domingo, 30 de septiembre de 2012

Los peligros psicológicos de pegar a los niños en las nalgas


“Es un trato asqueroso y tiránico que sin duda se consideraría un insulto si fuera infligido a los adultos . . . Piense también en que tan vergonzosos, tan peligrosos al pudor son los efectos producidos por el dolor o el miedo de las víctimas. Esta emoción de vergüenza hiere y degrada el espíritu, haciéndole huir y odiar la luz de día . . .” Quintilian, A.D. 35-95 

“Pero lo que Usted no estaba tan preparado para creer, es que hay personas que son estimuladas sexualmente por los golpes de las varas, y excitadas en una llama de lujuria por ser fustigadas . . . Un caso extraño del poder que tiene la fuerza de la educación por introducir vicios inveterados en nuestras morales . . .” Johann Heinrich Meibom, médico, 1629 

Por TOM JOHNSON 

Las nalgadas, o sea palmadas en las nalgas (conocidas en algunos países como azotes, tundas, zurras, palizas, o chirlos) es una forma de pegar a alguien y por lo tanto de violencia física. Ese solo hecho debería hacer inaceptable el dar nalgadas a los niños por los mismos criterios que es inaceptable para los adultos, que no son tan vulnerables. Sin embargo, las nalgadas tienen que ver con algo más que pegar: las nalgadas también invaden una de las regiones del cuerpo más privadas y sexuales--las nalgas. Para entender por completo el mal que implica dar nalgadas a los niños, debemos considerar no solamente la cuestión de la violencia física, sino también de la intrusión sexual. Aunque el daño de la violencia física por nalgadas ha sido explicado y probado bien durante el siglo pasado en un vasto cuerpo de literatura académica, investigaciones científicas, tratados legales, y recientemente por los medios de comunicación, es muy raro que se hable públicamente y en serio de las consecuencias sexuales de las nalgadas. Este folleto aspira a aumentar el conocimiento público sobre los aspectos sexuales que hacen de las nalgadas un modo particularmente inadecuado y aún peligroso de disciplinar a los niños, se lleve a cabo por los padres, los educadores o otros cuidadores. Mientras este folleto se fija en "nalgadas," según parece la forma de castigo físico más benigna, los argumentos hechos aquí se pueden aplicar igualmente al golpear las nalgas con una paleta, una vara, un cinturón, una zapatilla o cualquier instrumento. Las nalgas son una zona sexual Las nalgas, a igual que los pechos de una mujer, son una zona sexual o erógena de la anatomía humana, aunque no son de verdad órganos sexuales. Es por eso que exponer las nalgas en público es considerado indecente además del exhibicionismo ilegal, y que exponerlas en una película o en televisión constituye la desnudez. Es también la razón por la cual alguien que soba las nalgas a otra persona sin su permiso es visto como un delincuente sexual según la ley. La naturaleza sexual de las nalgas se explica no solamente por su proximidad a los órganos genitales, sino también por su alta concentración de terminaciones nerviosas que conducen directamente a los centros nerviosos sexuales. De ahí, las nalgas son un lugar mayor de señales sexuales. Los niños son seres sexuales La sexualidad de las nalgas es importante no solamente para los adultos, sino para los niños también. Aunque son sexualmente inmaduros y sin una libido activa, los niños nacen siendo seres sexuales neurológicamente completos con la capacidad de tener sensaciones eróticas. La existencia de pedófilos, además, significa que los niños pueden ser también blanco de intenciones sexuales. Por mucho que nos guste imaginar la niñez como un mundo inocente y despreocupado fuera de la influencia de sexualidad, fallamos a los niños si dejamos de reconocer que ellos también tienen zonas erógenas que merecen consideración y respeto. Las nalgadas como delito sexual Ya que los niños son seres sexuales y que las nalgas son una región sexual del cuerpo, nos deberíamos preguntar si es correcto dar a los niños palmadas en las nalgas. Entendemos por lo general que sobar o acariciar las nalgas a un niño es un delito sexual (aún si el niño no lo comprende así). Sabemos también que darle palmadas en las nalgas a un adulto es un delito sexual (aún si el delincuente no obtiene placer sexual por hacerlo). La pregunta, entonces, es por qué no se considera un delito sexual darle palmadas a un niño en las nalgas. ¿Es acaso porque las nalgadas, a diferencia de las caricias, son físicamente dolorosas y usadas para castigar? No, pues si esa fuera la razón, dar nalgadas dolorosas a un adulto por su mala conducta tampoco sería un delito sexual. ¿Es porque los niños son menos propensos que los adultos a ser blancos sexuales, menos propensos a sentirse agredidos, y menos necesitados de protección? No, pues si así fuera, acariciar las nalgas de un adulto sería un crimen mucho más grave que hacer eso a un niño. Una explicación más sencilla para esta falta de coherencia es que la mayoría de la gente no puede o no quiere creer que haya algo indecente acerca de una costumbre tan arraigada, común y aceptada como el dar nalgadas a los niños--algo que casi todo el mundo ha recibido, dado, o presenciado al menos una vez. Y puesto que las nalgadas vienen típicamente de una figura de autoridad estimada o hasta querida, muchas personas están muy renuentes a dudar de esta práctica. En todo caso, el derecho a no ser víctima de una agresión sexual es uno de los principios básicos de libertad más reverenciados por el mundo libre. Y ya que este principio se aplica a los adultos, debería aplicarse igualmente, si no ante todo, a los niños que no tienen la edad de consentimiento. Tal vez darles nalgadas sea una costumbre tradicional, pero no merece la pena continuar ninguna tradición que los agreda tan gratuitamente. Algunas personas creen que las nalgadas están justificadas o incluso forman parte de los mandatos bíblicos, del libro de Proverbios para ser exactos. Sin embargo, hay una distinción clave que les debería interesar a los fundamentalistas entre la práctica en la época del rey Salomón de golpear a la gente en la espalda y la costumbre moderna de pegar en las nalgas: la segunda no se prescribe en ninguna parte de la Biblia. Además, hay que tener en cuenta que el Antiguo Testamento contiene pasajes que podrían ser (y en algunos casos han sido) interpretados como respaldo divino para golpear a las esposas, la guerra racial, la esclavitud, apedrear a los niños rebeldes y otras prácticas consideradas ultrajantes hoy en día. Como escribió Shakespeare, "El diablo puede citar la Escritura para sus fines." Las nalgadas como abuso sexual Como en siglos pasados, hay personas hoy que se excitan sexualmente con las nalgadas. Esta característica, que es expresada a menudo en pornografía y asociada con el sadomasoquismo, se llama en la literatura científica el flagelantismo. Mientras que muchos flagelantes buscan nalgadas de consentimiento entre adultos, algunos encuentran las nalgadas a menores o más excitantes o más oportunas. En muchos lugares del mundo, los padres y tutores, maestros, profesores y directores escolares así como otros cuidadores, les pueden dar legalmente nalgadas a la fuerza a los niños de hasta dieciocho años. Por consiguiente, es fácil para los flagelantes obtener puestos donde pueden abusar de niños con poco o ningún miedo a recibir quejas. Siempre que la sociedad siga viendo las nalgadas como un acto legítimo de disciplina, y siempre que se suponga que los jóvenes que reciben tal castigo lo han "merecido," los que abusan dando nalgadas tienen un disfraz moralizador y efectivo para sus motivos verdaderos. La historia, las actas judiciales, y las noticias contienen numerosos casos de abuso flagelante contra víctimas indefensas, y no se puede saber cuantos casos han tenido lugar sin llegar a ser denunciados. Quizás algunos adultos piensen: "Pues yo sé que mis intenciones son puramente no sexuales, entonces no tienen de malo nalgadas que yo dé a un niño " El problema principal con este razonamiento es que deja de considerar a todos los niños que están a merced de otros adultos, entre quienes siempre habrá unos con motivos menos puros--y no necesariamente obvios. Incluso las nalgadas que no tienen ningún motivo sexual contribuyen al pretexto del que dependen los que abusan dando nalgadas, reforzando la vieja coartada: " ¿Cuál es el problema? Mucha gente le da nalgadas a sus chiquillos." Las nalgadas y el desarrollo psicosexual Aún sin motivos sexuales por parte del castigador, las nalgadas pueden alterar el desarrollo sexual y psicológico normal de un niño. Porque las nalgas están tan cercanas a los órganos genitales y enlazadas de forma múltiple con los centros nerviosos sexuales, que dar palmadas ahí puede provocar sensaciones fuertes e involuntarias de placer sexual. Esto puede ocurrir hasta en los niños muy jóvenes a pesar del gran dolor y angustia que les produzca. Este tipo de estimulación sexual, que socava todo propósito disciplinario y que la mayoría estaría de acuerdo en que no es adecuado para menores en cualquier contexto, puede hacer que un niño ligue su sexualidad a la idea de las nalgadas. Es posible que esta fijación le cause problemas en la vida adulta. O, en cambio, el niño puede reaccionar contra estos sentimientos de placer indecorosos reprimiendo su sexualidad, de tal modo que tal vez como adulto, él (o ella) tendrá dificultades para gozar el placer sexual y lograr la intimidad. Otro peligro es que la mezcla confusa de placer con dolor volverá a ser la base para tendencias sadomasoquistas permanentes. El sadomasoquismo, en que siente placer al infligir o recibir dolor, empuja a comportamientos destructivos hacia sí mismo y los otros y desde ahí a la sociedad en general. Mientras que la intensidad y los antecedentes del sadomasoquismo varian mucho entre individuos, la inmensa mayoría de casos estudiados señalan la misma causa primaria: azotes durante la infancia, usualmente en las nalgas. Sería difícil calcular las probabilidades de que dar nalgadas a un niño conduzca a aberraciones psicosexuales. Sin embargo, el mismo hecho de que haya alguna posibilidad de originar estos problemas debería ser razón suficiente para abandonar la práctica. (Es importante hacer notar que incluso los niños que no reciben nunca nalgadas ellos mismos pueden quedar impactados negativamente por viendo a otros niños ser castigados de esta manera.) Los riesgos son completamente injustificables. Las nalgadas y el pudor Imagine su reacción si una figura de autoridad, habiendo descubierto alguna fechoría suya, le sujetara a través de su regazo y empezara a darle palmadas en las nalgas. Aparte del dolor, la mayoría de la gente consideraría esto un grosero e imperdonable atentado contra el pudor, sin importar qué hubiera hecho para "merecerlo." Mucha gente quizás suponga que los niños, sobre todo los muy jóvenes, son demasiado ignorantes o inocentes para sentir tal humillación, ó que tal vez se quedan demasiado impresionados por el dolor físico de las nalgadas para que ésto les importe mucho. No obstante, la verdad es que nalgadas pueden lastimar gravemente el sentido de pudor de un niño. Cuando un niño tiene suficiente edad para decirle que se comporte púdicamente (que no es solamente una exigencia social, sino también una precaución prudente contra los agresores sexuales), él lo internalizará y cultivará el pudor como valor que aumentará con su edad. Este valor persistirá aunque el niño recaiga en comportamientos impúdicos de vez en cuando, como hacen la mayoría de los niños. Por consiguiente, el niño a quien se pega en las nalgas puede experimentar una vergüenza sexual profunda y duradera, sobre todo si el castigo se hace delante de otros o impone la desnudez. De hecho, hay algunos adultos que enfatizan a propósito esta humillación como parte del castigo (y algunos quienes , realmente, no limitan tal castigo a los niños más jóvenes ni siquiera a los preadolescentes). Pero igual que el infligir la vergüenza sexual es una manera impensable de castigar a los adultos en una sociedad civilizada, es una manera ultrajante de tratar a los niños. Es una contradicción rara, además, que los adultos exhorten a los niños a tener pudor mientras los castiguen con un método que les quita su pudor y su intimidad de forma agresiva. Tales mensajes contradictorios confunden a los niños ó los hacen escépticos hacia la autoridad adulta. Especialmente si los adultos esperan infundir a los niños valores de pudor, dignidad, y respeto por otros--valores que se vuelven muy importantes durante las pruebas de la pubertad y la adolescencia--deberían dar buen ejemplo y abstenerse de la práctica irrespetuosa de dar palmadas en las nalgas. Conclusión Las nalgadas tienen un lado sexual además de un lado punitivo. Nuestra cultura y los medios de comunicación parecen tener un conocimiento generalizado de este hecho, por muy tácito que sea. No obstante, la sociedad ha dejado de hablar francamente sobre las implicaciones serias de la dualidad punitiva/sexual de las nalgadas. En vista del poder para corromper que tiene el sexo, junto con la coacción que es inherente al castigo, deberíamos asustarnos ante la mera idea de imponer disciplina por medio de nalgadas--tanto más cuando es dirigida a un grupo de personas tan indefensas, frágiles y confiadas como los niños. 

CITAS DE EXPERTOS 

 "Las palmadas en las nalgas pueden producir sensaciones definitivamente eróticas, incluso el orgasmo, en algunos niños. Se conocen casos en los que provocan a propósito el recibir nalgadas, portándose mal y fingiendo angustia cuando vino el 'castigo' deseado . . . No se sabe con qué frecuencia esto ocurre, pero es posible que no sea del todo raro . . . Las nalgadas en estos casos podrían haber sido dadas para la propia satisfacción pervertida ('sadismo') del adulto; o por lo menos tal vez hubiera conocimiento y tolerancia culpables por parte del adulto de la reacción sexual del niño . . . Hace sólo unas décadas que pervertidos haciéndose pasar por profesores particulares o institutrices eran, según se dice, cualquier cosa menos infrecuentes en algunos países europeos." J. F. Oliven, médico. Sexual Hygiene and Pathology (1965) 

"En muchos casos, el valor disciplinario declarado de la flagelación en las escuelas y universidades no era más que un pretexto para dejar que los sádicos consiguieran excitación sexual." George Ryley Scott, historiador, sociólogo, antropólogo. The History of Corporal Punishment (1938) "Cuando se le pega en las nalgas a un niño . . . este tipo de tacto violento se le puede sexualizar en la mente no sólo por un verdadero flujo de sangre a los órganos genitales, sino también por el anhelo de intimidad con la madre o el padre: si el tacto doloroso es la única satisfacción posible de este anhelo, entonces puede "gustar." Shere Hite, investigadora de sexualidad, psicosociólogo. The Hite Report on the Family (1995) 

"Esto es la realidad que la mayor parte de nosotros nos apresuramos a negar . . . Cuando los adultos les pegan a los niños, las obsesiones por la dominación y sumisión, por el poder y autoridad, por la vergüenza y humillación, por el placer doloroso--todas ellas características propias siendo sellos del sadomasoquismo--quedarán como consecuencia duradera de la violencia y coacción ordinarias hechas en nombre de la disciplina . . . El sadomasoquismo no es aberración; es inherente al castigo corporal . . ." Philip Greven, profesor de historia. Spare the Child (1990) 

"He tenido que ocuparme continuamente de neuróticos en quienes fueron despertados inicialmente sentimientos sádicos por el castigo corporal; después, el impulso sádico ya despierto se ha reprimido, y he aquí el origen de unas aberraciones muy malignas sobre las que sería muy insincero aseverar que se habrían desarrollado sin el uso libre de la vara . . . El número de quienes son dañados por el azote, especialmente en las nalgas, es sin duda muy grande. . . Hasta una persona que desprecia con vehemencia la sexualidad estará apenas dispuesta a negar que el castigo corporal produjo estimulación sexual bien marcada--aunque la región gluteal no esté dentro del dominio de los órganos genitales." Oskar Pfister, médico, psicoanalista. Love in Children and its Aberrations (1924) 

"Las nalgadas frecuentes también pueden tener impacto negativo sobre el desarrollo sexual. A causa de la proximidad de los órganos genitales, un niño se puede excitar sexualmente cuando recibe nalgadas. O es posible que a él le guste tanto la reconciliación que viene después del castigo que buscará sufrimiento como preludio necesario" Dr. Haim G. Ginott, psicopedagogo. Between Parent and Child (1966) 

"Los partidarios del castigo corporal en las escuelas deberían examinar con mucho cuidado el peso de los hechos hoy disponibles y, particularmente en vista del componente pornográfico, considerar si pueden justificar la continuidad de un sistema con tal capacidad para excitar interés malsano." British Psychological Society. “Report on Corporal Punishment in Schools” (1980) 

"Ser azotado excita a los niños sexualmente porque es una excitación intensa de las zonas erógenas de la piel de las nalgas y los músculos debajo de la piel . . ." Otto Fenichel, médico. The Psychoanalytic Theory of Neurosis (1945) 

"Desde Confessions de Jean-Jacques Rousseau, es bien sabido por todos los educadores que la estimulación dolorosa de la piel de las nalgas está entre las raíces eróticas del instrumento pasivo de crueldad (masoquismo)." Sigmund Freud. Three Essays on the Theory of Sexuality, VII (1905)

