viernes, 31 de agosto de 2012

Contrahistoria del liberalismo


El profesor Domenico Losurdo, en su Contrahistoria del liberalismo (El Viejo Topo, 2005), ha señalado el hecho de que mientras Locke denigraba la "esclavitud" política que pretendía imponer la monarquía absoluta, a la vez silenciaba o consideraba obvia y pacífica la esclavitud en las colonias. Locke mantuvo sólidas inversiones en la trata negrera floreciente en el siglo XVII (era accionista de la Royal African Company) y contribuyó personalmente a la formalización jurídica de la esclavitud en Carolina.

En el Segundo tratado sobre el gobierno civil, que hemos resumido en otras entradas de este blog, Locke mencionaba a los "cautivos hechos en una guerra justa", que se convertían en esclavos "por el derecho natural, y sometidos al dominio absoluto y al poder arbitrario de sus amos". Locke parecía justificar la depredación de los colonos ingleses sobre las "selvas vírgenes y las praderas no cultivadas de América", pues el trabajo era lo único que -según Locke- daba derecho a la propiedad. Si los indios americanos desconocían además la propiedad privada, eso convertía su territorio en "zonas que no pertenecen a nadie". Pues Dios, argumentaba Locke, no puede querer que el mundo creado por él permanezca "para siempre sin dividir e inculto".

La grandilocuencia teatral y las declamaciones en honor de la libertad de los liberales ingleses contra el monarca absoluto, o de los rebeldes de las colonias contra las instituciones inglesas, contrastan llamativamente con su condición de propietarios de esclavos.
Es llamativo, como indica Losurdo, que del estado norteamericano de Virginia, en el que estaba presente el cuarenta por ciento de los esclavos del país, es de donde provino el mayor número de protagonistas de la revuelta en las colonias inglesas en Norteamérica: "Durante treinta y dos años de los primeros treinta y seis años de vida de los Estados Unidos, quienes ocuparon el puesto de presidente fueron propietarios de esclavos, provenientes precisamente de Virginia. Es esta colonia, o este Estado, fundado en la esclavitud, el que proporciona al país sus estadistas más ilustres: George Washington, James Madison, Thomas Jefferson...".

El papel del comercio y la explotación de los esclavos desempeñaba un papel muy importante en la economía inglesa. Curiosamente, uno de los primeros actos de política internacional de la nueva monarquía liberal, tras la Revolución Gloriosa, consistió en arrebatar a España el monopolio del comercio de esclavos.
Son precisamente estos burgueses ilustrados y tolerantes, liberales, que lograron dejar atrás el Antiguo Régimen, los que se lanzaron a la expansión colonial, de la que la trata negrera fue una parte integrante.
Holanda, pionera en las revoluciones liberales burguesas, había dominado el comercio de esclavos hasta mediados del siglo XVII. Si por un lado era un país avanzado en las libertades civiles, fundó todas sus posesiones coloniales en la esclavitud o en el trabajo forzado.
En definitiva, remarca Losurdo, "la esclavitud no es algo que permanezca a pesar de las revoluciones liberales; al contrario, conoce su máximo desarrollo con posterioridad a tal éxito". El mundo liberal contribuyó de manera decisiva al ascenso de la esclavitud, una explotación que iba más allá de la mera servidumbre, pues reducía al esclavo a pura mercancía y proclamaba el carácter racial de la condición a la que estaba sometido: "Un abismo infranqueable separa a los negros de la población libre; leyes cada vez más severas vetan y castigan a guisa de un crimen las relaciones sexuales y matrimonios interraciales. Estamos ya en presencia de una casta hereditaria de esclavos, definida y reconocible por el color de la piel". Fuente: http://lalechuzadeutrera.blogspot.com.es/2012/02/contrahistoria-del-liberalismo.html

Trabajo infantil

Trabajo Infantil Peligroso - ¿Sembrando para.... cosechar sueños? from OIT IPEC on Vimeo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

La corporación

Stalin, el imperio del mal



El futuro de la comida

Los por qués del hambre


Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos… contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.
La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.
El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.
Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.
En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea…) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.
Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.
La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.
El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.
La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.
Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.
Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.
*Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de “Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos”.
*Artículo en El País, 30/07/2011.

martes, 28 de agosto de 2012

La desaparición de la Europa democrática y de la Europa social


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 26 de agosto de 2012

Este articulo muestra como la democracia se está empobreciendo de una manera muy marcada en los países de la Unión Europea, siendo ello responsable de la desaparición de la Europa social.

Que las instituciones que gobiernan hoy la Unión Europea tienen un déficit democrático muy marcado es bien conocido. Lo que es menos conocido es que este déficit está incrementándose de una manera muy marcada con la integración de países del Este de Europa que se caracterizan por tener instituciones representativas muy poco democráticas y por estar gobernados por elites, que además de ser poco representativas, tienen sensibilidades escasamente democráticas, la mayoría de ultraderecha, recuperando la memoria de los regímenes de simpatías nazis que habían existido en estos países antes de la II Guerra Mundial. En Hungría, por ejemplo, el gobierno ultranacionalista ha recuperado el antisemitismo del régimen fascista de Jozsef Nyiro y Albert Wass, cuyos escritos aparecen ahora en los libros de sus escuelas públicas. Tal gobierno utiliza (como lo hace también el gobierno español) la política de austeridad, instruida por la “troika” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), para desmantelar el Estado del Bienestar así como los servicios públicos. Su mezcla de fascismo “light” con neoliberalismo está llevando a cabo un empeoramiento del bienestar de las clases populares, a las cuales intenta captar con un nacionalismo extremo xenófobo, atribuyendo su malestar a los inmigrantes.

Una situación semejante aparece en Eslovenia, existiendo un peligro muy acentuado que se presenta también en Bulgaria y en Rumanía, con un gran renacimiento del fascismo y nazismo en el Este de Europa. En estos países tales movimientos de ultraderecha están adquiriendo gran poder, sin que ello haya causado una alarma en el resto de Europa, en parte, porque las propuestas económicas que tales grupos están impulsando –el neoliberalismo- coinciden con las que está proponiendo la Troika, políticas, por cierto, que en ningún país donde tales políticas se están llevando a cabo responden a un mandato popular pues no estaban en los programas políticos de los partidos gobernantes (situación que se refleja claramente en España también).

La dilución de la Europa Democrática

Nos encontramos pues en una situación en la que gran parte de las políticas que se están hoy llevando a cabo en la mayoría de países de la Unión Europea (políticas que están debilitando enormemente los Estados del Bienestar en cada uno de estos países) se están haciendo, repito, sin que ninguna de tales políticas apareciera en los programas electorales de los partidos gobernantes. España es uno de los casos más acentuados de esta situación antidemócratica en la UE, en la que se están llevando a cabo políticas públicas contrarias y claramente opuestas a las prometidas durante la campaña electoral. Y por si ello no fuera poco, la incorporación a la UE de países del Este de Europa, con gran número de ellos dotados de instituciones muy poco representativas, dominadas muchas de ellas, por las ultraderechas, han acentuado todavía más la dilución de la Europa Democrática.

Estos datos, que extraigo del excelente artículo de John Weeks “Ode on a European Urn” (Social Europe Journal, 09.08.2012), señalan que hoy estamos viendo en Europa, dos hechos relacionados entre sí. Uno es el desmantelamiento de la Europa Social y el otro, que ha sido más silenciado en los medios, la destrucción de la Europa Democrática. La Europa democrática y social, que se había convertido en un punto de atracción y referencia a todas las fuerzas progresistas en el mundo está desapareciendo.

Como bien señala Weeks, como consecuencia de lo que está ocurriendo en la UE se tendría que cambiar el himno de la UE (la excelente 9ª Sinfonfía de Bethowen) con su canto a la libertad pues no corresponde a la Europa presente.

Para los movimientos democráticos que luchamos contra el fascismo en España, Europa significaba democracia, libertad y justicia social. Hoy, las elites gobernantes de Europa están imponiendo políticas (que el gobierno español dócilmente acepta) que están desmantelando el escasamente desarrollado Estado del Bienestar español, sin que la población de los distintos pueblos y naciones que constituyen España haya sido consultada.

Las fuerzas democráticas, continuadoras de las generaciones que lucharon para conseguir la democracia en España, deberían replantearse su visión de Europa y su integración en ella. Nuestra pertenencia en ella está seriamente afectando el bienestar de nuestra ciudadanía. Fuente: dedona

lunes, 27 de agosto de 2012

Una explicación a la limpieza étnica en la antigua Yugoslava


El proceso de globalización que se intensificó a partir del fin de la Guerra Fría provocó que los Estados capitalistas y las grandes empresas transnacionales buscaran la manera de completar el desmembramiento de los países socialistas, y de hacerlos dependientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) golpeando su economía. El objetivo de extender mercados, la defensa de intereses geopolíticos y el control de los recursos naturales de las naciones subdesarrolladas originaron conflictos y guerras en puntos estratégicos, como fueron los casos de Medio Oriente, Asia Central y la región de los Balcanes.

En tales zonas los conflicto étnicos, religiosos y culturales fueron manipulados por Estados poderosos y con un gran aparato militar, buscando obtener beneficio de ellos. Se iniciaron guerras como instrumentos de paz para castigar a líderes, y los ejércitos “liberadores” entraron a los países para imponer sus ideas y establecer una dependencia económica, a partir de la reconstrucción del país después de atacar y vencer.

Los Balcanes ha sido una zona históricamente codiciada porque es el cruce que conecta con el Medio Oriente y con Asia Central. El Estado que controle esta región tendrá el acceso al petróleo y a otras riquezas naturales del Medio Oriente y del Mar Caspio. Existen rutas propuestas para la construcción de oleoductos del Mar Caspio a Europa que cruzan Yugoslavia, incluyendo Kosovo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, 10,000 albaneses lucharon contra yugoslavos por el control de Kosovo. Para 1974, la Constitución yugoslava garantizaría la autonomía de Kosovo dentro de Serbia, lo cual motivó conflictos étnicos y religiosos que se profundizaron con la desintegración de los países socialistas en 1989.

En 1990 se llevaron a cabo las primeras elecciones libres en Yugoslavia, en las cuales participaron todos los partidos y resultó triunfador el líder comunista Slodoban Milosevic. Inició su gobierno reprimiendo con tropas y tanques a la minoría albanesa en la provincia de Kosovo, y extendió las enemistades eslavas en el resto de la federación.

