final del libro, así como la implicación en la guerra al lado de la Alemania nazi. Las excesivas ambiciones de Mussolini, la ruinosa guerra en Etiopía, la participación en la guerra civil española, el acercamiento a la Alemania de Hitler como modo de no aislarse ante el alejamiento de Gran Bretaña y Francia, y el salto al vacío desde 1940 (desastrosa campaña de Grecia, participación en las guerras de expansión alemanas en el Este europeo), fraguaron la caída del régimen. La popularidad que alcanzó Mussolini a lo largo de la década de 1930, especialmente tras la conquista de Etiopía, se malogró durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que la caída de Mussolini fue más fácil de lo que se podía haber supuesto. En este sentido, Mussolini nunca pudo quitarse de encima la figura del rey Víctor Manuel III, al que despreciaba y consideraba una mera figura honorífica, pero con la autoridad necesaria para que pudiera destituirle cuando Italia ya caía por el abismo. La etapa final de Mussolini, como dirigente sin ánimos de una República Social Italiana en Saló, muestra al hombre abatido, el títere en manos de los alemanes.

De todo ello, y con un profuso aparato gráfico, se nutre este libro, completa y necesaria síntesis sobre el fascismo italiano. Esta reseña no le hará justicia, que quede claro, y es en su lectura, apasionante en la parte central, donde el lector hallará el enorme valor del libro. A ella encomiendo al lector curioso, al especializado en estos temas, al que se acerca con una cierta base.

Fuente: Hislibris

La manipulación de los niños de la guerra


Por Javier Sanz el 9 junio 2009

Los bombardeos y el sitio al que fue sometida la zona republicana, tras el levantamiento de julio de 1936, obligó a las autoridades a evacuar a los niños. Primero a lugares alejados del frente y posteriormente a paí­ses como Francia, Inglaterra, Bélgica, México… todos ellos solidarios con la República y aliados como la URSS.

La URSS, en una mezcla de solidaridad y propaganda, fue el destino de unos cinco mil niños. A su llegada, el Estado se hizo cargo de ellos: se ocupó de su enseñanza, incluso con profesores en español, de su educación, de su alimentación… en definitiva, de su infancia.

Pero las cosas iban a cambiar; el “pacto de no agresión” (25 de agosto de 1939) firmado por URSS (Molotov) y Alemania (Ribbentrop), paí­ses que apoyaban a los republicanos y nacionales respectivamente, cambiarí­a su “placentera” vida. Su educación dejó de ser un prioridad y comenzaron a ser utilizados como “ayuda” en diversas actividades (sobre todo agrí­colas). La mala alimentación, la escasez de medicinas y los trabajos fí­sicos comenzaron a hacer mella en su salud. Las enfermedades, como la tuberculosis o el tifus, los diezmaban.

La cosa empeoró en 1941, Hitler invade URSS. Salieron de una guerra civil y se ven involucrados en guerra mundial. El Estado abandonó a los niños, muchos ya adolescentes, a su suerte: alistados en el ejército Rojo de Stalin para poder comer (muchos de ellos murieron en el frente), convertidos en raterillos que darí­an con sus huesos en la cárcel o en campos de trabajo (Gulag), niñas que se prostituí­an… Niños sin futuro que, desesperados, incluso preferí­an regresar a la España de Franco.

¿Cuál serí­a el grado de desesperación para querer volver, cuando España está sometida a la dictadura del causante de su exilio?

El sistema soviético y las fuerzas vivas del PCE (Pasionaria) no permitieron su salida, ya que no serí­an “buenos vendedores” del comunismo. Las palabras de la Pasionaria, según Jesús Hernández (dirigente del PCE y exiliado en la URSS), fueron:

“No podemos devolverlos a sus padres convertidos en golfos y en prostitutas, ni permitir que salgan de aquí­ como furibundos antisoviéticos”

Terminada la contienda, en 1939, los niños del resto de paí­ses habí­an comenzado a regresar, excepto los de México y la URSS (que no mantení­an relaciones con el Régimen de Franco). En los años 50, tras la muerte de Stalin, Franco también quiere sacar partido de los niños evacuados hace veinte años a la URSS. A través de la Falange, comienza una campaña para conseguir la repatriación de los niños/hombres que quisieran regresar; aparecerí­a como “el salvador de los niños perdidos”. En el año 1957 llegó el primer gran grupo a Castellón, en el buque Crimea regresaban 412 españoles. En total regresarí­an la mitad de los cinco mil. El resto, muertos o habí­an decidido quedarse en la URSS.

