martes, 22 de mayo de 2012

La Universidad alemana, por Martin Heidegger


Ustedes querrán saber, qué es la Universidad Alemana. Querrán experimentar, sobretodo, lo que pasa actualmente en la Universidad Alemana.

El camino más corto para responder a estas preguntas es el siguiente: que describamos las instalaciones de la Universidad Alemana y su constitución. Echaremos un vistazo a la multiplicidad de las universidades, en particular. Al proceder de esta forma, recibiremos efectivamente una imagen externa de la Universidad Alemana. Y no habremos entendido, por tanto, aún, su naturaleza interna. Y es justamente de eso, solamente, de lo que se trata.

Pero, ¿cómo debemos comprender la esencia interna de la universidad? Sobre esto ha de darnos noticias la historia de la Universidad Alemana; puesto que esa historia es la historia del espíritu alemán. Y la historia del espíritu alemán es el destino del pueblo alemán.

Sin embargo, no podemos seguir con tanto detalle esta historia, en estos dos breves cursos. Ni tampoco es preciso hacerlo; pues la estructura de la actual Universidad Alemana es aún relativamente joven. Ha nacido hace 125 años. Cuando se fundara la por aquel entonces Nueva Universidad de Berlín. Según este modelo fueron reorganizadas todas las otras universidades que existían; y por este modelo se gestaron, a su vez, las nuevas fundaciones que le siguieron (Breslau en el Este, Bonn el Oeste). De manera que: la historia de la Universidad Alemana es la historia del siglo 19.

Sólo que, la historia, no es para nosotros, tan sólo, lo pasado. La historia es también, y efectivamente, lo que está pasando hoy - el presente. Pues, el presente tiene su sentido en que él se anticipa al futuro, para configurarlo. Nuestro presente actual alemán, empero, se ha llenado de un gran vuelco [Umwälzung], que atraviesa [hindurchgreift] la existencia histórica completa de nuestro pueblo. El comienzo de este vuelco [trastorno], lo observamos nosotros en la Revolución Nacionalsocialista.

Nuestra consideración se divide, por tanto, en tres partes; revisaremos

I. la organización externa y la constitución de la Universidad Alemana.

II. el devenir de la actual Universidad Alemana en el siglo 19.

III. el devenir de la futura Universidad Alemana en el presente inmediato.

Consideraremos en la hora de hoy la Parte I. y II., y mañana lo haremos con la III. Parte.

I. La organización externa y la constitución de la Universidad Alemana

Ustedes entran y salen, aquí, a diario, por el edificio de la universidad. Ya han vivido el final del semestre y observado a los estudiantes en su diario vivir y su ajetreo. El trabajo de los estudiantes transcurre en forma sencilla. Oyen las lecciones de los profesores. En compañía de ellos trabajan determinadas preguntas y tareas para sus respectivos ramos, participando en ejercicios y seminarios. Estos últimos se ordenan en los que son para principiantes y los para alumnos avanzados. Lo que vale también para el trabajo práctico en los institutos de ciencias naturales y en las clínicas. El conjunto de la enseñanza sirve al objetivo principal que es entregar una preparación científica para las profesiones superiores y públicas de juez, de médico, de profesor de escuelas superiores, de párroco. Estas profesiones se han llamado superiores, pues su ejercicio está fundado en una cabal formación científica. Pero, ciencia significa: una forma superior de saber.

El trabajo de enseñanza [Unterrichtsarbeit] de la universidad se halla distribuido en las diferentes Facultades, ordenadas del mismo modo las unas con las otras. Según la vieja usanza se suelen enumerar estas en el orden que sigue: Facultad de Teología, Facultad de Derecho, Facultad de Medicina y Facultad de Filosofía.

La última de las nombradas [la de Filosofía] ha sido dividida, en algunas universidades - como en la nuestra- en la Facultad de Filosofía en sentido estrecho (la Sección histórico-filosófica) y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas; a veces, se le agrega a ésta además una Sección de Ciencias Agronómicas o Forestales. A su vez, la formación de ingenieros y arquitectos tiene lugar en las así llamadas Escuelas Técnicas Superiores.

Cada una de las Facultades en particular está bajo la dirección de un decano. Los cinco decanos constituyen todos, junto a muchos otros docentes destinados para lo mismo, el Senado. Este se encuentra, así como toda la Universidad, bajo la dirección del Rector. El Rector y los decanos han sido elegidos hasta ahora, cada año, de nuevo, por el cuerpo de profesores de la Universidad. La administración general se ha resumido en la secretaría de la Universidad y la Caja. Y toda universidad incluye una Biblioteca universitaria, que es en sí autónoma.

El tiempo lectivo [Unterrichtszeit] se halla repartido en un semestre de verano (Mayo, Junio y Julio) y un semestre de invierno (Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero). Cada estudiante que ha sido aceptado por la universidad a través de una matriculación, se halla inscrito en una Facultad. Pero, también tiene el derecho de tomar cursos y ejercicios prácticos en otras Facultades. Apto para realizar estudios universitarios lo está tan únicamente quien posee el certificado de estudios secundarios [Reifezeugnis]. El que se obtiene mediante una prueba final, saliendo de la Educación Secundaria: del Gymnasium, del Realgymnasium, o de la Oberrealschule.

El objetivo [final] de los estudios universitarios es, por regla, el examen de estado: es decir, aquella prueba científica prescrita por el estado y realizada a través de una comisión estatal, y que se constituye en el primer requisito para el ejercicio de la profesión como médico, juez y profesor.

Para el estudio de los diferentes ramos existen planes de estudio. Sin embargo, a cada estudiante se le ha dejado la libertad para armar el plan curricular de sus estudios. La duración de los estudios se extiende, por lo general, entre ocho y doce semestres (4-6 años). Y ya que, tanto el pago de aranceles para los estudios, como también la estadía en la ciudad universitaria, tienen que ser pagadas por los mismos estudiantes, es que predomina la inteligente tendencia de acabar, en lo posible y en el tiempo más breve, con los estudios. Para estudiantes de menos recursos, se puede contar en una medida más limitada con la reducción, o bien con la eliminación total de los aranceles. De cualquier modo, debido a la guerra y a la inflación fueron destruidas casi totalmente las antiguas fundaciones que otorgaban becas.

Fuera del examen de estado existe la posibilidad de promover o realizar Estudios de Posgrado; que es aquella prueba científica la cual es dada sólo por las Facultades y que tiene como objetivo la obtención del Grado de Doctor.

Los estudiantes no están ligados a ninguna universidad; pueden postular a su antojo a cualquier universidad que deseen. Por medio de este mecanismo, los alemanes del norte pueden conocer el sur, los alemanes del oeste el este, y viceversa. Del mismo modo, se producen cambios de una universidad grande a una pequeña; y a la inversa, este tren va normalmente de la gran ciudad hacia las hermosas [por su paisaje] y apaciblemente situadas ciudades universitarias. Los docentes también migran, porque pueden ser llamados profesionalmente de una universidad a otra. La instalación [Einrichtung] de las veintitrés únicas universidades alemanas es en todas partes, en principio, la misma. Se suelen distinguir, más que nada, por su tamaño. Nuestra universidad más grande, la Universidad de Berlín, tiene alrededor de 14000 estudiantes; la más pequeña, Rostock tiene sólo 900; y Friburgo, más o menos, 3000.

Sin embargo, en los últimos 25 años ha crecido enormemente el número de estudiantes, en comparación con tiempos anteriores. En el período que va entre 1910 y 1930, el número de estudiantes en las universidades se elevó de cerca de 50.000 hasta 100.000. La cifra se duplicó, mientras que frente a eso el número de universidades solamente aumentó en tres más: Frankfurt, Colonia y Hamburgo; y no obstante, de estas tres, ha de restársele, nuevamente, la de Estrasburgo, que se perdió después de la guerra. Se dice que: el rebalse de las universidades alemanes ha perjudicado mucho el trabajo educativo de las escuelas superiores después de la guerra. Pero, las cosas son, justamente, al revés. Las universidades han permitido el desborde, puesto que ya estaban dañadas en su fuerza interna. Pero esto lo entenderemos recién, una vez que nos dirijamos al II. Tema de la tarde.

II. El devenir de la Universidad Alemana en el siglo 19.

Preguntamos, ahora, por la historia de la Universidad Alemana. Y, en verdad, con la intención de concebir su esencia más interna. O - como solemos decir, brevemente - el espíritu. Con esto se mienta la mentalidad [Gesinnung], desde la cual la universidad dispone y fundamenta su tarea. Con “espíritu” mentamos la actitud [Haltung], con la cual la universidad ejecuta y defiende su tarea. Por tanto, si ahora preguntamos por la historia, prescindimos del cuento acerca de cómo surgieron las actuales instalaciones externas. Nos permitiremos dejarlas tanto más de lado, puesto que estas instalaciones se retrotraen, en parte, hasta el Medioevo. Y muestran desde entonces una fuerte tendencia a la persistencia [Beständigkeit]. De allí proviene también el importante hecho que jamás podrá pasarse por alto al ir a emitir un juicio acerca de la universidad, y es que: con frecuencia, las formas externas se han mantenido siendo aún las mismas, y el espíritu se ha transformado en uno diferente. No obstante, frecuentemente, también, se han modificado de muchas formas las instalaciones y el espíritu (y con relación a esto, su deterioro, también: Ungeist) ha permanecido el mismo.

Preguntamos: ¿De dónde y cómo es que adviene un espíritu nuevo a la Universidad Alemana, a principios del siglo 19? El siglo anterior, el siglo 18, lo solemos denominar: la Edad de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Estas corrientes espirituales y movimientos políticos sacan su fuerza impulsora y sus orientaciones, en general, a partir de la aparición del espíritu moderno - de la modernidad. Esta se había distanciado del Medioevo. El nacimiento del espíritu moderno se lleva a cabo como una modificación de la posición del hombre [Umwandlung der Stellung des Menschen] al interior de la totalidad del ente. Esta modificación es, dicho de un modo más preciso, la emancipación del hombre de sus ligazones anteriores. A ello hay que agregar una meditación en torno a las facultades y a los poderes propios del hombre. Esta emancipación [Befreiung] se lleva a cabo en tres direcciones principales.

1. El desligarse del régimen de vida sobrenatural de la iglesia cristiana y de la autoridad de los dogmas. El hombre traslada su acción y su saber a las energías propias del cálculo del mundo, de la invención, del descubrimiento y de la conquista de tierras extrañas y territorios por el globo.

2. El desligarse del hombre de sus lazos con las criaturas naturales, con los seres vivos y lo orgánico. Conversión [Umdeutung] de toda la naturaleza a lo mecánico calculable, a lo que es controlable según las máquinas.

3. El desligarse del hombre fuera de su comunidad y de las regulaciones originarias. El hombre que se sabe a sí mismo [algo] individual, es el elemento normativo y el fundamento configurador de la nueva regulación. La comunidad se hace ahora una sociedad, es decir, una asociación de muchos individuos, en virtud de su compromiso y su contrato de acuerdo a una racionalidad. El estado se halla fundado sobre un contrato.

Emancipación, libertad, en esta significación múltiple, se ha de tornar en la consigna y palabra mágica de los siglos venideros.

Por la época del cambio del siglo 18 al 19, los alemanes se convierten, sin embargo, en cualquier otra cosa - salvo en libres. El antiguo Reich se había derrumbado como poder unificador y disuelto en un puñado de insignificantes Estados [Kleinstaaterei], sin dirección alguna y desarraigados. El único Estado alemán que aún existía fundado en sí mismo, por aquel entonces, Prusia, fue sometido por Napoleón y sus aliados, en 1806/7. Pero - en medio de toda esa impotencia política, de todo ese desmembramiento estatal, de toda esa miseria del pueblo vivía aún y vivía ya una Alemania secreta. Desde el apremio más interno y bajo el yugo de la servidumbre externa surgía una nueva libertad. Esto quiere decir que: La esencia de la libertad fue concebida de nuevo e implantada en el saber y en la voluntad de los alemanes.

Tres grandes potencias tuvieron su influjo reunidas en esto: 1. la Nueva poesía alemana (Klopstock, Herder, Goethe, Schiller y el Romanticismo), 2. la Nueva filosofía alemana (Kant, Fichte, Schleiermacher, Schelling, Hegel), y 3. la Nueva voluntad política alemana de los señores y los soldados del estado prusiano (Freiherr von Stein, Hardenberg, Humboldt, Scharnhorst, Gneisenau y von Clausewitz). Poetas y pensadores crearon un mundo espiritual nuevo, en el que fueran comprendidos y pensados en su conjunto el predominio de la naturaleza y de los poderes de la historia unificados en la esencia del absoluto.

Se despertó a la consciencia que fe y saber, lenguaje y arte, poesía y educación, tienen sus raíces y medidas en el pueblo. Lo que determinaba la esencia del hombre era la esencia natural e histórica del espíritu de un pueblo [Volkgeist] y no las reglas de un mero entendimiento, ni los cálculos de una razón mundana que oscila libremente. Por entonces surgía, también, y no por azar, el término que designa lo popular o lo comunitario [Volkstum]. Este nuevo saber y querer se extendió necesariamente también sobre el Estado. Éste no fue pensado más como fuerza ciega e unilateral, que se aprovecha de todo a través de ciertos actos violentos [Gewalttätige]. Sino que el Estado fue previsto como una ordenación vital y una ley, en la cual y por la cual el pueblo mismo conquistase su unidad y la seguridad de su duración.

Libertad tendrá para los alemanes, ahora, un sonido y sentido nuevos. Libertad significa: ligazón [Bindung] con la ley del espíritu de un pueblo, la cual se ha de confirmar [s. herausstellt], de modo ejemplar, en las obras de poetas, pensadores y estadistas. Libertad significa: obligación ligada de ese modo con la voluntad del Estado. Libertad es responsabilidad para con el destino de un pueblo.

Este espíritu despertó y dispuso, en aquel entonces, para los alemanes, la tarea de su historia. Y la vía para su realización tuvo que ser una muy larga y difícil.