El gobierno ordenó al ejército, con mayoría de oficiales serbios, que reprimiera a todos los opositores. Sin embargo, Macedonia se independizaría en 1991, y Bosnia-Herzegovina, en 1992. En este mismo año los legisladores de la etnia albanesa declararon a Kosovo provincia independiente de Serbia y en 1992 fue electo presidente el escritor lbrahim Rugova. Por su parte, Serbia y Montenegro se autoproclamaron la Republica Federal de Yugoslavia. En 1993 los serbios controlaban el 70 por ciento de Bosnia; mientras que el 10 por ciento estaba en manos de los musulmanes.

En 1995 se iniciaron serios conflictos. Los albaneses de Kosovo protestaban por la llegada de refugiados serbios procedentes de Croacia. Las tensiones se agudizaron en 1998 cuando la policía serbia respondió con una fuerte ofensiva a los ataques de la minoría albanesa, representada por un grupo de resistencia armada llamado Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Ante esta situación, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) pidió a Milosevic detener la violencia y cesar su política de “limpieza étnica” contra los albaneses en Kosovo, además de permitir el regreso de los cientos de miles de refugiados que por la represión tuvieron que huir a otras regiones.

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, manifestaría que “nuestro objetivo es hacer pagar un precio muy alto por la política represiva de Milosevic, y deteriorar severamente su capacidad militar para mantener esa política”. Así, al mando de la coalición de la OTAN compuesta por ocho países, el 25 de marzo de 1998 inició el ataque bombardeando supuestos blancos militares.

En junio se firmó un acuerdo, mediante el cual Milosevic retiraría sus tropas de Kosovo y renunciaría a la presidencia. Entonces se suspendió el bombardeo, y entraron 50 mil efectivos multinacionales para resguardar la paz y supervisar el regreso de los albaneses expulsados por las fuerzas serbias. Estados Unidos, después de la desintegración de los países socialistas, reafirmaría su papel hegemónico en el mundo. Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/milenio3_0.htm

La educación de los niños palestinos


L’Arche es el nombre de una revista judía que se edita en París y se distribuye en Bélgica, Suiza, Estados Unidos, Canadá e Israel. Casualmente ha llegado a mis manos un número atrasado del año 2001 que incluía una muestra de un exhaustivo informe sobre los textos escolares que los niños palestinos estudian en sus escuelas.

El trabajo había sido realizado por el CMIP (Center for Monitoring the Impact of Peace), una ONG creada en Nueva York en 1998 que se puede encontrar en edume.org.

Los textos seleccionados por L’Arche son verdaderamente aterradores. En ellos se muestra que al niño palestino, no sólo se le enseña que los judíos son desleales y traidores por naturaleza y que han usurpado sus tierras, sino que, además, constantemente se le llama al martirio por Alá y a la guerra santa contra el infiel (“la yihad es un deber religioso de todo musulmán y de toda musulmana”). Por ejemplo, para mostrar a los niños de 9 años cómo se ha de formar el plural de una frase se les pone el modelo: “Un mártir es honrado por Alá. Dos mártires son honrados por Alá”.

Los textos de educación islámica resultan mucho más directos. En ellos se puede leer que “el martirio es la muerte de un musulmán por manos de Alá”, que “el que así muere es un mártir” y que “el martirio por Alá es la esperanza de todos aquellos que creen en Él y tienen confianza en sus promesas”.

En estos textos se pueden también encontrar poemas que llaman directamente al sacrificio:

“Madre, la marcha está próxima, prepara mi ropa.
Madre, marcho ya a la muerte, no vacilaré.
Madre, si caigo no llores por mí,
pues la muerte no me asusta y mi destino es el martirio”.

En cuanto a la educación de adolescentes, se han editado libros para la formación de profesores que están plagados de consignas bélicas:

“El alumno deberá adquirir los valores siguientes: combatir el imperialismo bajo sus diversas formas y ser guiado por las acciones de los combatiente árabes de la yihad”. “El alumno deberá hacer explícita la necesidad de la yihad para proteger a los musulmanes y preservar su religión así como definir los métodos para la difusión del islam en la población”.

En la introducción al informe, los autores dejan claro que la responsabilidad en la elección de estos libros de texto no es exclusiva de las autoridades palestinas, ya que la Unión Europea, Naciones Unidas y la UNESCO financian los programas escolares palestinos. En particular, desde los acuerdos de Oslo de 1993, es la Unión Europea quien se encarga de sostener las bibliotecas escolares y de pagar los salarios de los profesores. Fuente: libertaddigital

Lawrence de Arabia





Operación Cóndor


La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América —Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador— y con la CIA de los EE. UU., llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

Esta coordinación se tradujo en "el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como 'subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región'". El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.

En el marco de la Guerra Fría encuadrada en la América Latina, se establecieron muchas operaciones destinadas a hacer desaparecer opositores y a usarlos como parte de la propaganda de miedo como por ejemplo la Operación Fénix en Ecuador. Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler.[3] Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños y los argentinos y uruguayos.

Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor.

En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en los años sesenta en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, mediante las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales instruidos en ellas, acciones "preventivas" (torturas) en la región. Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos". McSherry determinó que "(...) un documento de la CIA, con fecha del 23 de junio de 1976, comprueba que un año antes del surgimiento oficial del Plan Cóndor, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".

La Operación Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder en Paraguay,-desde 1954-. Así como cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart, en 1964.Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971. El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet bombardea el palacio presidencial La Moneda, derrocando al presidente socialista Salvador Allende. Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar en Uruguay. Así mismo, sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una Junta Militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina, país en el cual había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) desde el 21 de noviembre de 1973, cuando Juan Domingo Perón todavía era presidente. La Triple A actuó en una coordinación criminal, con la dictadura de Pinochet en Chile. Esto surgirá en las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que actuó en 1975.

El Plan Cóndor fue una operación similar a la estrategia de la tensión utilizada en Italia en los setenta, la cual estaba dirigida por la llamada Operación Gladio, de la que Licio Gelli fue un miembro.

Historia

El Plan Cóndor fue establecido el 25 de noviembre de 1975 en una reunión realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena), y los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina (gobernada por Isabel Martínez de Perón), Bolivia, Paraguay y Uruguay (estos últimos con gobiernos militares).

A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor. Los "vuelos de la muerte", -también fueron ampliamente utilizados durante la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962) por las fuerzas francesas, a fin de que los cadáveres, y por lo tanto las pruebas, desaparecieran. También existieron muchos casos de robo de bebés en la dictadura argentina.

El 22 de diciembre de 1992, un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz cuando José Fernández, un juez de Paraguay, visitó una comisaría en el Lambaré -conurbano de Asunción- para buscar archivos de un ex preso político. En su lugar se encontró con lo que se conoció como los "archivos del terror", detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Algunos de estos países han utilizado desde entonces algunas partes de este archivo para procesar a ex oficiales del ejército. Los archivos cuentan 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidos y encarcelados 400.000.

De acuerdo con estos archivos, otros países como Perú cooperaron en diversos grados, proporcionando información de inteligencia en respuesta a las peticiones de los servicios de seguridad los países del Cono Sur. A pesar de que Perú no se encontraba en la reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas de su colaboración con los regímenes del Cono Sur. Por ejemplo, en junio de 1980, se conoció que el gobierno de Perú colaboró con agentes argentinos del Batallón de Inteligencia 601 en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de Montoneros que se encontraban exiliados en Lima.

Los "archivos del terror" también revelaron la cooperación, en mayor o menor grado, de los gobiernos de Colombia y de Venezuela (se supone que Luis Posada Carriles se encontraba en la reunión secreta que ordenó el asesinato de Orlando Letelier con un coche bomba). Se ha alegado también que la organización paramilitar colombiana conocida como Alianza Americana Anticomunista puede haber cooperado con la Operación Cóndor. Brasil firmó el acuerdo más tarde -en junio de 1976-, y se negó a involucrarse en acciones fuera de América Latina.

Casos Notables

El asesinato del general chileno Carlos Prats en Argentina y del ex ministro del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier en Estados Unidos, fueron partes de la operación , además del atentado para asesinar en Roma a Bernardo Leighton, organizado por el terrorista italiano Stefano Delle Chiaie, quien era un miembro de la Operación Gladio. Quien accionó la ametralladora que hirió gravemente a Bernardo Leighton y a su esposa, fue el terrorista de origen cubano Orlando Bosch Ávila. En Madrid intentaron secuestrar a líderes del MIR chileno mientras que en Roma operaron contra disidente políticos argentinos.

Los agentes de la Operación Cóndor actuaron tanto en países de América Latina como en Estados Unidos y Europa.

Con Vincenzo Vinciguerra, el italiano Stefano Delle Chiaie ha hablado sobre los asesinatos de Prats y Letelier; según él, participó en las dos operaciones, el ciudadano estadounidense Michael Townley ex agente de la CIA. El terrorista cubano-estadounidense Luis Posada Carriles también participó en la reunión en la que se decidió asesinar a Orlando Letelier, quien se había exiliado en Estados Unidos de Norteamérica. Además, según investigaciones actuales, puede ser que Eduardo Frei Montalva haya sido asesinado por veneno creado en la Colonia Dignidad.

En Argentina

El 30 de septiembre de 1974, en Buenos Aires, el retirado general del ejército chileno Carlos Prats fue asesinado junto con su esposa Sofía Cuthbert, fuera de su propio departamento, por una bomba activada a control remoto, tirando los desechos hasta el balcón planta novena del edificio de enfrente.

Según documentos secretos entregados a la prensa, el agente de la DINA Juan Morales Salgado vigilaba los detalles de la vida de Prats y su esposa.[11] Días antes del atentado de Prats y su esposa habían iniciado trámites secretos para dejar el país. El autor material del atentado fue el ciudadano estadounidense Michael Townley, agente de la CIA.

Sin embargo, las operaciones no siempre se trataron de asesinatos, también se ocupaban de la captura y entrega de personas consideradas "sediciosas" o "subversivas" por los distintos regímenes dictatoriales. Un caso de importante repercusión fue el del matrimonio Zaffaroni, quienes fueron secuestrados y desaparecidos en Argentina el 27 de septiembre de 1976. Ambos fueron trasladados al centro clandestino Automotores Orletti. Luego fueron trasladados a Uruguay. Este caso tomó relevancia en 1998 al ser encontrada la hija de la pareja, Mariana Zaffaroni Islas, quien había sido apropiada por un agente de la Secretaría de Inteligencia.