Unos y otros quisieron sacar rédito polí­tico y propagandí­stico de los niños.

A partir de los años 90 se comenzaron a reconocer sus derechos: recuperar la nacionalidad, pensiones, prestaciones económicas, cobertura sanitaria…

Imágenes: Portal del Exilio Fuente: Historias de la Historia

viernes, 13 de abril de 2012

La lengua del Tercer Reich


Más que la propaganda de los discursos, las octavillas y los carteles, afirma Victor Klemperer, el instrumento que permitió al nazismo instilar su veneno en las masas fue  el lenguaje: palabras aisladas, expresiones y formas sintácticas repetidas hasta la saciedad y que, favorecidas por su simplicidad, acababan por penetrar en el inconsciente de los individuos, quienes las asimilaban y las reproducían mecánicamente. Si, por otra parte, es cierto que el lenguaje –su estilo, sus énfasis- revela de las personas más de lo que ellas quisieran, el sello de una época se halla también en el lenguaje prevaleciente. Pocas cosas pueden ser más relevantes para la puesta en evidencia del nazismo, pues, que el conocimiento de la LTI: Lingua Tercii Imperii, que es como Klemperer designa a la lengua del Tercer Reich. Una lengua que, para decirlo con nuestro autor, envenenó cantidad de conceptos y sentimientos y que revela mucho de las convicciones, propósitos y hábitos de pensamiento del nazismo.