Pero ahora nos preguntamos: ¿Cómo es que surge mediante este nuevo espíritu de la libertad, y a partir de él, la Nueva Universidad Alemana? Libertad quiere decir: ligazón con la ley del todo. Una ligazón semejante se cumple en el saber acerca del todo y de sus leyes, y en el querer de aquello. Saber y querer han de ser despertados, conducidos, consolidados y siempre renovados. Esto, empero, es el sentido y la tarea de la educación. En el despertar de esa nueva libertad en tanto ligazón se halla la exigencia interna por una nueva educación. La educación para el saber ocurre en la escuela. La educación para el supremo saber acerca de las leyes y los ámbitos de la existencia completa de un pueblo precisa de una escuela superior. De esa forma resulta el plan para la fundación de una Nueva Universidad. La que tendría que ser instalada allí, donde se reunía, por aquel entonces, el saber y el querer de la nueva libertad: en Berlín. Wilhelm von Humboldt fue llamado, entonces, por el rey de Prusia, a dirigir la enseñanza de la misma. En el breve lapso de su actividad pública (5/4 años) realizó efectivamente el plan dispuesto por los filósofos para la Universidad de Berlín, en el año de 1810.

Cuatro hechos fueron significativos para el inicio de esta universidad:

1. Era una nueva creación; a saber, las nuevas tareas no fueron trasladadas desde una universidad previamente existente con sus lineamientos y costumbres consolidadas. La nueva fundación no tenía el lastre de lo viejo y envejecido.

2. El peso principal no fue puesto en la organización externa, sino en la vocación y la unión de hombres hábiles, de creativos pensadores y profesores ejemplares. Wilhelm von Humboldt escribió, por entonces, de modo explícito, él mismo: “Precisamente se hace un llamado a los hombres diestros y se deja que sea la Nueva Universidad la que se vaya enmarcando paulatinamente en esto.”

3. El centro portador y determinante de la Nueva Universidad fue la Facultad de Filosofía. La educación para el saber fue dirigido por una orientación filosófica comprensiva de la conexión interna de todas las regiones esenciales del saber y de los modos de proceder pertinentes a su trabajo.

4. La fundación no fue pensada como una instancia prusiana particular, sino querida explícitamente como escuela superior ejemplar para el despertar y el perfeccionamiento creador del espíritu alemán. Por eso tuvo que limitarse en lo posible el influjo del estado. La universidad obtuvo libertad de enseñanza y de aprendizaje sobre la base y en el marco de su gran determinación.

La Nueva Universidad no fue erigida para mejorar la formación prácticotécnica de las profesiones. Tampoco con el objeto de corregir la enseñanza y las ciencias, sino que con esta nueva fundación, el estado ponía de manifiesto su voluntad de educar al pueblo mediante la universidad, yendo de su espíritu histórico hasta su propia esencia, para ligarlo con su propia ley, esto es, para dejarlo libre y en eso conducirlo a la unidad.

Esta voluntad estatal convirtió a la misma universidad en un sitio libre para la educación y le confirió la misión más alta posible.

Una monstruosa tarea había sido dispuesta. ¿Cómo es que pudo cumplir la Universidad Alemana esta tarea en el siglo 19? ¿Cuán lejos permaneció, en principio, en esta tarea? ¿De qué modo pudo el mismo estado permanecer fiel a su voluntad inicial?

Sólo podemos contestar estas preguntas aquí a grandes rasgos. Con tal objeto distinguiremos dentro de la amplia historia de la universidad en el siglo 19, dos períodos. El primero que va de 1830 a 1860/70. Y el segundo que se continúa desde la época de fundación del II. Reich, por Bismarck, hasta la Primera Guerra Mundial.

Durante el primer período se lleva a cabo un desarrollo fructífero de las nuevas tareas de las universidades en un determinado respecto: Se consigue, por vez primera, la amplia fundación de las ciencias históricas del espíritu; al mismo tiempo que en el dominio de las ciencias naturales, se van fundando los institutos de investigación, desde los que irán saliendo muy pronto importantes investigadores y profesores. El motivo realmente determinante para esta época de prosperidad de las ciencias históricas y de la naturaleza, reside en que su preguntar y pensar están puestos todavía bajo el influjo de la gran filosofía del Idealismo Alemán. Si bien, los sistemas y las doctrinas de los filósofos habían perdido ya su efectividad inmediata, del mismo modo tanto más perdurable se tornaba el efecto mediato. Así [pasaba, al menos], en la investigación histórica de la construcción de las lenguas, de las formas de la gran poesía, de la constitución de la naturaleza viviente. Las ciencias todavía eran llevadas por la idea de un saber acerca del todo de lo que puede saberse; sus preguntas concernían siempre a conexiones y leyes esenciales de sus regiones. La palabra y el concepto “ciencia” tenia todavía el significado de un saber, que se dirige necesariamente al todo y, por tanto, que es necesariamente en sí mismo filosófico. De allí que los planteamientos de las ciencias naturales y los de las ciencias históricas tuviesen aún una gran fuerza de irradiación. El pensamiento histórico logró entrar en las ciencias del derecho y en las ciencias del estado por Niebuhr y, sobretodo, por Savigny. Por eso, ésta [última] se vio obligada a convertirse en un pensamiento radical y vivo de cuestiones acerca del espíritu de un pueblo, la educación de las leyes y el estado. Savigny demostró que el derecho no surge sólo, ni preponderantemente del pensamiento normativo formal de la legislación [Gesetzgebung], sino tal como el lenguaje [lo hace] con el espíritu comunitario de los pueblos, con sus creencias y costumbres. Savigny enseño también de una forma menos evidente, y en relación con la esencia del estado, que la libertad y la falta de libertad política no dependen de la forma del estado, sino, ante todo, de si el poder de un estado se halla enraizado en la naturaleza y la historia de un pueblo o si se agota únicamente en la arbitrariedad de los que detentan el poder individualmente y de los gobiernos.

En las ciencias naturales es Alexander von Humboldt quien presiona para salir por sobre la especulación filosófica hacia una visión más amplia y rica de la naturaleza. En la zona limítrofe entre la ciencia natural y la ciencia espiritual surgió la geografía comparada de Karl Ritter. Las ciencias naturales, por su parte, hicieron fecundar a la medicina. De esa forma, el espíritu científico fue extendió desde las dos regiones principales de la Facultad de Filosofía, la historia por una parte y la naturaleza por la otra, a la Facultad de Derecho y a la Facultad de Medicina. Pero naturaleza e historia eran apreciadas, por su parte, como las formas máximas de manifestación del espíritu absoluto, que fuera concebido por la filosofía. En este lapso de tiempo, la filosofía era vista como el centro interno de todas las ciencias. También la teología fue determinada, tanto en sus disciplinas históricas (Historia de la Iglesia y Exégesis) como en las especulativas (Dogmática y Doctrina Moral), desde el espíritu vivo de la Facultad de Filosofía.

Sólo que, con este auge de las ciencias se ocultaba, simultáneamente, también, ya, un peligro. Los campos del saber se fueron ensanchando cada vez más y el material de aquello que podía saberse se fue haciendo cada vez más múltiple. Los investigadores se fueron vinculando cada vez más con recintos individuales. Se rompe el nexo con los otros campos de saberes; al interior de la ciencia misma singular se pasa por alto cada vez más la totalidad. El instinto filosófico vivo cede terreno a las ciencias. Incluso más - cuanto más autónomas se volvieron las ciencias en adelante, tanto más agudo se hizo ahora, incluso, el alejamiento explícito de la filosofía. La ciencia se convirtió en ciencia propiamente dicha, cuanto más exclusiva se desplegó ella en ciencia autónoma individual y se desligó del suelo raíz de la filosofía. Este aislamiento y desarraigo [Vereinzelung und Entwurzelung] de las ciencias se vio fortalecido mediante la aparición de la técnica y del pensamiento técnico. El proceder y el método consiguieron la supremacía sobre aquello que cada vez era alcanzado mediante el método.

La técnica fomentaba la industrialización y el surgimiento del proletariado y, con ello, la desgarrante división [Zerreibung] del pueblo en clases y partidos.

Faltaba un poder originario, espiritualmente vinculante y unificador. La cosmovisión se convirtió en un asunto relativo al punto de vista del individuo, de los grupos y de los partidos. El sentido originario de la libertad como ligazón para con la ley del espíritu de un pueblo se tornó en lo opuesto: lo arbitrario de las visiones y de la opinión del individuo.

El mismo Estado terminó viendo en las universidades cada vez más al establecimiento educador práctico-técnico para sus funcionarios públicos. Cada una de las Facultades individuales se convirtieron en organismos de fines, en escuelas profesionales.

Así es como se ha ido preparando aquella postura espiritual [die geistige Lage] de la Universidad Alemana, que encontramos por el año 1870. El período que continúa ahora hasta la Primera Guerra Mundial trajo para la universidad un ulterior potenciamiento de las aspiraciones ya vivas. El progreso de las ciencias - [es decir] el ir de descubrimiento en descubrimiento hasta el infinito; y la internacionalización creciente de las ciencias particulares. Todo esto devino un valor cultural en sí mismo. Investigar en aras de la investigación, siendo indiferente el qué sea investigado, en eso consistía su principio.

Llego a ser evidente que, las ciencias particulares ya no se entendían más las unas contra las otras. La literatura sobre las cosas [específicas] se hizo más importante que las cosas mismas. Y la literatura se convirtió muy pronto en una oportunidad para los editores y sus grandes negocios.

Las Facultades individuales se fueron transformando, sin parar, en las cerradas escuelas superiores. Cada una de ellas desarrollaba en sí misma un negocio enorme y fructífero. Las ciencias particulares buscaban su unidad ahora en los congresos internacionales de sus campos respectivos del saber [Fachgebiete] y de su expansión potenciada aún más por estos. Cada cual se esforzaba en salirse de la unidad originaria del saber. La universidad perdió su cierre espiritual [geist. Geschlossenheit]. Las facultades se mantuvieron juntas aún externamente sólo gracias a una administración común y por la hueca idea de colaborar por sí mismas en el fomento en general falto de todo objetivo de la así llamada cultura.

Sin embargo, el error más grande consistió en que esta universidad haya creído, pensando en su origen histórico, que se encontraba cumpliendo con la tarea que alguna vez le hubiese sido impuesta. Comparado con esta tarea, la historia de la Universidad Alemana durante el siglo 19, a pesar de todos sus brillos y progresos, no es más que un equívoco y un derrumbamiento interior. Comparado con la multiplicación y la expansión del material del saber, con la perfección y la seguridad de los métodos y la técnica de la investigación, con el rendimiento de los investigadores particulares, [comparado con todo esto:] este desarrollo es un “despegue” [Aufstieg].

Pero, ¿con qué vara tenemos y debemos medir a la ciencia? Esa es la cuestión que debe ser la decisión. Esta ya había sido, de inmediato, algo vivo antes de la irrupción de la Primera Guerra Mundial, para un pequeño círculo de jóvenes alemanes. Su más grande exhortador, aún no del todo comprendido, fue Federico Nietzsche, el último gran filósofo de los alemanes.

Pero, a final de este siglo, anticipando de lejos lo venidero, se paraba solitario, el filósofo. Y sin embargo la decisión acerca del sentido de la ciencia y sobre la esencia de la universidad, no cabía que se la tomase aún [noch konnte nicht fallen].

Primero, tendría que venir el apremio supremo de la Primera Guerra Mundial e, incluso, el apremio más profundo del quiebre a través de la revuelta marxista. Este apremio del pueblo creó lentamente nuevas necesidades. Y fue despertando en el pueblo la necesidad de un guía [Führer], él que debía llevar nuevamente al pueblo de vuelta de su autoperdición hacia su propia definición/determinación y a una nueva voluntad de existencia [Daseinswillen].

Mañana buscaremos aclararnos, a este respecto, cuál es la tarea que ha puesto la nueva realidad alemana a las universidades; y cual [sea] la voluntad que aquí ha vuelto a revivir.

III. El devenir de la futura Universidad Alemana en el presente inmediato

El presente inmediato es el tiempo, en el que estamos. Lo que acontece, ahora, es una modificación de la realidad alemana. Esta transformación [Verwandlung] significa configuración del porvenir. Lo que acontece ahora, sin embargo, se viene preparando desde la Primera Guerra Mundial. El devenir de la futura Universidad Alemana lo comprenderemos sólo cuando nos hayamos aclarado la posición y la tarea de la universidad dentro del acontecer actual. Haremos esto en tres Partes. Consideraremos:

1. Las fuerzas determinantes en la preparación de la Revolución Nacionalsocialista y la actitud de la Universidad.

2. La esencia de la Revolución Nacionalsocialista como transformación de la realidad alemana.

3. La nueva tarea de la Universidad Alemana.

Nuestra exposición ha de limitarse naturalmente a los rasgos básicos. La descripción de los datos singulares y de las circunstancias más cercanas, todo lo “anecdótico” ha de ser dejado de lado. Pero, hasta, si el tiempo lo permitiera, el adentrarse en esto, no nos sería lícito hacerlo; pues lo que nos atañe aquí, es comprender lo esencial. Sólo habiendo comprendido esto, tendríamos recién la vista adecuada para lo así llamados hechos. Por otro lado, ha de destacarse también lo siguiente: Si probamos comprender lo esencial del acontecer actual, entonces ello no puede significar que nosotros lo expliquemos, es decir, que lo derivemos mediante el entendimiento desde causas. La historia, y con mayor razón la historia decisiva, no puede ser explicada jamás. Seguirá siendo un misterio. Y el misterio sólo lo capturaremos como uno tal, en la medida que - cooperando y colaborando con él - nos decidamos a favor o en contra de él.

1. Las fuerzas determinantes en la preparación de la Revolución Nacionalsocialista y la actitud de la Universidad

La verdadera preparación para la Revolución Nacionalsocialista comenzó, de inmediato, inconscientemente, en la Primera Guerra Mundial y, ciertamente, durante ésta. En el Frente [de batalla] se realizó una experiencia totalmente nueva. Allí se creó una idea totalmente nueva de comunidad [Gemeinschaft]. Este espíritu nuevo del Frente portaba en sí mismo la fuerte voluntad, de hacerse realmente efectivo después de la guerra como fuerza determinante en la existencia del pueblo. Sucedía allí algo que, recién hoy, captamos y vemos plenamente. Estamos acostumbrados a considerar los sucesos históricos, por ejemplo, las guerras, por sus resultados externos y a evaluarlos por sus consecuencias exteriores. Constatamos así la existencia de vencedores y vencidos. Vemos modificarse las fronteras de los países y cosas semejantes. Y no obstante todo el sentido histórico de los siniestros acontecimientos, que solemos llamar “Primera Guerra Mundial” se hallan más allá de la cuestión sobre la culpa y la falta de culpa de su causalidad, más allá de la cuestión de la alternativa entre imperialismo o pacifismo.