"La fantasía flagelante de adulto, en suma, deriva siempre de la infantil. Como con todas las perversiones sexuales, estamos mirando una clase de desarrollo detenido . . . que la pubertad y experiencia subsiguiente no han podido sacar . . . Hay que examinar sus raíces en la niñez . . ." Ian Gibson, The English Vice (1979) Fuente: http://www.nospank.net/peligros.htm

El ejército privado europeo: Eurogendfor



¿Sabías que en la Unión Europea se ha creado una milicia o cuerpos especiales llamado EUROGENDFOR por iniciativa según su página web de cinco países uno de ellos España? Esta unidad con carácter militar podría ser utilizada en cualquier país de la Unión Europea sin estar sometida su actuación directamente a la constitución nacional sino a normativa europea. A esta unidad se la conoce también como la policía antidisturbios europea. ¿Qué ventajas podría tener el disponer de una policía antidisturbios europea? Si uno lee el trendtopic de hoy #desobedecefuncionario y foros como el de la UIP dónde se plantean hasta qué punto es lícito reprimir manifestaciones violentamente se pone de manifiesto que todo tiene un límite y que para reprimir a un pueblo no basta con controlar los medios de comunicación de masas. También hay que tener gente dispuesta a ejercer por la fuerza esa represión. Los antidisturbios del propio país podrían negarse a hacerlo en un momento dado (como está empezando a pasar). Si llega ese momento se necesitará EUROGENDFOR así que como buenos previsores nuestros dirigentes ya la han creado. No encuentro más videos en castellano. En este se habla de los ejercicios de la Guardia Civil: La Guardia Civil en EUROGENDFOR, ejercicio EGEX 2011. Logroño. Tampoco encuentro videos en Ingles. Este en italiano se entiende bien. En alemán hay bastante más información. En este video, Andreas von Rétyi habla de lo sospechoso que es que la creación de una milicia europea con la capacidad para actuar en cualquier país de la Unión Europea, no haya llegado a los medios. Que esta policía propuesta por el gobierno francés tuvo sus primeros ejercicios en 2005 y existe desde 2006. Estaría creada para actuar en momentos en los que haya desórdenes o levantamientos populares para mantener el orden y sería una alternativa a mandar el ejército del país contra su propio pueblo. Según la explicación de Andreas von Rétyi, en el momento en que EUROGENDFOR actúa u ocupa un lugar, este estaría protegido por inmunidad europea con lo que la legislación del país en cuestión no se aplicaría o no podría ser comprobado si se está respetando(el gobierno no tendría la posibilidad de interferir). En Grecia se dice que ya se ha utilizado o bien se prevee se utlice en breve. Yo personalmente no he encontrado imágenes que lo corroboren. Si alguien tiene más información que por favor la cuelgue en comentarios. No es mi intención ser alarmista, pero no hay que perder de vista lo peligros que es tener elementos represores que escapan a mecanismos de control. Muchos dirigentes pensarán de buena fe que es necesario mantener el orden a toda costa. Sin dudar de sus buenas intenciones, pueden estar sentando las bases para un poder no democrático y con una capacidad represora nada deseable. Difusión y más difusión, si no nos lo cuentan los medios nos informaremos nosotros de lo que es #EUROGENDFOR. Hacen falta traducciones del material (la página suya a pesar de que nosotros la pagamos, sólo está en inglés.. ) También sería interesante saber en este tiempo de amputaciones del estado social, cuánto nos está costando... Fuente y más información en http://stopsecrets.ning.com/profiles/blogs/eurogendfor-el-ej-rcito-privado-europeo

El futuro de 46 transgénicos en Europa


Se trata del primer estudio independiente en este ámbito: una investigación desarrollada en secreto desde 2008 para evaluar los posibles efectos nocivos de los alimentos transgénicos. Los resultados publicados por Criigen (Comité de recherche et d’information indépendantes sur le génie génétique) son más que alarmantes. Las ratas alimentadas con transgénicos de Monsanto desarrollan tumores y mueren antes. ¿Logrará este estudio poner fin a la ley del silencio sobre la investigación científica de los transgénicos?
Se trata de una primicia mundial. El estudio para evaluar la existencia o no de toxicidad en los organismos genéticamente modificados viene desarrollándose en secreto desde 2008 bajo la dirección del profesor de biología molecular Gilles-Eric-Séralini y el Criiegen. Cuatro años de investigación en un discreto laboratorio situado en el Oeste de Francia con un presupuesto de 3,2 millones de euros financiado por una fundación suiza (Fondation pour le progrès de l’homme, FPH) y una asociación de dirigentes de empresa entre los que se encuentran Gérard Mulliez, fundador de Auchan (cadena alimentaria francesa, ndt), o Jean-Pierre Blanc, de cafés Malongo. Según Criiegen, "se han evaluado los impactos sobre la salud de un pesticida y un transgénico de forma concienzuda y durante un período largo; es lo que nunca antes habían hecho las agencias sanitarias, los gobiernos, y la industria". Los resultados de este estudio, del que se espera una información más detallada, serían alarmantes.
Se conoce el problema de la contaminación de otros cultivos por los transgénicos o las mutaciones que provocan en determinadas plagas haciéndoles más resistentes a los pesticidas. También, y sobre todo, la dependencia que engendran respecto a las multinacionales: los agricultores que recurran a ellos están atados de pies y manos a Monsanto, BASF o Singenta. Pero su peligrosidad o su inocuidad sobre el ser humano jamás había sido evaluado de forma tan clara. Una investigación desarrollada por Monsanto sobre sus maíces transgénicos (Mon810, Mon863 y NK603) mostró que afectaban notoriamente a los riñones, el hígado y los glóbulos sanguíneos. Pero los errores constatados en el protocolo de sus análisis provocaron la polémica sobre las interpretaciones estadísticas
La Ley del silencio sobre la investigación
Ya ha habido investigadores que pagaron un precio fuerte por haber publicados los resultados de sus propias investigaciones. En 1998, el profesor británico Aprad Pusztai hizo públicas las conclusiones de su estudio sobre ratas alimentadas con patatas transgénicas, que sufrieron malformaciones e insuficiencias inmunitarias. Aprad Pusztai fue obligado a dimitir de sus funciones en el Instituto de investigación Rowett (Reino Unido)… que estaba financiado por Monsanto. A principios del año 2000, una investigadora italiana de la universidad de Urbino (Italia), Manuela Malatesta, reprodujo un estudio toxicológico desarrollado por Monsanto en ratones alimentados con soja transgénica y desveló graves consecuencia testiculares en los animales. Las subvenciones para la investigación le fueron suprimidas ipso facto.
En 2009 fue Christian Vélot, doctor en biología del CNRS (Centre national de la recherche scientifique), quien fue despedido del Instituto de genética y microbiología de la Universidad de Paris Sur (Orsay). Se le consideró excesivamente crítico en relación a los transgénicos. Ignacio Chapella, de la Universidad de Berkeley, que desveló la contaminación provocada por los mismos en el maíz de Méjico o el biólogo francés Robert Bellé, que demostró el carácter cancerígeno del herbicida estrella de Monsanto, el Round-up, corrieron la misma suerte años antes.
46 transgénicos autorizado en Europa
A lo largo de estos años, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (en inglés, EFSA) no ha dejado de opinar positivamente sobre la comercialización de productos transgénicos. Actualmente, en la Unión Europea están autorizados 46 productos: 26 variedades de maíz, 8 de algodón, 7 de soja, 3 de colza, 1 de patatas y 1 de remolacha. " A la vista de los efectos potenciales sobre la salud humana de quienes consumieran productos transgénicos, consideramos que no podíamos dejar las cosas como estaban y que había que llevar a cabo estudios concienzudos. Como tropezábamos contra un muro, tuvimos que encontrar una solución" explica Corinne Lepage, diputada europea y fundadora de Criiegen.
Es así como el Criigen adopta la decisión de impulsar su propia investigación. De acuerdo con las notas, muy precisas, de la misma, se cultivó clandestinamente el transgénico NK603. Se hizo de forma clandestina porque Monsanto "prohíbe a todos sus clientes venderlas, o utilizarlas ellos mismos, para la investigación científica", según precisa Corinne Lepage en su libro "La vérité sur les OGM, c’est notre affaire". El maíz transgénico recolectado se utilizó para fabricar croquetas para ratas. Se fabricaron unas croquetas sin transgénicos y otras con dosis del 11, 23 y 33% de maíz transgénico para estudiar los efectos según las cantidades digeridas por las ratas. A cada "cohorte" de ratas (10 macho y 10 hembra) se le suministró la misma cantidad de alimento. El objetivo era disociar los efectos sanitarios específicos relacionados con los transgénicos de otros vinculados al pesticida Round-up. Durante dos años se analizó semanalmente la orina y la sangre de 200 ratas.
Tumores y mortalidad precoz
"Los tres primeros meses, es decir, durante el periodo de test utilizado por Monsanto y validado por todos los organismos especializados y con capacidad de decisión públicos, no se observó ninguna anomalía reseñable" señala Corinne Lepage. Pero a partir del cuarto y del sexto mes, aparecieron tumores entre las ratas alimentadas con transgénicos, particularmente entre las hembras. Además de los tumores, se manifestaron otro tipo de anomalías: necrosis del hígado, afecciones a los riñones y mortalidad creciente.
¿Se puede trasladas estas patologías a los seres humanos? Según el equipo de investigación, "en general, sí; pero no todas". "El menor signo de toxicidad en las ratas debe ser tomado en consideración para prohibir un producto (…) En cualquier caso, las perturbaciones hormonales son pertinentes para las mujeres dado que contribuyen a tumores en los senos y porque, en laboratorio, se han encontrado efectos hepáticos en hígado y riñones en células humanas".El detalle de estos resultados se encuentra publicado en la revista científica estadounidense Food and Chemical Toxicology. Gilles-Eric Séralini también ha publicado un libro al respecto, Tous cobayes!.
Principio de precaución
El gobierno francés no ha tardado en reaccionar. "Este estudio parece confirmar la insuficiencia de los estudios toxicológicos exigidos por la reglamentación comunitaria para autorizar la venta de productos transgénicos. Esto da razón a la posición preventiva adoptada por el Gobierno francés en torno a la moratoria del cultivo de transgénicos" han manifestado conjuntamente responsables de tres ministerios: Delphine Batho (Ecologia), Marisol Touraine (Sanidad) y Stéphane Le Foll (Agricultura), que, a la espera de una decisión europea, han solicitado la intervención de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) en relación al maíz NK603. La misma agencia que, en octubre de 2009, resolvió a favor de este transgénico. Para José Bové, diputado europeo de EELV, "Este estudio muestra, por fin, que teníamos razón y que es urgente revisar todos los procesos de evaluación de los transgénicos". Además de los 46 transgénicos que existen en el mercado, hay otros 17 a la espera de ser autorizados por la Comisión europea.
"No dudo ni un instante que la publicación de nuestra investigación provocará una reacción fuere tanto de los productores de transgénicos como de los institutos de expertos que desde hace años han tratado de ocultar todo esto", reconoce Corinne Lepage. Irán a saco contra el protocolo de investigación y los resultados detallados del estudio; sobre todo, sabiendo que han sido realizados por investigadores conocidos por su hostilidad a los transgénicos. Ahora bien, si el equipo de Criigen no es menos imparcial que los que trabajan por cuenta de la industria de semillas para rellenar los formularios que solicitan su autorización, los detractores del estudio ¿serán capaces de exigir la realización de una investigación independiente, financiada con dinero público, para evitar conflictos de interés? Seguro que no.