Victor Klemperer (1881-1960) fue un filólogo e historiador de la literatura alemán de origen judío, primo del célebre director de orquesta Otto Klemperer. Tras combatir como voluntario en la Primera Guerra Mundial, inició una trayectoria académica que lo condujo a una cátedra de literatura francesa en la Universidad de Dresde. Forzado a dimitir por las leyes antijudías promulgadas por el régimen nazi, rehusó adoptar la vía del exilio y, casado con una mujer etiquetada como «aria», soportó en condiciones precarias casi toda la duración del Tercer Reich en Dresde. Escribió en ese tiempo unos diarios, los que fueron publicados por primera vez en Alemania en 1995. A partir de algunos de sus apuntes sobre el habla nazi, Klemperer  publicó en 1947 el libro LTI, Apuntes de un filólogo, una interesante recopilación de observaciones que revelan al experto y al erudito pero que ante todo es un testimonio a la vez dramático y ameno de un genuino humanista.
Que el régimen nazi desvirtuó ideas o conceptos se manifiesta por ejemplo en su empleo de los términos «heroísmo»y «fanatismo», machaconamente explotados por el discurso  oficial. Antes del Tercer Reich, la palabra «fanático» solía tener connotaciones negativas, asociada como estaba en la propia Alemania a una actitud amenazadora y repulsiva. El régimen nazi convirtió el fanatismo en una virtud, y es en este sentido que inundó toda clase de textos y comunicados, desde artículos periodísticos y discursos a felicitaciones personales y proclamas dirigidas a organizaciones, militares y civiles. Se hablaba sin rubor de «juramento fanático» y de «valentía fanática», y se ensalzaba a Goering como «fanático amigo de los animales». Cuando la situación militar se tornó definitivamente crítica y la palabra parecía desgastada e insuficiente, Goebbels consideró necesario exhortar a un «fanatismo feroz»… como si existiese un fanatismo dócil. Con Klemperer, por otro lado, se puede recelar del heroísmo cuando carece de pureza y de discreción. «Lo que reprocho al concepto de héroe aplicado por el nazismo –dice nuestro autor- es precisamente su continua dependencia de lo decorativo, la fanfarronería de su presencia. El nazismo nunca conoció oficialmente un heroísmo honesto y auténtico. Y de este modo falsificó y desacreditó todo el concepto». La manipulación del término daba pie a la lectura entre líneas, especialmente después de Stalingrado: cuando un parte de guerra informaba que las tropas luchaban heroicamente, se podía suponer que a las tropas les iba fatal. «Heroicamente» sonaba a necrología.
La propensión del nazismo a absorber los espacios y las almas, su impulso totalitario, queda en evidencia en el uso de la palabra «coordinar»; palabra que revela también una tendencia a la mecanización y la automatización. Las instituciones debían alinearse con el ideario y las metas del nazismo, hacerse partícipes de su cosmovisión. La judicatura, los sindicatos, el cuerpo docente, las iglesias, los coros, los clubes deportivos, también las organizaciones de extrema derecha que podían rivalizar con el partido nazi -tal el caso de los Cascos de Acero-; ninguna instancia corporativa debía quedar exenta de la política de «coordinación», que era en verdad una empresa colosal de homogeneización de la sociedad bajo el signo de la esvástica. La omnipresencia del término podía prestarse a su ridiculización, como ocurrió cuando un humorista (con seguridad en los tiempos iniciales del régimen), a propósito de una salida a terreno realizada por la Asociación de Excursionistas, declaró que la naturaleza acababa de ser «coordinada».
«El lenguaje del vencedor… no se habla impunemente. Ese lenguaje se respira y se vive según él», sentencia Klemperer. Hombres y mujeres nada sospechosos de congeniar con el nazismo, algunos de ellos pertenecientes al número de sus víctimas, podían dar pruebas de la exitosa difusión del habla nazi. Un dentista que profesaba aversión a su país y se confesaba anglófilo a rabiar, tenía a bien decir que los alemanes eran «caracterialmente inferiores», recurriendo a un término –«caracterial»- acuñado por los nazis e impregnado de connotaciones racistas. Una colega de Klemperer, filóloga de origen judío desaparecida más tarde en un campo de concentración, podía largar en presencia del autor una retahíla de eslóganes y  lugares comunes del nazismo comprimidos en apenas un par de frases: según ella, había que leer a Goethe, había que ser «alemanes fanáticos», había que «lavar a la patria de su no-germanidad». En el libro sobre el judaísmo en la vida intelectual del siglo XIX publicado en 1936 por Arthur Eloesser, judío y otrora admirado por Klemperer, se multiplicaban los tópicos característicos de la LTI: cundían las burdas generalizaciones sobre el judío alemán y en torno a lo alemán; cierto personaje de Heine era un judío «camuflado» (precisamente un estigma que los nazis adjudicaban al propio Heine); se hablaba de la «llamada mística de la sangre»… Una perla: en el ámbito cultural, según Eloesser, los judíos alemanes se creían «coordinados» con sus compatriotas no judíos. En fin. Testimonios del triunfo de una mentalidad perversa, enfermiza, considerada durante años como virtud suprema.
Por supuesto, la LTI no tenía necesidad de inventar todos sus términos y expresiones, casi siempre le bastaba con apropiarse de los ya existentes e impregnarlos de una connotación específicamente nazi. El sentido peyorativo original de una palabra como «masificación», cuyo origen puede rastrearse en la crítica de arte y en el vocabulario especializado de disciplinas como la sociología y la economía, resultaba neutralizado por la demagogia del colectivismo racial. Ya Flavio Josefo y el novelista Lion Feuchtwanger habían dado lustre a la expresión «guerra judía», pero en el contexto del Tercer Reich venía a significar algo muy distinto, cargado de connotaciones funestas, como todo lo relacionado con los judíos. A propósito: a día de hoy, apenas hace falta extenderse demasiado –al menos en el espacio de una reseña- sobre la importancia de términos como «el judío» o «lo judío» en la práctica lingüística de los nazis. «Lo judío» era en la versión nazi el común denominador de todo lo que pudiese haber de negativo en el mundo; en definitiva, un resumidero de falacias, simplificaciones y generalizaciones espurias.  Klemperer dedica a este apartado algunas de sus observaciones más interesantes.
Había en el nazismo una especie de infantilismo que lo impulsaba a concebir sus logros –presentes y futuros- en términos superlativos. De partida, el Tercer Reich debía ser el imperio más grande y poderoso de todos los tiempos. Cada uno de los productos salidos de sus fábricas debían ser «los más modernos», «los más eficientes», «los más poderosos» del mundo. Todo se expresaba de modo superlativo. No había simplemente batallas ni enemigos, lo que había eran un «enemigo universal» y «batallas de aniquilación» o «la mayor batalla de la historia». Klemperer aplica el escalpelo a lo que denomina la «maldición del superlativo», que en la LTI adquirió proporciones inauditas. La fanfarronería y las exageraciones que proliferaban en la propaganda y en el discurso cotidiano llevaron al extremo lo que, siguiendo al autor, puede considerarse como la raíz específicamente alemana del nazismo: la supresión de los límites, una desmesura casi delirante que remonta a la esencia del romanticismo y su intento de asir lo ilimitado. Klemperer afirma precisamente que «la raíz alemana del nazismo se llama romanticismo».
- Victor Klemperer, LTI, la lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo. Minúscula, Barcelona, reimpresión de 2007. 414 pp.