Con la constatación de vencedores y vencidos no se acierta, de ninguna manera, con la auténtica decisión; porque la decisión es una decisión espiritual. Concierne a la mentalidad y a la actitud de todos los pueblos. La Primera Guerra Mundial constituye para cualquier pueblo la gran prueba de si éste será capaz de transformar de un modo en sí mismo histórico y espiritual este acontecimiento. La Primera Guerra Mundial es la cuestión que se hace a cada pueblo en particular, de si lo que desean estos mediante este acontecimiento es envejecer o rejuvenecer.

El despertar del espíritu del Frente en la guerra y su consolidación tras ella no es otra cosa sino la transformación creadora de este acontecimiento en una fuerza que configure la existencia venidera.

El espíritu del frente [de combate] es la voluntad sapiente de una nueva comunidad. ¿De qué tipo es ésta? La comunidad tiene el carácter de la camaradería [Kameradschaft]. Ésta es un tipo de pertenencia recíproca, en la que cualquiera se pone en forma incondicional para con el otro, en cualquier situación. La camaradería es un aprontamiento semejante. ¿Y dónde encuentra éste su fundamento? En que cada uno reconoce en cualquiera los mismos desafíos, resiste idéntico apremio, corre el mismo peligro, es decir, sigue la misma tarea sirviendo. La camaradería como forma fundamental de comunidad surge primeramente desde los que se ven conducidos [Gefolgschaft] al servicio de la misma obligación. La opinión habitual y superficial es aquella que piensa que, primero tendría que constituirse una comunidad y de ésta provendría luego el seguimiento. No. Lo contrario es la verdad. Desde el seguimiento [Gefolgschaft] y en él, surge y se consolida la comunidad como camaradería. Consecuencias, que exigen: el poder oír y el poder obedecer; a lo que ha de sumarse el saber y el querer aquello que es necesario y esencial.

Sólo quien oye de verdad y puede obedecer, puede también conducir [führen]. Conductor, guía, [Führer] no es aquél, que está puesto antes que los otros [vor-gesetzt], aquel que con los demás puede oír de una manera más incondicional y obedecer de un modo más resuelto la ley. Conductor es aquel, que hace más que los otros, porque es capaz de soportar más, aventurar más y sacrificar más.

El nuevo espíritu de la comunidad en cuanto que camaradería tiene en sí mismo como ensamblaje portador la relación vital de seguimiento y conducción.

Este espíritu del Frente de batalla se convirtió en la fuerza determinante en la preparación de la Revolución Nacionalsocialista. Pero, el desarrollo y el esclarecimiento del espíritu del Frente no significa introducir un militarismo, no significa proponer una nueva guerra, sino que el espíritu del Frente significa justamente la conquista espiritual y la transformación creadora de la guerra.

Este nuevo espíritu se fue haciendo cada vez más vivo, en la época de la postguerra, porque él fue confirmado en su necesidad por el creciente desgarrarse [Zerrissenheit] del pueblo en clases y partidos, por el desintegrarse de todo lo espiritual, por el falsificado de todas las medidas, por el potenciado desarraigo y falta de metas del estado. Pero el desarrollo y el esclarecimiento interno del nuevo espíritu, así como su imposición externa no se cumplió en forma mecánica como el desarrollo de un programa, sino históricamente, es decir, con un gran sacrificio, con muchos desengaños y recaídas, con dudas y dificultades, con mucha resolución y enorme fe.

¿Y cuál era en esa época la actitud/postura de la universidad? La respuesta simple reza: no estaba a la altura de tal nuevo acontecimiento; las Facultades no captaron lo que pasaba delante de ellas; y muy pocos individuos se fueron percatando de ello si bien más tarde. Es un hecho indiscutible. Sólo que, por el hecho de constatarlo, nada se logra. Tenemos que preguntar: ¿Por qué fracasó la universidad? ¿Por qué tuvo que fracasar? Respuesta: Porque a ella -como se ha dicho- le faltaba hace decenios ya la unidad propia, originaria, y espiritual. Es por ello que no era capaz de colaborar como fuerza espiritual cerrada en el despertar y el perfeccionamiento interno o, incluso, en la prefiguración [Vor-gestaltung] del nuevo mundo espiritual que iba surgiendo. La universidad como un todo no tenía hace mucho tiempo un objetivo educador claro, amplio y que lo vinculase todo. Se hallaba privada hace tiempo ya de su poder cosmovisional decisivo. Era una isla incomunicada en sí misma. La investigación no tenía asidero alguno y la enseñanza ningún objetivo. Ambas [investigación y enseñanza] fueron perdiéndose en lo meramente “cuantitativo”, en multiplicar y replicar un saber infinito. De allí que, la universidad no tenía más la fuerza suficiente para desde sí misma defenderse con medidas estrictas y demandas orientadas a objetivos precisos, de la creciente saturación [de saberes].

Al explicar de esa manera el fracaso de la universidad, entonces no vamos disculpando de ningún modo su actitud. Ni tampoco constituye reproche personal alguno frente a cada uno de los profesores. No es una disminución del rendimiento científico de los investigadores en particular. Sino: esta explicación hemos de cumplirla para, partiendo de ella, extraer la enseñanza decisiva para la renovación [Neugestaltung] de la Universidad, a saber, la visión de que resulta inútil que en cada una de las facultades se venga a “reformar” esto u aquello. Por esto, el estado pretérito no puede ser nunca superado; más bien, todo depende de si la universidad en su todo, logre recuperar un mundo espiritual originario y unificado. De si ella podrá despertar, una vez más, desde sí misma, la fuerza duradera y cerrada, para una genuina “Auto-afirmación”. Pero ¿es posible esto? Sí! Y ¿por qué? Porque a través de la Revolución Nacionalsocialista se ha transformado toda la realidad alemana. Porque a través de esta transformación se ha logrado crear un nuevo suelo para la existencia histórica-espiritual completa del pueblo. Y ¿en qué consiste la esencia de la Revolución Nacionalsocialista? Con esto, entramos a la 2ª Parte:

2. La esencia de la Revolución Nacionalsocialista como transformación de la realidad alemana

La esencia de la Revolución Nacionalsocialista consiste en que, Adolfo Hitler ha intensificado e impuesto aquel nuevo espíritu de la comunidad en un poder configurador de un nuevo orden popular. La Revolución Nacionalsocialista no es, por lo tanto, la exterior toma del mando de un Estado ya existente, a través de un partido lo bastante grande para esto, sino la re-educación interna de todo el pueblo que tiene como objetivo, querer su propia singularidad e unidad. En la medida que el pueblo quiera su determinación propia, ha de reconocer el nuevo Estado. La soberanía de este Estado es el triunfo [Durchsetzung] responsable de aquella voluntad conductora [Führerwillen], a la que la confianza seguidora de un pueblo autoriza su conducción. El Estado no es ningún aparato mecánico de leyes, que existe junto con el establecimiento de la economía, el arte, la ciencia y la religión, sino que: Estado significa el orden vital que predominó en forma cabal desde el alternarse de confianza y responsabilidad, en él cual y a través del cual el pueblo realiza su propia existencia histórica.

El pueblo no es ni una masa desordenada sin dirección ni voluntad, en manos de déspotas maníacos, ni tampoco es el pueblo el indeciso juntarse y enfrentarse de un sin número de partidos y de clases que desconfían entre sí.

Y ¿de donde ha de conseguir el pueblo ahora su verdadera articulación y cerrazón? De manera tal que, el hacer y el omitir de cada individuo, de cada grupo y de cada estrato sea entendido como trabajo. La palabra “trabajo” recibe a través del nuevo espíritu de la comunidad, por cierto, un sentido diferente y, en primer término, genuino. El “trabajador” no es, como lo quería el marxismo, el puro objeto de la explotación a través de la clase dominadora. El estrato del trabajador no es el de la clase de los desheredados, que ha de entrar en la lucha general de clases. El trabajo no es ni mercancía ni sirve únicamente para la producción de los bienes para otros. El trabajo tampoco es sólo la ocasión y el medio para ganarse un sueldo.

Sino: Trabajo es aquel hacer y actuar sapiente que viene del cuidado por el pueblo en el aprontarse para la voluntad del Estado. Sólo habrá trabajo, allí, donde la libre facultad resolutoria del hombre [Entschlusskraft] interceda para que triunfe una voluntad responsable. De allí que, cada trabajo como trabajo se halle definido por la mentalidad, la actitud y la comprensión de la obra, es decir, por algo espiritual. Trabajo no es [tampoco] ningún castigo o agobio, sino el primado del hombre libre [Vorrang des freien Menschen]. Por ello es que, al animal le ha quedado vedado el privilegio del trabajo.

Hablamos del “trabajador del puño” y del “trabajador del cerebro” y de su pertenencia mutua. Lo que no debe significar que: el creador espiritual ha sido degradado a un “puro” “trabajador”, pues éste último no es nada inferior. Sin embargo, tampoco ha de significar que al trabajador del puño se le hagan concesiones, ya que el sabio se llama al igual que él, “trabajador”; porque tal concesión no es en nada requerida por el así llamado mero trabajador.

Son, más bien, campesinos y artesanos, mineros e ingenieros, sabios y soldados, los que están puestos, por su circulo laboral, siempre, en un rango y un estrato propios. Y todos los estratos son portados y llevados en su trabajo por el cuidado, por la determinación histórica del pueblo. Esta sigue siendo un misterio. Tan oculto como siga estando este misterio, así de abierto será la mentalidad y el temple, en el cual el pueblo custodia su misterio: él es la veneración, el respeto [Ehrfurcht] - el cuidado por la dignidad y decisividad [Entschiedenheit: firmeza] de su esencia. A través de la reputación, la honra de un pueblo y su resguardo se instaura una barrera entre aquello que puede ser pretendido por un pueblo y aquello que no.

Trabajo

Pueblo - Estado Reputación Saber - Ciencia

Misión

El nuevo espíritu del pueblo alemán no es ningún nacionalismo desenfrenado, ávido de dominación y ambicioso de la guerra, sino un socialismo nacionalista. Pero, socialismo no significa la mera modificación de la mentalidad económica, ni mienta la vacía nivelación y glorificación de lo deficiente, socialismo tampoco mienta el emprender al azar de un bienestar sin objetivo alguno - sino que: socialismo es el cuidado por el orden interno de la comunidad de un pueblo. El socialismo quiere, por tanto, la jerarquía de acuerdo a la profesión y a la obra, él quiere la dignidad de cada trabajo y la intacta reputación de la existencia histórica del pueblo. Con esto, estamos bastante preparados ya, para iniciar el tratamiento de la última Parte.

3. La nueva tarea de la Universidad Alemana

Mostrábamos en qué sentido la Revolución Nacionalsocialista crea una nueva realidad alemana. Y decíamos que, por él, se le devolvía a la universidad, recién, de nuevo, un suelo firme. ¿De qué manera? El carácter fundamental del nuevo movimiento político - espiritual, que atraviesa al pueblo, es el de una educación y una reeducación del pueblo para el pueblo a través del Estado. ¿No debiera brotar la tarea, de hecho, allí, en donde de lo que se trata es de la más profunda y amplia educación, para la escuela suprema?

Por cierto - la escuela superior es el sitio de la educación científica. La ciencia es un modo destacado del saber. Y la ciencia experimenta entonces una renovación decisiva [entscheidende Erneuerung], si la esencia del saber es experimentada en general de un modo originario. Y este es el caso. Así como las palabras “trabajo” y “trabajador” han ganado un sonido y sentido nuevo, así las palabras “saber” y “ciencia” han de recibir también una significación diferente.

“Ciencia” no es una propiedad de una clase privilegiada de ciudadanos, algo así como que, mediante esta propiedad se abuse de ella como medio de lucha, en la explotación de así llamada “clase trabajadora”. No! La ciencia es sólo el modo riguroso y por tanto planamente responsable de aquel saber, que tiene que exigir y buscar todo pueblo por la verdad y duración de su existencia histórica.

Saber quiere decir: estar a la altura de la decisión y del proceder de la tarea, que se ha de acometer siempre, sea ésta cultivar el campo o cortar un árbol, o indagar las leyes de la naturaleza o poner en evidencia [herausstellen] el poder de la historia.

Para el saber no es tan decisivo, la variedad de las cosas ni cuánto sepamos, sino: si el saber es un saber madurado originariamente, y si aquello que sabemos, se hace responsable por los hechos y en el comportamiento. No diferenciamos más entre [individuos] “educados” y “no educados” - y esto no porque ambas cosas se devendrían una sola cosa, sino porque nuestra apreciación, en principio, no depende más de esta distinción. Distinguimos frente a esto, entre saber genuino y saber aparente. Un saber genuino lo tienen los campesinos y los artesanos, cualquiera a su modo en su campo de trabajo, igual a como el sabio lo tiene del suyo. Y el sabio, por otro lado, se puede dar vueltas en toda su erudición, empero, solamente en un saber aparente.

La educación para el saber más elevado y estricto, tal es la tarea de la universidad. Pero, educar para saber, significa: enseñar. Hasta hoy opinión era que, la enseñanza tendría que surgir de la investigación - pero, la falta de orilla de la investigación ha convertido a la enseñanza en algo sin objetivo. No se trata de investigar y, con ello, también, enseñar, sino enseñar y, al enseñar, investigar. La enseñanza es la tarea originaria. Pero enseñar como educación para el saber tiene aquí, de cualquier manera, un sentido nuevo. Enseñar no dice para nosotros: un mero repetir de cualquier conocimiento descubierto en cualquier parte.

Enseñar quiere decir: dejar aprender. Enseñar quiere decir: llevar a la cercanía de todo lo que es esencial y simple. Enseñar quiere decir: dejar saber, qué posee rango y necesidad y qué no. Enseñar quiere decir: asegurarlo con la en la mirada para lo esencial. Enseñar quiere decir: dejar que pase de largo ante lo no-esencial. Enseñar quiere decir: llevar al discípulo a no seguir siendo siempre discípulo.