En Brasil

La no necesidad de una actuación o intervención destacada de EE. UU. en Brasil prevaleció tras una tradición por parte de esta última de dictadura militar conservada y afincada en el poder desde Castelo Branco, pasando por los años más represivos con Emílio Garrastazu Médici, hasta la apertura democrática realizada hacia el final de la dictadura de João Figueiredo en 1985.

El secuestro de los uruguayos

El evento con mayor reconocimiento internacional fue el objeto la represión de Uruguay en Brasil en un evento que ocurrió en noviembre de 1978 y, más tarde conocida como la "O sequestro dos uruguaios», es decir, "El secuestro de los uruguayos". En aquella ocasión, bajo el consentimiento del régimen militar brasileño, altos oficiales del ejército uruguayo viajaron en secreto con dirección a Porto Alegre, capital del Estado de Rio Grande do Sul. Allí secuestraron a una pareja de militantes de la oposición política uruguaya, Universindo Rodríguez Díaz y Lilian Celiberti, junto con sus dos hijos, Camilo y Francesca, 8 y 3 años de edad.

La operación ilegal fracasó cuando dos periodistas brasileños --el reportero Luiz Cláudio Cunha y el fotógrafo João Baptista Scalco, de la sucursal de la revista Veja en Porto Alegre -- alertados por una llamada telefónica anónima, fueron al departamento donde vivía el matrimonio, en el barrio del Menino Deus de la capital gaúcha. Allí, confundidos con compañeros de los uruguayos, los periodistas fueron recibidos por hombres armados que mantenían retenida a Lílian. Universindo y sus hijos ya habían sido llevados a Uruguay clandestinamente.[14] La inesperada llegada de los periodistas rompió el sigilo de la operación, que rápidamente fue desmontada para llevar también a Lílian a Montevideo.

En 1980, dos inspectores de la DOPS (Departamento de Orden Político y Social, una rama oficial de la policía a cargo de la represión política durante el régimen militar) fueron condenados por la Justicia brasileña, los hombres armados que habían detenido a los periodistas en el apartamento de Lilian en Porto Alegre. Eran João Augusto da Rosa y Orandir Portassi Lucas (un ex jugador de fútbol conocido como Didi Pedalada), ambos identificados como participantes en la operación de secuestro por parte de los periodistas y la pareja de Uruguay, lo que sin duda confirma la participación del Gobierno del Brasil en la Operación Cóndor. En 1991, a través de la iniciativa del gobernador Pedro Simón, el Estado de Rio Grande do Sul reconoció oficialmente el secuestro de los uruguayos y los compensó por él, inspirando al gobierno democrático del presidente Luis Alberto Lacalle de Uruguay a hacer lo mismo un año después.

El asesinato de João Goulart

Después de su derrocamiento, João Goulart se convirtió en el primer presidente brasileño, en morir en el exilio. Murió mientras dormía en Mercedes, Argentina el 06 de diciembre de 1976 de un supuesto ataque al corazón. Dado que su cuerpo nunca fue sometido a una autopsia, la causa real de su muerte sigue siendo desconocida.

El 26 de abril de 2000 el ex gobernador de Río de Janeiro, Leonel Brizola sostuvo que los ex presidentes de Brasil Joao Goulart y Juscelino Kubitschek fueron asesinados como parte de la Operación Cóndor, y pidió la apertura de las investigaciones sobre sus muertes. Juscelino Kubitschek murió en un accidente de coche.

El 27 de enero de 2008, el periódico Folha de São Paulo publicó una historia con una declaración de Mario Neira Barreiro, ex miembro del servicio de inteligencia de la dictadura de Uruguay, y declaró que Goulart fue envenenado, haciendo suyas las sospechas de Leonel Brizola. La orden de asesinar a Goulart, según él, provenía de Sérgio Fleury, director del Departamento de Ordem Política e Social (Departamento de Orden Político y Social) y la licencia para matar vino del presidente Ernesto Geisel mismo. En julio de 2008, una comisión especial de la Asamblea Legislativa de Rio Grande do Sul, estado de origen de João, dio a conocer un documento que dice que "las evidencias de que João fue asesinado intencionalmente, con conocimiento del gobierno de Geisel, son fuertes".

En Chile

Cuando Augusto Pinochet fue arrestado en Londres en 1998 en respuesta a la petición del magistrado español Baltasar Garzón para su extradición a España, información relativa a la Operación Cóndor fue revelada. Uno de los abogados que pidieron su extradición habló de un intento de asesinar a Carlos Altamirano, líder del Partido Socialista de Chile: se afirmó que Pinochet se reunió con el terrorista italiano Stefano Delle Chiaie durante el funeral de Franco en Madrid en 1975 para asesinar a Altamirano.[21] Pero como con Bernardo Leighton, quien fue baleado en Roma en 1975 después de una reunión el mismo año en Madrid entre Stefano Delle Chiaie, el ex agente de la CIA Michael Townley y anti-castrista Virgilio Paz Romero, el plan finalmente fracasó.

El General Carlos Prats y su esposa fueron asesinados por la DINA chilena el 30 de septiembre de 1974 por un atentado con coche bomba en Buenos Aires, donde vivían en el exilio. En Chile, el juez de instrucción de este caso, Alejandro Solís, determinó definitivamente el fin a la persecución de Pinochet por este caso en particular después de que la Corte Suprema de Chile rechazó una demanda para revocar su inmunidad judicial en enero de 2005. Los líderes de la DINA, entre ellos el jefe Manuel Contreras, ex jefe de la operación y el general retirado Raúl Iturriaga Neumann, su hermano Roger Itturiaga, y los ex-brigadieres Pedro Espinoza Bravo y José Zara, están acusados en Chile de este asesinato. El agente de la DINA Enrique Arancibia Clavel fue condenado en Argentina por el asesinato.

Otro objetivo fue Orlando Letelier, ex ministro del gobierno de Allende que fue asesinado por la explosión de un coche bomba en Washington, el 21 de septiembre de 1976. Su asistente, Ronni Moffitt, ciudadana de los EE.UU., también murió en la explosión. Michael Townley, el general Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, y el brigadier Pedro Espinoza Bravo, también antes de la DINA, fueron condenados por los asesinatos. En 1978, Chile aceptó entregar Townley a los EE.UU., a fin de reducir la tensión sobre el asesinato de Letelier. Townley, sin embargo, fue liberado en el marco del programa de protección de testigos. La justicia de EE. UU. está a la espera de Manuel Contreras y Pedro Espinoza a ser extraditado.

En un artículo publicado 17 de diciembre de 2004 en el Los Angeles Times, Francisco Letelier, hijo de Orlando Letelier, escribió que el asesinato de su padre fue parte de la Operación Cóndor, que se describe como "un intercambio de inteligencia de red utilizado por seis dictadores del Sur de la época para eliminar a los disidentes ". Francisco Letelier, declaró: "El asesinato de mi padre era parte del Cóndor." Michael Townley ha acusado a Pinochet de ser responsable de la muerte de Orlando Letelier. Townley confesó que había contratado a cinco cubanos anticastristas exiliados para colocar la bomba en el coche de Letelier.

En Paraguay

La larga dictadura de Alfredo Stroessner se convirtió en coetánea de los dictadores Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet. Los Archivos del horror de Paraguay de 1992 constituyen una de las evidencias más poderosas de la represiva dictadura paraguaya.

Según los Archivos del Terror descubiertos por Martín Almada, en la ciudad de Lambaré, Paraguay, en 1992, el Plan Cóndor dejó un saldo de 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400 000 presos.

En Uruguay
Elegido democráticamente en 1971, Juan María Bordaberry disolvió las cámaras en 1973 e instauró una dictadura que se extendería hasta 1985.
Artículo principal: Dictadura cívico-militar en Uruguay (1973 - 1985).

Coincidentemente a la década de los 70, de acuerdo a los procedimientos habituales de las dictaduras del Cono Sur en su declaración de gobernantes de facto, Juan María Bordaberry se autonominó dictador prohibiendo al resto de los partidos políticos su existencia. En este país el golpe de Estado se dio en el año 1973 y perduró hasta 1985, lapso en el que se asesinó, torturó, encarceló, secuestró y desapareció a una gran cantidad de personas, bajo el argumento de la lucha contra la "subversión". Previo a 1973, ya existían agentes de la CIA asesorando a las fuerzas de seguridad uruguayas, cuyo ejemplo más conocido fue Dan Mitrione, quien enseñó métodos de tortura a la policía en Uruguay. Previamente había enseñado estos métodos a los comandantes militares sudamericanos en la "Escuela de las Américas" situada en Panamá. En relación a su población, Uruguay fue el país que tuvo mayor número de presos políticos durante la Operación Cóndor. La CNT del Uruguay (Central Nacional de Trabajadores) mantuvo una huelga general por 15 días a raíz del golpe de Estado.

En Bolivia

La historia de los Gobiernos Militares en Bolivia (1964-1982) y de inestabilidad política facilitaban en Bolivia una dictadura militar como la de Hugo Banzer propiciada hacia principios de los años setenta.
[editar] Caso peruano

El legislador peruano Javier Diez Canseco declaró que él y 12 compatriotas suyos ( Justiniano Apaza Ordoñez, Hugo Blanco, Genaro Ledesma, Valentín Pacho, Ricardo Letts , Cesar Lévano, Ricardo Napurí, Jose Luis Alvarado Bravo, Alfonso Baella Tuesta, Guillermo Faura Gaig, José Arce Larco y Humberto Damonte), todos opositores a la dictadura de Francisco Morales Bermúdez, fueron expatriados y entregados en 1978, después de ser secuestrados en Perú, a las fuerzas armadas argentinas en la ciudad de Jujuy. También afirmó que existe documentación desclasificada de la CIA e informaciones cablegráficas difundidas por Wikileaks, que dan cuenta de los nexos del gobierno de Morales Bermúdez con la Operación Cóndor. Ver La Primera" de Lima (Perú) del 4 de febrero de 2012.[24]

Otros casos

El líder chileno del MIR, Edgardo Enríquez, fue "desaparecido" en Argentina, así como otros dirigentes del MIR, Jorge Fuentes, Alexei Jaccard, chileno y suizo, y Ricardo Ramírez una red de apoyo al Partido Comunista desmantelado en Argentina en 1977. Los casos de represión contra los alemanes, españoles, los ciudadanos peruanos y los judíos también fueron divulgados. Los asesinatos del ex presidente boliviano Juan José Torres y los ex diputados uruguayos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini en Buenos Aires en 1976 también formaron parte de la Operación Cóndor. La DINA entró en contacto incluso con los terroristas croatas, neofascistas italianos y del SAVAK para localizar y asesinar a los disidentes.