miércoles, 11 de abril de 2012

Lo que hay detrás de Monsanto


Los anuncios de Monsanto en Gran Bretaña y los EE.UU. presentan a esta compañía como una empresa visionaria, una fuerza de la historia mundial, que trabaja para aportar la ciencia de vanguardia y una actitud ambientalmente responsable a la solución de los problemas más urgentes de la Humanidad. Pero ¿Qué es en realidad Monsanto? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo llegó a ser el segundo productor mundial de agroquímicos, uno de los principales proveedores de semillas y dentro de poco, con la inminente fusión con American Home Products, el mayor vendedor de medicamentos de los EE.UU.? ¿Qué tienen que decir sobre la empresa sus trabajadores, sus clientes y otras personas en cuyas vidas ha influido? ¿Es Monsanto la compañía ``limpia y verde'' que proclaman sus anuncios, o este nuevo rostro es sólo el resultado de una inteligente operación de imagen?. Una mirada a su historia nos da algunas claves reveladoras, y puede ayudarnos a entender mejor las prácticas actuales de la compañía. Continúa leyendo en http://www.sangay.org/tokar.html

martes, 10 de abril de 2012

Rebrote de odio racial en EE.UU.


La muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin, tiroteado por un autoproclamado vigilante ciudadano, ha despertado de nuevo el fantasma del odio racial en Estados Unidos. Este suceso amenaza con desencadenar importantes disturbios raciales cuando se cumplen 20 años de los altercados que arrasaron Los Ángeles tras la liberación sin cargos de los cuatro policías que apalearon sin motivo a Rodney King.

Sanford se ha convertido en el epicentro estadounidense del odio racial. Los grupos radicales han tomado el control de esta pequeña localidad de Florida y se retan ante la mirada hasta ahora impotente de la policía. La muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin, tiroteado a quemarropa por un autoproclamado vigilante ciudadano, ha servido para dividir a la ciudad en dos bandos según el color de la piel.

Miembros del Partido Nuevas Panteras Negras y del Movimiento Nacional Socialista estadounidense patrullan armados las calles de Sanford “preparados para la guerra”. El grupo de defensa de la comunidad negra quiere “impartir justicia” castigando a George Zimmerman, autor de los disparos que acabaron con la vida de Martin el pasado 26 de febrero, y ya ha puesto precio a su cabeza: 10.000 dólares.

Además, el grupo radical afroamericano celebró el pasado fin de semana un encuentro en el que enseñaron “técnicas de defensa personal y supervivencia” a sus seguidores para que estén listos “para cuando llegue el momento”. Pero no son los únicos: “un importante grupo de supremacistas blancos ha llegado a la ciudad fuertemente armado por si se producen disturbios raciales”, afirma el diario local Miami New Times.

Según Jeff Schoep, que se refiere a sí mismo como comandante del Movimiento Nacional Socialista, las rondas de vigilancia son “para proteger a los ciudadanos de raza blanca que están preocupados por su seguridad” y no para defender a George Zimmerman. “Si es culpable o no, deberá decidirlo un tribunal”, afirma Schoep quien puntualiza que Zimmerman “ni siquiera es blanco”.

El dirigente de extrema derecha y otros miembros de la organización han viajado a Sanford desde Detroit para organizar las partidas de vigilancia, formadas por entre 10 y 20 “voluntarios”. El portavoz del grupo de ideología neonazi ha recordado que el pasado mes de enero patrullaron en Arizona la frontera con México “armados con fusiles de asalto”.

El Movimiento Nacional Socialista ha asegurado que su misión en Florida cumple con la ley estatal de armas de fuego, que permite llevar pistolas, siempre que se tenga permiso de armas, y utilizarlos siempre que sea en defensa propia y en una situación potencialmente peligrosa para la vida.

“No estamos abogando por el uso de la violencia ni tenemos intención de atacar a nadie”, explica Schoep, quien deja muy claro que “no vamos a permitir que nos pasen por encima”.

De momento, la policía de la ciudad parece no querer tomar cartas en el asunto y niega la presencia en sus calles de miembros tanto de las Panteras Negras como del Movimiento Nacional Socialista.