Partiendo de una forma tal de enseñanza surge, primero, y nuevamente, una investigación genuina, es decir, una que esté consciente de sus límites y de sus obligaciones [Verbindlichkeit].

Esta voluntad de educar recoge de nuevo el trabajo de la universidad en un fundamento originario. Y con esta concepción del saber y de la educación por el saber no puede volver aparecer más en absoluto la pregunta, por la vía en que la ciencia - en sí lejana a la vida- deba volver a convertirse en algo próximo a la realidad. Desde esta voluntad educadora hay que entender todas las nuevas medidas e instalaciones: así [entiendo] el resumen de la dirección de la instrucción pública de un ministerio de educación del Reich; el resumen del estudiantado alemán - su obligación al servicio del trabajo; las nuevas formas de trabajo comunitario en la especialidad del ramo, y en la casa para la camaradería.

Sabemos que: todo esto es de una tarea, que no puede ser liquidada a pedido, ni hoy ni mañana - pero que quizás en 50 años, pueda hacer realidad una nueva escuela superior del espíritu.

Todo este nuevo acontecer, en el que está parado nuestro pueblo, es en principio sencillo. La simplicidad es el signo de la grandeza. No de aquello separado e insólito. Grande es aquello de lo cual, una vez que ha sido hecho, se puede decir: esto es, en verdad, evidente. El Führer tiene el saber seguro sobre lo simple. Mas, tiene, a su vez, la incontenible voluntad de imponerlo.

Quien realmente quiera ver lo grande, ha de tener el mismo grandeza; el pequeño sólo ve siempre lo pequeño -, que, en verdad, también es necesario que exista, allí, donde hay algo grande, así como sombra sólo puede haber donde hay luz.

La educación del pueblo a través del estado para el pueblo - ése es el sentido del movimiento nacionalsocialista, esa es la esencia de la nueva forma de estructurar el Estado [Staatsbildung]. La tarea de la Nueva Universidad consiste en una educación semejante para el saber más alto.

Mediante esta educación consigue un pueblo hacerse verdaderamente responsable de sí mismo. Con todo, los pueblos que son responsables de ellos mismos son el único y supremo garante de la paz; porque la responsabilidad de sí mismo [Selbstverantwortung] se liga ella misma con el enérgico cuidado por el otro y exige de sí mismo la reputación incondicional del otro.

Europa sólo será mantendrá a salvo ante el ocaso y logrará un nuevo despegue, cuando cada uno de sus pueblos actúe a partir del espíritu de la responsabilidad de sí mismo y de su irrestricta reputación. La comunidad de los pueblos no necesitará luego ser establecida primero artificialmente a través de una Liga [de Naciones], sino que ella estará originaria- y permanentemente ya ahí presente.

En: Martin Heidegger, Reden und andere Zeugnisse eines Lebensweges. 1910-1976, editado por Hermann Heidegger; en Gesamtausgabe, vol. 16, Frankfurt/a.M. 2000, pp.285-307.

lunes, 21 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

Plutocracia de partidos renovable cada cuatro años


La mayoría de las personas creen que en España disfrutamos de una democracia por el hecho de votar en unas elecciones cada cuatro años y tener libertades individuales. Sin embargo, esto no es así, ni sobre el papel, ni en la práctica. Como veremos, técnicamente la titularidad del poder no reside en el pueblo, y la expresión de la voluntad colectiva de la sociedad en la toma de decisiones nos ha sido usurpada por una oligarquía de partidos y poderes financieros.
Un sistema electoral no representativo y un sólo poder estatal
Según nuestro sistema electoral, para constituir el poder legislativo los ciudadanos votan una lista de candidatos a diputados, los cuales han sido elegidos por el líder o la cúpula de su partido político. Esto hace que, en realidad, se limiten a refrendar una decisión que no ha sido tomada por ellos (y que, dada la falta absoluta de democracia interna de los partidos, tampoco ha sido tomada por las bases de estos). Para colmo, estas listas ni siquiera son abiertas, y el método matemático seguido para establecer la proporcionalidad en la representación (la llamada ley d’Hont) favorece descaradamente a los partidos mayoritarios. Por lo tanto, no podemos elegir directamente a las personas que nos tienen que representar en las cortes. Cada cuatro años se produce la ilusión de unas elecciones que no son sino el refrendo de una decisión ajena.
Por otro lado, ¿cómo elegimos al Presidente del Gobierno, es decir, a la persona que decidirá la constitución del poder ejecutivo? Desgraciadamente, se nos ha negado este derecho en nuestro modelo de Estado. Tras las elecciones legislativas, el número uno de la lista más votada (que sólo hemos refrendado y no elegido), será propuesto por el Rey al congreso como Presidente del Gobierno (según dicta la tradición, pues técnicamente nada impide al Rey proponer otro candidato). Posteriormente, el congreso aprobará esta decisión por mayoría absoluta (o, dado el caso, mayoría simple en segunda vuelta). Por lo tanto, no sólo no elegimos a nuestro Presidente, sino que además, su elección, y por lo tanto la posterior configuración del poder ejecutivo, emana directamente del poder legislativo. Ergo no existe separación real entre el poder legislativo y el poder ejecutivo. Tanto es así, que, en la práctica, el Gobierno se encuentra sentado en el Congreso, sede del legislativo, en unos escaños que incluso se diferencian por el color azul. Ellos legislan y ellos gobiernan: se lo guisan y se lo comen. Quizás por eso en España hablamos de elecciones generales, y no de elecciones legislativas o presidenciales, ya que todo va en el mismo paquete partidocrático.
En lo que se refiere al Poder Judicial (teóricamente gobernado por un órgano independiente, el Consejo General del Poder Judicial), de nuevo vemos la larga mano de los partidos políticos terminando con todo atisbo de independencia, ya que sus miembros son elegidos por el legislativo (concretamente son nombrados por el Rey a propuesta del Congreso y el Senado). Por otro lado, el Presidente del Tribunal Supremo, cúspide del poder judicial, es nombrado por el Rey a propuesta del CGPJ y, por lo tanto, también es en última instancia elegido por el consenso de los partidos políticos mayoritarios. Tal y como dictamina la Constitución, las causas contra diputados y senadores son competencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, con lo que, en la práctica, existe un claro conflicto entre el poder judicial y el poder legislativo que ha decidido sus cargos.
Por todo lo expuesto, podemos afirmar categóricamente que el pilar básico de la democracia, la separación de poderes, no existe en España.
La falta de representatividad
La representatividad, el otro pilar de la democracia, permite trasladar la voluntad de la sociedad civil al parlamento. Sin ella, no podemos controlar a nuestros teóricos representantes y, por lo tanto, no existe el control político del poder. Como hemos visto, el sistema de partidos actual no nos da la posibilidad de elegir a estos representantes, sino simplemente nos permite refrendar una lista impuesta por un jefe de partido. La representatividad se vuelve entonces una ficción.
A modo de resumen de todo lo anterior, transcribo unos fragmentos de un artículo de alguien que ha conocido mejor que nadie los entresijos del fiasco de la transición española, Antonio García-Trevijano:
“Aunque se llamen legislativas, si las juzgamos por su función y sentido, las elecciones son administrativas. Las elecciones para designar a los jefes administrativos del Estado, pues de eso se trata con el sistema de listas de partido, son un asunto burocrático. De ellas resulta que gobierna, legisla, juzga y administra… la administración.”
“Los electores votan pero no eligen. Refrendar una de las listas de partido no es elegir. Los integrantes de lista no son elegidos por los votantes, sino por los jefes de partido. No representan, pues, a los electores ni a la sociedad civil. El Régimen político resultante tampoco.”
El resultado de la inexistencia de la separación de poderes, de la falta de representatividad, de la falta de democracia en los partidos y del consenso oportunista entre ellos, es que cada cuatro años simplemente damos el visto bueno a un conjunto de aprieta-botones al servicio de una oligocracia de partidos que, como veremos, no es más que el brazo político de una plutocracia de libro. Y digo aprieta-botones porque en la dictadura de la disciplina de partido los diputados jamás votan en conciencia (incluso en cuestiones que traicionan su programa electoral o su ideología), sino en función de la consigna dictada desde la cúpula, llegando incluso a ser sancionados si rompen esta disciplina. ¡Tales son los mimbres de nuestro cesto democrático!
La pantomima de los mecanismos de democracia directa
El mecanismo de democracia directa por excelencia en las democracias representativas es el referéndum. En nuestra Constitución se recoge esta posibilidad, pero no es más que una pantomima: su convocatoria corresponde al Rey a propuesta del Presidente del Gobierno, que es el único con potestad para proponerlo, y debe ser aprobada por mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Además, es sólo de carácter consultivo. Si es de carácter consultivo, ¿para qué coño lo queremos? Una tomadura de pelo más.
El otro mecanismo, la Iniciativa Legislativa Popular, necesita el concurso de 500.000 firmas y sirve para la presentación de una proposición de ley, pero se excluyen las materias propias de ley orgánica (reguladoras de derechos fundamentales y libertades públicas, estatutos de autonomía, régimen electoral, etc), materia tributaria, materia de carácter internacional y, por supuesto, queda excluida como vehículo para la reforma constitucional.
La oligarquía del poder financiero y el poder político, dos caras de la misma moneda
No quiero perder mucho tiempo en algo tan evidente. Alguien podría, ingenuamente, pensar que en un régimen partidocrático como este podríamos confiar en la buena voluntad y el buen hacer de los partidos y sus dirigentes. Como veremos, esto es ajeno por definición a la propia dinámica del ejercicio del poder.
Estos tiempos de crisis han evidenciado hasta la nausea la relación directa existente entre el poder financiero y el poder político. No sólo queda probada por los hechos, sino que se ha llegado a reconocer de palabra en boca del propio Zapatero. La trampa abyecta, la gran felonía, es que, una vez evidenciada, se nos ha presentado como una sumisión, una servidumbre no deseable pero inevitable, con la esperanza de contar de este modo con la compresión y la complicidad del ciudadano. Mienten; porque la realidad es radicalmente diferente: no es sumisión inevitable, es connivencia, un pacto no escrito. Existe una casta político-financiera que gobierna al margen del pueblo soberano. Físicamente, lo demuestra la endogamia que políticos y personajes del mundo financiero practican sin solución de continuidad. El descaro y la falta de pudor y dignidad la ha convertido en norma. Esta endogamia es lógicamente bidireccional: políticos que pasan a presidencias, direcciones o consejerías de las más importantes entidades e instituciones financieras y empresariales, y personajes del ámbito financiero y empresarial que pasan a ocupar cargos políticos, escaños y ministerios. Ejemplos hay a millares, lo difícil es encontrar la excepción a la regla.
Esta oligarquía, vive, medra, y muere en el núcleo de poder político-financiero del sistema plutocrático de partidos, gobernando en beneficio de su auto-perpetuación y supervivencia. Los partidos son el brazo político del poder financiero y empresarial, pero ambos son la cara y la cruz de la misma moneda.
Para hacernos una idea de la magnitud de esta casta política baste decir que en España forman parte de ella 445.568 políticos, trabajando en distintos niveles de la administración, empresas públicas o con participación pública, observatorios, consejos, agencias, etc. el doble que en Italia o Francia. Por otro lado, tenemos que el 20% de los nuevos altos funcionarios del Estado es familiar de otro alto funcionario y que el número de vocales del IBEX ligado a la política ha aumentado un 65% desde 2007. Datos propios de cualquier dictadura bananera.
En todo este contexto, la gente tiene que entender de una puta vez por todas que la corrupción no es ni causa ni consecuencia de una falta de ética individual (aunque esta sea condición imprescindible), sino el lubricante básico de los engranajes del sistema plutocrático de partidos.
Libertad de información: la lacra del pensamiento único.
Pero todo esto sería complicado de sostener, especialmente en una situación de crisis como la actual, si contáramos con el derecho de acceso a una información veraz e independiente. Obviamente no es el caso: esta posibilidad se encuentra truncada al pertenecer los principales medios de comunicación de prensa, radio y televisión a los mismos grandes grupos empresariales y financieros que sostienen el sistema plutocrático. Son los creadores del consenso y el pensamiento único cuya principal función es mantener la ficción de una democracia en la que sólo hay que corregir sus defectos e imperfecciones. Con un barniz de presunta crítica, aparentan jugar un papel de equilibrio y contención, sin cuestionarse jamás la única cuestión trascendente: la verdadera formación y detentación del poder.
Las ruedas de prensa de ministros y presidente sin derecho a preguntas son el pan nuestro de cada día, y los medios se limitan a publicar la información extraída de las notas que les pasan los gabinetes de prensa de los partidos. Esta es la situación: un Gobierno que nos desprecia permitiéndose no dar explicaciones de sus actuaciones cuando le place y un periodismo vendido que acepta sin rechistar semejante desaire.
La corrupción es el lubricante; el consenso manipulador de los medios el manual de instrucciones de la maquinaria plutocrática.
Única salida: referéndum y proceso constituyente
Afortunadamente, los perros de presa del pensamiento único consensuado se pueden combatir gracias fundamentalmente a Internet. Sin embargo, para que se produzca una toma de conciencia general, es necesario superar la falta de cultura política del pueblo español, su ignorancia y su tendencia innata a la servidumbre. Creo que un camino de esperanza se inició con las movilizaciones el 15 de mayo de 2011. Sin embargo, en este movimiento faltan unos objetivos básicos precisos, con fundamento político y bien formulados, frente a los cientos de propuestas, en muchos casos bienintencionadas pero vacuas y hasta ridículas, emanadas del absurdo organizativo de cientos de asambleas multitudinarias. El etiquetado del movimiento al que nosotros mismos hemos contribuido, y el inmenso error de pensar que es posible alcanzar una democracia real mediante reformas desde dentro de un sistema no democrático, no ayudan en absoluto a la consecución de este objetivo final.
Por supuesto, las movilizaciones tienen que ir en aumento si queremos tener la más mínima esperanza de terminar con esta farsa, pero con un único y claro objetivo: exigir que sea el pueblo español quien decida qué forma de Estado desea e iniciar un proceso constituyente en consecuencia.
La actual Constitución, fruto del pacto de los partidos políticos con el franquismo, no está a la altura de las circunstancias. Desconozco si en dicha transición fue necesario un pacto con el franquismo de unos partidos políticos largo tiempo ilegalizados y en los que la gente ansiaba verse representada, o si por el contrario era posible una ruptura. Pero sí tengo claro que en la transición no se produjo el paso a la democracia tal y como nos han vendido, y que una parte importante de mi generación no se siente identificada con la actual Constitución.
Por ello, creo que la única reivindicación fundamental y trascendente que debería hacerse en estos tiempos convulsos, es la apertura de un proceso constituyente en el que el pueblo pueda elegir libre y directamente qué tipo de Estado desea. Este es un paso previo e imprescindible para obtener la libertad política y el poder democrático que permita cualquier cambio posterior. Todo lo demás es ruido, interferencia. Exigir una profunda reforma democrática desde dentro de un poder constituido no democrático, es una batalla perdida de antemano. Por otro lado, no podemos albergar la más mínima esperanza de que un partido político electo traslade este deseo al Parlamento por razones obvias. En consecuencia, creo que este proceso sólo puede iniciarse desde fuera del poder constituido. Y para conseguirlo sin violencia sólo veo una forma: plazas llenas y urnas vacías. Movilización continua con este único objetivo como reivindicación. Con la presión pacífica pero tenaz de la calle, y una abstención realmente masiva en toda convocatoria electoral, la deslegitimación del actual sistema será inevitable. Fuente: nosinmibici

Del mundo al revés, por Eduardo Galeano


"La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas. (...) Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. (...) Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo."
Eduardo Galeano

viernes, 11 de mayo de 2012

Apocalipsis en Grecia: el fin de Europa


[Bostjian Videmsek 8/05/2012] Grecia está siendo transformado en un clásico país tercermundista: el desempleo entre los jóvenes ha llegado al 50 por ciento y el salario mínimo mensual bajó de 800 a 568 euros.