Gabriel y Ainhoa, dos de las personas arrestadas el 25S


Nos citamos el sábado 29-S en la Plaza Tirso de Molina de Madrid. -¿Cómo estáis?, les pregunto al verles. -Con mucha rabia, muy enfadada, pero a la vez muy agradecida ante tantos gestos de solidaridad --contesta de inmediato Ainhoa. Gabriel es ingeniero de telecomunicaciones. Ainhoa, comerciante y madre de dos hijas. Gabriel se acerca y le veo una marca en la cabeza cosida con seis grapas. -Es uno de los golpes que me dio la policía con la porra. Entramos en un bar y comenzamos a charlar. Durante tres horas, sin apenas descanso, relatan su arresto, el paso por los calabozos, la angustia del aislamiento, denuncian malos tratos. Ainhoa no puede evitar las lágrimas en un par de ocasiones: -Pero nunca lloré delante de los polis. La conversación fluye sola y sirve para que se cuenten sus experiencias en las celdas de la comisaría de Moratalaz. Dan importancia al más mínimo detalle. Ainhoa: Yo estuve en una celda de aislamiento, sola con otra compañera. La puerta era opaca, solo entraba la luz por una ventana ojo de buey. Gritábamos pero no nos oían. Así estuve los dos días. Como teníamos un wáter dentro, no nos permitían salir para nada. Gritaba tu nombre, Gabi, pero no me oías. Gabriel: Es que yo estaba en el otro pasillo. En mi celda éramos siete y tenía rejas. Aunque las condiciones eran muy malas. Dormíamos en colchonetas, nos dieron siempre fabada de comer, solo fabada y galletas, sin agua, el agua nos la daban cuando salíamos al baño, imagínate la sed. A mí me negaron medicación. Pedí analgésicos, y nunca me los dieron. En una de las salidas al baño un poli me dijo con sorna: “Si, claro, abro la bolsa, meto la mano, saco una pastilla y te la tomas”. Insistí, pero no me los dio. Pedí asistencia médica y otro me la negó. Tengo su número de identificación. Gabriel recibió un golpe en la cabeza de la policía. En primer plano, la brecha con 6 grapas que le colocaron en el hospital. (Olga Rodríguez) Gabriel recibió un golpe en la cabeza de la policía. En primer plano, la brecha con 6 grapas que le colocaron en el hospital. (Olga Rodríguez) La detención Aún nerviosos, con las emociones a flor de piel, van recomponiendo lo ocurrido en la noche del 25-S, cuando fueron arrestados en el Paseo del Prado de Madrid, cerca de la plaza Cibeles. Gabi retransmitió en directo su detención, a través de su teléfono móvil ( se puede ver aquí). En la grabación se oye cómo un policía les dice: "¡Al suelo, al puto suelo!". Poco después, un facultativo del Samur advierte que Gabi está herido: "Hay que ponerle grapas y al hospital, al hospital". Ainhoa: No hicimos nada. Habíamos estado en la manifestación, siempre sentadas, desde las siete de la tarde. Ya nos íbamos a ir, era tarde, las doce o así, estaba todo muy tranquilo, de hecho un grupo de gente sacó las cartas para sentarse a jugar en Neptuno. Gabriel: De repente un poli dijo a otros: "Decidles que se vayan". Pero en vez de hacer eso, optaron por rodearnos, y nos obligaron a bajar por el Paseo del Prado hacia Cibeles, por el carril por el que pasaban coches. Había un señor y una señora de unos cincuenta años, caminábamos, nadie les tiró nada, todo normal, pero de repente la policía empezó a correr, y nosotros corrimos. Luego nos paramos. Yo me acerqué a un equipo del Samur que estaba atendiendo a un chico (se ve en la grabación). Había una chica joven que iba con el móvil, estaba escribiendo algo, el poli le dice no sé qué, ella contesta: "Sí, ya voy", y el policía dice: "¿Qué, me has contestado?". "No, que ya voy", dice ella. Que no me contestes, replica él y se acerca con la porra con un gesto que parecía que iba a darle, así que yo avancé dos pasos grabando con el teléfono, él se dio cuenta y retrocedió. A: Y ahí me dijiste: Creo que acabo de salvar a esta chica de un porrazo. G: Sí. Luego volvieron a correr otra vez, sin ninguna razón, y nosotros corrimos. A: Pero yo decidí pararme. Vi la inmensidad de la calle, estaba cansada, me bloqueé y paré. Recuerdo que Gabi me miró y dijo: ¿Qué haces? Le dije: No puedo, corre tú. Ahí me cogieron y vi cómo a él le daban un golpe en la cabeza con la porra. G: También me dieron en el brazo. A: Y a mí, en el brazo. Me tumbaron en el suelo, se sentaron encima mío para esposarme, me clavaron la rodilla, yo diciendo vale, vale, vale, vale, pero seguían clavándomela. G: Ahí es cuando a mí me dicen: Al suelo, al puto suelo. Fui yo el que se puso de rodillas antes de que me dijeran eso. Nunca opuse resistencia. Espero que alguna cámara de seguridad de la zona haya captado el momento bien. Me tumbaron, me cogieron por la nuca, yo estaba aturdido por el golpe en la cabeza. Un reguero de sangre A: Estábamos tumbados juntos sobre el asfalto, las caras a la misma altura, entonces miro a Gabi y veo que le sale sangre de la cabeza, mucha sangre, empieza a formarse un reguero, un charco. G: Yo también me di cuenta en ese instante y dije: ¡Estoy herido! ‘Agachadita’ A: Nos pusieron las esposas y nos llevaron al lado de las furgonetas, agachándonos las cabezas, mirando hacia abajo, pero muy muy agachada iba yo, y me dijeron: "Pero no te levantes, es mejor que vayas así, agachadita, agachadita". G: Hicieron un círculo en torno a nosotros, dijeron "tapadles con los escudos", nos pusieron de rodillas y luego nos llevaron entre dos furgonetas muy pegadas, nos daban de lleno las luces azules que parpadeaban y allí estuvimos de rodillas todo el rato, hasta que por fin el Samur me atiende. A: Yo les pregunté si me podía sentar y me dijeron que no. Cogieron mi documentación, y empezaron a reírse de mí, se reían todo el rato de mí. Miraron la foto del DNI y me dijeron: "Estás muy desmejorada ahora", se reían de todo, era un trato para humillar continuamente. Ainhoa se echa a llorar. "Es que tengo todo muy reciente aún", se disculpa. "Y mis hijas, dos días sin ellas, sin hablar con ellas... en fin". Se recompone rápidamente y añade: "Ayer mis hijas me dijeron que habían visto una peli mientras yo estaba en la cárcel, con total normalidad. Yo les dije que era un calabozo, no cárcel. Y ahora lo llaman la calabaza. Estuve en una calabaza", dice sonriendo. G: El Samur dijo que me tenían que llevar al hospital, pero los policías me metieron en un furgón y fui a la comisaría de Moratalaz con el resto de detenidos. A: Antes nos quitaron las mochilas. G: Es verdad. Desataron las tiras para no tener que quitarnos las esposas. Bueno, iban a cortarlas, en plan bruto, pero les dijimos que no las rompieran, que era mejor que las desataran. No sé si fue en ese momento cuando metieron las piedras o ya en comisaría. A: Mientras, seguían metiéndose conmigo. Con mucha mala leche, mucho cachondeo. Yo les decía ya vale, ya vale. Pero al menos no me vieron llorar. Encapuchados G: Íbamos en el furgón esposados y sin cinturón de seguridad, dábamos botes. Llegamos a la comisaría. Había muchos policías y muchos polis encapuchados, poli secreta. Había un montón. Nos pusieron contra la pared, de pie, y así estuvimos mucho tiempo, esposados. Era muy intimidatorio. A: Y ahí vuelven a llevarse nuestras mochilas. G: Sí. Y es probable que en ese momento metieran las piedras. O ahí, o si no antes, cuando nos quitaron las mochilas junto al furgón... Se queda pensativo y continúa: G: Después empezaron a llamarnos uno a uno. Nos decían de qué nos acusaban, nos pedían un número de teléfono del familiar al que queríamos que avisaran, porque nosotros no podíamos llamar a nadie, nos preguntaban qué abogado queríamos, y nos pedían firmar un papel. Piedras en la mochila A: En mi caso empezaron a hacer 'inventario' de las cosas que llevaba en mi mochila. Les dije lo que llevaba, me preguntaron si llevaba armas, yo evidentemente dije que no, y entonces entra un poli y dice: ‘Esta es la que tiene piedras’. Y entonces yo, que estaba abriendo la mochila para mostrarles qué tenía, veo tres piedras. Tiro inmediatamente la mochila en un acto reflejo y me quedo flipada. Me callé. No supe decir más. Otro detenido me contó que un poli fuera dijo: ‘Mira la vasquita lo que tenía’. G: A mí me llevaron a una habitación, tuve que cruzar un pasillo lleno de polis y encapuchados, había tantos que se tenían que apartar para que pudiéramos pasar. En la habitación al principio el trato fue normal. Me pidieron que me quitara los cordones, el cinto, que sacara la cartera, el móvil. El cordón de la sudadera no salía, intentamos sacarlo pero se atascaba, así que un poli vino con un cuchillo grande, como un machete, y mirándome, mientras lo sostenía en la mano, me dijo: “No te muevas, no vaya a ser que te corte el cuello”. El tono que empleó no era amenazante, pero en ese contexto sonaba, como mínimo, extraño. Empezaron a sacar mis pertenencias e iban apuntando lo que sacaban. '¿Qué tienes en la mochila?', me preguntaron. Yo les dije: un cargador, una batería que siempre llevo de repuesto, unos cascos. Entonces abro la mochila y veo tres piedras. A: Tres también, como yo. Qué casualidad. G: Yo al ver eso dije: 'Vaya tela'. Resoplé, me dio la risa pero de la angustia, y tardé un poco en reaccionar, parecía una pesadilla. Luego dije: Tres piedras que no estaban ahí antes. Pero no podía escucharles, me quedé en blanco. Entonces me pusieron un boli en la mano, me acercaron a un papel, y me dijeron: ¿Quieres firmar?, mientras tapaban la letra pequeña de la hoja. “Voy a leerlo antes”, dije. “¿Firmas o no?. Aquí no estás para leer”, contestaron. Y no firmé. Menos mal. A: A todo esto seguíamos siempre de pie, no dejaron sentarse a nadie, ni a Gabi, que tenía la brecha en la cabeza y aún no le habían cosido. G: Al cabo de un rato vinieron dos polis nacionales y me llevaron al hospital. Antes de irnos, un antidisturbios les preguntó a qué hospital me iban a llevar. Ellos dijeron que al Gregorio Marañón, que es el que quedaba más cerca. El otro les dice que mejor otro hospital, no recuerdo cuál mencionó, porque en el Gregorio ‘no siempre nos tratan muy bien’, refiriéndose a ellos, a la poli. Pero estos me llevaron al Gregorio. En el parte queda claro que tengo herida y golpe de porra. A: Mientras tanto, yo estaba en la comisaría, me llevaron a una habitación con una médica, me vio tan nerviosa que cerró la puerta, me dolía el codo, estaba esposada, la doctora me dijo que tenía que tomar analgésicos para el dolor, que me lo tomara en cuanto saliera de allí, y yo ahí me puse a llorar, diciéndole que no sabía cuándo iba a salir porque me habían colocado piedras en la mochila. Me desahogué mucho con ella, fue muy amable. Los calabozos A: En torno a las cinco de la madrugada nos metieron en el calabozo. A mí en la celda incomunicada, al fondo del todo, con una chica que tenía varias heridas y un ojo mal. Es la chica que estaba en el bar que se ha hecho tan famoso porque el dueño no dejó entrar a los polis. Ella salió y la tiraron. Necesitaba atención médica, gotas en el ojo, porque le temblaba, pero tardaron mucho en dárselas. Para que nos oyeran los polis teníamos que pegarnos mucho al ojo de buey de la puerta, yo gritaba y gritaba, pidiendo agua y medicinas, pero no venían nunca. G: En mi celda, que no tenía puerta opaca, sino rejas, sí nos oían, pero no nos hacían caso. Teníamos que gritar y gritar pidiendo agua, medicinas, comida... Pero el agua solo era tres veces al día, la comida siempre fue fabada, sin agua, y las medicinas nunca llegaron. A: Acabo de acordarme que al llevarme al calabozo, dos polis leyeron mi parte y me dijeron: “Pero si no te hemos pegado, te has caído tú solita, esto te los has hecho tú sola”. Y luego es cuando se llevaron el parte, y yo pensé: “A ver qué van a poner ahora”. Pregunté por mi informe y una policía rubia me contestó: “Tú sabrás dónde lo has puesto”. ¡Y yo estaba esposada, con las manos inmovilizadas! Esa mujer era tremenda. Nos decía: “¿Qué creéis, que soy vuestra profesora de matemáticas? Callaros!” Un chico preguntó si podía ir al baño y ella le contestó: "¿Y quieres que te la sujete?” Decía cosas como “¿estáis cansados? No os quejéis, que yo también estoy cansada, que llevo aquí muchas horas”. Y al chico que se desmayó, le dijo luego: “Pero qué haces sentado, nos ves a los demás sentados? Venga, de pie”. Sin manta, sin analgésicos G: Era tremenda. Cuando yo llegué del hospital empecé a sangrar otra vez por la cabeza, pedí atención médica y me dijo: “Acabas de volver, así que te aguantas, que no vas a ir otra vez”. En la celda pedí una manta y no me la dieron, a otros sí, pero yo me quedé sin manta. Pasé mucho frío la primera noche y mucho calor la segunda. Había un poli amable que se preocupaba por apagarnos la luz por la noche, pero a los dos minutos llegaba uno que tenía muy mala leche y nos la encendía. A: Yo me derrumbé el segundo día, cuando vi que no salíamos por la mañana. Pedí tantas veces hablar con mis hijas... pero nada, claro. También pedí que no me dieran siempre fabada. Y me dijeron: Hay mucha gente que no tiene ni fabada. Y yo contesté: Ya, por eso estuve ayer en la calle manifestándome. G: Imagínate cómo estaba mi celda, siete tipos dos días sin ducharse, comiendo solo fabada. A: No teníamos bolígrafo, así que cogí la pegatina del paquete de la comida, con los dientes recorté los números de la fecha de caducidad y del código de barras para componer un pequeño puzzle con el número de teléfono de Javier (su marido) y los pegué en la ropa de mi compañera de celda, por si salía antes que yo, para que le llamara. Porque seguía sin tener claro si le habían avisado o no. Y de hecho, no le avisaron hasta las ocho y pico de la mañana del miércoles, es decir, casi nueve horas después de mi detención. G: En mi celda alguna vez cantamos ‘libertad, libertad’, o ‘el pueblo unido, jamás será vencido”. Por fin el jueves por la tarde nos trasladaron en furgones a los juzgados de Plaza de Castilla. Tenía la sensación de que habíamos pasado allí mucho más de dos días... qué largo se hizo. La salida G: El furgón que nos llevó a los juzgados estaba empapado de agua y olía a un producto de limpieza muy fuerte, me mareé por el camino, pero al llegar a los juzgados escuché gritos por un megáfono, por una rendija distinguí a tres personas de la asamblea de Carabanchel que nos esperaban, y ahí me vine arriba. A: Y yo. G: En los juzgados escuchamos el atestado policial. Todos nos quedamos muy sorprendidos. Recuerdo a un hombre de cuarenta años, con americana, pantalón de traje, que se quedó en shock al escuchar sus cargos. A mí me acusaron de resistencia. Según el parte, yo iba como liderando a gente para cortar el tráfico en el Paseo del Prado. Dice algo así como que la policía nos dijo tranquilamente y de buenas maneras que nos apartáramos a la acera. Que yo tiré piedras, que a uno le golpeé fuertemente en el pecho, y que todos los polis vieron sin duda que era yo el que lanzaba piedras. Que me dijeron “alto, policía!”, que fueron a retenerme, que yo me resistí violentamente y tuvieron que emplear la fuerza justa y necesaria para reducirme. Eso es lo que dice el atestado. No tengo palabras. A: Hay una chica que se puso las manos en la cabeza cuando la detuvieron, y tiene las manos hinchadas por eso, porque le dieron en las manos, ¡a la que acusan de tener una maza! Es increíble. G: En fin. Luego nos pusieron en libertad. Yo abracé una a una a todas las personas que conocía, al salir. Qué importante fue que estuvieran recibiéndonos... Eran las once y media de la noche, pero allí estaban. Por qué se manifestaron G: ¿Por qué fui a la manifestación? Por la situación política, económica y social. Porque hay una clase oligárquica que controla todo, disfrazada de democracia, en la que los ciudadanos no importamos nada. A: Yo por mis hijas. Mucha gente me dice que es mejor que me quede en casa, porque tengo dos hijas pequeñas, pero precisamente por eso salgo, porque mis hijas no se merecen esto. G: Algún abogado ha dicho que el auto es una vergüenza como auto en sí. Yo eso no lo sé. Lo que sí sé es que los delitos que me atribuyen no son solo mentira, sino denigrantes. Hay un cuerpo solo para ejercer la violencia ‘legal’, para reprimir en nombre de la clase dominante, para seguir perpetuando un sistema de clases. Hay que investigar esta impunidad. Se escudan en que es su trabajo. Pero yo no culpo solo al que me golpea, culpo al secretario del sindicato, el que dijo lo de leña y punto, culpo a la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que viene a decir que nos pegan para hacer cumplir la ley, y culpo al Ministerio del Interior. A: Es un entramado que se retroalimenta, dicen ‘yo solo recibo órdenes’, y hay así una evasión de responsabilidades. Si a nosotros nos han tratado así, imagina cómo tratan a gente que no tiene nada ni a nadie detrás. "Esto nos da más razones para seguir luchando" G: Sé que no soy el primero ni seré el último, esto ha pasado antes y con anteriores gobiernos, pero sí es cierto que en estos últimos diez meses se nota claramente el crecimiento de la represión, con cargas, multas e identificaciones. A: Yo de hecho he dejado de llevar a mis hijas a las manifestaciones. G: Creo, o espero al menos, que va a crecer la organización ciudadana al margen de las instituciones. Yo no iba con intención de tomar el Congreso, porque no iba a servir de nada. Iba para demostrar mi enfado, sobre todo después de que hubieran imputado a varias personas por el simple hecho de participar en una asamblea. El método no debe ser la toma del poder, tiene que ir de abajo a arriba, a través de la cohesión social y la organización. A: La lucha en los barrios debe seguir adelante, organizándonos, pero manifestarse y salir a la calle también es importante y complementario. Yo tampoco iba a tomar el Congreso, ni yo, ni nadie. G: Ahora con la cabeza abierta y piedras que me han colocado en la mochila, ¿cómo me voy a quedar en casa? A: Esto nos da más razones para seguir luchando. Si piensan que nos van a amedrantar, se equivocan. El 29S Ya en la noche de este sábado 29S, retomamos la conversación. Gabriel no ha ido a la manifestación, pero la sigue a través de Internet: -Esto es emocionante, hay más gente que el 25S. Pero estoy preocupado, he visto que la policía ha puesto muchos problemas a los medios de comunicación para trabajar y me temo que va a haber cargas otra vez. Lo que demuestra este 29S es que no pueden callar a la gente. Y mira que se empeñan, intentando criminalizar las protestas. Ahora dice la delegada del Gobierno que iban a ir 500 radicales a la concentración. Digo yo que si estás trabajando para que no haya radicales, no lo anuncias a bombo y platillo, a no ser que la estrategia sea querer empañar la imagen del 25S o del 29S. Fuente: eldiario

Nuevo paisaje en Siria






Irak antes y después

El 30 de diciembre del 2006, Saddam Hussein muere en la horca, después de permanecer escondido en el sótano de una finca en la ciudad de Tikrit, en el centro de Irak.
La guerra ocasionó la muerte de casi mil soldados norteamericanos y más de nueve mil civiles iraquíes, menciona elmundo.es.
Además de las pérdidas humanas, el país sufrió graves daños de infraestructura. Las majestuosas construcciones creadas durante el periodo de Hussein sufrieron graves daños. Los bombardeos aéreos, así como los movimientos de las tropas de coalición afectaron monumentos, museos y yacimientos arqueológicos, señala el portal nodo50.org.
Cuatro años después de la muerte de Saddam Hussein, Irak continúa en medio de una gran incertidumbre política y social, a pesar de que en agosto pasado, culminó la operación “Libertad a Irak”.
La reconstrucción del país comenzó después de la guerra; sin embargo los palacios y bibliotecas aún presentan graves daños.
En De10.mx te presentamos el estado de algunas obras arquitectónicas a siete años de la muerte de Saddam Hussein.

Mezquita de Al-Askari. La ciudad de Samarra, al norte de Bagadad, era una de las zonas más visitadas en el país de Medio Oriente antes del conflicto bélico. Al año, más de tres millones de personas visitaban la localidad, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
La mezquita sagrada de Al Askari, era uno de los sitios más bellos del lugar.
El palacio, en donde se encuentran los restos de dos imanes chiítas, Ali al Naqi y Hasan al Askari, sufrió graves daños tras el combate que culminó con el derrocamiento de Saddam Hussein.


Plaza Al-Fardus. El 9 de abril de 2003, veinte días después de la entrada del ejército de Estados Unidos a Irak, un tanque norteamericano derrumbó una estatua del dictador Saddam Hussein, ubicada en la plaza Al Fardus, en el centro de Bagdad, menciona la BBC.
La estatua de Saddam medía más de 11 metros y debajo de ella se encontraba una palmera, la cual simbolizaba el pueblo iraquí.
Tras el derrumbe de la efigie, cientos de iraquíes salieron a las calles a celebrar la caída del régimen autoritario de Hussein. En 2004, el artista Najeen creó una escultura que representa la vida en Irak.