Un mal que se repite

El odio por motivos raciales es un problema latente en la sociedad estadounidense que cada cierto tiempo resurge con virulencia tras sucesos como la muerte de Trayvon Martin. En las últimas tres décadas, se ha producido al menos una docena de estos incidentes, que han dejado una larga lista de muertos, heridos y decenas de millones de dólares en daños materiales.

El más grave de los disturbios raciales en la historia reciente de Estados Unidos se vivió en 1992 en Los Ángeles, después de que un tribunal absolviese a los cuatro policías –tres blancos y uno hispano– acusados de apalear sin motivo a Rodney King, un conductor de raza negra que huyó de una patrulla tras haberse saltado el límite de velocidad.

Para reducirle, los cuatro agentes dispararon a King con una pistola de descargas eléctricas, le patearon la cabeza y le golpearon con porras durante más de un minuto. Todo quedó grabado, pero ni siquiera esas impresionantes imágenes sirvieron para lograr una condena contra los policías.

Aquella decisión judicial provocó que entre el 29 de abril y el 5 de mayo de 1992, el centro de Los Ángeles se convirtiese en un infierno que dejó 53 muertos, 4.000 heridos y más de 1.000 millones de dólares en destrozos. Algo que podría repetirse en Sanford 20 años después, a la luz de las inquietantes noticias que llegan desde Florida. Ver video en La Información

La marcha de Europa hacia la extrema derecha


En Lituania que se haga una marcha solemne para honrar a los veteranos de las SS no es un evento marginal. El presidente de Letonia, Andris Berzins ya los elogió en la televisión la semana pasada: “Es una locura pensar que son criminales de guerra, me parece que no es aceptable deshonrar a estas personas, ante las cual debemos inclinar nuestras cabezas”. Y así, en muchos puntos de Europa empieza a ganar fuerza una corriente ultra nacionalista de derechas.

En los Países Bálticos celebran su liberación de la Unión Soviética a mediados de marzo.

Lo peor del invierno gris se encuentra en las calles, pero eso no impide que la gente en Vilnius, capital de Lituania, y en Riga, capital de Letonia, haga una marcha solemne para honrar a los héroes que lucharon en vano para mantener a la Unión Soviética a raya.

Entre los que marchan están los grupos que honran a los que llevaban el uniforme de las Waffen SS, el brazo militar de la tristemente célebre unidad paramilitar nazi. Estas marchas de veteranos de las SS no son eventos marginales. Miles de personas marchan y miles más acuden para animarlos.

Los miembros del partido gobernante son los que solicitan los permisos para los desfiles.

Los manifestantes son defendidos por el Gobierno.

El presidente de Letonia, Andris Berzins elogió supuestamente a los veteranos de las SS en la televisión letona la semana pasada, “Es una locura pensar que son criminales de guerra”, añadió Berzins: “Muchas personas perdieron sus vidas por el futuro de Letonia. No veo ninguna base para negar esto... me parece que no es aceptable deshonrar a estas personas, ante las cual debemos inclinar nuestras cabezas”, dijo.

El pasado nazi no sólo se inmiscuye en la vida pública el Día de la Independencia.

En 2008, el Parlamento lituano aprobó una ley que prohíbe la exhibición de símbolos soviéticos y nazis.

En 2010, un tribunal local lituano dictaminó que las esvásticas estaban exentas de esa ley, porque las cruces torcidas fueron “patrimonio histórico de Lituania, más que símbolos de la Alemania nazi” Sería más fácil aceptar esa explicación si la multitud no animara a los manifestantes con gritos de “Juden Raus” o “Fuera los judíos”, como han atestiguado los testigos.

La tolerancia oficial de las marchas en honor a aquellos que lucharon con las SS es parte de una tendencia general en los Países del Báltico y a lo largo de las fronteras de Europa: un abrazo de una forma de nacionalismo excluyente que pertenece al siglo XIX, en lugar de a la economía globalizada del siglo XXI.

Es el tipo de nacionalismo que sustenta la teoría de Hitler de “un pueblo y un imperio (el Raich)”.

En las últimas semanas, los votantes de Letonia rechazaron una propuesta de que el ruso sea reconocido como el segundo idioma oficial del país. Alrededor del 27 por ciento de la población de Letonia, unos 2 millones de personas, habla el ruso como idioma nativo.