Uno de cada once residentes de Atenas tiene que acudir a los comedores públicos de las ONG

“Somos las primeras víctimas de la guerra mundial financiera (…) La única pregunta es quén será el siguiente”, vaticina Yannis Michalopoulos, propietario de una tienda de muebles

Un manifestante encara a integrantes de la policía antidisturbios durante los enfrentamientos tras una protesta en el exterior del parlamento griego en Atenas, Grecia, 2012. (AP Photo / Thanassis Stavrakis)

El miércoles 4 de abril, a las 9 de la mañana, un hombre de 77 años gritaba en medio de una abarrotada plaza Sintagma, el centro emocional de las protestas griegas contra la dictadura impuesta por las instituciones monetarias internacionales. El anciano gritaba hacia el edificio del parlamento, y su voz se convertía en una furiosa denuncia del hecho de que tendrán que ser sus hijos y sus nietos los que paguen su deuda. Acto seguido se apoyó contra un árbol, sacó una pistola del bolsillo y se pegó un disparo en la cabeza.

El suicidio de este desesperado pensionista griego tiene una fuerte carga simbólica. Evoca el espíritu del patriota checo Jan Pallach que, con 21 años, se prendió fuego como protesta contra la ocupación soviética de Checoslovaquia el 16 de enero de 1969. También recuerda a la inmolación de Mouhammed al Bouazizi, el vendedor tunecino que desató la Primavera Árabe.

“Somos las primeras víctimas de la guerra mundial financiera. Hemos sido ocupados por los mercados europeos y las instituciones financieras internacionales, que buscan desmantelar lo que queda del Estado del bienestar y convertirnos a todos en esclavos. Lo que vemos hoy es sólo el principio de una gran agitación. No sólo nos están quitando la vida, también nos están robando la dignidad. La única pregunta es quién será el siguiente”. Esto me dijo un empresario de 60 años llamado Yannis Michalopoulos. Hablaba con él en su tienda de muebles situada bajo la Acrópolis, una hora después del trágico suicidio en la plaza Sintagma.

Michalopoulos continuó con un largo monólogo sobre la desaparición de la civilización, la falta de esperanza para las generaciones más jóvenes, el sufrimiento de los inmigrantes tanto legales como ilegales, y lo obvio del hecho de que todo esto había sido cuidadosamente planeado. La crisis, opinaba, dura ya demasiado cómo para seguir llamándose crisis. Las grandes empresas aplican constantemente y con mucho éxito la doctrina del shock, sólo que ya no necesitan limitarse a exportarla a lugares como Irak, Afganistán o Chile.

Bienvenidos al Tercer Mundo

Efectivamente, Grecia está siendo transformado en un clásico país tercermundista. En marzo, eldesempleo entre los jóvenes llegó al 50 por ciento. El Estado del bienestar se desvanece a un ritmo sorprendente. En los últimos meses, las instituciones europeas han obligado a los políticos griegos a recortar las pensiones 200 euros de media. El salario mínimo mensual bajó de 800 a 568 euros. Unos 15.000 empleados públicos perderán su empleo sólo durante este año. Se está reduciendo el Estado a todos los niveles posibles, y la salud y la educación se están llevando la peor parte.

Un cartel electoral reflejado en un escaparate en Atenas, 2012 (Thanassis Stavrakis / AP)

Sin embargo, el sector privado está aún peor. Ya nadie hace caso a las quejas de los sindicatos, antes poderosos. Los dueños y los gerentes han acogido la crisis como una coartada hecha a medida para recortar todo tipo de gastos. Las calles de Atenas están llenas de mendigos y de los nuevos sin hogar. Hace un año, muchos de ellos vivían confortablemente. Ahora, de un día para otro, se han visto despojados de todo lo que tenían. Grecia se está convirtiendo en un protectorado alemán y en experimento de la “nueva economía”, una doctrina de pesadilla que toma lo peor del neoliberalismo americano y del capital-comunismo chino.

Un tercio de los jóvenes sin empleo son titulados universitarios. En Grecia sólo aquellos que tienen cobertura médica pueden acceder a la asistencia social y ya que la mayoría de jóvenes sólo han tenido empleos temporales sin prestaciones, los cheques de asistencia no son más que un sueño. No es de extrañar que muchos estén dejando el país en masa, de forma muy similar a lo que ocurrió durante los años sesenta y setenta bajo la dictadura militar. No hace falta ser un genio para ver el futuro que aguarda a la cuna de la democracia: el 85% de los jóvenes que estudian fuera no planean volver a su país de origen. En Grecia, la fuga de cerebros es una realidad cotidiana, y sólo va a ir a peor.

Incluso las oficinas de empleo están cerrando una a una. Esto no se debe tanto a que, como las instituciones gubernamentales, se hayan quedado sin dinero. Es porque simplemente no tienen nada que ofrecer a los que buscan trabajo, ni siquiera buenos consejos.

Lo mismo pasa con las organizaciones humanitarias. George Protopapas, director de la ONG Aldeas Infantiles SOS, que da asistencia a niños abandonados, asegura que ahora mismo son las organizaciones humanitarias las que proporcionan la mitad de los servicios sociales de los que debería encargarse el Estado. Sin embargo, incluso la mayoría de estas están a punto de cerrar. Ellas también se enfrentan a la suspensión de pagos. En este momento, casi la mitad de todas las compañías privadas griegas están en la misma situación, por lo que no sorprende que los ingresos fiscales disminuyan de forma dramática y que innumerables trabajadores estén siendo despedidos.

Todo esto supone una mezcla explosiva que estallará antes o después. Por otro lado, Grecia sigue siendo uno de los mayores importadores de armas de Europa. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Grecia ha sido el país que más armas ha importado entre 2007 y 2011. También ha sido el mejor cliente de la industria militar alemana. El año pasado, a pesar de la crisis, el gobierno griego compró el 13% de todas las exportaciones de armas de Alemania, y el 10% de las de Francia.

Gases lacrimógenos durante una manifestación en Atenas, (AP Photo)

Comprensiblemente, las calles de Atenas están siendo testigo de la intensificación de la violencia policial. Los refugiados y los inmigrantes se llevan la peor parte.

En una Grecia cada vez más xenófoba, su situación es manifiestamente peor que en ningún otro lugar de la Unión Europea. La mayoría está aquí peor que en sus lugares de origen, donde al menos no son objetivo de bandas organizadas de extremistas. Casi todas operan dentro del movimiento del Amanecer Dorado, que ha accedido al Parlamento en las elecciones generales. Los miembros de este movimiento utilizan el saludo nazi, y la esvástica se discierne fácilmente en su emblema.

Recientemente las autoridades griegas (siguiendo órdenes directas de Bruselas y con dinero de la UE) comenzaron a construir treinta nuevos “centros de detención”, que en realidad son prisiones. Su fin es alojar y enviar de vuelta lo antes posible a todos los inmigrantes ilegales, la mayoría de los cuales actualmente no tienen trabajo ni futuro y viven en las calles cada vez más peligrosas de las principales ciudades.

La rapidez del declive del país es más visible en el centro de la capital griega. Atenas recuerda cada día más a El Cairo o a la visión apocalíptica de Paul Auster en El país de las últimas cosas. Continúa leyendo en Sociología Crítica

Charla de motivación de Viktor Frankl en Auschwitz

sábado, 5 de mayo de 2012

Eugenesia en Argentina: la Liga Argentina de Profilaxis Social


La eugenesia (del griego ευ, bien y γενεσις, generación, origen) tuvo su puntapié inicial en 1883 de la mano de Francis Galton, primo de Charles Darwin, quien la presentó como la ciencia destinada al perfeccionamiento/progreso de la raza por medio de la reproducción de determinados individuos o grupos humanos considerados “aptos”, “superiores”, y la inhibición de la reproducción de otros considerados “inferiores”, “inadaptables”, como enfermos a nivel físico, psíquico y moral. Esta doctrina tuvo su impacto y desarrollo a lo largo del siglo XX en varios países europeos (Estados Unidos, Inglaterra, Alemania - donde el nazismo constituyó su máxima expresión-, España e Italia, entre otros), como así también en Latinoamérica, especialmente en Argentina, aunque el modo de implementación en cada uno de ellos ha sido bastante heterogéneo. [2]

Fuertemente influenciado por la teoría evolucionista de su primo, Galton planteaba que en las zonas urbanas, la acción de la selección natural sobre las poblaciones humanas estaba muy debilitada. Esto se debía a que la civilización hacía posible que las estirpes que naturalmente no sobrevivirían para dejar descendencia, no sólo se perpetuaran sino que se reprodujeran en mayor número que las razas mejor dotadas, degenerando así la calidad biológica, intelectual y moral de la humanidad (Betancor Gómez M. J., 2007:461). Por este motivo, planteaba la posibilidad de perfeccionar la especie humana promoviendo la descendencia y el matrimonio de los “mejor dotados”, al mismo tiempo que evitando la reproducción de aquellos que encarnaban el peligro de la degeneración de la raza (Talak, A. M., 2005:572). Es así que la preocupación por identificar a estos individuos perjudiciales llevó a producir, desarrollar y utilizar conocimientos para la detección de diversos tipos y grados de anormalidad. [3]
Una de las ideas rectoras de la eugenesia galtoniana era que todas las características físicas, mentales y morales de los individuos se transmitían por herencia, de manera que las diferencias entre los seres humanos estaban determinadas hereditariamente y sólo en una pequeña medida dependían del medio, no adhiriendo así a la idea lamarckiana de la herencia de los caracteres adquiridos. Sin embargo, la corriente eugenésica que tuvo particular incidencia en los países latinos sí se articuló con la concepción de la herencia de las modificaciones adquiridas, es decir, con la idea de que el ambiente podía introducir cambios que luego se transmitirían por herencia biológica (De Souza, V.S., 2007:426). Por consiguiente, las condiciones de vida y el medio podían producir una degeneración en la constitución física, psíquica y moral del individuo, y por lo tanto, en las futuras generaciones, o bien, por el contrario, podían contribuir al mejoramiento de la especie siempre y cuando se interviniera en el medio a través de reformas orientadas hacia este fin eugénico. De este modo, se estaba planteando que la herencia no marcaba un camino inexorable, sino que el ambiente, y con éste, la educación, tenían un poder correctivo y profiláctico (Talak A.M., 2005:575).
Es así que los principales proyectos eugenésicos en Argentina durante la década de 1920 y 1930 implementaron una eugenesia preventiva tendiente a modificar componentes del medio (entorno familiar, vivienda, trabajo, tiempo libre, etc.) considerados degenerativos (Talak, A. M., 2005:575). De esta manera, se buscaba ejercer un control sobre el ambiente del individuo, sobre su crianza, educación y sexualidad con el fin de mantener su constitución física, psíquica y moral dentro de los cauces de la normalidad y de lo deseable, evitando así la generación de aspectos disgenésicos y su propagación a las futuras generaciones. Entre estos proyectos se encontraba la Liga Argentina de Profilaxis Social, una de las primeras instituciones eugenésicas en el país, fundada en 1921 por el médico Alfredo Fernández Verano y patrocinada por el Círculo Médico Argentino y el Centro de Estudiantes de Medicina, que continuó funcionando hasta fines de los años 60. [4]  Continúa leyendo en El psicoanalítico

viernes, 4 de mayo de 2012

Criminalizando la discrepancia


Comunicado conjunto de las asociaciones progresistas de Jueces y Fiscales, Jueces para la Democracia y Unión Progresista de Fiscales

30/04/2012

Las asociaciones progresistas de Jueces y Fiscales, Jueces para la Democracia y Unión Progresista de Fiscales, tras la reunión conjunta que ha tenido lugar en Barcelona, han aprobado los comunicados que se adjuntan, en los que dan respuesta a los anuncios y propuestas precipitados, incoherentes, innecesarios y propagandísticos que desde el Ministerio de Interior y el de Justicia se vienen haciendo sobre diversas materias.

Los asuntos examinados, han sido, en síntesis:

1.- El reciente anteproyecto de ley de implantación de tasas judiciales, que merma el derecho a la tutela judicial efectiva, sentando las bases de una justicia reservada para aquéllos que puedan pagársela.

2.- Los anuncios de reformas del Código Penal en materia de orden público, que pretenden criminalizar el ejercicio de derechos fundamentales instrumentales para explicitar el desacuerdo político, como los derechos de reunión y manifestación.