  

Museo Nacional de Irak. Durante la invasión, el ejército norteamericano saqueó el Museo Nacional de Irak. Alrededor de 20 mil piezas antiguas fueron robadas durante el conflicto, de las cuales se han recuperado al menos cinco mil piezas, menciona el sitio vanguardia.com.mx.
Entre los objetos desaparecidos se encuentra la estatua, sin cabeza, de un rey sumerio descubierta en la década de 1920 en la antigua ciudad de Ur, en el sur del país.
El Museo sufrió daños en la fachada principal. En la actualidad, el sitio se encuentra abierto al público, después de haber sido restaurado.


Palacio Al-Salam. El palacio Al Salam, una bella construcción ubicada en Bagdad, fue la Base de la Guardia Republicana de Irak durante la misión  tormenta del desierto en la década de los 90, episodio durante el cual el palacio fue destruido.
La reconstrucción del inmueble costó cerca de mil millones de dólares y sirvió como sitio de reuniones con mandatarios de primer orden.
Durante la guerra de 2003, las tropas del ejército aliado lanzaron siete bombas sobre el palacio, causando severos daños a la estructura de la construcción, menciona el portal globalsecurity.org.


Palacio de Saddam Hussein. Los palacios de Irak poseían una gran majestuosidad. El palacio de Saddam Hussein era una construcción de cuatro pisos de mármol, rodeado por palmeras y rosaledas.
En las paredes y techos se podrían observar murales representando escenas de Babilonia antigua, y la Torre de Babel. La entrada principal parecía a la entrada de una catedral y en los cuartos de baño, los grifos eran de oro, menciona el sitio arqhys.com.
Los ataques del ejército norteamericano y sus aliados causaron severos daños al majestuoso palacio. Las ventanas ahumadas de cristal fueron rotas, el mobiliario y varios detalles arquitectónicos fueron robados.

   

Palacio Al Faw. Fue construido por orden de Saddam Hussein para conmemorar las fuerzas armadas iraquíes que tomaron la península de Al Faw, durante la guerra entre Irak q Irán. Hoy en día es empleado como un gimnasio de los soldados de Estados Unidos.

   

Fuente: lapatilla.com

sábado, 29 de septiembre de 2012

La economía alemana tras la Primera Guerra Mundial

La más grave situación económica para país alguno antes de la Segunda Guerra Mundial le correspondió a la sufrida por Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Las imposiciones del Tratado de Versalles fueron motivo de negros vaticinios, por parte de los analistas de los propios países vencedores, para el país germánico y el mundo en general. A ninguno le cabía la menor duda que con ese tratado se estaba firmando el inicio de la próxima guerra mundial, que estallaría en unos 20 años. Como consecuencia del Tratado de Versalles, se desató una hiperinflación que tuvo varias causas. Primero porque estaban obligados a remodelar la República de Weimar cambiando la industria de producción de guerra a producción de paz. Segundo, porque Alemania debía pagar inmensas reparaciones de guerra a los vencedores. Tercero, porque tenía que lidiar con la especulación monetaria internacional, con la carencia de productos básicos, el desequilibrio en la balanza de pagos, evitar la revolución y la anarquía, los problemas sociales, el desempleo, el desequilibrio en el presupuesto nacional y la enorme población extranjera a la que el estado debía proporcionarle servicios públicos similares a los de sus nacionales. 

 

Al comenzar la Primera Guerra Mundial, la moneda de 20 marcos valía aproximadamente US$ 4,76, pero al terminar la guerra nadie tenía oro sino papeles moneda. El marco pasó, de 17.972 marcos por dólar en 1923 a 4.200.000.000.000 de marcos por dólar, el 20 de noviembre de 1923. El Reichbank imprimió el día 25 de octubre de 1923, la cantidad de 120,000,000,000,000,000,000,000 de marcos en billetes, para poder atender la demanda del mercado hiperinflacionario. 10 billonesMás valía el papel en el que estaba impreso este billete de 100 billones de marcos. En términos de inflación hasta 1920, la economía alemana no se vio afectada de manera notoria, excepto por las consecuencias lógicas de la guerra, pero a partir de 1921, los signos inflacionarios fueron marcadamente preocupantes. Los precios de los alimentos subieron escandalosamente, sextuplicándose semanalmente. Es decir el producto que un día costaba un marco, a la semana siguiente costaba seis y esa escalada parecía no tener fin. A partir de mediados de 1923, la inflación multiplicó los precios 100 veces y los alimentos al se multiplicaron por 135. A partir de noviembre de 1923, los precios aumentaron entre 1 millón y mil millones de veces. Ese brutal incremento se reflejó en el valor de las estampillas de correos. En 1920 el valor más alto de una estampilla era de 4 marcos. A partir de 1923, la depreciación fue tal que era imposible emitir nuevas estampillas por tanto remarcaban los precios. El valor de la estampilla de 4 marcos fue elevado a 50 mil millones de marcos. Muchas de esas estampillas se compraban, pero incluso no podían ser usadas al día siguiente. De hecho, las estampillas remarcadas y utilizadas, con el sello postal que las invalidaba tenían un valor filatélico mayor que las estampillas nuevas, cosa inusual entre los coleccionistas. Muy pocas de las más de 200 variedades de estampillas emitidas en esa época tuvieron algún valor para los filatelistas. 30 mil 2 millones 2 mil millones Dramático remarcado de las estampillas de correos Pero la inflación que perjudicó a millones de personas, benefició a algunos pocos. Los compradores se perjudicaban con el incremento de los precios. Los empleados con sueldos fijos se perjudicaban lo mismo que los acreedores. Pero por otro lado, quienes hacían pagos con tasas fijas, cosa usual para algunos deudores, se beneficiaban. La inflación eliminó las pólizas de seguros, los ahorros bancarios y en general cualquier tipo de ahorro porque lo más sensato era gasta el dinero el mismo día que se ganaba. Cuando se pagaba una póliza de seguros en 1823, el valor de la estampilla con el que se enviaba el sobre con el cheque era mayor que el monto del beneficio. La hiperinflación obligó a la eliminación de todas las deudas contraídas hasta 1921. Por ejemplo, el valor de una hipoteca de 10 millones -medida en dólares en 1913- en 1923 valía 1 centavo de dólar. En 1924, la inflación cambió substancialmente la distribución de la riqueza en Alemania. El índice de inflación aumento, de 39.2% para el período de 1920 a 1922, a la gigantesca cifra de 56.000.000.000% para el período de julio a fines de octubre de 1923. La clase más golpeada fue la clase media. En la mayoría de los casos los sueldos se pagaban dos veces al día y era urgente gastarlo inmediatamente. Se les daba a los trabajadores un receso de media hora, dos veces al día, para que compraran lo que necesitaban, mayormente alimentos. Esperar dos horas podía significar comprar sólo la mitad de comida. Como no se podían remarcar los precios tan rápidamente, los comerciantes mantenían las etiquetas, pero exhibían un factor de multiplicación que variaba constantemente. Cada hora el comerciante llamaba al banco para que le dieran la nueva tasa de cambio referente al dólar y modificaba el factor de multiplicación aumentándolo un poco para anticiparse al nuevo incremento. Los telefonistas de los bancos respondían las llamadas de manera peculiar: "100 milliarden, bitte sehr, guten Tag' que significaba: "la cotización actual del dólar es de 100 mil millones. Muchas gracias. Buenas tardes." Por su parte, los pobres tenían poco que perder y en el otro extremo, los ricos, tenían medios para obtener ganancias con métodos no afectados por la inflación, por ejemplo con la compra a tiempo de moneda extranjera, depósitos e inversiones en el extranjero, compra de bienes raíces, joyas, etc. Luego de la subida de Hitler al poder, bajo la dirección del Dr. H. Schacht, súbitamente, a fines de noviembre de 1923, la inflación comenzó a ceder. El hombre que hizo el milagro se llamó Hjalmar Horace Greeley Schacht, que con hábiles políticas económicas sacó a Alemania del marasmo en que se encontraba y la perfiló como una potencia económica en 1939. Schacht, inició un plan de recuperación económica basado en la generación de empleo mediante obras públicas, en especial de construcción civil, control de precios y control de cambios. moneda de 5 pfening 10 pfening 5 Marcos de plata 5 marcos de oro 5 marcos 5 marcos de Plata 'La nueva polÍtica de Hitler, fomentó la industria de armamentos y el Estado dejó de pagar las reparaciones de guerra. Inmediatamente, el desempleo bajó de 6 millones de desocupados en 1932 a 1 millón en 1936. Papel moneda de 20 marcos 20 Marcos Cuando estalla la guerra, debido a las tasas impositivas y los recursos obtenidos de los países ocupados, juntamente con una congelación de precios obligatoria, los ingresos del Estado le permiten a Alemania estabilizar la economía hasta el final de la guerra. Las estampillas volvieron a costar pfennings. Después de la guerra, Alemania sufre un proceso regresivo con una hiperinflación similar a la sufrida luego de la Primera Guerra Mundial por los efectos que le causó el Tratado de Versalles en 1919. En 1945, las libretas de racionamiento y los permisos necesarios para todas las actividades normales de un ciudadano, llegan a valer más que la moneda, y en el mercado negro, los cigarrillos, jabón, carne enlatada y chocolate se utilizan como dinero. Fuente: exordio

Stalin y la potencia industrial en la URSS


Iósif Vissariónovich Stalin (nacido como Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, en ruso: Иосиф Виссарионович Джугашвили, en georgiano: იოსებ ბესარიონის ძე ჯუღაშვილი, Yoseb Bessarionis dze Jughashvili) Acerca de este sonido pronunciación (?·i) (Gori, Gubernia de Tiflis, Imperio Ruso, 6 de diciembrejul./ 18 de diciembre de 1878greg. – Moscú, Unión Soviética, 5 de marzo de 1953) también conocido en español como José Stalin, fue Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética desde 6 de mayo de 1941 hasta el 5 de marzo de 1953. Estuvo entre los bolcheviques revolucionarios que impulsaron la Revolución de Octubre en Rusia en 1917 y más tarde ocupó la posición de Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética desde 1922 hasta su muerte en 1953. Mientras que el cargo de Secretario General era oficialmente electivo y no se lo consideraba como la máxima posición dentro del Estado soviético, Stalin logró utilizarlo para acaparar cada vez más poder en sus manos tras la muerte de Vladímir Lenin en 1924 y para sofocar gradualmente a todos los grupos opositores dentro del Partido Comunista. Esto incluyó a León Trotski, un teórico socialista y el principal crítico de Stalin entre los primeros líderes soviéticos, que fue desterrado de la Unión Soviética en 1929. En tanto que Trotski fue un exponente de la revolución mundial, fue el concepto de Stalin del socialismo en un solo país que se convirtió en el principal enfoque de la política soviética. En 1928, Stalin reemplazó la Nueva Política Económica de la década de 1920 por una economía planificada muy centralizada y por planes quinquenales que iniciaron un período de rápida industrialización y de colectivización económica en el campo. Como resultado, la URSS pasó de ser una sociedad mayoritariamente agraria a una gran potencia industrial, siendo esta la base de su aparición como la segunda mayor economía del mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Como resultado de los rápidos cambios económicos, sociales y políticos de la época estalinista, millones de personas fueron enviados a campos de trabajo penales, y millones fueron deportadas y exiliadas a zonas remotas de la Unión Soviética. La agitación inicial en el sector agrícola interrumpió la producción de alimentos en la década de 1930 y contribuyó a la catastrófica hambruna soviética de 1932-1933. En 1937, una campaña contra supuestos enemigos de su gobierno culminó en la Gran Purga, un período de represión masiva en el que millones de personas fueron ejecutadas, incluso fueron condenados líderes de Ejército Rojo por participar en complots para derrocar al gobierno soviético.  En agosto de 1939, tras el fracaso para establecer una Alianza Anglo-Franco-Soviética, la URSS de Stalin firmó un pacto de no agresión con la Alemania nazi que dividió sus esferas de influencia en Europa oriental. Este Pacto permitió que la Unión Soviética recuperara algunos de los antiguos territorios del Imperio ruso en Polonia, Finlandia, los países bálticos, Besarabia y Bucovina del Norte durante el período de la Segunda Guerra Mundial. Pero después de que Alemania violó el pacto al invadir la Unión Soviética en 1941, se abrió un Frente Oriental y la Unión Soviética se unió a los Aliados. A pesar de las grandes pérdidas humanas y territoriales en el período inicial de la guerra, la Unión Soviética logró detener el avance del Eje en las batallas de Moscú y Stalingrado. Finalmente, el Ejército Rojo avanzó a través de Europa en 1944-45 y Berlín fue capturada en mayo de 1945. Habiendo jugado el papel decisivo en la victoria aliada, la URSS surgió como una superpotencia reconocida después de la guerra. Stalin encabezó las delegaciones soviéticas en las conferencias de Yalta y Potsdam, en las que se trazó el mapa de Europa de la posguerra. En los Estados satélites del Bloque del Este se instalaron gobiernos izquierdistas leales a la Unión Soviética, ya que la URSS había entrado en una lucha por el domínio global, conocida como la Guerra Fría, con los Estados Unidos y la OTAN. En Asia, estableció buenas relaciones con Mao Zedong en China y Kim Il-sung en Corea del Norte y de diversas maneras, la Unión Soviética de la era estalinista sirvió como modelo para la recién formada República Popular de China y República Popular Democrática de Corea. Al mantenerse en el poder hasta su muerte en 1953, Stalin dirigió a la URSS durante el período de reconstrucción de la posguerra, marcada por el predominio de la arquitectura estalinista. El desarrollo exitoso del programa nuclear soviético permitió que el país se convirtiera en la segunda potencia mundial de armas nucleares y por derivación de este proyecto, se inició el programa espacial soviético. En sus últimos años, Stalin lanzó los denominados Grandes Proyectos de Construcción del Comunismo y el Gran Plan para la Transformación de la Naturaleza. Luego de su muerte, Stalin y su régimen han sido condenados en numerosas ocasiones. La más significativa de estas se dio durante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1956, cuando su sucesor, Nikita Jrushchov, denunció su legado y condujo el proceso de desestalinización de la URSS. Las visiones modernas de Stalin en la Federación de Rusia siguen siendo mixtas, con algunos viéndolo como un tirano[10] y con otros como un líder capaz. 

Stalin era hijo de Vissarión "Besó" Dzhugashvili (zapatero) y Yekaterina "Keke" Gueladze, casados el 27 de mayo de 1872 en Gori, con 22 y 17 años, respectivamente. Desde el mismo momento de la boda, se generaron en la zona numerosas habladurías (por la envidia que suscitó Keke al casarse con el buen partido que era Besó) que buscaron resquebrajar la estabilidad del matrimonio y que, a la larga, fueron las responsables de determinadas dudas sobre el verdadero padre de Stalin. Al poco de casarse, Besó abandonó el taller donde trabajaba y abrió el suyo propio; Keke quedó embarazada y tuvieron su primer hijo el 14 de febrero de 1875. Sin embargo, el niño murió dos meses después, sumiendo al padre en una depresión que lo llevó a darse a la bebida. Casi dos años después, el 24 de diciembre de 1876 nació un segundo hijo; seis meses después, debido a la rubéola, moría también. Una vez más, Keke volvió a quedar embarazada y, así, finalmente, el 6 de diciembre de 1878 nació el tercer hijo, llamado Iósif, al que pronto se le aplicó el apodo de Sosó (o Soselo). Por el miedo a una nueva muerte prematura, fue bautizado inmediatamente el 17 de diciembre. El pequeño Iósif se caracterizaba, físicamente, tanto por su fragilidad como por tener el segundo y tercer dedo del pie izquierdo unidos por una membrana; en lo personal, sentía atracción por las flores (afición que mantendría durante toda su vida) y la música. El taller del padre tuvo éxito. Sin embargo, una consecuencia del mismo resultaría, a la larga, una desgracia para la familia: varios clientes, sobre todos los obreros, empezaron a pagarle en vino, muy abundante en Georgia. Entre eso y sus amistades, Beso cayó definitivamente en la bebida, y el negocio fue poco a poco arruinándose. Hacia 1883, el padre de Stalin ya se había ganado el sobrenombre de "El loco", por su vida pendenciera. Pronto el negocio quebró, lo que lo obligó a trabajar en una fábrica de zapatos en Tiflis. Fuerte bebedor y habitualmente lejos de la familia, Vissarión solía golpear a su esposa y a su pequeño hijo. Uno de los amigos de juventud de Stalin, Ioseb Iremashvili escribió en 1932, que "esas palizas inmerecidas y despiadadas hicieron al niño tan duro y falto de corazón como su padre". Percibía que las palizas que el padre de Stalin le daba hicieron crecer en él un gran odio a la autoridad. También decía que cualquier persona que tuviera poder sobre otros hacía recordar a Stalin la crueldad de su padre. Este mismo amigo también escribió que él nunca lo vio llorar.

