miércoles, 30 de enero de 2013

Werwolf: niños terroristas al servicio de Hitler

Cuando todo estaba perdido, cuando la posibilidad de ganar la guerra era ínfima, la Alemania nazi convirtió en terroristas a los niños que militaban en las Juventudes Hitlerianas. La Werwolf, una milicia secreta integrada en la sección de combate de élite Waffen-SS, tuvo como misión la de resistir al avance aliado empleando tácticas de guerrilla. Cuando el Tercer Reich empezó a desmoronarse, estos chavales se convirtieron en su última esperanza.
Según cuenta en «Berlín. La caída: 1945» el historiador británico Antony Beevor, «en septiembre de 1944, cuando los Aliados occidentales y el Ejército Rojo habían comenzado a avanzar hacia el Reich a gran velocidad, la cúpula nazi pretendía combatir a su implacable enemigo aún más allá de la derrota, por lo que decidió crear un movimiento de resistencia al que bautizó con el nombre en clave de Werwolf». Este estaba inspirado en una novela ambientada en la Guerra de los Treinta Años, obra de Hermann Löns, un ultranacionalista alemán muerto en 1914 que era adorado por los nazis.
En octubre de 1944, se puso en marcha el plan bajo la dirección del teniente general de las SS Hans Prützmann, que había estudiado las tácticas de guerrilla del Ejército soviético durante su estancia en Ucrania. Los jóvenes de la Werwolf -hombre lobo en alemán- fueron entrenados para matar centinelas con una soga de un metro con nudo corredizo. De acuerdo con Antony Beevor, «los programas de instrucción incluían técnicas de sabotaje con latas de sopa de rabo de buey Heinz que hacían explotar con detonadores en forma de lápiz capturados a los británicos».
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Los comandos de la milicia clandestina actuarían en el futuro en grupos de entre tres y seis hombres y mujeres, utilizando como armas el sabotaje, el asesinato y, sobre todo, la intimidación. Mientras el Reich se venía abajo, las Juventudes Hitlerianas de la organización secreta, amenazantes, pintaban con tiza en las paredes del país: «¡Traidor, ve con ojo, la Werewolf te observa!». Además, la guerrilla nazi también explotó la humillación que aún sentían muchos alemanes desde la firma del Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial: «Sabemos que tras la derrota no habrá ninguna oportunidad de que Alemania vuelva a levantarse como hizo tras 1918», decía un comunicado de la organización secreta.
Tal y como recoge un informe del Service Historique de l'Armee de Terre (SHAT) -archivo del Ejército de tierra francés- fechado el 9 de abril de 1945, ese mes el régimen nazi llamó a todos los alemanes a unirse a las filas de la Werwolf con la siguiente advertencia: «Todo bolchevique, todo inglés, todo estadounidense que pise nuestro suelo deberá convertirse en objetivo de nuestro movimiento». Poco después, el líder de las SS Heinrich Himmler amenazó a sus compatriotas «derrotistas» con esta orden: «Debe abatirse a todos los varones que habiten en una casa en que se despliegue la bandera blanca. […] Todo hombre mayor de catorce años será considerado responsable de sus actos».

Pocos éxitos

Aunque eran muchas las ganas de los chavales de la Werwolf por salvar al Tercer Reich, los resultados de las operaciones que llevaron a cabo no fueron todo lo buenos que esperaba Himmler. Ante su inoperancia, el líder de las SS decidió transformarla en mero órgano de propaganda. En opinión de Antony Beevor, la Werwolf sólo logró intimidar a la población alemana y asesinar a un par de sus objetivos. Tal y como explica el historiador, los soviéticos se reían de la «falta de espíritu revolucionario del pueblo alemán». Algunos de sus chistes decían que «los camaradas alemanes sólo tomarían al asalto una estación ferroviaria si lograsen comprar billetes para acceder a los andenes».
No eran más que niños asustados, y muy pocos hicieron uso de las cápsulas de cianuro cuando fueron arrestados. «Muchos de ellos aprovecharon para marcharse a casa cuando sus superiores los enviaron a preparar actos terroristas», afirma Beevor. Con el tiempo quedó demostrado que los alemanes no estaban hechos para la lucha de guerrillas. Pese a ello, la Werwolf logró crear el mito: tras la ocupación de Berlín, los soviéticos arrestaban a cualquier infante que encontraban jugando con un arma abandonada como sospechoso de pertenecer a la Werwolf. Pero lo cierto es que, acabada la guerra, los Aliados no tuvieron mucha dificultad para desarticular la organización.

«Operación Carnaval»

Entre las escasas operaciones que la Werwolf ejecutó con éxito destaca el asesinato de Franz Oppenhoff, un abogado católico al que los Aliados escogieron para ocupar la alcaldía de Aquisgrán. Cuando el Tercer Reich tuvo conocimiento del nombramiento, la organización clandestina puso en marcha la «Operación Carnaval» por orden del líder de las SS Heinrich Himmler. Los jóvenes Josef Leitgeb y Herbert Wenzel, después de infiltrarse en territorio ocupado por las tropas estadounidenses, se dirigieron a la residencia de Oppenhoff en Aquisgrán y le pidieron auxilio haciéndose pasar por aviadores alemanes que habían caído tras las líneas enemigas. El recién nombrado alcalde los recibió en su casa, y allí mismo Leitgeb le pegó un tiro en la cabeza. 