3.- Las tasas de población penitenciaria y delincuencia en el ámbito de la Unión Europea, que evidencian la “paradoja española”, donde a menor tasa de delincuencia se da la mayor tasa de población reclusa, lo que contradice las declaraciones del Ministro de Interior que sigue insistiendo en la falsa idea de que el índice de delitos ha aumentado para justificar un innecesario incremento de penas.

4.- La insostenible situación de los Centros de Internamiento de Extranjeros, convertidos en reductos de control de la población extranjera que carece de autorización administrativa para residir en España.

5.- La “contrarreforma laboral”, que degrada las bases de la relación laboral.

6.- La decisión de no ofertar nuevas plazas de Jueces y Fiscales, al tiempo que se ofertan nuevas plazas de policías, lo que, como colofón, evidencia las prioridades del Ejecutivo, anteponiendo el control policial a la defensa de las garantías de la ciudadanía.

En un contexto generalizado de recortes de derechos sociales básicos para la convivencia ciudadana, afirmamos que este conjunto de medidas ejemplifica el tránsito del “Estado” Social al “Estado Penal”.

CRIMINALIZANDO LA DISCREPANCIA

Como asociaciones de Jueces y Fiscales comprometidas con la defensa del Estado Constitucional entendemos que nos corresponde compartir con la Sociedad los análisis que realizamos sobre la situación de los valores constitucionales, participando públicamente en los debates sobre la conformación de los espacios de libertad de la ciudadanía y los peligros que les acechan.

La situación de crisis económica y el desmantelamiento del Estado Social son vistas con preocupación por amplios sectores de la población. Las propias fuerzas impulsoras de las medidas de ajuste y recorte en los ámbitos social y económico reconocen la profundidad de las mismas y el cambio de modelo que suponen. En una sociedad democrática ello debe suponer la asunción de que modificaciones de tal calado deben ser sometidos a profundos debates públicos, en los que es de vital importancia, para poder seguir reconociéndonos como tal sociedad democrática, la participación ciudadana.

Los partidos políticos y las instituciones representativas son instrumentos fundamentales de participación política. No ostentan, sin embargo, el monopolio de esa participación. Los derechos de manifestación, reunión, huelga, expresión, información y, en general, de participación en los asuntos públicos, son instrumentos para transmitir ideas y propuestas en el debate colectivo, para intentar convencer a la ciudadanía de las mismas y para mostrar a quien decide el apoyo social con el que cuenta cada propuesta. Son, por ello, formas básicas de control social del poder político.

Los durísimos recortes sociales y la reforma laboral que, con el pretexto de la crisis, auguran la inminente firma del acta de defunción del Estado de bienestar, tras una prolongada pero sostenida agonía, han sembrado el desconcierto y el descontento de la ciudadanía, cristalizando en el surgimiento de movimientos sociales que han protagonizado numerosos actos de protesta en las calles. La proliferación de estas manifestaciones, que pretenden la conservación de instituciones y ordenamientos que estiman en peligro, y se oponen al cambio de modelo, debería constituir hondo motivo de preocupación para quienes lo abanderan y, por extensión, para toda la clase política. Pero, en modo alguno, puede ser vista como síntoma de anormalidad democrática sino, precisamente, lo contrario, pues no hay nada más democrático que el ejercicio de derechos fundamentales, como el de reunión y manifestación que, por constituir instrumentos de difusión colectiva de ideas y opiniones, son condiciones centrales de la legitimidad política democrática.

El orden público democrático no está constituido por el silencio ni por la observancia apática de la vida colectiva. Los actos políticos colectivos constituyen parte de ese orden. La democracia representativa no puede anular la manifestación directa de la población. Hay que valorar qué supone mayor sacrificio para una sociedad, si padecer las consecuencias secundarias de algunos actos colectivos que dificultan puntualmente la circulación por vías públicas, o, por el contrario, el silencio de la población entregando la totalidad del espacio público a unas pocas personas criminalizando las manifestaciones de disidencia.

La organización del espacio público exige respetar el ejercicio de esos derechos de participación y los derechos de toda la ciudadanía. Requiere, sin duda, actuar cuando personas ajenas a las protestas recurren a medios violentos o abusan de los derechos ajenos. Los límites ni son claros ni son fáciles de determinar a priori. Es competencia de los responsables políticos el ponderar con prudencia las medidas policiales de orden público a adoptar en cada caso. Para ello, debe dotarse a la policía de los medios que permitan actuar eficazmente, pero también con el menor daño posible, sin poner en peligro bienes fundamentales. Pero los responsables políticos tienen también una función que no pueden delegar en las fuerzas policiales, a las que en demasiadas ocasiones colocan en situaciones que no pueden razonablemente solventar por errores de diseño, ausencia de medios materiales y personales y de los protocolos de actuación apropiados.

Llama la atención que, después de haber fracasado los responsables políticos en el diseño de la actuación, o haber impartido órdenes e instrucciones contrarias a una ponderación apropiada de los intereses en juego, se pretenda, primero, descargar la responsabilidad en los agentes policiales, y, por otro, resolver el problema acudiendo a un incremento de la respuesta penal. Incremento que estimamos injustificado, innecesario y carente de matices en cuanto a las situaciones contempladas.

El Derecho Penal no es la respuesta a los problemas sociales. No existe en España ningún problema de impunidad respecto de los actos violentos. Afirmar lo contrario no obedece al desconocimiento de la realidad sino al intento de ocultar las propias incapacidades. El Ministerio de Interior debería centrar sus esfuerzos en la organización razonable de los servicios policiales desde el respeto máximo y escrupuloso de los derechos fundamentales. Que se debute en el Ministerio con propuestas de agravamiento penológico confunde el problema y deja entrever una concepción preconstitucional de los derechos de la ciudadanía.

No cuestionamos la potestad del Ejecutivo para definir la política criminal y la libertad de configuración del legislador penal para determinar las conductas que deben incluirse en el Código Penal y sus sanciones. Pero ese mismo compromiso con el Estado Constitucional, con sus principios y valores, con los derechos fundamentales y las libertades públicas, nos obliga a recordar que sólo desde el máximo respeto a la Constitución y al contenido esencial de los derechos fundamentales en ella reconocidos, pueden diseñarse la política criminal y desenvolverse la política legislativa penal.

No ponemos en duda, en cualquier caso, la misma legitimidad del Estado para ejercer control sobre las acciones de sus miembros, ya que, en ocasiones, aprovechando el contexto de ejercicio del derecho, puede abandonarse su marco para realizar conductas que lesionan a otras personas, bienes y agentes de la autoridad. Pero, nuevamente, ha de recordarse que la legitimidad del control descansa en el respeto al contenido esencial del derecho. Ha de partirse de la normalidad de las expresiones colectivas, del ejercicio del derecho de manifestación, incluso cuando afecta a normas de organización viaria o de otro tipo que no pueden ponerse al mismo nivel de importancia que el ejercicio de dicho derecho. Esto también implica que el control no pueda emplearse de modo que produzca un efecto disuasorio o de desaliento del ejercicio del derecho.

Nos preocupa que la salida del Estado social venga acompañada de una política criminal y penal que tengan como principal meta provocar la disuasión de la protesta legítima. A mediados del mes de marzo, el Ministro del Interior, en una comparecencia en el Senado, anunció una primera reforma del Código Penal, tras las movilizaciones en la ciudad de Valencia en protesta por los recortes educativos, para elevar las penas del delito de desobediencia. Tras la huelga general del 29M, el Ministro de Justicia anunció otra reforma para equiparar la resistencia pasiva al delito de atentado, criminalizar la convocatoria de manifestaciones en las redes sociales, y, en general, para dar un tratamiento análogo al del terrorismo a la mal llamada “violencia callejera”. Recientemente, el Ministro de Interior ha anunciado otra nueva reforma para hacer penalmente responsables a las asociaciones, partidos políticos y sindicatos en aquéllos casos en que algunos de sus afiliados, partícipes en las manifestaciones convocadas, cometan hechos delictivos. Igualmente, para hacer civilmente responsables a los padres y tutores de los daños causados por los menores de edad bajo su custodia en el marco de manifestaciones.

Ignoramos si estas propuestas de lo que parece ser el nuevo Ministerio de Interior y Justicia acabarán convirtiéndose en la vigésimo octava reforma del Código Penal en menos de 17 años. La legislación vigente ya contempla numerosas figuras delictivas, sancionadas con penas graves, que permiten abordar individualizadamente las responsabilidades en que pudieran haber incurrido quienes, saliéndose del ámbito de ejercicio del derecho, causen daños a personas o bienes. Las reformas son, por ello, desde una perspectiva estrictamente legal, innecesarias. Ahora bien, si lo que se pretende es desfigurar el concepto de orden público, cuyo núcleo duro en las sociedades democráticas lo constituye el respeto a los derechos fundamentales y la salvaguarda de su ejercicio, para convertirlo en silencio de la ciudadanía, la reforma no sólo sería constitucionalmente insostenible, sino políticamente inadmisible, pues prefiguraría un nuevo orden social integrado por ciudadanos carentes, no ya de derechos sociales, sino también de derechos políticos.

Vivimos tiempos difíciles. Tiempos de desigualdad y de precariedad. Como ya tuvimos ocasión de afirmar, incumbe a los responsables políticos hallar soluciones no meramente represivas a esta situación. Reclamamos su compromiso en este sentido y seguimos mostrando nuestra confianza en que tal será una de sus prioridades. Entretanto, seguimos exigiendo, al menos, el más fuerte compromiso con los derechos fundamentales instrumentales para explicitar el desacuerdo político.

CUESTIÓN DE PRIORIDADES

Ante el reciente el anuncio hecho por el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, con ocasión de la rueda de prensa de presentación de los Presupuestos de Justicia para este año, de que no se ofertarán oposiciones a Jueces y Fiscales hasta 2013, queremos hacer público nuestro rechazo, al considerar que se trata de una medida irresponsable, ineficaz y que, además, supone una invasión de las competencias que el art. 306 LOPJ asigna al CGPJ.

Cada año se produce el anuncio de convocatoria de plazas en la Carrera Judicial y Fiscal. El anuncio de la convocatoria abre un proceso de oposición que se desarrolla en sucesivas fases. En primer lugar, organización de los Tribunales de Calificación y realización de las pruebas a las personas que se presenten, fase que suele prolongarse por término medio durante un año. En segundo lugar, las personas que superan esos exámenes ingresan en la Escuela Judicial o el Centro de Estudios Jurídicos, donde deben superar un curso presencial y un período de tiempo en prácticas, ocupando esta segunda fase una duración de entre 18 y 24 meses, dependiendo del tiempo asignado al período en prácticas. Sólo al final de ese período, las personas que hayan superado las pruebas pasarán a ingresar en la Carrera Judicial o Fiscal y a ejercer sus funciones. El abono de los gastos derivados de la organización de los Tribunales de Oposición corresponde de forma compartida al CGPJ y al Ministerio de Justicia. Sólo corresponde el pago de salario al Ministerio de Justicia desde el momento de la toma posesión del cargo. La medida anunciada no supone un ahorro ni una reducción efectiva de gasto en los próximos tiempos. Como hemos dicho, no será hasta 2015 que se podría producir una reducción de gastos en las cuentas del Ministerio de Justicia. Las supuestas necesidades actuales de reducción de gasto no justifican la medida, y auguran únicamente que en el año 2015 aún no habremos superado el presente momento de reducción general de inversión pública.

La carrera judicial en España está conformada por 5205 jueces y magistrados. La carrera Fiscal por 2.500. El mero paso del tiempo provoca la necesidad de cubrir las plazas que quedan vacantes por jubilación, Al mismo tiempo, el estudio realizado por el CGPJ muestra la necesidad urgente e inaplazable de al menos 569 plazas nuevas y la Fiscalía General del Estado ha previsto 150 plazas. En los próximos años, por lo tanto, es estrictamente necesaria la incorporación de nuevas personas a la carrera judicial y Fiscal.

Mientras tanto se mantiene un sistema de justicia interina, precaria y sin garantías de independencia, que viene conformada por los Jueces y Magistrados y Fiscales sustitutos y suplentes, a los que se destinó un presupuesto de 23.940.000 euros para 2011 por parte del CGPJ y en la carrera Fiscal cubren el 20% de la plantillas. Personas que en su mayor parte ejercen de forma sacrificada e insegura su función. A veces, sin ser dados de alta en la Seguridad Social, con retrasos de varios meses en el pago de sus haberes, y cuyos criterios de nombramiento son demasiado opacos para un Estado que predica como base de su jurisdicción la independencia judicial.

El anuncio realizado supone un desprecio a las instituciones implicadas en el proceso de selección para el ingreso en las carreras judicial y fiscal. No es competencia exclusiva del Ministerio la decisión del número de plazas a convocar. El anuncio constituye un ejemplo más de medidas de supuesto ahorro que sólo sirven para recortar inversión pública y perjudicar servicios públicos básicos para la comunidad.

La Administración de Justicia es un servicio esencial en una sociedad democrática, garante final de los derechos de la ciudadanía. Pero también es presupuesto indispensable de una economía seria, moderna y rigurosa en la aplicación de sus propias normas. La situación económica agrava la situación de los Juzgados y Fiscalía. Muchas medidas adoptadas aumentarán su carga de trabajo de modo que, si al mismo tiempo se reduce la planta judicial y Fiscal, inevitablemente se acabarán mermando las garantías ciudadanas y perjudicando la economía. El incremento de la pendencia, los tiempos de espera, la carga de trabajo y la precariedad del servicio son sólo algunos de los nefastos efectos que para la población y para la economía española comportará la irreflexiva decisión.

La Administración de Justicia es en muchos aspectos deficitaria y no presta con calidad exigible los servicios que debería dar. Desde las Asociaciones judiciales, Fiscales y desde otros ámbitos vinculados a la Justicia hemos realizado sucesivas llamadas a la racionalización de la gestión. Aspectos fundamentales como la reorganización de la planta judicial, la organización de los Tribunales de Instancia o la gestión del proyecto de Nueva Oficina Judicial y Fiscal sí podrían suponer medidas razonables de reorganización económica. Todas ellas requieren del diálogo y del estudio pausado de la Administración de Justicia y probablemente permiten titulares menores vistosos e inmediatos pero supondrían un acercamiento serio a los problemas actuales de la Administración de Justicia en España.