Primeros años Stalin durante su adolescencia, hacia 1894. La madre de Stalin era lavandera y solía ir a sus trabajos acompañada de su hijo; uno de sus clientes, un judío de Gori llamado David Papismédov, obsequiaba al pequeño Iósif con dinero y libros, y lo estimulaba a progresar en sus lecturas y estudios. Décadas después, Papismédov fue al Kremlin para ver qué había sido del pequeño Iósif. Stalin sorprendió a sus colegas no solo por recibir al anciano, sino también por conversar alegremente con él en lugares públicos. En 1888, el padre de Stalin dejó su pueblo natal para trasladarse a Tiflis, dejando a la familia sin recursos. Los rumores dicen que el padre murió en una pelea de borrachos en un bar; sin embargo, otros dicen que fue visto en Georgia en 1931. A la edad de ocho años, el pequeño Iósif comenzó su educación en la escuela parroquial de Gori. En la escuela, Iósif era uno más de un muy diverso grupo de estudiantes. Él y muchos de sus compañeros eran georgianos que hablaban fundamentalmente en georgiano. Sin embargo, en la escuela fueron obligados a aprender ruso. Cuando Iósif se expresaba en ruso, sus profesores del idioma se burlaban de él y de sus compañeros debido al fuerte acento georgiano que los niños no lograban erradicar. Sus compañeros eran en su mayoría los hijos de influyentes sacerdotes, funcionarios y comerciantes. Durante su niñez, Iósif se maravillaba con las historias que leía respecto a los montañeses georgianos que luchaban valientemente por la independencia de Georgia. Su héroe favorito en estas historias era un explorador montañés legendario de nombre Koba, que fue el primer alias que utilizó Stalin como revolucionario. Se graduó con el primer puesto de su clase y a la edad de 14 años fue premiado con una beca en el seminario de Tiflis, una institución de la Iglesia Ortodoxa (uno de sus compañeros fue Kritor Bedros Agagianián, el futuro cardenal armenio Grégoire-Pierre Agagianián) a la que asistió desde 1894. Aunque su madre deseaba que fuera sacerdote (incluso después de que Stalin se hubiera convertido en el líder de la Unión Soviética), Iósif asistió al seminario no por una vocación religiosa, sino debido a la falta de disponibilidad de una educación universitaria en la zona. Además del pequeño salario que le proporcionaba la beca, Stalin también recibía una remuneración por cantar en el coro. Desde joven, Iósif demostró una personalidad rígida, fría, calculadora y renuente a demostrar sus emociones. Demostró a lo largo de su vida, carencia casi total de afectos y desapego emocional de quienes se consideraban en su círculo íntimo, aunque en su fuero externo pareciese confiable.

Juventud y actividad política La relación de Stalin con el movimiento revolucionario comenzó en el seminario. Durante estos años de escuela, Stalin se unió a la organización socialdemócrata de Georgia, en la que fue instruido por el profesor Noe Zhordania (quien después seria Jefe de Gobierno de la República Democrática de Georgia) en política marxista y comenzó a difundir el marxismo. Fue un responsable del sindicato de Georgia por 3 años y luego portavoz del nuevo partido marxista georgiano. Algunas fuentes afirman que Iósif abandonó el seminario en 1899 justo antes de sus exámenes finales; según otras biografías, fue expulsado. Imágenes de Stalin del fichero policial. Inicia su militancia en torno al círculo de obreros ferroviarios de Tiflis, alejándose definitivamente de Zhordania. Junto a otros jóvenes intenta editar un periódico propio clandestino, sin lograrlo. Solamente editaron octavillas que reparten en las fábricas, con claro contenido político. El Primero de Mayo de 1900 organiza la primera manifestación de masas, reuniendo a 500 obreros en los alrededores de Tiflis con banderas rojas y retratos de Marx y Engels. En agosto de 1900 entra en contacto con Víktor Kurnativski, uno de los iskristas que envía Lenin a Tiflis para impulsar la difusión del periódico que debía conducir a la reorganización del Partido y a la lucha contra las tendencias economicistas y conciliadoras. Kurnativski les enseñó a aquellos jóvenes georgianos cómo montar una imprenta clandestina y les propuso que lo hicieran en Bakú, un fuerte centro proletario, mejor que en Tiflis. En marzo de 1901, Kurnativski es detenido junto con otros militantes, pero Koba Dzhugashvili se libra de la redada, aunque su vivienda y su lugar de trabajo en el observatorio meteorológico fue registrada por la Ojrana, la sección especial de la policía zarista dedicada a la represión política. Tiene que pasar a la clandestinidad, de la que ya no saldrá hasta la Revolución de 1917. En 1901, el clérigo georgiano M. Kelendzheridze escribió un libro educacional sobre lengua y arte, incluyendo uno de los poemas de Stalin firmado como «Soselo». En 1907, el mismo editor publicó Antología georgiana, o Colección de los mejores ejemplos de literatura georgiana, donde incluía un poema de Stalin dedicado a Rafael Eristavi. Su poesía aún puede ser vista en el museo Stalin de Gori. Stalin en el exilio (1915). Trabajó durante diez años con los movimientos políticos clandestinos en el Cáucaso, sufriendo repetidos arrestos y exilio a Siberia, entre 1902 y 1917. Stalin se adhirió a la doctrina de Lenin de un partido centralista fuerte, de revolucionarios profesionales. En el período posterior a la revolución de 1905 Stalin lideró los «escuadrones de lucha» en robos de bancos para reunir fondos para el partido bolchevique. Stalin asistió al V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en Londres en 1907. Este congreso consolidó la supremacía del sector bolchevique de Lenin y se debatió la estrategia para la revolución comunista en Rusia. Stalin nunca se refirió posteriormente a su estancia en Londres. En 1913, mientras estuvo exiliado en Viena, Stalin escribió El marxismo y la cuestión nacional, tratado en el que presenta una posición marxista ortodoxa (cfr. este trabajo con el de Lenin llamado Sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación) y que pudo haber contribuido a su nombramiento como Comisario del Pueblo para Asuntos Nacionales luego de la revolución. [editar] Ascenso al poder En 1912, Lenin tuvo la intención de proponer la elección de Stalin al Comité Central bolchevique en la Conferencia del Partido en Praga, pero desistió al encontrarse con la resistencia del partido. Sin embargo, inmediatamente después, Stalin fue sumado al Comité Central por «cooptación» (potestad prevista por los estatutos, que reservaba para el Comité Central el derecho a sumar integrantes que no hubieran sido electos por el Congreso del Partido).

Stalin y Lenin En 1917, Stalin era el editor de Pravda, el diario oficial del partido, mientras Lenin y gran parte del liderazgo bolchevique estaban en el exilio. Después de la Revolución de Febrero, Stalin y el equipo editorial tomó una posición favorable al gobierno provisional de Kérenski y se sostiene que llegó al extremo de negarse a publicar artículos de Lenin que llamaban al derrocamiento del gobierno provisional. En abril de 1917, Stalin fue por primera vez electo por la base del partido para formar parte del Comité Central, obteniendo la tercera más alta mayoría de votos en la Conferencia de Petrogrado (detrás de Lenin y Zinóviev). Posteriormente fue nombrado secretario del Politburó del Comité Central (mayo de 1917); se mantuvo en este cargo por el resto de su vida. Al finalizar julio presentó el informe central al VI Congreso del partido, en el cual se optó por la insurrección contra el gobierno provisional. De acuerdo a diversas fuentes, Stalin solamente desempeñó un papel menor en la Revolución de Octubre. Algunos autores, como Adam Ulam, remarcan que cada hombre en el Comité Central tenía una labor específica que le había sido asignada.  El siguiente resumen respecto al papel de Trotski en 1917 fue escrito por Stalin en Pravda 16 de noviembre de 1918: Todo el trabajo práctico relacionado con la organización de la revuelta fue hecho bajo el mando directo del camarada Trotski, el presidente del soviet de Petrogrado. Se puede decir con certeza que el partido tiene una deuda de primera magnitud con el camarada Trotski por la rápida concienciación de la guarnición hacia el bando de los soviet y por la manera tan eficiente en la cual fue organizado el trabajo del Comité Militar Revolucionario. Posteriormente, en 1924, el mismo Stalin creó un mito referente a la así llamada «Central del Partido», de la cual supuestamente dirigía todo el trabajo práctico referente a la revuelta y que consistía en un grupo integrado por él mismo, Sverdlov, Dzerzhinski, Uritski y Búbnov. Ninguna evidencia se ha encontrado, sin embargo, respecto a las actividades de esta Central, que en cualquier caso, de haber existido, habría estado subordinada al Consejo Militar Revolucionario comandado por Trotski. Durante la Guerra Civil Rusa y la guerra polaco-soviética, Stalin fue comisionado político en el Ejército Rojo en diversos frentes. El primer cargo de gobierno de Stalin fue el de Comisario del Pueblo de Asuntos Nacionales (1917–1923). Tuvo también el cargo de Comisario del Pueblo para la Inspección de los Trabajadores y Campesinos (1919–1922), de miembro del Consejo Militar Revolucionario de la República (1920-1923) y miembro del Comité Central Ejecutivo del Congreso de los Sóviets a partir de 1917. [editar] Poder total El 3 de abril de 1922, Stalin fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de todas las Rusias, un cargo que él posteriormente transformó en el más poderoso del país. En aquella época, esta posición se veía como un cargo menor dentro de la estructura partidaria (ocasionalmente en el partido se referían a Stalin como el «camarada archivista»), sin embargo este cargo asociado con el liderazgo que tenía sobre la Oficina Organizativa del Comité Central del Partido (Orgburó), dio a Stalin una base de poder suficientemente fuerte como para permitirle instalar a sus aliados en los puestos claves del partido. La acumulación de poder por parte de Stalin tomó al moribundo Lenin por sorpresa, quien, en sus últimos escritos, hizo llamamientos para que el XII Congreso del Partido Bolchevique apartara al «brusco» Stalin. Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva.  Sin embargo, estos intentos no prosperaron debido a que los documentos preparados por Lenin fueron ocultados por Stalin y sus eventuales aliados, a sabiendas de que Lenin se encontraba en esos momentos enfermo e imposibilitado de participar en el Congreso. Después de la muerte de Lenin en enero de 1924, Stalin, Kámenev y Zinóviev tomaron el control del partido situándose en un punto que ideológicamente estaba entre Trotski (a la izquierda del partido) y Bujarin (a la derecha). Durante este período, Stalin abandonó el tradicional énfasis bolchevique respecto a la revolución internacional en favor de una política de construir el «socialismo en un solo país», en contraste a la teoría de Trotski de la revolución permanente. IEn la lucha por el liderazgo una cosa era evidente: quien terminara comandando el partido tenía que ser considerado muy leal a Lenin. Por eso, la actitud de cada uno ante su muerte fue determinante en los posicionamientos dentro del Partido: Stalin organizó su funeral y pronunció un discurso manifestando una lealtad imperecedera con Lenin, a la vez que impidió mediante engaños que Trotski asistiera. Stalin también acusó a Trotski de haberse unido a los bolcheviques justo antes de la revolución, e hizo públicos los desacuerdos que éste había tenido con Lenin en la etapa previa a la revolución. Las imágenes soviéticas correspondientes a este período fueron posteriormente trucadas, eliminando con fotomontajes y técnicas similares a los opositores a Stalin (principalmente Trotski). La base fundamental del ascenso al poder de Stalin fue el control del aparato administrativo del estado, en un país en el cual la escasez era la regla, tras la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil. A su vez, la política de Stalin de pregonar el llamado «socialismo en un solo país» era visto como un antídoto optimista con respecto a la guerra, en contraste a la posición de la «revolución permanente» de Trotski. El método de Stalin era la designación de Secretarios que le respondieran personal e incondicionalmente, y la manipulación de sus oponentes logrando poner a unos contra los otros, usando el método de dividir para gobernar. Inicialmente, Stalin formó una troika junto a Zinóviev y Kámenev contra Trotski. Una vez que Trotski había sido eliminado de la pugna por el poder político, Stalin se unió con Bujarin y Rýkov contra Zinóviev y Kámenev, recordando a todos el voto de estos últimos contra la insurrección en 1917. Zinóviev y Kámenev entonces, se unieron con la viuda de Lenin, Nadezhda Krúpskaya, formando la "oposición unida" en julio de 1926. En 1929, durante el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido y Kámenev perdió su puesto en el Comité Central. Stalin pronto se volvió contra la oposición derechista representada por sus aliados del momento, Bujarin y Rýkov. Uno de los argumentos predilectos de Stalin para atacar a otros miembros del Partido, fue la lucha contra la existencia de facciones, que habían sido prohibidas temporalmente en el Partido Bolchevique durante la Guerra Civil, pero que formaban parte de la historia del bolchevismo.

De la deportación de los kuláks a los planes quinquenales Habiendo también derrotado a la "oposición de derecha" de Bujarin, Stalin comenzó los planes de colectivización e industrialización. En este camino es de destacar la deskulakización, que trajo como consecuencia la expropiación masiva de las tierras explotadas por medianos propietarios agrícolas (kuláks), lo cual causó una reducción de la producción de cereales, lo que unido a unas malas condiciones ambientales[cita requerida] dio lugar a una gran hambruna en Ucrania que supuso la muerte de varios millones de ucranianos (ver Holodomor); según el gobierno soviético, «fue una medida necesaria para acabar con la retención y sabotaje de productos que ilegalmente practicaban los kuláks». Los muertos por la hambruna ascendieron a un número difícil de determinar. Con esto, puede decirse que Stalin ya había ganado el control completo sobre el partido y sobre el país. Sin embargo, Stalin temía que aún quedaran grupos de oposición dentro del partido, por lo que decidió destituir a los miembros en los que no pudiera confiar, en especial a la oficialidad del Ejército Rojo.  Serguéi Kírov Serguéi Kírov había conocido a Stalin en mayo de 1918. Durante la guerra civil se enfrentó a Trotski, lo que hizo que se alineara con Stalin, Ordzonikidze y Voroshílov. Desde 1926 estuvo trabajando en Leningrado, pero tras ser elegido para el Comité Central en el XVI Congreso, Stalin le propuso volver a Moscú. Sin embargo, Kírov pidió permanecer en Leningrado, y se le permitió quedarse hasta el final del segundo plan quinquenal. No están claras las razones por las que declinó este ascenso. En el Congreso del PCUS de 1934, al elegirse el nuevo Comité Central, Kírov recibió tres votos negativos, resultando ser el candidato menos rechazado, en contraste con el propio Stalin que recibió 292 votos negativos, siendo el menos popular. Dumaskin afirma que Kírov se opuso a Stalin en el Politburó en 1934, lo que produjo «una perceptible tirantez entre Stalin y Kírov». Distintos autores han dado cuenta de la existencia de una conspiración en la cúspide del PCUS cuyo fin habría sido reemplazar a Stalin con Kírov.  El 1 de diciembre de 1934, Kírov fue asesinado por Leonid Nikoláev en Leningrado. La dirigencia del Estado soviético declaró que Nikoláev había sido apoyado por Trotski desde el exilio. Esto dio comienzo a una purga generalizada, con cientos de ejecuciones, encarcelamientos y reclusiones en campos de concentración, acusando al bloque trotskista-zinovievista de estar organizando una extensa conspiración con el objetivo de tomar el poder en la URSS. Como parte de este proceso, Kámenev y Zinóviev fueron sometidos a juicio público y, tras confesar supuestos crímenes (confesión que según algunos habría sido producto de torturas), fueron ejecutados en 1936. Con mecanismos similares, en menos de dos años terminaría siendo ejecutada la mayoría de los miembros del Comité Central bolchevique que había dirigido la Revolución de Octubre, mientras Trotski sería asesinado en agosto de 1940 por Ramón Mercader, un agente estalinista. La hipótesis acerca del vínculo de Stalin con este asesinato estuvo ampliamente difundida, siendo confirmada por Nikita Jrushchov en sus memorias. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes al respecto.

El caso Skoblin En 1937, Wilhelm Canaris, jefe de la inteligencia militar alemana, captura información proveniente de un general ruso disidente, llamado Nikolái Skoblin, en la que se asegura que existe una intriga combinada de oficiales rusos y alemanes decididos a derrocar a Stalin. Reinhard Heydrich supo de esta información (ya que tenía agentes infiltrados en la Abwehr), y valiéndose de una operación encubierta de inteligencia, roba esta documentación de las oficinas de la Abwehr, incendiándola después para no dejar rastros. La documentación fue manejada hábilmente por Hitler con la ayuda de Heydrich y ocasionaron la purga en el Ejército Rojo, con la eliminación de más de 3.000 oficiales, entre ellos Mijaíl Tujachevski, máximo exponente de la guerra mecanizada en la Unión Soviética.