Cuando se contaron los votos el presidente de Letonia, Berzins, dijo: “una abrumadora mayoría de los ciudadanos letones han expresado su apoyo inequívoco a uno de los valores constitucionales fundamentales, la lengua nacional”.

Las tensiones entre Lituania y Polonia también son elevadas por el tema del lenguaje. Oficialmente, los impresos del Gobierno y todos los rótulos de establecimiento se supone que deben estar en la lengua lituana. La principal minoría en Lituania es polaca, alrededor del 6,7% de la población. Hay diferencias significativas en la lengua polaca de Lituania.

La minoría polaca de Lituania está exigiendo el derecho a escribir sus nombres en los documentos oficiales en polaco y no en el alfabeto lituano. También quieren que las tiendas polacas puedan poner sus rótulos en polaco.

Cuantificar la fuerza de los ultranacionalistas es casi imposible. Dovid Katz, un profesor estadounidense con sede en Vilna que dirige Defendinghistory.com, dice que es considerable.

“El ultra-nacionalismo de derechas es una tendencia real en muchos puntos de Europa y está siendo una corriente dominante. Muchos de sus seguidores son jóvenes y tienen un gran dinamismo”. Katz añade: “Es demasiado duro imaginar que estos países de la UE y de la OTAN estén adoptando esta ideología nativista”.

Ciertamente, los homólogos de los Estados bálticos en la UE y la OTAN están profundamente preocupados. El 11 de marzo, la Embajada de Estados Unidos en Vilnius respaldó un desfile alternativo, “Celebrar la libertad”, organizado por los principales defensores de los derechos humanos.

El Consejo de Europa publicó en febrero un informe sobre la marcha nazi en Letonia. Decía: “Todos los intentos para homenajear a las personas que lucharon en las Waffen SS y colaboraron con los nazis deben ser condenados. Cualquier reunión o marcha que legitime de cualquier forma el nazismo debería ser prohibidos”.

El informe llegó a afirmar que la CE, “no puede sino expresar su preocupación por cualquier intento de justificar la lucha de las Waffen SS y colaborar con los nazis, ya que corre el riesgo de alimentar el racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la intolerancia…”.

Ese es el punto clave.

El respaldo de la colaboración con los nazis por parte de algunos dirigentes da aliento a los racistas y xenófobos violentos. Se discrimina a las minorías y mantiene un lugar oficial para el tipo de odio racial que se ha regado demasiado en la tierra que se encuentra en el país entre el Báltico y el Mar Negro.

La razón de este resurgimiento del horrible ultranacionalismo es una pregunta sin respuesta de la historia: ¿qué fue peor: Hitler o Stalin? Esto puede parecer una pregunta para la sala de reuniones, pero no aquí.

En los países entre el Báltico y el Mar Negro, la pregunta es profundamente emocional.

Se ha reformulado de esta manera: ¿La sangre de alguien que murió luchando contra la Unión Soviética grita más fuerte desde la tumba que la de alguien que murió peleando con los soviéticos contra los nazis? ¿Y qué pasa con aquellos que fueron simplemente asesinados sin que hubieran empuñado un arma?

Hace relativamente poco, el mundo fue testigo de la liberación de una cárcel de una magnitud como la que nunca se había visto antes.

El Muro de Berlín cayó, y a raíz de esa apertura se apresuraron a sumarse naciones enteras aprisionadas por la hegemonía soviética. La Unión Soviética se desintegró.

Estas nuevas naciones recién liberadas tenían un solo pensamiento: conseguir la protección del “gran oso feroz” hacia el este.

Hacia el oeste, había dos organizaciones que ofrecían la posibilidad de Alianzas de Protección, la OTAN y la Unión Europea. Inicialmente, ambos tenían dudas acerca de ofrecerles ser miembros.

Para la UE existía la preocupación de que estos países, después de décadas de gobierno comunista, no estaban preparados ni económicamente ni en términos de práctica democrática para unirse.

Pero unas voces generosas apuntaron que el mejor camino para promover la estabilidad democrática era a través de ser miembros de la UE.

Los 10 ex países del bloque soviético ahora son miembros de la UE, con un undécimo, Croacia, a punto de adherirse.

Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo ha señalado: “No conozco ningún otro experimento en la historia humana tan avanzado en términos de integración política y de democracia”.

Pero ahora las viejas dudas han resurgido.

Algunos gobiernos de Europa oriental están haciendo caso omiso de los derechos humanos y de los compromisos democráticos a los que se sus países se adhirieron cuando se unieron a la UE.