Exigimos un cambio diametral de rumbo en la política Ministerial, siendo inaplazable la convocatoria de oposiciones a Jueces y Fiscales para 2012 y fijando un plan a medio plazo para paliar la situación de la Administración de Justicia.

No podemos dejar de reseñar, por otra parte, nuestra honda preocupación por la imprevisión en lo referido a la Escuela Judicial, con sede en Barcelona. Esta Escuela ha sido y es uno de los motivos de orgullo del Poder Judicial español, siendo un referente europeo e iberoamericano en materia de formación judicial. Sólo con un centro de instrucción sólido, con capacidad de proyección a medio y largo plazo, se puede asegurar calidad en la formación de la Judicatura. Advertimos que seguiremos defendiendo a la Escuela Judicial, rechazando los ataques contra esta institución, que sólo pretenden devaluar la alta función que desempeña. Desde luego, una buena forma de ahorrar es no dilapidar el capital acumulado por tantos años de esfuerzo y trabajo en instituciones tan necesarias como ésta.

El Centro de Estudios Jurídicos ha visto reducido sensiblemente su presupuesto para la formación inicial y continuada de los Fiscales.

Por último, no podemos dejar de mostrar nuestra solidaridad y apoyo a las más de 3500 personas que se encuentran preparando las oposiciones en estos momentos a las carreras judicial y fiscal. Estas personas han puesto y ponen su tiempo, recursos e ilusión en unas carreras vinculadas a la Administración de Justicia con ánimo de servicio público. Sorprende que el Ministerio de Justicia se olvide de las mismas por problemas presupuestarios que parece no padecer su homólogo del Ministerio de Interior para las convocatorias de plazas en las distintas policías. Signo inequívoco de las prioridades que se ha marcado el Ejecutivo para nuestra sociedad.

DESINCENTIVANDO EL ACCESO A LA JUSTICIA

Jueces para la Democracia y a la Unión Progresista de Fiscales muestran su frontal rechazo al anteproyecto de tasas judiciales aprobado el pasado día 30 de marzo por el Gobierno.

La configuración anunciada, gravando sin distinción a particulares y empresas y extendiéndose a todas las jurisdicciones a excepción de la penal, se pretende justificar en la necesidad de evitar la “litigiosidad artificiosa que satura actualmente los juzgados,” pero la realidad es que en el Estado español la gran mayoría de asuntos que efectivamente saturan nuestros órganos judiciales, infradotados y no suficientemente modernizados, no es en absoluto artificiosa.

El sistema de Justicia, pilar fundamental del Estado de Derecho, se fundamenta en la supresión de la violencia privada en la resolución de conflictos y su sustitución por la actuación de los tribunales. Para garantizar la vigencia del sistema y la paz social, los ciudadanos tienen garantizado el acceso a la jurisdicción y correlativamente vedado el recurso a las vías de hecho para la tutela de sus intereses. Un sistema, como el proyectado, en el que, en la jurisdicción civil, reclamar una deuda por importe inferior a 6000 euros costará 150 euros tanto para personas físicas como para pequeños empresarios o recurrir una resolución perjudicial en la primera instancia, 800 euros, importes a los que habrán de sumarse los gastos de abogado y procurador, no puede sostenerse vaya a dar cobertura a ese presupuesto básico de la convivencia democrática.

Lo que realmente se persigue, y se silencia deshonestamente por parte del Ejecutivo, con esta reforma es desincentivar el recurso a los Tribunales y con ello eludir la imperiosa necesidad de la inversión. Una inversión que la Justicia española precisa y viene reclamando desde hace demasiado tiempo. No es aceptable que se esgriman razones ficticias y se escamoteen las reales, así como las consecuencias que tanto en contenidos democráticos como en la vida diaria esta clase de medidas van a suponer para la ciudadanía.

Los efectos tememos que no se harán esperar, si el proyecto se mantiene como hasta el momento. En contra de lo anunciado, se producirá una grave merma de la tutela judicial efectiva reconocida como derecho fundamental en el texto constitucional. La exclusión de la obligación de pago a personas favorecidas por la asistencia jurídica gratuita resulta insuficiente para fundamentar la afirmación, publicitada por el Gobierno, de que el copago no perjudicará el ejercicio del derecho al acceso a los tribunales. Desde el momento en que la mayoría de los ciudadanos con ingresos, las clases medias, los pequeños empresarios y comerciantes están excluidos de ese reconocimiento, se verán obligados a evaluar si pueden, con sus cada vez más menguados ingresos, reclamar ante los tribunales la tutela de sus derechos, haciendo frente a gastos sensiblemente mayores que deberán adelantar sin garantías de devolución. Las reclamaciones de menor entidad económica en proporción a la tasa corren el riesgo de desaparecer por más que en las economías medias puedan tener una relevancia trascendental para la persona o la pequeña empresa afectadas.

Por lo que respecta a la jurisdicción social, si bien quedan exentos de pago aquéllos a los que se reconoce la asistencia jurídica gratuita (trabajadores, beneficiarios de la SS, Entidades Gestoras y quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar), quedando obligados al abono de la tasa, junto a las personas jurídicas, las personas físicas con recursos económicos, como los empresarios o aseguradoras, lo que podría parecer, a primera vista equitativo, se está estrechando injustificadamente el acceso al recurso en lugar de invertirá en una justicia ágil y eficaz. La saturación de las Salas de los Tribunales Superiores de Justicia y de los Juzgados de lo Social no se verá disminuida por el establecimiento de tasas, que tendrán un impacto puramente testimonial. El verdadero problema de la jurisdicción social es que su carga de trabajo se ha visto exponencialmente incrementada por las recientes reformas de la ley reguladora de la jurisdicción social (Ley 36/11) y por la reforma laboral (RD-Ley 3/12), que implican la asunción de competencias por el Orden Social (v.gr: accidentes de trabajo, infracciones administrativas, desaparición de los ERE), que, siendo lógicas, no han venido acompañadas del correspondiente y razonable incremento de la planta judicial. De hecho el CGPJ solicitó la creación de 105 nuevos órganos judiciales, lo que no ocurrirá, al menos a medio plazo. A título de ejemplo, la nueva Ley 36/11, en la reforma operada por el RD-Ley 3/12 suprime las autorizaciones administrativas para los despidos colectivos (ERE) que ahora pasan directamente a la jurisdicción social, con la correlativa disminución de los expedientes con acuerdo (no litigioso). Si observamos los datos que facilita el propio Ministerio de Empleo, en el Boletín de Estadística laborales comprobamos que en 2011 hubo 21.167 ERE autorizados de los que terminaron con acuerdo 17.172 y sin acuerdo 1.796. Sin embargo, la nueva reforma laboral apunta a un incremento de los casos sin acuerdo, por lo que es previsible que exista una sobresaturación de las Salas y de los órganos de instancia que habrán de conocer de las acciones individuales de despido.

Tal saturación a pesar de que "formalmente" no se imponga tasas a los trabajadores, les perjudicará de forma directa pues, al suprimirse los salarios de tramitación, todos los que no tengan derecho a prestación o subsidio de desempleo habrán de soportar los costes de la demora en la resolución del despido.

En la jurisdicción contenciosa la subida es nada menos que de 500 euros frente a las tasas actuales en la segunda instancia, pasando de 300 a 800 euros el desembolso, sólo por la tasa. La interposición de recursos contencioso-administrativos frente a decisiones de la administración sancionadora, por ejemplo en materia de tráfico, supondría un desembolso mínimo de 120 euros que en muchos casos, sumado a los gastos de representación y defensa, harán antieconómica la reclamación.

La opción por el copago en el ámbito judicial equivale a la opción por una Justicia costosa e inalcanzable para el bolsillo medio y supone la perversión de un sistema que sustenta la pacífica convivencia social en el seno de la comunidad. Creemos que el emprender este camino supone una pérdida inaceptable de calidad democrática en un Estado Social y Democrático de Derecho, cada vez más depauperado.

Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales reclaman una vez más la inversión en Justicia, la modernización y adecuada dotación de medios para unos Tribunales que son pilar fundamental de la convivencia pacífica y de la estabilidad económica y el abandono de opciones no tolerables desde el punto de vista del derecho fundamental de los/as ciudadanos/as, no sólo de las personas o entidades más favorecidas económicamente, a ver tutelados efectivamente sus derechos tal y como la Constitución les promete.

LA INSOSTENIBLE SITUACIÓN DE LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS

Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales quieren llamar la atención de la opinión pública sobre la situación de los ciudadanos extranjeros sin residencia legal, privados de libertad en centros de internamiento (CIES), especialmente ahora que la situación económica se ceba en este y otros colectivos en precaria situación económica.

Estas personas, hombres y mujeres (incluso niños y niñas) que no han cometido ningún delito, se hallan no obstante ingresados en un centro del que no pueden salir libremente, mediante autorización del Juez de Guardia competente y por un período máximo de 60 días, que con frecuencia se impone de forma automática en su totalidad, a la espera de su expulsión del territorio nacional, motivada exclusivamente por carecer de una autorización administrativa.

La especial vulnerabilidad del colectivo, en relación al cual los responsables políticos, en fechas recientes, han anunciado la voluntad de suprimir derechos tan básicos como el acceso a la asistencia sanitaria, se ve incrementada con identificaciones y detenciones arbitrarias basadas únicamente en su perfil étnico. Así lo denunciaron, en marzo de 2010, 141 asociaciones, presentando públicamente una queja al Ministerio del Interior pidiendo el cese de las prácticas policiales generalizadas tras la Circular núm. 1/2010, de 25 de enero, de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, constatándose casos de hostigamiento que acabaron forzando la renuncia de algunas personas extranjeras a las actividades de formación o laborales que desarrollaban a diario, perjudicando precisamente su integración social. Situaciones denunciadas también por la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), en sus informes sobre España en 2006 y 2011.

Por otra parte, otra cuestión que incide en el mal trato padecido por el colectivo es la relativa al hecho de que, siendo la finalidad del internamiento exclusivamente la de hacer posible la expulsión, en el año 2011, la mitad de las personas extranjeras internadas no fueron finalmente expulsadas, convirtiendo en gratuita e inadecuada la privación de libertad previa. Ello sucedió bien por carecer la persona a expulsar de documentación que les señale como nacionales de un determinado país o incluso porque, teniéndola, el estado del que son nacionales no les ha readmitido. En muchos casos estos datos son susceptibles de obtención antes de autorizar el internamiento, ES DECIR SE SABE QUE EL INTERNAMIENTO NO ESTÁ JUSTIFICADO PARA UNA EXPULSIÓN QUE ES IMPOSIBLE. Efectivamente, según datos ofrecidos recientemente por el Gobierno, 13.241 extranjeros fueron internados en los centros de internamiento de extranjeros (CIE) españoles. De ellos, solo 6.825 (el 51,5 %) llegaron a ser finalmente expulsados. Por lo tanto, casi 6.500 personas fueron privadas de libertad sin que la expulsión llegara a materializarse.

El tercer punto de atención es el relativo a los propios centros de internamiento, de carácter no penitenciario según la ley, que no están regulados a día de hoy pese a que hace ya dos años que se previó legalmente la elaboración de un reglamento. Se ha anunciado no obstante, su próxima promulgación.

Los actualmente abiertos, 9 en todo el territorio nacional, han sido objeto de informes específicos emitidos por el Defensor del Pueblo, la Fiscalía General del Estado, y diversas organizaciones sociales, que han descrito violaciones de derechos fundamentales, tales como el derecho a la integridad física y moral, a la no discriminación y a la asistencia socio sanitaria y jurídica entre otras. Sus instalaciones, en algunos casos en antiguos establecimientos penitenciarios son deficitarias desde el punto de vista de las condiciones mínimas de habitabilidad e higiene, atención médica, de visitas de familiares y ONGs, de comunicaciones, y de libertad.

Por último y si bien puede señalarse como una mejora frente a la situación anterior el hecho de que se haya previsto el control específico de los CIES por parte de un concreto Juez de Guardia en cada partido judicial donde éstos existen tras la entrada en vigor de la Ley 2/2009, lo cierto es que casi tres años más tarde no en todos los territorios existe designación efectiva y en todos los casos, la pasividad de las administraciones implicadas, incluido el Consejo General del Poder Judicial, ha abocado a la absoluta indeterminación no sólo del Reglamento aplicable, sino de las posibilidades de inspección, de actividades de formación específica, y de las mínimas normas procedimentales y los recursos humanos y materiales precisos para la tramitación de los expedientes de quejas y reclamaciones de las personas recluidas, que debe ser preferente en cuanto afecte a sus derechos fundamentales.

Por todo ello Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales reclaman de los operadores jurídicos el que se extremen las cautelas a la hora de adoptar la medida de privación de libertad en relación a extranjeros sin residencia legal, restringiéndola exclusivamente a los supuestos en que la expulsión se vea como potencialmente factible. Igualmente demandados de los poderes públicos, legislativo y ejecutivo, el reconocimiento efectivo de los derechos fundamentales tantas veces conculcados en relación a este grupo de seres humanos y el cese de actitudes o manifestaciones que, empleando lo que no son sino falacias, nos desprestigian como país que lo fue y lo está volviendo a ser de emigración activa, permitiendo y aun alimentando con absoluta irresponsabilidad entre la población actitudes xenófobas frente al extranjero y criminalizando sus necesidades básicas o responsabilizándole de un gasto estatal a cuya compensación con los correspondientes ingresos vía impositiva indirecta y/o directa ha contribuido y contribuye con su esfuerzo. En la misma medida reclamamos de tales poderes públicos así como del propio gobierno del Poder Judicial la promulgación de la regulación y dotación de medios necesarios para que los centros de internamiento de extranjeros dejen de ser lugares a cuyas puertas se detenga el Derecho y pierda su vigencia real el reconocimiento de la dignidad del ser humano.

LA REALIDAD PENITENCIARIA ANTE EL POPULISMO PUNITIVO

JUECES PARA LA DEMOCRACIA y la UNIÓN PROGRESISTA DE FISCALES quieren aportar una contribución al debate colectivo sobre la situación penitenciaria en nuestro país. No podemos seguir dando la espalda a una realidad que contradice frontalmente el discurso penal de la clase política ante la opinión pública.