Servicios secretos y de inteligencia Stalin también incrementó ampliamente las actividades de inteligencia extranjera de la NKVD. Bajo sus instrucciones, la inteligencia soviética comenzó a crear redes de información en la mayoría de los países del mundo, incluyendo Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón y los Estados Unidos. Stalin hizo un gran uso de la Internacional Comunista con el fin de infiltrar agentes. [editar] Stalin y los cambios en la sociedad soviética (1927-1939)

Industrialización La Primera Guerra Mundial, la Guerra civil rusa, la intervención por parte de 14 potencias extranjeras luego de la toma del poder por los bolcheviques y la misma revolución, tuvieron un efecto devastador en la economía del país. Stalin en una entrevista. La producción industrial de 1922 fue un 13% menor que de la de 1914. Bajo la Nueva Política Económica (NEP), impulsada por Lenin ante la situación apremiante, que permitía cierto grado de flexibilidad en el mercado dentro del contexto del socialismo, se produjo una recuperación. Agotada la NEP, esta política fue reemplazada por un sistema centralizado y sujeto a los planes quinquenales a partir de 1928. Estos planes perseguían ambiciosos programas de industrialización y de colectivización y estatización de la agricultura. El objetivo de la industrialización era tanto reacondicionar las viejas fábricas y empresas industriales, de tecnología atrasada y en estado de práctico abandono, como construir una poderosa industria pesada. La industrialización era considerada fundamental en la construcción del socialismo, ya que garantizaría la alianza obrera-campesina como base de la dictadura del proletariado, la defensa de la URSS y elevaría notablemente el nivel de vida de la población. Sin capitales iniciales, escaso comercio internacional y virtualmente sin infraestructura moderna, el gobierno de Stalin financió la industrialización a partir de la ganancia obtenida por las fábricas y empresas del Estado, por el comercio, los bancos y el transporte. En 1926-1927, se invirtieron en la industria cerca de mil millones de rublos; tres años después, se pudieron invertir ya en ella unos 5.000 millones. Stalin junto a Máximo Gorki hacia 1931 La década de 1930 consiguió la producción por primera vez en la historia de la Unión Soviética, de una amplia gama de nuevos productos, entre los cuales se destacaban motocicletas, relojes y cámaras fotográficas, como asimismo las máquinas y herramientas necesarias para producir estos y otros bienes. En la industria química se produjo el desarrollo de la industria de los plásticos, en metalurgia se desarrollaron nuevos tipos de aleaciones de alta calidad y diversos metales no ferrosos fueron manufacturados por primera vez. También mejoró notoriamente la escala y la eficiencia con la cual se fabricaban los productos existentes. En la industria del hierro y del acero, hacia fines de la década de 1930, el tamaño promedio de los nuevos hornos de fundición era un 40% mayor con respecto a aquellos de solo 10 años antes. Muchas innovaciones estaban basadas exclusivamente en desarrollos técnicos locales. En la industria aeronáutica, por ejemplo, los ingenieros soviéticos produjeron aviones que eran comparables a diseños extranjeros; en la industria militar, por su parte, se desarrollaron tanques que no tenían equivalentes en el mundo occidental. La Unión Soviética fue también el primer país en producir goma sintética de polibutadieno.

Colectivización de la agricultura El gobierno de Stalin promovió la colectivización de la agricultura con el fin de aumentar la producción agrícola a partir de granjas mecanizadas en gran escala, lo que permitía mantener a los campesinos bajo un control político más directo y para que la recaudación de impuestos fuera más eficiente. La colectivización significó cambios sociales drásticos en una escala nunca vista desde la abolición de la servidumbre en 1861. La colectivización forzada de la agricultura comenzó a inicios de los años 1930, formándose la asociación obligatoria de todas las granjas en los llamados koljós (o granja colectiva), una estructura fuertemente centralizada. La supresión de los derechos de propiedad sobre la tierra fue una consecuencia de la forma como se decidió resolver el antiguo conflicto de la lucha de clases. Además, de acuerdo a la visión económica de la época, los koljós debían trabajar con mayor eficiencia debido a la aplicación de tecnología y a la división del trabajo. En los primeros años de la colectivización se estimaba que la producción agrícola e industrial debería aumentar un 200% y un 50% respectivamente; sin embargo la producción agrícola disminuyó. Serguéi Kírov y Stalin en 1934. Los campesinos ricos, los llamados kuláks, con independencia de si resistían o no los cambios impuestos y la colectivización, eran puestos a trabajar directamente en los campos, o bien eran trasterrados a Siberia y al oriente del país. La política de industrialización de la agricultura seguida por Stalin requirió grandes cantidades de equipamiento y maquinaria, que se consiguió al exportar trigo y otros bienes agrícolas al extranjero. Los koljós fueron obligados mediante planes específicos a entregar al Estado su producción agrícola. Estas medidas trajeron como consecuencia una drástica caída en la calidad de vida de los campesinos y la producción agrícola.

Consolidación internacional e interna Para evitar el aislamiento del régimen soviético, decidió la entrada de la URSS en la Sociedad de Naciones (1934), y la aproximación a Gran Bretaña y Francia. En política interior trató de eliminar cualquier tipo de oposición: entre 1936 y 1938 organizó procesos (procesos de Moscú) y deportaciones contra los principales mandos militares y contra toda oposición en el seno del Partido y del Estado. Basándose en los datos suministrados tras la perestroika, documentados por el Gulag, fueron detenidas más de 1.300.000 personas por motivos políticos. De ellas casi 700.000 fueron fusiladas. Durante su gobierno inició un controvertido programa para rusificar a los diferentes estados de la URSS, enviando rusos a las distintas repúblicas soviéticas para que se casaran con los locales y así aumentar el porcentaje de rusos en la región. Por otra parte, ya durante el primer período stalinista, antes incluso de la década de 1930, amplios sectores de la sociedad soviética aceptaron con optimismo los grandes avances de la Revolución. Rusia era el único país del mundo donde a las mujeres se les pagaba lo mismo que a los hombres por un trabajo similar. También en este primer período, existían grandes facilidades para obtener un divorcio o abortar.

Segunda Guerra Mundial (1939-1945) El 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética y la Alemania nazi firmaron en Moscú un pacto de no agresión, en el que además, en un protocolo adicional secreto, se dividía a Europa oriental y central en esferas de influencia soviética y alemana, estableciendo también directrices para la partición de Polonia entre ambos Estados. También en ese protocolo se concedió a Stalin carta blanca para intervenir en Finlandia y en los países bálticos. Una vez iniciada la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, y considerando Hitler que la caída de Inglaterra era inminente, ordenó atacar a la Unión Soviética, haciendo del pacto letra muerta. El 18 de diciembre de 1940, el mando alemán decidió que la invasión a la URSS (operación Barbarroja) se realizaría en abril de 1941, pero solo se pudo concretar el 22 de junio de ese año, cuando se inició el ataque a territorio soviético con más de 3.000.000 de soldados alemanes. La invasión tomó por completa sorpresa a Stalin a pesar de que tenía suficientes antecedentes a través de su espía Richard Sorge de que esta era inminente. Stalin se encerró en el Kremlin en una aparente depresión y falta de liderazgo y solo reaccionó 10 días más tarde, para retomar el control con mano firme. Stalin, desesperado por la invasión germánica, decidió suspender la campaña ateizante y permitir el resurgimiento de la Iglesia Ortodoxa Rusa, para que el pueblo soviético creyente se uniera a la lucha, "olvidando" por un tiempo el obligado ateísmo del PCUS. Increíblemente y en forma insospechada para los alemanes, el pueblo ruso se unió en pos de su figura. Firma del Pacto Ribbentrop-Mólotov. Viacheslav Mólotov está a punto de firmar. Ribbentrop está detrás de él, con los ojos cerrados y con Stalin a su izquierda. El Ejército Rojo, muy debilitado por las purgas de fines de los 30, se encontraba virtualmente sin mando competente, por lo que las fuerzas alemanas avanzaron rápidamente por las llanuras occidentales de la URSS. Hitler predecía que la guerra con el gigante ruso duraría a lo más 6 meses y que el pueblo ruso mismo eliminaría a Stalin. Stalin se hizo nombrar Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo con lo que en la práctica se convirtió oficialmente en el Jefe del Estado. Las medidas iniciales de Stalin por contener la invasión alemana fueron ineficaces y no pudieron detener el avance de las fuerzas blindadas de Hitler que penetraban profundamente en territorio soviético. Si bien en un comienzo Stalin se mostró dubitativo e irresoluto por el súbito y contundente ataque de los alemanes, pronto empezó a tomar el control de la situación y se autonombró Supremo Comandante en Jefe del Ejército Rojo. A diferencia de Hitler, Stalin dio cierta autonomía a sus generales en la toma de decisiones e hizo traer desde la frontera a algunos de sus mejores generales, como Zhúkov y Vatutin, permitiendo además el envío desde los frentes orientales de miles de tropas siberianas entrenadas ya en el combate con los japoneses. Los tres líderes aliados: Stalin, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill reunidos en la Conferencia de Teherán. Durante la Batalla de Smolensk, su hijo Yákov Dzhugashvili fue capturado: Stalin supo de esta situación pero permaneció indiferente a la suerte corrida por su hijo. Yákov permaneció anónimo en el campo de concentración de Sachsenhausen hasta que fue delatado. Se lo intentó adoctrinar para la propaganda alemana pero no cambió de bando. Entonces se decidió su canje por el mariscal Friedrich Paulus, pero Stalin se negó. Yákov moriría en extrañas circunstancias el 15 de abril de 1943 en el mismo campo. Stalin jamás demostró públicamente algún tipo de consideración por la suerte corrida por Yákov. Se mantuvo en Moscú en el invierno de 1941, cuando los alemanes amenazaban la ciudad (42 km), y organizó allí un contraataque soviético. Al año siguiente, 1942, tuvo éxito al mantener la estratégica ciudad de Stalingrado, última defensa de la zona petrolera del Cáucaso, pese a la enorme cantidad de bajas entre sus hombres (Stalin, a través de sus comisarios políticos, ordenó disparar contra sus propios soldados si estos se retiraban de un combate al considerarlos desertores) y posteriormente (1943) también derrotó al ejército alemán en la batalla de Kursk con lo que todo el curso de las acciones militares tuvo un cambio, siendo ahora los soviéticos los que obligaban a retirarse a los alemanes. Así, en mayo de 1945, las fuerzas de Stalin fueron las primeras en entrar a Berlín, forzando el suicidio de Hitler y la capitulación alemana. Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Iósif Stalin en Yalta, febrero de 1945 En su papel de comandante en jefe, Stalin procuraba siempre mantener un control personal pero flexible en el mando, sobre todo el frente de batalla, las reservas militares y la economía de guerra. Esta actitud no se mostró eficaz, ya que dejaba en un solo hombre todas las decisiones, pero luego Stalin fue aprendiendo de sus errores y empezó a delegar decisiones militares al contrario de su rival, Hitler, quien monopolizó el mando. Como Jefe de Estado, Stalin participó en varios encuentros con los líderes aliados, como el llamado de "los tres grandes", con Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt en Yalta y en Potsdam (ambas en 1945), en las que logró el reconocimiento internacional de una esfera de influencia soviética en la Europa del Este y mostrándose como un formidable negociador según el propio secretario del exterior británico, Sir Anthony Eden. Asimismo, el 4 de septiembre de 1943, se reunió con 3 metropolitas de la Iglesia para restablecer el Santo Sínodo y convocar al Concilio Episcopal para elegir como Patriarca de Moscú a uno de los tres anteriores (Serguéi) 5 días después, por primera vez en 17 años. Un hecho de este período que refleja su «culto a la personalidad» es que se autoconcedió el honor de Héroe de la Unión Soviética, a pesar que este solo lo recibían los soldados en combate. Se sentía amenazado por la popularidad de Zhúkov, al que acusó de usar ese triunfo a su favor y lo terminó degradando.

Posguerra (1945-1953) Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Stalin fue visto como el gran líder que había conducido al pueblo soviético a la victoria en su lucha contra la Alemania Nazi. A finales de la década de los años 40, el patriotismo ruso fue en ascenso debido a los éxitos propagandísticos. Por ejemplo, algunas invenciones y descubrimientos científicos fueron reclamados por la propaganda rusa. Ejemplos de ello son la máquina de vapor, reclamada por el padre y el hijo de la familia Cherepánov; la lámpara incandescente, por Yáblochkov y Lodyguin; la radio, por Popov; y el avión, por Mozhaiski. Continuaron sus políticas represivas (incluso en los territorios recién anexionados), pero nunca llegaron a los extremos de la década de 1930. Internacionalmente, Stalin vio la consolidación del poder como un paso necesario para proteger a la Unión Soviética, rodeándolo de gobiernos amistosos, como un cordón sanitario contra posibles invasiones. Mientras que "Occidente" buscó un modelo similar de protección contra la expansión comunista. Estas políticas condujeron a una estabilidad, donde el éxito de la agresión soviética dependería de la cooperación entusiasta de las naciones satélite. Stalin había tenido la esperanza de que la retirada y la desmovilización de EE. UU. darían lugar a un aumento de la influencia comunista, especialmente en Europa. Cada una de las partes veía las acciones defensiva de la otra como provocaciones desestabilizadoras y estos dilemas de seguridad desgastaron las relaciones entre la Unión Soviética y sus ex-aliados occidentales de la Segunda Guerra Mundial y dio lugar a un prolongado período de tensión y la desconfianza entre el Este y Occidente conocido como la Guerra Fría (véase Telón de acero). El Ejército Rojo terminó de manera exitosa la Segunda Guerra Mundial ocupando gran parte del territorio que había sido ocupado anteriormente por los países del Eje. En Asia, el Ejército Rojo invadió Manchuria en el último mes de la guerra y también tomó el control de Corea cerca de Paralelo 38. En China, Mao Zedong del Partido Comunista de China, receptivo a recibir el apoyo soviético, derrotó al prooccidental y proamericano Partido Nacionalista Chino, en la Guerra Civil China. Los comunistas controlaron la mayor parte de China, mientras que los nacionalistas se refugiaron en un pequeño estado en la isla de Formosa (actualmente Taiwán). La Unión Soviética reconoció pronto las "hazañas" de Mao poco después de la fundación de la República Popular de China, que es considerada como un nuevo aliado. La República Popular reivindicó Taiwán, a pesar de que nunca ha celebrado su autoridad en la isla. La relaciones diplomáticas con China alcanzaron un punto culminante con la firma del Tratado chino-soviético de Amistad y Alianza en 1950. Ambos países proporcionaron apoyo militar a un nuevo estado en Corea del Norte. En 1950, después de varios conflictos fronterizos, estalló la guerra entre el nuevo estado y EE. UU. y sus aliados de Corea del Sur, comenzando la Guerra de Corea. En Europa existían zonas de ocupación soviética, tanto en Alemania como en Austria. Hungría y Polonia estaban prácticamente ocupadas militarmente. Desde 1946 a 1948 fueron elegidos en Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria gobiernos de coalición integrados por comunistas, así también los movimientos comunistas accedieron al poder en Yugoslavia y Albania. Estas naciones se conocieron como el Bloque del Este o Bloque Comunista. Gran Bretaña y los Estados Unidos apoyaron la lucha contra los comunistas en la Guerra Civil Griega y los soviéticos sospechosos de apoyar a los comunistas griegos, aunque Stalin se abstuvo de involucrarse en Grecia, despidiendo a la circulación prematuramente. Albania siguió siendo un aliado de la Unión Soviética, pero Yugoslavia rompió con la URSS en 1948. Ambas superpotencias vieron a Alemania como país clave. En represalia a la formación de la Trizona occidental, Stalin decidió tomar medidas. Gracias a la información del agente británico Donald Maclean Duart y otros agentes de espionaje británicos y norteamericanos, Stalin era perfectamente conocedor de que los Estados Unidos no había procedido a la producción masiva de armas atómicas, de hecho, ni siquiera habían producido ninguna desde Nagasaki. Un gran número habría sido necesario para destruir a las fuerzas comunistas, ya fuera en Europa o el Lejano Oriente. Por lo tanto, ordenó un bloqueo en Berlín, que estaba bajo el dominio británico, francés, EEUU y la ocupación, a prueba de las potencias occidentales. El Bloqueo de Berlín fracasó debido a la masiva campaña de reabastecimiento aéreo, denominado Luftbrücke, llevado a cabo por las potencias occidentales. En 1949, Stalin reconoció la derrota y puso fin al bloqueo. Después de la formación de Alemania Occidental por la unión de las tres zonas occidentales de ocupación, los soviéticos declararon en 1949, Alemania Oriental país independiente, bajo un gobierno comunista. Stalin originalmente apoyó la creación de Israel en 1948. La Unión Soviética fue uno de los primeros países en reconocer el nuevo país. Golda Meir llegó a Moscú como primer embajador de Israel en la Unión Soviética ese mismo año. Más tarde cambió de opinión oponiéndose a Israel. Al contrario que la política de Estados Unidos de armamento restringido (limitado equipo fue proporcionado por la infantería y las fuerzas de policía) a Corea del Sur, Stalin también ampliamente armados por Kim Il Sung en Corea del Norte, el ejército y las fuerzas aéreas con equipamiento militar (incluido los Tanques T-34/85) y "asesores" muy por encima de lo que se requería para fines defensivos), con el fin de facilitar a Kim (ex oficial de la Unión Soviética) una conquista del resto de la península coreana. Pilotos soviéticos volaron en aviones soviéticos desde bases chinas contra aeronaves de las Naciones Unidas en defensa de Corea del Norte. Investigaciones en la Unión Soviética, posteriores a la guerra fría han revelado que la guerra de Corea fue iniciada por Kim Il Sung con la autorización expresa de Stalin. En los últimos años de vida de Stalin, una de sus últimas grandes iniciativas de política exterior fue la Nota de Stalin de 1952 para la reunificación alemana y la no intervención de las superpotencias en Europa central, pero Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos sospecharon de la propuesta y rechazaron la oferta. Iósif Stalin en 1949