La Operación Cóndor estaba en su apogeo en 1976. Los exiliados chilenos en Argentina se vieron de nuevo amenazados, y tuvieron que pasar a la clandestinidad o al exilio. Diplomáticos cubanos fueron asesinados también en Buenos Aires en el famoso centro clandestino de detención Automotores Orletti, una de las 300 prisiones clandestinas de la dictadura. Estos centros fueron gestionados por el Grupo de Tareas 18 encabezado por el condenado por ladrón armado Aníbal Gordon, quien reportaba directamente al comandante general de la SIDE , Otto Paladino. "Automotores Orletti" fue la base principal de los servicios de inteligencia extranjeros que participan en la Operación Cóndor. Uno de los sobrevivientes, José Luis Bertazzo, quien fue detenido allí por dos meses, identificó a prisioneros chilenos, uruguayos, paraguayos y bolivianos que fueron interrogados por los agentes de sus propios países. Es allí que la nuera del poeta Juan Gelman de 19 años fue torturada junto a su esposo, antes de ser trasladados a Montevideo donde dio a luz a una beba (Macarena Gelman), que fue robada de inmediato por oficiales del ejército uruguayo.

De acuerdo con el libro de John Dinges Los años del Cóndor, chilenos detenidos del MIR en el centro de detención Orletti le dijeron a José Luis Bertazzo que habían visto a dos diplomáticos cubanos, Jesús Cejas Arias, de 22 años, y Crescencio Galañega de 26 años, torturados por el grupo de Gordon e interrogados por un hombre que viajaba desde Miami a interrogarlos. Los dos diplomáticos cubanos, encargados de la protección del embajador de Cuba en Argentina, Emilio Aragonés, habían sido secuestrados el 9 de agosto de 1976 en la esquina de las calles Arribeños y Virrey del Pino por 40 agentes de la SIDE armados que bloquearon la calle con sus Ford Falcon, los vehículos utilizados por las fuerzas de seguridad durante la dictadura. Según Dinges el FBI y la CIA fueron informados de las detenciones. El autor cita un cable enviado por el agente del FBI en Buenos Aires, Robert Scherrer el 22 de septiembre de 1976 en el que mencionó de pasada que Michael Townley, más tarde condenado por el asesinato el 21 de septiembre de 1976 del ex ministro chileno Orlando Letelier en Washington, había tomado parte de los interrogatorios de los dos cubanos. El ex jefe de la DINA confirmó a la jueza federal argentina María Servini de Cubría en Santiago de Chile el 22 de diciembre de 1999 que Michael Townley y el cubano Guillermo Novo Sampoll estuvieron presentes en el centro "Automotores Orletti", después de haber viajado desde Chile a Argentina el 11 de agosto de 1976 , y "cooperaron en la tortura y el asesinato de los dos diplomáticos cubanos". El anticastrista y terrorista cubano Luis Posada Carriles también se jactó en su autobiografía, Los caminos del guerrero, del asesinato de los dos jóvenes.

Intervención de otros países
El rol de Estados Unidos

Por los archivos desclasificados de la CIA, se supo que Manuel Contreras, jefe de la DINA en Chile, fue invitado en 1975 al cuartel General de la CIA en Langley, Virginia, por 15 días. Después de esa visita, Contreras aparece como "creador" de la Operación Cóndor. El periodista e investigador Cristopher Hitchens sindica a Henry Kissinger como ideólogo de dicha operación.[28]

En febrero de 2004 John Dinges, periodista, publicó The Condor Years: How Pinochet and His Allies Brought Terrorism to Three Continents [(The New Press, 2004)].[29] En este libro que revela cómo los funcionarios militares uruguayos amenazaron con asesinar al congresista de EE. UU. Edward Koch (luego alcalde de Nueva York) a mediados de 1976. A finales de julio de 1976, el jefe de la CIA en Montevideo recibió información al respecto, pero se recomendó que la Agencia no tomara ninguna medida porque los oficiales uruguayos (entre ellos el coronel José Fons, quien estuvo en en septiembre de 1975 en la reunión secreta en Santiago de Chile, y el mayor José Nino Gavazzo, quien encabezó un equipo de oficiales de inteligencia que trabajaban en Argentina en 1976, donde fue responsable de la muerte de más 100 uruguayos) había estado bebiendo cuando se hizo la amenaza. En una entrevista para el libro, Koch dijo que George H. W. Bush, en ese momento director de la CIA, le informó en octubre de 1976 - más de dos meses después, y después de que fuera asesinado Letelier - que "su patrocinio de la legislación para cortar la ayuda militar de EE. UU. a Uruguay por razones de derechos humanos había provocado a funcionarios de la policía secreta a 'poner un precio a su cabeza'". A mediados de [[octubre de [[1976, Koch escribió al Departamento de Justicia pidiendo la protección del FBI. Nunca fue proporcionada. A fines de 1976, los coroneles Fons y Gavazzo fueron asignados a importantes cargos diplomáticos en Washington, pero el Departamento de Estado obligó al gobierno uruguayo a retirar sus nombramientos, con la explicación pública que "Fons y Gavazzo pueden ser objeto de publicidad desagradable". Koch recién tuvo conocimiento de las conexiones entre las amenazas en 2001.

Un cable de 1978 del embajador de EE. UU. en Paraguay, Robert White, al Secretario de Estado Cyrus Vance, fue publicado el 6 de marzo de 2001 por el diario The New York Times. El documento fue liberado en noviembre de 2000 por el gobierno de Clinton en el marco del Proyecto de Desclasificación de Chile. En el cable, el embajador White informa de una conversación con el general Alejandro Fretes Dávalos, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Paraguay, quien le informó que los jefes de inteligencia de América del Sur involucrados en Cóndor "[se mantenían] en contacto unos con otros a través de una instalación de EE. UU. en la Zona del Canal de Panamá que cubre[cubría] toda América Latina ". Según Dávalos, esta instalación era "empleada para coordinar información de inteligencia de los países del Cono Sur". Robert White temía que la conexión de EE. UU. con la Operación Cóndor podría ser revelados públicamente en el momento del asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier y su asistente estadounidense Ronni Moffitt que estaba siendo investigado. White informó por un cable que "parece conveniente revisar este acuerdo para asegurar que su continuación es del interés de EE. UU.".

El intercambio de información "[a través de télex] incluía la tortura técnica (por ejemplo, 'ahogo seco', y reproducir las grabaciones de las víctimas que estaban siendo torturadas a su familia)".

Esto demuestra que EE. UU. facilitó las comunicaciones para la Operación Cóndor, y ha sido denominado por Patrice McSherry (Univ. de Long Island.) "otra prueba de peso que sugiere que el ejército de EE. UU. y funcionarios de inteligencia apoyaron y colaboraron con Cóndor como socio secreto o patrocinador."

Los EE. UU. fue un miembro clave, siempre "proporcionó la organización, la inteligencia y tecnológicos de asistencia financiera a la operación."

Material desclasificado en 2004, señala que Kissinger fue informado sobre Cóndor y sus "operaciones de asesinato" el 5 de agosto de 1976, en un informe de 14 páginas de Shlaudeman. "A nivel internacional, los generales de América parecen nuestros muchachos", advirtió Shlaudeman. "Se nos identifica especialmente con Chile. Eso no nos puede hacer ningún bien". Shlaudeman y sus segundos, William Luers y Ryan Hewson, recomendaron acciones. En el transcurso de tres semanas, redactaron un posición oficial cuatelosamente escrita, aprobada por Kissinger, en la que se instruía a los embajadores de EE. UU. en el Cono Sur para reunirse con los respectivos jefes de estado respecto del Plan Cóndor. En el se les ordenaba expresar "nuestra profunda preocupación" acerca de "rumores" de "los planes para el asesinato de subversivos, políticos y figuras prominentes tanto dentro de las fronteras nacionales de algunos países del Cono Sur y en el extranjero".

En definitiva, la gestión nunca se realizó. Kornbluh y Dinges sugieren que la decisión de no enviar la orden de Kissinger se debió a un cable enviado por el subsecretario Harry Shlaudeman a su adjunto en Washington que establecía que "puede simplemente instruir a los embajadores de no tomar ninguna otra medida, señalando que no ha habido informes en algunas semanas que indiquen la intención de activar el régimen Cóndor." McSherry añade: "De acuerdo con [el Embajador de EE. UU. en Paraguay Robert] White, las instrucciones del Secretario de Estado no pueden ser ignoradas a menos que haya una contraorden recibida a través de canales alternos secretos (de la CIA)." Kornbluh y Dinges llegan a la conclusión de que "El rastro de papel es claro: el Departamento de Estado y la CIA tenían inteligencia suficiente para tomar medidas concretas para impedir plan de asesinatos de la Operación Cóndor. Esas medidas fueron iniciadas, pero nunca se las implementó". El adjunto de Shlaudeman, Hewson Ryan, reconoció más tarde en una entrevista oral que el Departamento de Estado fue "remiso" en su manejo del caso. "Supimos muy pronto que los gobiernos de los países del Cono Sur se encontraban planificando algunos asesinatos en el extranjero en el verano de 1976, o al menos hablando sobre ello. … Si hubiéramos intervenido, podríamos haber evitado esto, no lo sé", afirmó en referencia al atentado contra Letelier, "pero no lo hicimos."

La conexión francesa

La periodista francesa Marie-Monique Robin encontró en los archivos del Quai d'Orsay, del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, el documento original que acredita un acuerdo de 1959 entre París y Buenos Aires que creó una "misión militar francesa permanente" de oficiales que habían luchado en la Guerra de independencia de Argelia, y que estaba ubicado en las oficinas del jefe del Estado Mayor del Ejército Argentino. El mismo continuó hasta que el socialista François Mitterrand fue elegido presidente de Francia en 1981. La periodista demostró como el gobierno de Valéry Giscard d'Estaing colaboró en secreto con la dictadura militar de Jorge Rafael Videla en Argentina y con el régimen de Augusto Pinochet en Chile. Los primeros oficiales argentinos, entre ellos Alcides López Aufranc, viajaron a París para asistir a cursos de dos años en la escuela militar Ecole de Guerre en 1957, dos años antes de la Revolución Cubana y cuando no existía ningún movimiento guerrillero argentino. "En la práctica", dijo Robin a Página/12, "la llegada de los franceses a la Argentina conllevó a una ampliación masiva de los servicios de inteligencia y de la utilización de la tortura como el arma principal de guerra contra la subversión en el concepto de la guerra moderna". Los "decretos de aniquilación" firmados por Isabel Perón fueron inspirados en textos en lengua francesa. Durante la guerra de independencia de Argelia, las fuerzas policiales fueron puestas bajo la autoridad del Ejército, y en particular de los paracaidistas, quienes generalizaron las sesiones de interrogatorio, la utilización sistemática de la tortura y las desapariciones.