La xenofobia y la discriminación de las minorías, a menudo mezclada con un autoritarismo de derechas que tiene ecos del estilo de fascismo de la década de 1930, se están convirtiendo en la corriente principal.

El caso más claro es Hungría, donde una nueva Constitución que entró en vigor el 1 de enero de 2012 ha marcado una señal de alarma.

Schulz ha apuntado que “el Parlamento Europeo está muy preocupado por el ejercicio de la democracia en Hungría, el imperio de la ley, la protección de los derechos humanos y sociales, el sistema de frenos y contrapesos, y la igualdad y la no discriminación”.

Tras su aplastante victoria en las elecciones de 2010, el Fidesz, el partido gobernante de Hungría, efectivamente re-escribió la constitución del país, eliminando muchos de los pesos y contrapesos sobre el poder ejecutivo, esencial para la democracia.

El partido restringió de forma severa la independencia judicial. Los miembros de las comisiones electorales imparciales, que se suponía iban a supervisar las elecciones libres y justas, fueron reemplazados por los miembros del Fidesz.

Lo mismo ocurrió con el Banco Central.

La libertad religiosa se ha limitado, ya que más de 300 religiones, incluidas las de los Adventistas del Séptimo Día, los metodistas y los unitarios, así como una serie de mezquitas islámicas y templos hindúes perdieron su estatus legal.

Se puede volver a aplicar, pero la nueva Constitución dice que deben haber estado activas en Hungría durante al menos 20 años. La mayoría de estas religiones no lo cumplen.

La UE tiene influencia en la situación.

En 1993, sus miembros estuvieron de acuerdo en los “Criterios de Copenhague”. Hungría y los otros aspirantes de la UE tenían que demostrar que sus gobiernos tenían “el Estado de Derecho, los derechos humanos, el respeto y la protección de las minorías, la existencia de una economía de mercado”antes de que pudieran participar.

También se comprometieron a adherirse a las reglas de Copenhague como miembros. Se trata de compromisos jurídicamente vinculantes.

La Comisión Europea, el brazo administrativo de la UE, ha decidido que Hungría está incumpliéndolas y ha iniciado una acción judicial sobre varias disposiciones de la nueva Constitución.

Un tema especial por la que se ha puesto en entredicho al Gobierno de Hungría está relacionado con la independencia judicial. La constitución establece una edad de jubilación para los jueces de 62 años, bajando desde los 70. Esto significaría la jubilación forzosa de 274 jueces.

El primer ministro Viktor Orban, tendría el derecho de nombrar a sus sucesores. Está claro que tiene la intención de despejar a los jueces que podrían gobernar en contra de los radicales cambios constitucionales en los casos relevantes.

Así que la UE planea llevar un caso de discriminación por la edad ante el Tribunal Europeo de Justicia.

Más allá de los procedimientos judiciales, la UE tiene otro gran acicate: el dinero. Hungría está tratando desesperadamente de negociar un préstamo del FMI por valor de 20.000 millones de euros (26.500 millones de dólares) para ayudar a financiar su deuda soberana.

El FMI se niega a discutir los préstamos hasta que se aborden las cuestiones de la UE sobre su constitución. Hungría puede que tenga uno de los problemas más visibles, pero el extremismo populista basado en la xenofobia y la nostalgia nazi es moneda de uso corriente en los antiguos países del bloque oriental que ahora forman parte de la UE.

Recientemente, en Riga, Letonia, unas 1.500 personas marcharon en honor de las Waffen SS y fueron vistas por varios miles de partidarios.

Un pequeño número de judíos no letones como Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal en Israel, llevaron franjas de los campos de concentración y pararon en señal de protesta. También hubo varios cientos de contra-manifestantes de la minoría rusa de Letonia.

La marcha había sido inicialmente prohibida por el Ayuntamiento, pero la prohibición fue anulada en los tribunales.

Joel Rubinfeld, co-presidente del Parlamento Judío Europeo, lamentó la falta de voluntad de Bruselas para intervenir. “Está en contradicción con las normas de la UE sobre legislación europea”.

Cuando los países se unieron a la UE firmaron el tratado de adhesión. En cierto modo, el tratado es como la Constitución de EEUU.

El artículo 2 obliga a todos los Estados miembros a respetar la diversidad de sus ciudadanos, los derechos humanos y la práctica democrática. Fuente: La Información