Guerra fría Reforzado por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y Potsdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y oriental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS. Stalin mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la «Guerra Fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS. [editar] Últimos meses y muerte A partir de 1950 la salud de Stalin, que ya tenía 70 años de edad, empezó a desmejorar. Su memoria fallaba, se agotaba fácilmente y su estado general empeoró. Vladímir Vinográdov, su médico personal, le diagnosticó una hipertensión aguda. Vinográdov propuso un tratamiento a base de pastillas o inyecciones y recomendó a Stalin que abandonase o al menos redujese sus funciones en el gobierno. Sin embargo, Stalin se negó a tomar ningún tipo de medicamento, a dejar ninguna tarea y además despidió a Vinográdov. En octubre de 1952 se celebró el XIX Congreso del PCUS. En él Stalin insinuó sus deseos no belicistas y no intervencionistas en el resto del mundo, tal y como ya habría publicado en su anterior Nota. Sin embargo, Malenkov hizo un discurso oficial en el cual reafirmaba que para la URSS era vital estar presente en todos los conflictos internacionales apoyando las revoluciones socialistas. Por primera vez en muchos años, el Congreso apoyó las intenciones de Malenkov y no las de Stalin. Jean Paul Sartre afirma que Stalin, sin alterarse, clausuró el Congreso con un breve discurso cuyo epílogo fue "¡Abajo los fomentadores de la guerra!".[23] Si bien este revés político era demasiado modesto como para amenazar su poder, tras el XIX Congreso Stalin tomó la determinación de reanudar las purgas. Su paranoia, adormecida tras la II Guerra Mundial, aumentó tras recibir una carta de la doctora Lidia Timashuk, una especialista del Policlínico del Kremlin. En esta misiva, la doctora Timashuk acusaba a Vinográdov y a otros ocho médicos de origen judío de estar recetando tratamientos inadecuados a altos mandos del Partido y del Ejército, a fin de acabar con sus vidas. Sin esperar a recibir ninguna otra prueba, Stalin ordenó el arresto de los nueve médicos y aprobó que fuesen torturados hasta confesar. Dos de los acusados fallecieron durante los interrogatorios y los siete supervivientes acabaron firmando el texto que sus interrogadores pusieron sobre la mesa. Además Stalin hizo publicar en el diario Pravda que los servicios de seguridad habían estado "torpes" en descubrir lo que bautizó como el Complot de los médicos, y que había sido él mismo quien la había desactivado. Stalin multiplicó en estas fechas sus apariciones en público, visitaba las sedes del partido, hablaba con responsables de los distintos departamentos y nunca dejaba traslucir sus pensamientos. A finales de enero de 1953 su secretario privado desapareció sin dejar rastro. Poco después, el 15 de febrero, el jefe de sus guardaespaldas fue ejecutado sumariamente en lo que se dijo había sido una "muerte prematura". Este comportamiento aterrorizó a los miembros del Politburó, sobre todo a los más veteranos, que quedaron convencidos de que una nueva purga estaba ya en marcha. A partir de aquí, existen dos versiones sobre la muerte de Stalin. La primera de ellas, versión oficial y hasta ahora la más verosímil, relata que la noche del sábado 28 de febrero de 1953 Stalin celebró una reunión en Kúntsevo con su círculo interno, formado por Beria, Malenkov, Jrushchov y Nikolái Bulganin. En dicho encuentro los cinco hombres vieron una película y después disfrutaron de una tardía cena. Los invitados se retiraron a las cuatro de la madrugada, cuando Stalin se fue a dormir. La otra versión, defendida por historiadores como Iliá Erenburg y Víktor Aleksándrov, indica que esta reunión no tuvo nada de amistoso. A ella habrían sido invitados también Lázar Kaganóvich y Voroshílov, que se habrían enzarzado en una discusión con Stalin exigiéndole la liberación de los médicos. Supuestamente Stalin respondió gritandoles que eran unos traidores. Los dos miembros del Politburó habrían roto entonces sus carnés del partido y Stalin, fuera de sí, habría abandonado la reunión para encerrarse en su dormitorio. Sea como fuere, la realidad es que al día siguiente Stalin no salió de su cuarto y no llamó ni a los criados ni a los guardias. Nadie se atrevió a entrar en su habitación hasta que, sobre las diez de la noche del domingo 1 de marzo, su mayordomo abrió la puerta y lo encontró tendido en el suelo, vestido con la ropa que llevaba la noche anterior y sin apenas poder hablar. Se llamó a los miembros del Politburó, que lentamente fueron acudiendo a la dacha de Stalin, pero nadie llamó a un médico. Finalmente, pasadas 24 horas, Beria hizo venir a algunos doctores que dictaminaron que Stalin había sufrido una apoplejía y había caído fulminado. La agonía de Stalin se alargó varios días más. En ocasiones abría los ojos y miraba furibundamente a quienes lo rodeaban. Se cuenta que en estos momentos Beria le cogía de la mano y le suplicaba que se recuperase, pero cuando volvía a desvanecerse lo insultaba y le deseaba una dolorosa muerte. El día 4 aparentó una súbita mejoría y una enfermera comenzó a darle de beber leche con una cuchara, lo que hizo que el enfermo señalase un cuadro que había sobre la cabecera de su cama, donde una niña daba leche a una oveja. En ese momento, sufrió un nuevo ataque y entró en coma. Los médicos que atendían a Stalin le practicaron reanimación cardiopulmonar en las diversas ocasiones en que se le detuvo el corazón, hasta que finalmente a las 22:10 del día 5 de marzo no consiguieron reanimarlo. Según algunos testigos [¿quién?], los enfermeros siguieron esforzándose hasta que un lacónico Jrushchov dijo: «Basta, por favor... ¿No ves que está muerto?». La mañana del 1 de mayo de 1953 en Berlín. Muchos años después de la caída de la Unión Soviética se han vuelto a estudiar las circunstancias que rodearon la muerte de Stalin. No faltan autores como el historiador ruso Vladímir P. Naúmov o Jonathan Brent (catedrático de Historia en Yale), que afirman que fue envenenado por Beria, quien al poco de su muerte llegó a decir ante el Politburó: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos», según relata el propio Nikita Jrushchov en sus memorias. Sin embargo, esta tesis nunca ha sido demostrada ni reconocida, como tampoco la del posible enfrentamiento final entre Stalin y el Politburó. De este modo, la causa oficial de su muerte sigue siendo una apoplejía provocada por su hipertensión.

Familia Stalin con su hija Svetlana, en 1935. Svetlana huyó a Estados Unidos en 1967 donde murió en 2011 en Wisconsin. La primera mujer de Stalin, Yekaterina Svanidze, murió en 1907, solo cuatro años después de su matrimonio. Tuvieron un hijo, Yákov Dzhugashvili, con el que Stalin no tuvo contacto desde la muerte de su madre. Yákov intentó suicidarse sin éxito, sufriendo graves heridas, formó parte del Ejército Rojo y fue capturado por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania ofreció a Stalin intercambiarlo por el general alemán Friedrich Paulus, rendido en Stalingrado, pero el dirigente soviético no accedió, arguyendo que la Madre Patria Rusa no canjeaba soldados por mariscales de campo. Yákov murió oficialmente abatido en una valla por los guardias que custodiaban el campo de concentración, intentando escapar. Algunas personas afirman que se suicidó, pero esto no ha sido comprobado. Su segunda mujer fue Nadezhda Allilúyeva fallecida en 1932. La causa oficial de su muerte fue una grave enfermedad, pero es posible que se suicidase disparándose tras una discusión con Stalin. Juntos tuvieron un hijo (Vasili) y una hija (Svetlana). Vasili consiguió rangos militares en la Fuerza Aérea Soviética, muriendo a causa del alcohol en 1962. Svetlana abandonó la URSS en 1967 y murió en 2011 en los Estados Unidos de América. La madre de Stalin, a cuyo funeral no asistió él, murió en 1937. Se afirma que Stalin guardaba rencor a su madre por haberlo obligado a ingresar en el seminario.

Stalin en la actualidad En la actualidad el número de estalinistas se ha reducido considerablemente. En occidente Stalin es visto como un dictador tiránico y brutal  y, a pesar de ello, se conservan varios partidos que defienden su papel en la URSS y su aportación a la historia del socialismo. Según un estudio denominado El nombre de Rusia realizado en el año 2008 por la televisión estatal rusa Rossiya sobre cuál era el personaje ruso más popular, Stalin se ubicaba en el puesto número tres de la lista. En la encuesta votaron más de cincuenta millones de personas en un lapso de seis meses. El proyecto incluía una lista de cincuenta figuras históricas. Stalin era hijo de Vissarión "Besó" Dzhugashvili (zapatero) y Yekaterina "Keke" Gueladze, casados el 27 de mayo de 1872 en Gori, con 22 y 17 años, respectivamente. Desde el mismo momento de la boda, se generaron en la zona numerosas habladurías (por la envidia que suscitó Keke al casarse con el buen partido que era Besó) que buscaron resquebrajar la estabilidad del matrimonio y que, a la larga, fueron las responsables de determinadas dudas sobre el verdadero padre de Stalin. Al poco de casarse, Besó abandonó el taller donde trabajaba y abrió el suyo propio; Keke quedó embarazada y tuvieron su primer hijo el 14 de febrero de 1875. Sin embargo, el niño murió dos meses después, sumiendo al padre en una depresión que lo llevó a darse a la bebida. Casi dos años después, el 24 de diciembre de 1876 nació un segundo hijo; seis meses después, debido a la rubéola, moría también. Una vez más, Keke volvió a quedar embarazada y, así, finalmente, el 6 de diciembre de 1878 nació el tercer hijo, llamado Iósif, al que pronto se le aplicó el apodo de Sosó (o Soselo). Por el miedo a una nueva muerte prematura, fue bautizado inmediatamente el 17 de diciembre. El pequeño Iósif se caracterizaba, físicamente, tanto por su fragilidad como por tener el segundo y tercer dedo del pie izquierdo unidos por una membrana; en lo personal, sentía atracción por las flores (afición que mantendría durante toda su vida) y la música. El taller del padre tuvo éxito. Sin embargo, una consecuencia del mismo resultaría, a la larga, una desgracia para la familia: varios clientes, sobre todos los obreros, empezaron a pagarle en vino, muy abundante en Georgia. Entre eso y sus amistades, Beso cayó definitivamente en la bebida, y el negocio fue poco a poco arruinándose. Hacia 1883, el padre de Stalin ya se había ganado el sobrenombre de "El loco", por su vida pendenciera. Pronto el negocio quebró, lo que lo obligó a trabajar en una fábrica de zapatos en Tiflis. Fuerte bebedor y habitualmente lejos de la familia, Vissarión solía golpear a su esposa y a su pequeño hijo. Uno de los amigos de juventud de Stalin, Ioseb Iremashvili escribió en 1932, que "esas palizas inmerecidas y despiadadas hicieron al niño tan duro y falto de corazón como su padre". Percibía que las palizas que el padre de Stalin le daba hicieron crecer en él un gran odio a la autoridad. También decía que cualquier persona que tuviera poder sobre otros hacía recordar a Stalin la crueldad de su padre. Este mismo amigo también escribió que él nunca lo vio llorar.[13] [editar] Primeros años Stalin durante su adolescencia, hacia 1894. La madre de Stalin era lavandera y solía ir a sus trabajos acompañada de su hijo; uno de sus clientes, un judío de Gori llamado David Papismédov, obsequiaba al pequeño Iósif con dinero y libros, y lo estimulaba a progresar en sus lecturas y estudios. Décadas después, Papismédov fue al Kremlin para ver qué había sido del pequeño Iósif. Stalin sorprendió a sus colegas no solo por recibir al anciano, sino también por conversar alegremente con él en lugares públicos. En 1888, el padre de Stalin dejó su pueblo natal para trasladarse a Tiflis, dejando a la familia sin recursos. Los rumores dicen que el padre murió en una pelea de borrachos en un bar; sin embargo, otros dicen que fue visto en Georgia en 1931. A la edad de ocho años, el pequeño Iósif comenzó su educación en la escuela parroquial de Gori. En la escuela, Iósif era uno más de un muy diverso grupo de estudiantes. Él y muchos de sus compañeros eran georgianos que hablaban fundamentalmente en georgiano. Sin embargo, en la escuela fueron obligados a aprender ruso. Cuando Iósif se expresaba en ruso, sus profesores del idioma se burlaban de él y de sus compañeros debido al fuerte acento georgiano que los niños no lograban erradicar. Sus compañeros eran en su mayoría los hijos de influyentes sacerdotes, funcionarios y comerciantes. Durante su niñez, Iósif se maravillaba con las historias que leía respecto a los montañeses georgianos que luchaban valientemente por la independencia de Georgia. Su héroe favorito en estas historias era un explorador montañés legendario de nombre Koba, que fue el primer alias que utilizó Stalin como revolucionario. Se graduó con el primer puesto de su clase y a la edad de 14 años fue premiado con una beca en el seminario de Tiflis, una institución de la Iglesia Ortodoxa (uno de sus compañeros fue Kritor Bedros Agagianián, el futuro cardenal armenio Grégoire-Pierre Agagianián) a la que asistió desde 1894. Aunque su madre deseaba que fuera sacerdote (incluso después de que Stalin se hubiera convertido en el líder de la Unión Soviética), Iósif asistió al seminario no por una vocación religiosa, sino debido a la falta de disponibilidad de una educación universitaria en la zona. Además del pequeño salario que le proporcionaba la beca, Stalin también recibía una remuneración por cantar en el coro. Desde joven, Iósif demostró una personalidad rígida, fría, calculadora y renuente a demostrar sus emociones. Demostró a lo largo de su vida, carencia casi total de afectos y desapego emocional de quienes se consideraban en su círculo íntimo, aunque en su fuero externo pareciese confiable.[cita requerida] [editar] Juventud y actividad política La relación de Stalin con el movimiento revolucionario comenzó en el seminario. Durante estos años de escuela, Stalin se unió a la organización socialdemócrata de Georgia, en la que fue instruido por el profesor Noe Zhordania (quien después seria Jefe de Gobierno de la República Democrática de Georgia) en política marxista y comenzó a difundir el marxismo. Fue un responsable del sindicato de Georgia por 3 años y luego portavoz del nuevo partido marxista georgiano. Algunas fuentes afirman que Iósif abandonó el seminario en 1899 justo antes de sus exámenes finales; según otras biografías, fue expulsado. Imágenes de Stalin del fichero policial. Inicia su militancia en torno al círculo de obreros ferroviarios de Tiflis, alejándose definitivamente de Zhordania. Junto a otros jóvenes intenta editar un periódico propio clandestino, sin lograrlo. Solamente editaron octavillas que reparten en las fábricas, con claro contenido político. El Primero de Mayo de 1900 organiza la primera manifestación de masas, reuniendo a 500 obreros en los alrededores de Tiflis con banderas rojas y retratos de Marx y Engels. En agosto de 1900 entra en contacto con Víktor Kurnativski, uno de los iskristas que envía Lenin a Tiflis para impulsar la difusión del periódico que debía conducir a la reorganización del Partido y a la lucha contra las tendencias economicistas y conciliadoras. Kurnativski les enseñó a aquellos jóvenes georgianos cómo montar una imprenta clandestina y les propuso que lo hicieran en Bakú, un fuerte centro proletario, mejor que en Tiflis. En marzo de 1901, Kurnativski es detenido junto con otros militantes, pero Koba Dzhugashvili se libra de la redada, aunque su vivienda y su lugar de trabajo en el observatorio meteorológico fue registrada por la Ojrana, la sección especial de la policía zarista dedicada a la represión política. Tiene que pasar a la clandestinidad, de la que ya no saldrá hasta la Revolución de 1917. En 1901, el clérigo georgiano M. Kelendzheridze escribió un libro educacional sobre lengua y arte, incluyendo uno de los poemas de Stalin firmado como «Soselo». En 1907, el mismo editor publicó Antología georgiana, o Colección de los mejores ejemplos de literatura georgiana, donde incluía un poema de Stalin dedicado a Rafael Eristavi. Su poesía aún puede ser vista en el museo Stalin de Gori. Stalin en el exilio (1915). Trabajó durante diez años con los movimientos políticos clandestinos en el Cáucaso, sufriendo repetidos arrestos y exilio a Siberia, entre 1902 y 1917. Stalin se adhirió a la doctrina de Lenin de un partido centralista fuerte, de revolucionarios profesionales. En el período posterior a la revolución de 1905 Stalin lideró los «escuadrones de lucha» en robos de bancos para reunir fondos para el partido bolchevique. Stalin asistió al V Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en Londres en 1907. Este congreso consolidó la supremacía del sector bolchevique de Lenin y se debatió la estrategia para la revolución comunista en Rusia. Stalin nunca se refirió posteriormente a su estancia en Londres. En 1913, mientras estuvo exiliado en Viena, Stalin escribió El marxismo y la cuestión nacional, tratado en el que presenta una posición marxista ortodoxa (cfr. este trabajo con el de Lenin llamado Sobre el derecho de los pueblos a la autodeterminación) y que pudo haber contribuido a su nombramiento como Comisario del Pueblo para Asuntos Nacionales luego de la revolución.