El 10 de septiembre de 2003, diputados del Partido Verde francés Noël Mamère, Martine Billard e Yves Cochet solicitaron la constitución de una Comisión Parlamentaria sobre "el papel de Francia en el apoyo de los regímenes militares en América Latina 1973-1984" ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, presidida por Edouard Balladur. El único periódico que informó al respecto fue el diario Le Monde. Sin embargo, el diputado Roland Blum, a cargo de la Comisión, se negó a escuchar a [Marie-Monique Robin, y en diciembre de 2003 publicó un documento de 12 páginas descripto por Robin como de la mayor mala fe posible. Alegó que el acuerdo no se habría firmado, a pesar de que el documento fue obtenido por Robin en el Quai d'Orsay.

Cuando el ministro francés de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin, viajó a Chile en febrero de 2004, afirmó que no había habido cooperación entre Francia y los regímenes militares.

La periodista Marie-Monique Robin dijo al periódico L'Humanité: "Los franceses han sistematizado una técnica militar en el medio urbano que se copia y se pasa a las dictaduras latinoamericanas.". Los métodos utilizados durante la guerra de independencia de Argelia en 1957 se sistematizaron y fueron exportados a la Escuela Superior de Guerra en Buenos Aires. El famoso libro de Roger Trinquier sobre la lucha contra la insurgencia tuvo una fuerte influencia en América del Sur. Robin dice que se sorprendió al enterarse de que la agencia de inteligencia francesa Direction de surveillance du territoire (DST) comunicaba a la DINA los nombres de los refugiados que regresaban a Chile ("Operación Retorno"), todos los cuales fueron asesinados. "Por supuesto, esto pone al gobierno francés en el banquillo, junto a Giscard d'Estaing, entonces presidente de la República. Yo estaba muy impresionada por la hipocresía de las autoridades diplomáticas de Francia que, al mismo tiempo recibió refugiados políticos con los brazos abiertos, y colaboró con las dictaduras."

El almirante argentino Luis María Mendía, quien teorizó la práctica de los "vuelos de la muerte", declaró en enero de 2007 ante los jueces argentinos que un agente de la inteligencia francesa, Bertrand de Perseval, había participado en el secuestro de las dos monjas francesas, Léonie Duquet y Alice Domont, que fueron asesinadas más tarde. Perseval, quien hoy vive en Tailandia, negó cualquier vínculo con el secuestro, pero admitió haber sido miembro de la OAS, y haber escapado a la Argentina en marzo de 1962 cuando el Acuerdo de Evian que puso fin a la Guerra de Independencia de Argelia(1954-1962). Refiriéndose al documental de Robin titulado "El Escuadrón de la Muerte - la escuela francesa" (Les escadrons de la mort - l'école française), Luis María Mendía solicitó a los tribunales argentins que el ex presidente francés Valéry Giscard d'Estaing, el ex primer ministro francés Pierre Messmer, el ex embajador francés en Buenos Aires François de la Gorce, y todos los funcionarios en su lugar en la embajada francesa en Buenos Aires entre 1976 y 1983 fueran citados ante el tribunal. Además de esta "conexión francesa", Mendia también ha acusado a la ex jefa de Estado argentina María Estela Martínez de Perón y a sus ex ministros Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero, quienes habían firmado el "decreto contra la subversión" antes del golpe de Estado de 1976. Según la sobreviviente de la ESMA, Graciela Daleo, esta es otra táctica para afirmar que estos crímenes fueron legitimados por la Ley de Obediencia Debida de 1987, y también cubiertos por el "decreto contra la subversión" de Isabel Perón (que ordenaba aniquilar el accionar de las organizaciones subversivas) Alfredo Astiz también refirió a los tribunales acerca de la "conexión francesa". Muchos de los oficiales que participaron en Argelia era oficiales de la División SS Carlomagno, que fueron enlistados en las fuerzas armadas francesas después de la guerra. Ellos conocían a cabalidad el Decreto Nacht und Nebel que fue el origen de las desapariciones forzadas como arma política.

Consecuencias
Operación Silencio

La "Operación Silencio" fue una operación para obstaculizar las investigaciones de los jueces chilenos mediante la eliminación de los testigos, que comenzó alrededor de un año antes de que los "archivos del terror" se encuentren en Paraguay.

En abril de 1991 Arturo Sanhueza Ross, vinculado al asesinato del líder del MIR Jecar Neghme en 1989, abandonó el país. Según el Informe Rettig, la muerte de Jecar Neghme se llevó a cabo por agentes de inteligencia de Chile.[46] En septiembre de 1991 Carlos Herrera Jiménez, quien mató al sindicalista Tucapel Jiménez, también dejó el país. En octubre de 1991 Eugenio Berríos, un químico que había trabajado con Michael Townley agente de la DINA, es acompañado de Chile a Uruguay por agentes de la Operación Cóndor, para escapar a testificar en el caso Letelier. Utilizó pasaportes argentino, uruguayo, paraguayo y brasileño, aumentando las preocupaciones que la Operación Cóndor no estaba muerta. En 1995, Berríos fue encontrado muerto en El Pinar, cerca de Montevideo (Uruguay), sus asesinos habían tratado de tornar imposible la identificación de su cuerpo. En enero de 2005, Michael Townley, quien ahora vive en los EE. UU. bajo el programa de protección de testigos, reconoció a los agentes de la Interpol los vínculos entre la DINA y el centro de detención Colonia Dignidad, que fue fundada en 1961 por Paul Schäfer, un nazi, detenido en marzo de 2005 en Buenos Aires, y condenado por cargos de violación de menores. Townley también facilitó información sobre la Colonia Dignidad y el Laboratorio de guerra bacteriológica del Ejército. Este último laboratorio habría sustituido al antiguo laboratorio de la DINA en la Vía Naranja, donde trabajó con Michael Townley el asesino químico Eugenio Berríos. La toxina con la que presuntamente mataron en 1982 al Demócrata Cristiano Eduardo Frei Montalva pudo haber sido realizada en este nuevo laboratorio en la Colonia Dignidad, según el juez que investiga el caso.

Actualidad

El juez federal argentino Norberto Oyarbide ordenó el 2 de febrero de 2012 la captura internacional y extradición del dictador peruano Francisco Morales Bermúdez, acusado por participar en el conocido Plan Cóndor y de cometer delitos como privación ilegal de la libertad y torturas durante su mandato de facto (1975-1980).Es solicitado por el secuestro ilegal, en mayo de 1978, de 13 ciudadanos de ese país que fueron trasladados a Argentina en el marco del Plan Cóndor, una estrategia conjunta de represión de las dictaduras del Cono Sur, bajo la coordinación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.No sólo pide la detención y extradición de Morales, sino que también solicitó la indagatoria del dictador argentino Jorge Videla, y su exministro del Interior, Albano Harguindeguy por su presunta complicidad. De acuerdo a los expedientes hallados en los archivos, el Perú ha sido parte en forma indirecta de las operaciones llevadas a cabo siendo Presidente Francisco Morales Bermudez.

La masacre de Nanking


La violación como arma de guerra es una triste realidad de nuestro tiempo. Aún tiene lugar en el Congo, Darfur, la República Centroafricana, Uganda y Somalia, más allá del compromiso esgrimido por la comunidad internacional para ponerle fin tras las agresiones sufridas por cientos de miles de mujeres en el genocidio de Ruanda y en el conflicto de Bosnia.

Publicados en este blog los testimonios de víctimas en el Congo y Uganda que padecen estos actos barbáricos – que van desde las violaciones en grupo y la mutilación, hasta la esclavitud – intentamos ahora ponerlas en su contexto histórico, como una forma de comprender la dimensión del sufrimiento que los enfrentamientos armados han causado en particular a las mujeres.

Atrocidades de Japón

Hay un hecho del siglo XX que surge constantemente en los textos dedicados a estudiar esta cuestión: la masacre de Nanking, uno de los más atroces crímenes contra la humanidad jamás registrados.

Tuvo lugar en 1937, durante la segunda guerra entre China y Japón. Frustrado por la resistencia de las fuerzas chinas, el Ejército del emperador Hiroito se dirigió a la ciudad de Nanking, en ese momento capital del país y refugio para miles de desplazados.

Lo que sucedió a partir del día 13 de diciembre, y durante las siguientes seis semanas, fue el asesinato sistemático de la población, empleando métodos terriblemente crueles. Más de 300 mil personas perdieron la vida. Y se estima que unas 80 mil mujeres fueron violadas.

Ninguna joven o mujer que se pudiera considerar atractiva dejaba de estar en riesgo. Ninguna mujer estaba a salvo de una violenta violación o la explotación sexual – algunos de estos fueron filmados como “souvenirs” – y el probable asesinato posterior.

Grupos de tres o cuatro soldados merodeadores comenzaban viajando alrededor de la ciudad y robando todo lo que consideraban de valor.

Continuaban violando a las mujeres y niñas y matando a cualquiera que intentara resistirse, huir, o simplemente a los que se encontraban en el lugar y momento equivocado. Había niñas menores de ocho años y ancianas mayores de 70 que fueron violadas en la forma más brutal posible, golpeándolas bestialmente.

Es el testimonio de John Rabe, un alemán adscrito al partido nazi que creó una zona de seguridad en la ciudad, como aparece en el libro The Rape of Nanking.

Esclavas sexuales

Según se registró en el Tribunal de Crímenes de Guerra de Tokio (1947), las violaciones tenían lugar en público. Varios soldados abusaban de las víctimas, muchas veces para matarlas a continuación o para mutilarlas (clavándoles bayonetas, varas de bambú y cuchillos en la vagina, o cortándoles los senos). Asimismo, como sucede aún hoy en el Congo, obligaban a los familiares masculinos también a violarlas. Padres y hermanos a madres e hijas.