Observamos con preocupación creciente cómo en los últimos años los distintos partidos políticos han entrado en una vorágine represiva en la que cada problema social se aborda con el anuncio de la introducción de nuevos delitos y de aumentos de penas de prisión para los ya existentes. Se transmite de forma constante a la sociedad que existen zonas de impunidad que precisan de una respuesta inmediata, para la que las actuales previsiones legales son insuficientes. Esas afirmaciones, que alcanzan ya el rango de tópicos, no se sustentan en un análisis mínimamente sostenible ni de nuestra realidad penal, procesal y penitenciaria ni de la de los países de nuestro entorno.

Como profesionales del ámbito penal no podemos permanecer en silencio, pues somos conscientes de que, a fuer de repetir las mismas ideas, acaban por calar en la ciudadanía, convirtiéndose en la premisa mayor de un silogismo cuya conclusión es el desplazamiento a un sistema penal de corte autoritario.

1.- En España hay demasiados presos, durante demasiado tiempo y en centros penitenciarios sobresaturados.

La comparación de las tasas de encarcelamiento en el Estado Español y los países de su entorno arroja un resultado preocupante.

España presenta una tasa de población penitenciaria de 161 presos por cada 100.000 habitantes, encontrándose por encima de la media de los 27 Estados que componen la Unión Europea (136,8), y siendo sólo superada por 7 países (Hungría, Eslovaquia, República Checa, Polonia, Lituania, Estonia y Letonia). A considerable distancia, por otra parte, de otros Estados más próximos a nuestro entorno cultural (Alemania, con 89,3, Francia, con 103,1, Portugal, con 104,4, o Italia, con 106,6). Además, España presenta la mayor tasa de la Unión Europea de mujeres reclusas (7 % del total de presos, frente a 3,5 % en Francia o 4,3 % en Italia), y se encuentra 12,6 puntos por encima de la media europea (22 %), con un 34,69 % de internos no nacionales. Por tipologías delictivas, el 42 % de los reclusos lo está por delitos patrimoniales (fundamentalmente, hurtos, robos, robo y hurto de uso de vehículos y otros), el 34 % por delitos contra la salud pública (tráfico de drogas), y el 24 % restante por otros delitos, entre los que destacan mayoritariamente los delitos contra la libertad sexual, las lesiones y los homicidios, por lo que parece evidente que las decisiones político-criminales concentran sus esfuerzos de punición en ciertos tipos de delincuencia clásica.

Pero no sólo el número de personas presas es alto. El tiempo medio que estas personas pasan en prisión, frente a las afirmaciones propagandísticas de que la duración de la prisión es excesivamente benigna, es mucho mayor que en el resto de países europeos. La tasa media de estancia en prisión en España es de 16,9 meses. Muy por encima de los 8,5 meses en Alemania o los 6,7 meses en Bélgica y siendo sólo superada por Portugal y Rumanía. Es decir una persona que ingresa en prisión en España lo hará probablemente, como media, el doble de tiempo que en Alemania.

Con esta gran masa de personas encarceladas, España se encuentra, además, en los niveles más altos de Europa de ocupación de prisiones según la capacidad teórica, sólo superada por Chipre e Italia. Así, si la media se sitúa en 106,1%, España tiene una tasa de ocupación de 141,1 %.

Por lo que se refiere a la mortalidad en los centros penitenciarios, ocupamos el tercer puesto con una tasa de 45,1 internos fallecidos por cada 10.000 presos, sólo superada por Eslovenia y Portugal.

Finalmente, desde la perspectiva del coste económico, España se encuentra entre los países que menos gasta por preso (51,85 euros por día), frente a los 94,41 euros de Alemania, 209,89 euros de Dinamarca, 203,93 euros de Holanda, 121,25 euros de Italia o 253 euros de Irlanda.

No es cierto, por tanto, que las prisiones sean lugares cómodos y la ausencia de recursos y medios agrava los problemas inherentes a la privación de libertad, dificulta las posibilidades de reinserción, y con ello perjudica a toda la sociedad

2.- La contradicción española: menos delitos pero más personas presas.

Las anteriores cifras no pueden encontrar justificación en que en el Estado español se cometan más delitos. No es riguroso afirmar que exista un problema de seguridad ciudadana o un número de delitos superiores a la media de los Estados de la Unión Europea.

Los datos reflejan lo contrario, con tasas de delincuencia inferiores a la de otros grandes países de la Unión Europea. Así, la tasa total de delitos por cada 100.000 habitantes es de 7603 en Alemania, 5795 en Francia, 10368 en Finlandia, 7247 en Austria o 9156 en el Reino Unido, frente a los 5110 en España. Por otra parte, los estudios de victimización, que tienen por objeto el hallazgo de información fiable frente a los déficits que presentan las estadísticas del Ministerio de Interior, revelan que entre 1989 y 2008 se produce una tendencia descendente para prácticamente todas las categorías de delitos en el Estado español. Por contrapartida, se da la paradoja de un incremento acelerado de la población penitenciara.

Todos los estudios criminológicos muestran como el aumento de personas encarceladas no guarda relación con el incremento de la criminalidad, sino con la política penal. Es falaz, por otra parte, la afirmación de que cuando se aumentan las penas se esté dando respuesta a un problema no resuelto. Ese problema, en muchas ocasiones no existía, y son los medios de comunicación repitiendo afirmaciones de responsables políticos los que transmiten una falsa sensación de peligro y de impunidad. De hecho, los estudios de victimización ponen de relieve que, pese a que existe una tendencia descendente de la criminalidad, más del 88 % de los encuestados cree que la delincuencia ha aumentado mucho o bastante, lo que refuerza la idea de que la visión distorsionada del aumento de la delincuencia se debe más a la información recibida por los medios de comunicación que a la experiencia personal vivida. Por otra parte, las estadísticas también demuestran que el aumento de las penas de prisión no determina una reducción de los hechos delictivos. Ejemplo paradigmático son los Estados Unidos de América con una tasa de presos de 743 por 100.000 habitantes, frente a la media europea de 136, con un índice de delitos notablemente superior. No se pretende, por tanto, proteger a la ciudadanía, sino instrumentalizar simbólicamente el destino de personas que han cometido un hecho delictivo.

Huelga decir que el aumento en la comisión de delitos tiene también relación con el aumento de conductas que merecen la consideración de tales (v.gr: la elevación de las tasas de delincuencia por la introducción del delito de conducir sin permiso) y, en especial, con las condiciones sociales y económicas. En tiempos de crisis es especialmente reprobable que quienes no oponen la soberanía popular frente a los mercados arremetan con más medidas represivas contra las capas más desfavorecidas.

3.- Las víctimas merecen respeto.

Quienes sufren, directamente o a través de personas próximas, un hecho delictivo deben obtener del Estado amparo y respuestas a los problemas que esa situación les crea. Ello exige el aporte de recursos sociales y de medidas activas de apoyo.

Vincular a las personas que han sufrido un hecho delictivo, en ocasiones traumático, a campañas para actuar vengativamente contra sus autores no contribuye a paliar su situación. Observamos con preocupación cómo crece la tendencia a manipular a algunas víctimas, explotando su dolor para otras finalidades vinculadas a la propaganda del partido político o grupo de presión que pretende usar su imagen, y provocando, en la práctica, una revictimización al interrumpir su proceso de elaboración del duelo.

No se mejora en nada la situación de una víctima, aumentando exponencialmente las medidas de prisión contra autores de futuros hechos.

4.- Conclusión

Por todo ello:

a.- Reclamamos de los poderes políticos y de la sociedad en general que reasumamos colectivamente el debate sobre la realidad penitenciaria.

b.- Denunciamos la conformación de un Derecho Penal de signo autoritario, una respuesta represiva inútil y cruel y la ausencia de políticas activas de protección social que impidan la comisión de nuevos hechos delictivos.

c.- Afirmamos que el sistema penal español recurre con exceso a medidas de prisión. Esas medidas de prisión y los aumentos sucesivos de penas no ayudan a las víctimas de los delitos y sólo construyen una falsa sensación colectiva de inseguridad o de impunidad.

d.- Entendemos que es imprescindible que en el debate público se estudien con seriedad los datos aportados por los estudios de los expertos y se rechacen las afirmaciones acientíficas e ideológicas que desprecian la realidad.

REFORMA LABORAL

Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales quieren trasladar a la opinión pública su profunda preocupación por el panorama social que las últimas reformas laborales están perfilando en nuestro país.

El Real Decreto Ley 3/2012, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral ha ahondado en las mismas soluciones ya adoptadas por la Ley 35/2010 y la posterior Ley 27/2011 en materia de Seguridad Social. Y ello aún cuando éstas, planteadas también en su día como imprescindibles para la creación de empleo y la supervivencia del sistema de protección, no sólo no han generado éste, sino que han contribuido a su imparable destrucción, agravando la situación que padecemos, producto de la incapacidad de ajustar la economía al empobrecimiento derivado de la crisis bursátil, del desplome de la burbuja inmobiliaria y del imparable avance de la economía sumergida.

Mientras la Estrategia Europea 2020 incluyó entre sus prioridades la lucha contra la pobreza y el crear más y mejores puestos de trabajo, garantizando una distribución más equitativa de los beneficios del crecimiento, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, España ya era en 2009 uno de los países con mayor pobreza monetaria de la Unión Europea, relacionándose aquella tasa de pobreza con las características del mercado de trabajo español, de alta temporalidad y baja calidad en el empleo. Actualmente aquellas estadísticas ponen de relieve cómo se ha producido un incremento exponencial de número de hogares sin ingresos, que reflejan la pobreza más extrema y, paralelamente al aumento de la pobreza se está produciendo un aumento de la desigualdad social, que sitúa a España en uno de los países de la Unión Europea con mayores índices de incremento de ésta, cuando en la mayoría de los países de nuestro entorno se ha producido incluso un descenso.

Este panorama supone el incremento de la conflictividad social, de la intolerancia y de la violencia, con fundamento en la destrucción del tejido comunitario y asistencial, de la carencia de perspectivas y medios de subvenir a las necesidades más básicas de alimentación, vestido y cobijo.

Por ello una reforma como la introducida, ni se justifica en la urgencia de su adopción en la situación del empleo, ni responde a las exigencias de un nuevo modelo económico. Los déficits del sistema, compensador de la desigualdad originaria entre trabajador y empresario, imprescindible en todo Estado social y democrático de Derecho para promover el desarrollo de la libertad e igualdad de los ciudadanos, sus corruptelas o la perversión del modelo sindical y sus defectos, como sucede en otros sectores, no pueden utilizarse para invalidar el sistema mismo, sino que debe ser detonante de la lucha contra sus prácticas desviadas. Para ello deben emplearse medios útiles, evitando ceder ante las presiones de los poderes fácticos que toman como pretexto la crisis para tratar de desmantelar el modelo, a favor de sus propios intereses económicos.

Reclamamos por ello un cambio en la línea actual de la legislación laboral que refuerce la estabilidad en el empleo y el equilibrio entre las partes, como medio para mantener la paz social, indispensable para el progreso vital y económico de cualquier comunidad política. Ratificamos, por último, nuestro compromiso como operadores jurídicos, garantes de los derechos fundamentales de los trabajadores, de continuar postulando la aplicación y aplicando las leyes laborales conforme a los principios y valores constitucionales, poniendo en su caso freno a los posibles abusos que tan amplias y desproporcionadas posibilidades de disposición del contrato de trabajo, otorgan al empresario.

PROCEDIMIENTOS PARA LA DETERMINACIÓN DE LA EDAD

Ambos secretariados conjuntamente quieren manifestar su preocupación en relación a las consecuencias que los fenómenos migratorios tienen entre los menores de edad, y de modo muy concreto en aquellos que no están acompañados (MENA) por entender que dada su triple condición de minoría de edad, condición de extranjero y no ir acompañados por persona que les preste el cuidado debido, se colocan en una posición de extrema vulnerabilidad.

Desde aquí interesamos que , en la misma forma y manera que recogen las conclusiones del informe monográfico del Defensor del Pueblo: Menores o Adultos. Procedimientos para la determinación de la edad (2011), por todas las instituciones implicadas se extreme el celo y el cuidado en el proceso de determinación de la edad de estos menores y se sigan las recomendaciones que se realizan en el referido informe y en concreto:

1.- Se garantice el adecuado funcionamiento del Registro de Menores no Acompañados, pieza fundamental para asegurar la identidad de estos menores en España, ya que ello permitiría el control de los procedimientos de determinación de edad realizados, la individualización de los interesados, el seguimiento de la situación y de la movilidad de los mismos, así como la adopción de las medidas de coordinación que resultan imprescindibles, a la vista de la diversidad de organismos con competencias concurrentes en este ámbito .

2.- En cuanto al procedimiento para la determinación de la edad, la necesaria agilidad que debe presidir el procedimiento no puede obviar el derecho que toda persona tiene a ser oída en cualquier cuestión que le afecte , debiendo además estar debidamente asistida de letrado durante todo el procedimiento, para que este derecho de audiencia sea real y efectivo.

3.- . La tipología y la secuencia de las pruebas a realizar no son cuestiones jurídicas, sino que deben realizarse bajo una indicación médica adecuada y suficiente en términos científicos. Es fundamental que la evaluación global de los resultados de las pruebas de estimación de edad realizadas deba ser coordinada por un médico forense o un médico especialista en medicina legal y forense con formación específica en la interpretación integral de los métodos de estudio complementarios recomendados, unificando los criterios a nivel nacional e impidiendo prácticas detectadas en las que los decretos de determinación de edad están basados en pruebas aisladas carentes del necesario rigor científico .

4.- Tras la entrada en vigor en diciembre de 2010 de la reforma del Código Penal, operada por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, la interceptación de una persona extranjera que porta un pasaporte u otro documento de identidad en el que consta su minoría de edad, de cuya autenticidad o titularidad se duda, no podrá ser objeto del procedimiento administrativo previsto en el artículo 35 de la Ley Orgánica 4/2000, ya que existen indicios de la comisión de una infracción penal. En estos casos será la autoridad judicial, en el marco del procedimiento penal, la que ordene la práctica de las pruebas necesarias para determinar si el presunto autor es mayor o menor de edad y si se ha cometido algún delito.