Ascenso al poder En 1912, Lenin tuvo la intención de proponer la elección de Stalin al Comité Central bolchevique en la Conferencia del Partido en Praga, pero desistió al encontrarse con la resistencia del partido. Sin embargo, inmediatamente después, Stalin fue sumado al Comité Central por «cooptación» (potestad prevista por los estatutos, que reservaba para el Comité Central el derecho a sumar integrantes que no hubieran sido electos por el Congreso del Partido). En 1917, Stalin era el editor de Pravda, el diario oficial del partido, mientras Lenin y gran parte del liderazgo bolchevique estaban en el exilio. Después de la Revolución de Febrero, Stalin y el equipo editorial tomó una posición favorable al gobierno provisional de Kérenski y se sostiene que llegó al extremo de negarse a publicar artículos de Lenin que llamaban al derrocamiento del gobierno provisional. En abril de 1917, Stalin fue por primera vez electo por la base del partido para formar parte del Comité Central, obteniendo la tercera más alta mayoría de votos en la Conferencia de Petrogrado (detrás de Lenin y Zinóviev). Posteriormente fue nombrado secretario del Politburó del Comité Central (mayo de 1917)[cita requerida]; se mantuvo en este cargo por el resto de su vida. Al finalizar julio presentó el informe central al VI Congreso del partido, en el cual se optó por la insurrección contra el gobierno provisional. De acuerdo a diversas fuentes, Stalin solamente desempeñó un papel menor en la Revolución de Octubre. Algunos autores, como Adam Ulam, remarcan que cada hombre en el Comité Central tenía una labor específica que le había sido asignada.[cita requerida] El siguiente resumen respecto al papel de Trotski en 1917 fue escrito por Stalin en Pravda 16 de noviembre de 1918: Todo el trabajo práctico relacionado con la organización de la revuelta fue hecho bajo el mando directo del camarada Trotski, el presidente del soviet de Petrogrado. Se puede decir con certeza que el partido tiene una deuda de primera magnitud con el camarada Trotski por la rápida concienciación de la guarnición hacia el bando de los soviet y por la manera tan eficiente en la cual fue organizado el trabajo del Comité Militar Revolucionario. Posteriormente, en 1924, el mismo Stalin creó un mito referente a la así llamada «Central del Partido», de la cual supuestamente dirigía todo el trabajo práctico referente a la revuelta y que consistía en un grupo integrado por él mismo, Sverdlov, Dzerzhinski, Uritski y Búbnov. Ninguna evidencia se ha encontrado, sin embargo, respecto a las actividades de esta Central, que en cualquier caso, de haber existido, habría estado subordinada al Consejo Militar Revolucionario comandado por Trotski. Durante la Guerra Civil Rusa y la guerra polaco-soviética, Stalin fue comisionado político en el Ejército Rojo en diversos frentes. El primer cargo de gobierno de Stalin fue el de Comisario del Pueblo de Asuntos Nacionales (1917–1923). Tuvo también el cargo de Comisario del Pueblo para la Inspección de los Trabajadores y Campesinos (1919–1922), de miembro del Consejo Militar Revolucionario de la República (1920-1923) y miembro del Comité Central Ejecutivo del Congreso de los Sóviets a partir de 1917. 

Poder total El 3 de abril de 1922, Stalin fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de todas las Rusias, un cargo que él posteriormente transformó en el más poderoso del país. En aquella época, esta posición se veía como un cargo menor dentro de la estructura partidaria (ocasionalmente en el partido se referían a Stalin como el «camarada archivista»), sin embargo este cargo asociado con el liderazgo que tenía sobre la Oficina Organizativa del Comité Central del Partido (Orgburó), dio a Stalin una base de poder suficientemente fuerte como para permitirle instalar a sus aliados en los puestos claves del partido. La acumulación de poder por parte de Stalin tomó al moribundo Lenin por sorpresa, quien, en sus últimos escritos, hizo llamamientos para que el XII Congreso del Partido Bolchevique apartara al «brusco» Stalin. Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva. Lenin, 4 de enero de 1923. Sin embargo, estos intentos no prosperaron debido a que los documentos preparados por Lenin fueron ocultados por Stalin y sus eventuales aliados, a sabiendas de que Lenin se encontraba en esos momentos enfermo e imposibilitado de participar en el Congreso. Después de la muerte de Lenin en enero de 1924, Stalin, Kámenev y Zinóviev tomaron el control del partido situándose en un punto que ideológicamente estaba entre Trotski (a la izquierda del partido) y Bujarin (a la derecha). Durante este período, Stalin abandonó el tradicional énfasis bolchevique respecto a la revolución internacional en favor de una política de construir el «socialismo en un solo país», en contraste a la teoría de Trotski de la revolución permanente. Iósif Stalin, segundo desde la izquierda, durante el enfrentamiento con Zinóviev, Leningrado ca. 1925 En la lucha por el liderazgo una cosa era evidente: quien terminara comandando el partido tenía que ser considerado muy leal a Lenin. Por eso, la actitud de cada uno ante su muerte fue determinante en los posicionamientos dentro del Partido: Stalin organizó su funeral y pronunció un discurso manifestando una lealtad imperecedera con Lenin, a la vez que impidió mediante engaños que Trotski asistiera. Stalin también acusó a Trotski de haberse unido a los bolcheviques justo antes de la revolución, e hizo públicos los desacuerdos que éste había tenido con Lenin en la etapa previa a la revolución. Las imágenes soviéticas correspondientes a este período fueron posteriormente trucadas, eliminando con fotomontajes y técnicas similares a los opositores a Stalin (principalmente Trotski). La base fundamental del ascenso al poder de Stalin fue el control del aparato administrativo del estado, en un país en el cual la escasez era la regla, tras la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil. A su vez, la política de Stalin de pregonar el llamado «socialismo en un solo país» era visto como un antídoto optimista con respecto a la guerra, en contraste a la posición de la «revolución permanente» de Trotski. El método de Stalin era la designación de Secretarios que le respondieran personal e incondicionalmente, y la manipulación de sus oponentes logrando poner a unos contra los otros, usando el método de dividir para gobernar. Inicialmente, Stalin formó una troika junto a Zinóviev y Kámenev contra Trotski. Una vez que Trotski había sido eliminado de la pugna por el poder político, Stalin se unió con Bujarin y Rýkov contra Zinóviev y Kámenev, recordando a todos el voto de estos últimos contra la insurrección en 1917. Zinóviev y Kámenev entonces, se unieron con la viuda de Lenin, Nadezhda Krúpskaya, formando la "oposición unida" en julio de 1926. En 1929, durante el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido y Kámenev perdió su puesto en el Comité Central. Stalin pronto se volvió contra la oposición derechista representada por sus aliados del momento, Bujarin y Rýkov. Uno de los argumentos predilectos de Stalin para atacar a otros miembros del Partido, fue la lucha contra la existencia de facciones, que habían sido prohibidas temporalmente en el Partido Bolchevique durante la Guerra Civil, pero que formaban parte de la historia del bolchevismo. [editar] De la deportación de los kuláks a los planes quinquenales Habiendo también derrotado a la "oposición de derecha" de Bujarin, Stalin comenzó los planes de colectivización e industrialización. En este camino es de destacar la deskulakización, que trajo como consecuencia la expropiación masiva de las tierras explotadas por medianos propietarios agrícolas (kuláks), lo cual causó una reducción de la producción de cereales, lo que unido a unas malas condiciones ambientales[cita requerida] dio lugar a una gran hambruna en Ucrania que supuso la muerte de varios millones de ucranianos (ver Holodomor); según el gobierno soviético, «fue una medida necesaria para acabar con la retención y sabotaje de productos que ilegalmente practicaban los kuláks». Los muertos por la hambruna ascendieron a un número difícil de determinar. Con esto, puede decirse que Stalin ya había ganado el control completo sobre el partido y sobre el país. Sin embargo, Stalin temía que aún quedaran grupos de oposición dentro del partido, por lo que decidió destituir a los miembros en los que no pudiera confiar, en especial a la oficialidad del Ejército Rojo.

El «Asunto Kírov» Serguéi Kírov Serguéi Kírov había conocido a Stalin en mayo de 1918. Durante la guerra civil se enfrentó a Trotski, lo que hizo que se alineara con Stalin, Ordzonikidze y Voroshílov. Desde 1926 estuvo trabajando en Leningrado, pero tras ser elegido para el Comité Central en el XVI Congreso, Stalin le propuso volver a Moscú. Sin embargo, Kírov pidió permanecer en Leningrado, y se le permitió quedarse hasta el final del segundo plan quinquenal. No están claras las razones por las que declinó este ascenso. En el Congreso del PCUS de 1934, al elegirse el nuevo Comité Central, Kírov recibió tres votos negativos, resultando ser el candidato menos rechazado, en contraste con el propio Stalin que recibió 292 votos negativos, siendo el menos popular. Dumaskin afirma que Kírov se opuso a Stalin en el Politburó en 1934, lo que produjo «una perceptible tirantez entre Stalin y Kírov».[18] Distintos autores han dado cuenta de la existencia de una conspiración en la cúspide del PCUS cuyo fin habría sido reemplazar a Stalin con Kírov.[19] El 1 de diciembre de 1934, Kírov fue asesinado por Leonid Nikoláev en Leningrado. La dirigencia del Estado soviético declaró que Nikoláev había sido apoyado por Trotski desde el exilio. Esto dio comienzo a una purga generalizada, con cientos de ejecuciones, encarcelamientos y reclusiones en campos de concentración, acusando al bloque trotskista-zinovievista de estar organizando una extensa conspiración con el objetivo de tomar el poder en la URSS. Como parte de este proceso, Kámenev y Zinóviev fueron sometidos a juicio público y, tras confesar supuestos crímenes (confesión que según algunos habría sido producto de torturas),[20] fueron ejecutados en 1936. Con mecanismos similares, en menos de dos años terminaría siendo ejecutada la mayoría de los miembros del Comité Central bolchevique que había dirigido la Revolución de Octubre, mientras Trotski sería asesinado en agosto de 1940 por Ramón Mercader, un agente estalinista. La hipótesis acerca del vínculo de Stalin con este asesinato estuvo ampliamente difundida, siendo confirmada por Nikita Jrushchov en sus memorias. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes al respecto.

Revisionismo Después del fallecimiento de Stalin, el nuevo Secretario General del PCUS Nikita Jruschov, inició un proceso por el cual se denunció el eufemístico "Culto a la personalidad". Esto dio inicio al proceso político conocido como desestalinización, por el cual se denunciaron los crímenes cometidos por Stalin en contra del Estado Soviético y el Partido Comunista. Su punto culminante sucedió durante el XX Congreso del PCUS en 1956, en el cual Jruschov pronunció al cierre del mismo, el conocido Discurso secreto.

Número de víctimas Los primeros investigadores en intentar contar la cantidad de personas que murieron a causa del régimen de Stalin se vieron obligados a depender en gran medida a las pruebas anecdóticas. Sus estimaciones variaban de 3 a 60 millones. Después de la disolución de la Unión Soviética en 1991, las evidencias de los archivos soviéticos se hicieron disponibles. De acuerdo con los registros alrededor de 800.000 presos fueron ejecutados por el régimen de Stalin por delitos políticos o penales, mientras que alrededor de 1,7 millones murieron en gulags y unas 390.000 perecieron durante reasentamientos forzosos, un total de alrededor de 3 millones de víctimas.[cita requerida] Según ciertas fuentes, durante el mandato de Stalin cerca de 5 millones de personas fueron encarceladas u obligadas a trabajos forzados, un millón habían sido ejecutados y 2 millones perecieron en trabajos forzados.  El debate continúa, sin embargo, puesto que algunos historiadores creen que el archivo contiene cifras poco fiables. Por ejemplo, sostiene Gellately que los muchos sospechosos torturados hasta la muerte mientras estaban en «custodia de investigación» es probable que no se hayan contado entre los ejecutados. Asimismo, existen categorías de víctimas que no fueron registradas de forma correcta por los soviéticos, como las víctimas de las deportaciones étnicas, o transferencias de población alemana después de la Segunda Guerra Mundial. Así, mientras que algunos investigadores han estimado el número de víctimas de las represiones de Stalin un total de 4 millones más o menos, otros creen que el número es considerablemente superior. El escritor ruso Vadim Erlikman, por ejemplo, hace las siguientes estimaciones: ejecuciones, 1,5 millones; gulags, 5 millones; deportaciones, 1,7 millones a 7,5 millones de deportados, y prisioneros de guerra y civiles alemanes, 1 millón, lo que hace un total de de alrededor de 9 millones de víctimas de la represión. Algunos también han incluido los 6 a 8 millones de víctimas de la hambruna 1932-1933 como víctimas de la represión. Esta clasificación es controvertida sin embargo, como los historiadores difieren en cuanto a si la hambruna era una deliberada parte de la campaña de represión contra los kulaks, o simplemente un consecuencia no deseada de la lucha por la colectivización forzada. Ciertamente, parece que un mínimo de alrededor de 10 millones de muertos —4 millones por la represión y 6 por el hambre— son atribuibles al régimen, con una serie de libros de reciente publicación que sugiere un probable total de alrededor de 20 millones. Por ejemplo, agregar 6-8 millones de víctimas de la hambruna según Erlikman por encima de las estimaciones de muertes directas, daría un total de entre 15 y 20 millones de víctimas. El investigador Robert Conquest, mientras tanto, ha revisado su estimación inicial de hasta 30 millones de víctimas a 20 millones. Otros siguen considerando que sus anteriores estimaciones mucho más altas, son correctas. Stalin con su hija Svetlana, en 1935. Svetlana huyó a Estados Unidos en 1967 donde murió en 2011 en Wisconsin. La primera mujer de Stalin, Yekaterina Svanidze, murió en 1907, solo cuatro años después de su matrimonio. Tuvieron un hijo, Yákov Dzhugashvili, con el que Stalin no tuvo contacto desde la muerte de su madre. Yákov intentó suicidarse sin éxito, sufriendo graves heridas, formó parte del Ejército Rojo y fue capturado por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania ofreció a Stalin intercambiarlo por el general alemán Friedrich Paulus, rendido en Stalingrado, pero el dirigente soviético no accedió, arguyendo que la Madre Patria Rusa no canjeaba soldados por mariscales de campo. Yákov murió oficialmente abatido en una valla por los guardias que custodiaban el campo de concentración, intentando escapar. Algunas personas afirman que se suicidó, pero esto no ha sido comprobado. Su segunda mujer fue Nadezhda Allilúyeva fallecida en 1932. La causa oficial de su muerte fue una grave enfermedad, pero es posible que se suicidase disparándose tras una discusión con Stalin. Juntos tuvieron un hijo (Vasili) y una hija (Svetlana). Vasili consiguió rangos militares en la Fuerza Aérea Soviética, muriendo a causa del alcohol en 1962. Svetlana abandonó la URSS en 1967 y murió en 2011 en los Estados Unidos de América. La madre de Stalin, a cuyo funeral no asistió él, murió en 1937. Se afirma que Stalin guardaba rencor a su madre por haberlo obligado a ingresar en el seminario. Fuente: wikipedia