No sé por dónde empezar ni dónde terminar. Nunca tuve que escuchar algo de tamaña brutalidad. Violada, violada, violada. Estimábamos al menos mil casos por noche y muchos en el día. La gente estaba histérica… Las mujeres eran traídas mañana tarde y noche. Parece que todo el ejército japonés era libre de ir donde quisiera y de hacer lo que quisiera”.

Palabras del reverendo James Mc Allun, en su declaración frente al tribunal de Tokio, en el que se juzgó a 28 militares japoneses. Aunque fueron condenados a morir en la horca, en 1956 se los dejó en libertad. Japón nunca pidió perdón por estos crímenes.

Sí lo hizo – aunque en 2007 el primer ministro Shinzo Abe se retractaría - por otra conducta de opresión en base al género que comenzó en 1932 y que se extendió hasta el final de la segunda guerra mundial: el reclutamiento forzoso de unas 400 mil mujeres como esclavas sexuales para los soldados, la mayoría de las cuales eran chinas o coreanas.

Decenas de supervivientes de aquella barbarie aún luchan por conseguir indemnizaciones del gobierno de Tokio. Fuente: http://blogs.20minutos.es/enguerra/2008/09/04/la-violaciain-como-arma-guerra-masacre-japonesa-nanking/

Pasado y presente de la esclavitud en África


La esclavitud es una forma de sometimiento del hombre por el hombre que se practicó desde la antigüedad y para vergüenza del hombre, continúa en nuestros días bajo formas diversas. 
En África, como en otros continentes, la esclavitud no era desconocida antes de la llegada de los europeos. A diferencia de Grecia antigua, por ejemplo, donde el esclavo era asimilado a la categoría de "cosa", en este continente el esclavo poseía derechos cívicos y derechos de propiedad, existiendo además, múltiples procedimientos de emancipación. Se distinguía generalmente entre esclavos de casa y esclavos de guerra, aunque estos últimos terminaban por formar parte de la primera categoría después de cierto tiempo. En general, en África, el esclavo se integraba rápidamente en la familia que lo poseía. En Kongo, por ejemplo, un padre de familia llamaba a su esclavo mwana (el hijo, el niño). En otros lugares de África, la situación no era tan favorable, pero la estructura patriarcal y comunitaria impedía que el esclavo negro fuese un bien en el sentido griego del término. Por otro lado, existían étnias en las que el esclavo era desconocido, como entre los fang de África ecuatorial.[i]
Los europeos produjeron un giro en la historia de la esclavitud de África, exportaron esclavos en cantidades alarmantes a regiones desconocidas para los africanos y modificaron la concepción de esclavitud asimilando directamente esclavo = cosa, con todo lo que esta caracterización implica para la vida del hombre. 
El descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492 y la posterior ocupación de este continente por parte de los europeos va a repercutir a partir del Siglo XVI en otra región del planeta: el continente africano. La causa de este hecho radica en que la conquista de América, con todas las riquezas naturales y perspectivas de desarrollo que ofreció a sus conquistadores, requería de la complementación indispensable de mano de obra para la apropiación de tales riquezas y la obtención de ventajas en la explotación económica de tan vastas zonas. Va a ser justamente en África en la que pondrán los europeos los ojos para subsanar la falta de mano de obra que se producirá en América luego del exterminio de la población nativa. Comenzará así, un flujo incesante que durará cuatrocientos años, en el cual millones de africanos atravesarán compulsivamente en barcos negreros el océano Atlántico para posteriormente ser vendidos a los colonizadores de América.
En este trabajo voy a esbozar superficialmente -dada su complejidad- la problemática de la esclavitud africana, dando a conocer en términos generales las características inhumanas que implicó la trata, sus consecuencias, las formas de resistencia que los esclavos implementaron a la misma, las causas de la abolición y las formas de esclavitud que subsisten en la actualidad. Quiero destacar que este trabajo es simplemente un ensayo que no pretende de ninguna manera abarcar la complejidad de la cuestión tratada; simplemente pretendo aportar un granito de arena a la toma de conciencia de una problemática que lejos de haber terminado con los decretos abolicionistas continúa en nuestros días.

La trata negrera 
La exploración de las costas de África, el descubrimiento de América en el siglo XV y su colonización en los tres siglos siguientes, impulsó de forma considerable el comercio de esclavos. 
Los conquistadores españoles y portugueses, en un primer momento utilizaron a los indígenas para cultivar las grandes plantaciones y trabajar en las minas, pero con el paso del tiempo, estos "bienes inagotables" terminaron agotándose debido a las durísimas condiciones de trabajo, a la miserable alimentación, a las deficientes condiciones de higiene, a los durísimos castigos, a la falta de inmunidad contra las enfermedades europeas, en una palabra, a las duras condiciones de vida a la que eran sometidos. El derrumbe de las poblaciones indígenas (total en las Antillas y parcial en el continente americano) provocó el aumento del número de esclavos, la relación era directamente proporcional: cuantos más esclavos morían, más se necesitaban. Al ser millones los nativos que murieron a causa de la rudeza de los trabajos, se optó por importar a las colonias españolas y portuguesas -a partir del siglo XVI- esclavos africanos creyendo que podrían soportar mejor el trabajo forzado: suposición errada y nuevamente desastrosa para los hombres elegidos. 
El tráfico negrero se realizaba a través de factorías que rodeaban el continente africano. En un primer momento eran los piratas, comerciantes y navegantes particulares quienes se dedicaban a esa actividad, pero a partir del siglo XVII comenzó a ser ejercido por las grandes compañías. Estas se encargaron también de la instalación de factorías y la construcción de fuertes y bodegas para almacenar a los esclavos. Hay que destacar que el monopolio que intentaba imponer la compañía no excluía la presencia de otros sujetos implicados en la trata. Por ejemplo, en el caso de Portugal, el tráfico continuó llevándose a cabo por negreros particulares -especialmente a partir del Siglo XVII- cuando las relaciones entre las posesiones de África y el Brasil comenzaron a ser directas debido a la interferencia en el Atlántico de otras potencias traficantes de esclavos.
Debemos distinguir entre la trata oriental y la occidental. En rasgos generales, la trata oriental abarcaba a un grupo reducido de esclavos, mientras que la trata occidental era altamente superior en cifras y se llevaba a cabo con medios mucho más poderosos. Esta última se centraba principalmente en la obtención de "bienes de producción", por esto, se exportaban en su mayoría hombres vigorosos y una minoría de mujeres de edad adulta. La trata oriental, en cambio, estaba orientada a la consecución de "bienes de consumo", en su mayoría niños y mujeres para servidumbre doméstica, para engrosar los harenes, etc.; los hombres solían ser utilizados como mercenarios o bien como guardias de palacio. El trabajo de esclavos negros en las plantaciones sólo comenzará a darse tardíamente. 
En la costa occidental de África el tráfico trasatlántico de esclavos comenzó en el siglo XV, más concretamente en el año 1441 con el tráfico de los primeros esclavos africanos llevado a cabo por los portugueses. Los futuros esclavos eran capturados generalmente por otros africanos y transportados a la costa occidental de África. España, al poco tiempo, imitó esta práctica aunque durante más de un siglo Portugal siguió monopolizando el comercio. A finales del siglo XVI, el Reino Unido empezó a competir por el derecho a abastecer de esclavos a las colonias ultramarinas detentado hasta entonces por Portugal, Francia, Holanda y Dinamarca. En este momento, los ingleses que llegaron con retrazo a la carrera, comienzan a dominar los mares, adjudicándose el liderazgo en el comercio negrero: el primer cargamento fue transportado en 1562. En 1713, la British South Sea Company consiguió el derecho exclusivo de suministro de esclavos a las colonias transoceánicas.[ii] La trata continuará siendo legal hasta finales del siglo XIX, con grandes diferencias temporales en los diferentes países.
A través de la costa oriental africana, ya durante el siglo XV, los comerciantes árabes enviaban esclavos de África central a los mercados de Arabia, Irán y la India. Ahora bien, el tráfico de esclavos realizado por europeos, llegó más tarde que a la costa occidental. Fue a partir de 1645 que los traficantes y comerciantes portugueses comenzaron a capturar y exportar esclavos de Mozambique debido a la ocupación realizada por los holandeses, en agosto de 1641, de Angola y Benguela, dominadas hasta entonces por los portugueses. El tráfico se intensificó a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII. Ya antes de ese siglo habían salido esclavos de Mozambique, pero en ningún caso el número fue tan elevado y alarmante como desde el Siglo XVIII en adelante. A partir de los primeros años del Siglo XIX, las relaciones comerciales con el exterior pasaron a depender casi exclusivamente de la exportación de esclavos. De todos los puertos de Mozambique se exportaban cautivos para las islas francesas del Indico, América, Arabia, Golfo Pérsico, India y Goa. A partir de 1830, los árabes fueron los principales traficantes de esclavos. Muchas embarcaciones árabes, desde diferentes puertos de Mozambique trasportaron gran número de esclavos para las islas Comores y Madagascar, entre otras regiones. La ciudad de Zanzíbar a partir de 1839 se convirtió en un verdadero centro del tráfico de esclavos en la costa oriental de África.[iii] A partir de 1854, el tráfico de esclavos para las islas francesas pasó a llamarse "exportación de trabajadores libres". Esto se debió a la prohibición del tráfico y al control de los ingleses en el Indico. 
En términos generales, en África los esclavos eran trocados por productos europeos, en general de calidad mediocre y de escaso valor, como tejidos, bebidas alcohólicas, espejos, armas, collares, etc. Una vez llegados a América también continuaba el trueque, en general eran cambiados por tabaco, algodón, madera, café, oro, plata, y otros minerales preciosos.
La trata se desarrollaba según un esquema rutinario: los futuros esclavos eran capturados en el interior o a lo largo de la costa, actividad que desencadenaba verdaderas guerras que dejaban como saldo infinidad de heridos y muertos, pero casi siempre un saldo "preciado": los esclavos. Estos, una vez encadenados, eran trasladados a pie hasta los barracones -se encontraran donde se encontraran- con todo el esfuerzo físico que implicaba sobre todo para los heridos -por no hablar de los niños. Estos sitios eran sucios, pestilentes, el agua potable escaseaba, y el calor ahogaba. Obligados a convivir con las enfermedades, el maltrato, la sed, el hambre y la aglomeración se veían diezmados poco a poco. Dentro de esas estructuras se llevaba a cabo una de las actividades repugnantes de la trata: la separación de padres de hijos, de hermanos, esposos, amigos, parientes o vecinos, de acuerdo con la elección que llevara a cabo el comerciante. En estos lugares esperaban semanas o incluso meses hasta que el barco pasara a recogerlos, y una vez a bordo debían permanecer en las costas africanas hasta que el cargamento se completara. En el barco las condiciones eran incalificables, el hacinamiento, el hambre, la suciedad, la pestilencia, el calor sofocante, la tortura, el dolor y el pánico lo inundaba todo. Como la travesía duraba dos meses -en el mejor de los casos- la mortandad que se producía bajo esas condiciones era inmensa. Sumado a estos tormentos, antes de la llegada, los enfermos o heridos, que corrían el riesgo de no poder venderse, eran lanzados al mar.[iv] Una vez llegados a destino los esclavos solían ser cebados o incluso drogados para que lucieran saludables, eran sometidos nuevamente a un examen anatómico pormenorizado y luego, eran comprados por algún plantador o minero ávido de explotarlos. Su calvario comenzaba un nuevo capítulo. En las plantaciones o en las minas, el hambre, la falta de sueño, las condiciones de trabajo inhumanas y los malos tratos, terminaban por agotar el vigor del esclavo, y una vez sin fuerzas, el amo prefería comprar uno nuevo que cuidar de su esclavo enfermo. El círculo mortal comenzaba de nuevo su curso...

Formas de resistencia
Resulta relativamente sencillo hablar de las diversas formas de resistencia a las que se puede echar mano, para quienes no hemos conocido esa forma de esclavitud. Muchas veces olvidamos la dificultad que implica resistirse viviendo, o más precisamente, "sobre-viviendo" extenuado, aterrorizado, enfermo, herido, sediento, golpeado, famélico y agotado intelectual y psicológicamente. No obstante, la resistencia constituyó la contrapartida de la esclavitud. Esto nace del hecho de que el esclavo nunca puede reducirse a la categoría de "objeto" a la que se le quiere confinar. Por esto, la esclavitud siempre implicó una vigilancia continua y los castigos físicos fueron de aplicación común para los esclavos. Para someterlos se desarrolló una cruel tecnología para la tortura y el suplicio: los grilletes, las sogas, el cepo, las cadenas, el látigo y la marca con hierros al rojo vivo para asegurar la propiedad.
Los esclavos adoptaron infinidad de formas de resistencia como contrapartida al dominio de los amos: los gritos, la lucha, la huída, el trabajo realizado en más tiempo que el exigido, el robo de propiedades, los sabotajes, las huelgas de brazos caídos, el asesinato de capataces y amos, la quema de los edificios de las haciendas, las sublevaciones, las rebeliones, etc., etc.[v]
Los palenques fueron otra forma de resistencia. Constituyeron núcleos en donde los fugitivos reorganizaban su proyecto de vida, trastocado por la esclavitud. En ellos crearon verdaderas "republicas independientes" y eran el centro de su acción guerrera, ya que no eran construidos al azar en cualquier sitio, sino que correspondían a una necesidad de defensa, ubicados en lugares estratégicos de acuerdo a la topografía del terreno, contando con fosos, trampas y empalizadas (de ahí el nombre de palenques). 
Entre las miles de rebeliones de esclavos que tuvieron lugar a lo largo de la historia de la esclavitud, no puedo dejar de mencionar al menos algunas de ellas: las rebeliones de esclavos negros en 1532 en Venezuela; en 1533 en Cuba y Panamá. En 1547 la prolongada rebelión de Sebastián Lemba en La Española; en 1550 la rebelión de Juan Criollo que duró varios años. En 1579, la sublevación de los negros rebeldes en Portobelo (Panamá) que llevó a la firma de un tratado de paz con los colonos españoles mediante el cual los esclavos consiguieron la libertad colectiva. En 1635 se destacan, las rebeliones de los esclavos negros de Jamaica que llegaron a tal extremo que la Asamblea de Jamaica se vio en la necesidad de enviar una petición de ayuda a la metrópoli. La lista no se agota: la rebelión de los esclavos de Haití en 1791 que constituyó el núcleo del proceso haitiano de independencia y las rebeliones de Puerto Rico y Cuba en 1812 que fueron fuertemente sofocadas por miedo a que se duplicaran los sucesos de Haití.[vi] Estas rebeliones, se suman a la larga lista de resistencias personales, sublevaciones y rebeliones llevadas a cabo en la misma África, en el Caribe, en América, y en aquellos sitios donde se conoció la esclavitud. La mención de las innumerables rebeliones de esclavos implica un trabajo investigativo arduo y está fuera del propósito de este trabajo, por esto, simplemente me he limitado a mencionar unas pocas de todas ellas, a modo de ejemplo y de recuerdo.
Entre otras formas de resistencia adoptadas por los esclavos es interesante prestar atención a las canciones y los cuentos que realizaban los esclavos. Dos canciones pueden servirnos de ejemplo a este respecto: 

"Cultivamos el trigo,
y ellos nos dan el maíz;
Horneamos el pan,
y nos dan el mendrugo;
Cribamos la harina,
y nos dan la cáscara;
Pelamos la carne,
y nos dan la piel;
Y de esta forma,
nos van engañando."[vii]


"No más migajas de maíz para mí, no más, no más,
No más latigazos del amo para mí, no más no más..."[viii]

Con esta somera descripción de las formas de resistencia sólo he intentado mostrar que la resistencia no se agota simplemente en rebeliones triunfantes, huidas exitosas o luchas campales, sino que también, una mirada; un "¿por qué?"; un grito; por qué no, el silencio; una canción; un relato o una poesía constituyen otras formas de resistencia que no deben ser olvidadas. 

Consecuencias del tráfico
Las consecuencias del tráfico de esclavos para África fueron negativas, más bien desastrosas, en todos los aspectos.
A nivel demográfico, el tráfico de esclavos causó estragos en el continente africano cuyas consecuencias son sufridas incluso en la actualidad. El éxodo forzado de millones de personas provocó la disminución del crecimiento vegetativo de la población africana, ya que los hombres y mujeres en edad de procreación fueron los más vendidos. Hay regiones que no se han recuperado de la exportación masiva de sus habitantes, los espacios vacíos e improductivos y la falta de mano de obra, delatan día a día el genocidio perpetrado. Es interesante apuntar que entre 1500 y 1870 el crecimiento demográfico acusó en África un retraso sensible con relación al de cualquier otro continente durante el mismo período, y cuando cesó la demanda de esclavos hacia finales del siglo XIX, el crecimiento demográfico alcanzó entre 1900 y 1950 una de las tasas más elevadas del mundo.
En cuanto a las cifras, los datos estadísticos que se obtienen de los libros de a bordo de los barcos o de los puertos negreros no permiten llegar a conclusiones exactas, sino tan sólo aproximadas. Un error que se ha cometido muchas veces es tomar en cuenta sólo el número de esclavos que llegaban a las colonias, sin tener en cuenta las pérdidas humanas que se producían en África a lo largo de todas las etapas por las que atravesaba el esclavo antes de llegar a destino: durante las guerras, la larga marcha hasta la costa, durante el almacenamiento esperando el embarque y en el mismo barco. Algunos investigadores llegan a decir que entre los siglos XV y XIX el continente perdió más de cien millones de hombres y mujeres jóvenes, contando la trata occidental y oriental, y teniendo en cuenta que por cada negro vendido, otros cuatro o cinco, aproximadamente, morían en África durante las batallas, en el camino o en el mar[ix].
A lo expuesto hay que agregar el gigante movimiento de población que provocó la trata: muchas poblaciones, ante el peligro de la esclavitud, abandonaron sus regiones originales, refugiándose en las zonas interiores, ayudando de esta forma a la despoblación. Si apuntamos que las poblaciones africanas se fundamentan en una economía agrícola, es decir, sobre la estabilidad y la permanencia, resulta incalculable el daño que estos traslados generaron a las actividades productivas. Si sumamos a esto, el fuerte desarraigo, el terror y la inseguridad crónica en la que vivían permanentemente estas poblaciones, hay que agregar que, el hecho mismo de proyectar actividades productivas a largo plazo -indispensable en la agricultura- también se tornaba imposible.
En el plano político, la trata desencadenó guerras crónicas, acentuó la violencia tribal e intertribal y fue una de las causas del desmoronamiento de muchos reinos. 
Una vez que las armas de fuego se introdujeron en África, los soberanos comenzaron a depender de ellas ya sea para capturar esclavos o para defenderse de vecinos con las mismas intenciones. De este modo se produjo una reacción en cadena. La aristocracia, los jefes y los comerciantes africanos querían aumentar su riqueza, autoridad y poder, queriendo también defenderse de otros pueblos, para ello, necesitaban de armas de fuego y mercancías de Europa. Esto hizo surgir un circulo vicioso: para obtener los fusiles -u otras mercancías- necesitaban vender esclavos, y para capturarlos necesitaban fusiles. En este contexto, la fabricación de armas de fuego se transformó en un gran negocio de exportación. Con ellas se organizaban extensas cazas de hombres, ataques a otros pueblos, tribus y aldeas, con el fin de someterlos y venderlos como esclavos.
De este modo, se deterioraron las relaciones entre los diversos reinos y tribus. Los pueblos del litoral y del interior más próximo se encontraban en guerra continua. Así, a partir del Siglo XVI los reinos de Benín, Congo y Angola en África Occidental, tal como el Imperio Mutapa en África Oriental, se desmoronaron. En los siglos XVII, XVIII y XIX, en las selvas del Golfo de Guinea y en el valle del río Zambeze se desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos. Tenían una rígida organización militar, poseían grandes ejércitos permanentes y se enriquecían con la venta de esclavos capturados haciendo la guerra a los pueblos vecinos.[x]
A nivel económico, las consecuencias negativas directas e indirectas para el continente africano son incalculables. 
Además de la captura de hombres y mujeres, el tráfico promovió el saqueo sistemático de los bienes producidos, a través de tributos o de pillaje. Los traficantes saqueaban el producto de las cosechas, ganado, marfil, pieles, cera, maderas preciosas, etc.
Sumado a todo esto, el hecho de que las poblaciones, huyendo de la esclavitud, se movilizaran a lugares escogidos en función de su inaccesibilidad, dificultó el desarrollo de vías de comunicación, y la elección de sitios propicios para la construcción y para el desarrollo de actividades económicas productivas como la minería y la agricultura. El tipo de hábitat elegido, favoreció la economía de subsistencia y desalentó las actividades comerciales.
El tráfico de esclavos trajo al continente africano un estancamiento, por no decir un retroceso económico. Las actividades económicas como la agricultura, los tejidos, la minería, la artesanía, la alfarería y el comercio local se fueron reduciendo y se orientaron a una actividad económicamente más productiva: la exportación de seres humanos.
No solamente la trata de negros retrasó el desarrollo de las economías africanas por sus efectos demográficos y por las conmociones que produjo sino que ha impedido también, la expansión de intercambios "normales" entre África y el resto del mundo en una época en que los intercambios eran un poderoso motor de desarrollo económico.[xi] En lugar de poner a la venta productos, ahora el único producto de fácil venta en el mercado eran los propios productores. Por lo tanto, el tráfico de esclavos retardó el desarrollo y creó condiciones para el actual estado de subdesarrollo que sufre en la actualidad el continente africano.
Pero no todos fueron perdedores, Europa y América del Norte durante este período fueron ampliamente favorecidos por la expansión del comercio mundial, y esta expansión fue debida en gran parte a la movilización de esclavos africanos para explotar los recursos de América. Además, gracias a los grandes beneficios del tráfico negrero, las ganancias pudieron ser invertidas en industrias de transformación cuyo nacimiento marca el de la gran industria. En concepto de recursos humanos y de materias primas, podemos decir, entonces, que África ha contribuido en el desarrollo económico de Europa y de América del Norte.
A nivel psicológico la historia de esclavitud dejó una huella imborrable en la mente de todo africano sometido o no a la esclavitud. El hecho de haber sido esclavo es una violación imborrable al derecho más intrínseco del ser humano que es la libertad. El golpe psicológico es sentido como traumático tanto para quién ha vivido la esclavitud en carne propia, como para aquél que ha tenido contacto indirecto con ella, a través por ejemplo, de la esclavización de su pueblo, de un hermano, marido, hijo, pariente o conocido.
De la constante presencia de la cuestión de la esclavitud en la mente de los africanos dan testimonio unos niños negros de una escuela privada de Cincinnati. Frente a la pregunta: "¿En qué piensas más?", de las cinco respuestas que constan en los informes todas tienen que ver con la esclavitud. Un niño de siete años escribió:
"Me da pena pensar que el barco... se hundió con doscientos pobres esclavos provenientes de río arriba. ¡Oh, cuánta pena siento al oírlo! Me apena tanto el corazón que podría desmayarme en un minuto".[xii]

Abolición del derecho
Es un hecho que la esclavitud como forma legal de trabajo ha sido abolida en todos los países del mundo, pero día a día descubrimos que fue tan sólo una abolición de derecho, porque de hecho la esclavitud -bajo formas diversas- subsiste en la actualidad. 
La abolición de la esclavitud fue un proceso lento que se resiste a generalizaciones ya que las aboliciones respondieron a diversos factores, que se combinaron de formas distintas de acuerdo a cada caso en particular. Ahora bien, para acercarnos al análisis, podemos convenir en el hecho de que las causas ideológicas, sociales, políticas y económicas, jugaron un papel importante.
A nivel ideológico, en el siglo XVIII algunos filósofos franceses, Voltaire, entre otros, comenzaron a hacer públicas sus posturas resueltas en contra de la esclavitud. Los abates Raynal y Grégoire, con la Sociedad de Amigos de los Negros, fueron otros que iniciaron una ofensiva contra la esclavitud de los negros, y partir del siglo XIX Roma lanzará una campaña de amplitud en contra del esclavismo. En cuanto a Gran Bretaña, serán los cuáqueros y los metodistas quienes bregarán por la abolición de la esclavitud. Por otra parte, en cada país donde funcionaba el sistema esclavista comenzaron a surgir voces de diferentes ámbitos que se levantaron en su contra. 
En el plano social, es claro que las rebeliones de esclavos jugaron un papel importante a la hora de evaluar la viabilidad y rentabilidad de la esclavitud. No hay que olvidar que en Haití la abolición de la esclavitud fue el resultado de una revuelta de esclavos.
En el ámbito político, sin lugar a dudas las coyunturas locales e internacionales aceleraban o retrazaban el proceso de abolición. En Estados Unidos, por ejemplo, la esclavitud fue abolida a través de una guerra civil.
A nivel económico, no cabe duda de que a medida que evolucionaba el sistema capitalista, el antiguo sistema de trabajo comenzaba a ser desplazado. En efecto, Gran Bretaña, que era la primera potencia europea que iniciaba la revolución industrial, luego de haber relegado la agricultura en aras de la industria, tenía una imperiosa necesidad de ampliar la demanda de productos manufacturados. Ahora, los negros que interesaban ya no eran los productores manuales, sino los consumidores de tejidos de Manchester y de útiles y herramientas de Birmingham o de Sheffield. Holanda, Francia y el resto de las potencias europeas seguirán más tarde el camino que en 1792 inició Dinamarca constituyéndose en el primer país europeo que abolió el comercio de esclavos.
Hay un hecho que hay que resaltar: la abolición no implicó la supresión definitiva de la esclavitud sino su ilegalidad. De hecho, la servidumbre forzosa, la trata clandestina, la explotación y los prejuicios no se extinguieron con la abolición. La mayoría de los antiguos esclavos continuaron viviendo en condiciones de miseria, muchos de ellos incluso bajo el mismo amo y sometidos a la misma explotación -física y mental- que antes de la abolición. Por otro lado, abandonar al amo implicaba dejar el único reducto conocido en un país extranjero y someterse a la deriva total en cuanto a trabajo, techo, comida, etc. Legalmente ya eran libres, pero de hecho eran esclavos con pocas posibilidades de llegar a ser libres: la dominación, el sometimiento, la discriminación y la explotación seguían formando parte de su realidad.

Esclavitud ¡Presente!
La esclavitud como forma de trabajo legal ha sido abolida en todos los países del mundo pero la abolición no implicó su desaparición: la esclavitud es una realidad que subsiste. 
Hoy la esclavitud toma variadas formas, por esto en este último punto, no voy a limitarme a la esclavitud africana porque hoy la esclavitud nos acecha a todos: por un lado, los países desarrollados mantienen a los países subdesarrollados bajo un régimen de servilismo y explotación, donde las cadenas y los látigos se han camuflado en los requerimientos del Fondo Monetario Internacional, el cual exige cada día más las reservas y recursos naturales como pago de intereses de una deuda externa agiotista y oportunista a la cual entregamos nuestra autonomía y nuestra propia supervivencia como pueblos; por otro lado, subsiste la venta y tráfico ilegal de personas, tráfico donde las principales -aunque no exclusivas- víctimas son los niños, los pobres, las mujeres, los desvalidos, los inmigrantes y las minorías étnicas o raciales. Sus actividades más frecuentes son: el trabajo forzoso en la agricultura y en la industria (en industrias famosas y no tan famosas),[xiii] la prostitución, la pornografía, el tráfico de drogas, el robo, el trabajo doméstico, la mendicidad obligatoria, la venta callejera, etc., etc.
Existen otras formas de esclavitud: la servidumbre por deudas; la participación obligatoria de ciudadanos en trabajos públicos en el contexto del desarrollo económico, una práctica dominante en algunos países asiáticos (entre ellos Vietnam) y africanos (República Centroafricana, Sierra Leona y Tanzania);[xiv] otra cara de la esclavitud es el trabajo forzoso impuesto por militares; el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados; el uso del trabajo de los presos en países en los que el trabajo forma parte de la pena como en China, o en los que está autorizada la contratación de prisioneros por parte de organizaciones privadas, como en Estados Unidos. La cárcel -con imposición de trabajo forzoso- se convierte antes que en un lugar de "rehabilitación de los presos" en un medio de explotación de personas y fuente de grandes ganancias. Una vez tildados de "criminales" la explotación resulta de esta forma legitimada; 
Otra forma de esclavitud es la que se lleva a cabo en trabajos tildados de "legales", pero donde se explota al empleado bajo diferentes formas: salarios míseros, deudas, falta de pago, extensas horas de trabajo, posturas corporales perjudiciales para la salud, grandes esfuerzos físicos y/o mentales, manipulación de productos tóxicos, ambientes insalubres, tratos inhumanos, ausencia de descansos, trabas o simple prohibición del abandono del empleo, etc., etc.
A modo de síntesis creo que, las condiciones de explotación que genera el sistema socio-económico vigente, privilegiando la ganancia por encima de todo y de todos, lo convierte en el generador de pauperización por excelencia: La escasez de controles a nivel local, nacional e internacional; la falta de educación; el desinterés y la despreocupación a nivel individual y social; la falta de leyes -o su aplicación- que garanticen la igualdad y protección jurídica de las personas; la complicidad encubierta; la ausencia de canales de información y denuncia; los conflictos civiles y la discriminación por motivos raciales o de género, contribuyen -entre otras causas- a crear un ambiente propicio a la explotación de personas por parte de los traficantes. Por todo esto, considero que actuando sobre las causas y no sobre "los síntomas" es la única forma concreta de comenzar a trabajar para combatir esta dramática realidad que hoy nos acecha a todos.

--------------------------------------------------------------------------------


[i] Ki-Zerbo, Historia del África negra. I De los orígenes al siglo XIX, ed. Alianza Universidad, 1980, p. 302-304.

[ii] Íbidem, p.306.

[iii] Barticevic Sapunar, Marco Antonio, La esclavitud: América conquistada, África esclavizada. En: www.monografías.com.

[iv] Íbidem, p.314.

[v] Zinn, Howard, La otra historia de los Estados Unidos, siglo XXI, México, 1999, p.133.

[vi] Cronología: Esclavitud y trata del negro en América. En: www.afrol.com.

[vii] Íbidem, p.135-136.

[viii] Íbidem. p.136.

[ix] Íbidem, p. 317.

[x] Barticevic Sapunar, Marco Antonio, op cit.

[xi] Inikori, Joseph E, "La trata atlántica y las economías atlánticas de 1451 a 1870". En: La trata negrera del siglo XV al XIX, Barcelona, 1981, p. 99.

[xii] Zinn, Howard, op. cit, p.139.

[xiii] Derechos Humanos, las marcas y las modernas formas de esclavitud. En: www.afrol.com.

[xiv] La Revista de la OTI, Nº 39: Trabajo forzoso y tráfico de seres humanos: la esclavitud todavía nos acecha, junio/2001.

afrol.com / Trinidad Tuttolomondo (Observatorio de Conflictos), 2002, http://www.afrol.com/es/Categorias/Cultura/esp_esclavitud.htm