Werwolf: niños terroristas al servicio de Hitler
Runa de la Werwolf
La Werwolf ha sido retratada en varias obras del mundo del cómic y el celuloide. De hecho, la película «Europa» recoge una peculiar versión del asesinato de Franz Oppenhoff. En la cinta, dirigida por el danés Lars von Trier, dos niños de la Werwolf se infiltran en el tren en el que trabaja el protagonista de la historia como revisor. En un momento del viaje los chavales acceden al camarote en el que se aloja el señor Ravenstein, que acaba de ser investido por los Aliados de alcalde de Frankfurt, y le descerrajan dos tiros. Tras el atentado, los pequeños terroristas mueren ametrallados por los militares yanquis que vigilaban el trayecto. Fuente: ABC

martes, 29 de enero de 2013

Aquél no era yo

Documental sobre los niños soldado, nominado a los Premios Goya.

"'Low cost': usted paga menos y pronto le pagarán menos

Nancy Fraser, filósofa, profesora de la Nueva Escuela de Investigación Social 

Por Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet

Apple tuvo un pico de demanda y para cumplir sus compromisos se vio obligada a triplicar la producción...

¿Movilizó media California?
Despertó a todos sus trabajadores de Guangdong a las dos de la madrugada.

¿Son muchos?
La subsidiaria de Apple, que trabaja también para otras megatecnológicas, cuenta con un millón cien mil empleados.

No es una pyme.
Apple necesitaba doblar la cadena nocturna y en una hora lo logró. A las tres de la madrugada, todos ya trabajaban a tope, y a las diez de la mañana se había cubierto el pico.

¿Cómo lo sabe?
Es un caso de manual en las universidades. Tratamos de explicar cómo el hambre de trabajo de millones de inmigrantes chinos del campo a la ciudad permite milagros productivos globales como Apple.

Quien emigra suele trabajar más.
Estamos en un proceso imparable en el que a medida que los trabajadores de países emergentes vayan adquiriendo más derechos –ojalá los logren pronto– nosotros, los empleados de países anteriormente ricos, los iremos cediendo... con nuestros salarios.

En Harvard dicen que el equilibrio entre sueldos y derechos de los chinos y nosotros se alcanzará en veinte años.
Cada vez que un trabajador norteamericano entra en Wal-Mart y compra productos chinos baratos está rebajando su salario.

Que se preparen también para trabajar como chinos por el salario de los chinos.
Es el mismo proceso. Usted compra barato lo que antes fabricaban en su país o en otro país europeo que respetaba los derechos laborales y, de ese modo, contribuye a liquidar su empleo y a rebajar su propio salario.

Los chinos tienen derecho a prosperar.
Por eso mismo: prosperar significa conseguir derechos laborales. Pero seamos realistas: no podemos bajarnos del tren de la globalización, porque aislarse sería peor que la peor de sus consecuencias.

Podemos intentar entenderla.
Veamos: los estados europeos habían conseguido tras la guerra una cierta estabilidad en sus estados nación, dentro de lo que los juristas llaman marco westfaliano.

Íbamos tirando.
Cada Estado protegía a sus ciudadanos y, mediante sus impuestos, redistribuía la riqueza que creaba su economía en forma de servicios del Estado de bienestar.

Algunos lo hacen mejor que otros.
Pero para poder redistribuir la riqueza, primero hay que crearla, y lo que Europa fabricaba y vendía para mantener sus servicios hoy lo fabrican y venden mucho más barato los países emergentes.

Eso lo sabíamos.
Pero es que, además, el peso del capital financiero especulativo y sus instrumentos de intervención multiplica varias veces el capital invertido en producir bienes. Su enorme poder acelera la competitividad global, un proceso que antes era más lento.

El especulador proporciona liquidez.
Y antes de eso, los occidentales ya hemos cedido bienestar sin darnos cuenta...

Es que estos años han sido duros.
Estas décadas. Recuerde que sus padres podían vivir relativamente bien sólo con el salario del cabeza de familia. Hoy son imprescindibles dos sueldos para mantener el mismo nivel de vida en un hogar.

Pronto harán falta tres para vivir peor.
Nuestra convergencia con las condiciones de vida de los emergentes podría, no obstante, ser menos traumática para todos si interviniéramos como ciudadanos democrática y soberanamente en el proceso.

¿Hay alternativa a aguantarse?
Por supuesto. Antes le hablaba de Wal-Mart y la vida low cost: usted paga menos y así le acaban pagando menos a usted.

Nadie regala nada por nada.
Y en el otro extremo está el high tech: Google, Facebook, Apple... Son sectores californianos donde los sueldos se han disparado.

¡Pero aquí evaden sus impuestos!
Porque sus estados nacionales europeos ya son impotentes para hacerles pagar. Pueden confiscar las rentas del trabajo de sus clases medias, pero son incapaces de hacer pagar a grandes fortunas o multinacionales.

¿Si quisieran, podrían?
Han entrado en una subasta competitiva por atraer inversiones y empleos que incluye hacer la vista gorda fiscal con las multinacionales, porque ellas pueden crear empleo.

También tienen miedo a que los grandes capitales huyan de la fiscalidad.
Se gravan más las rentas del trabajo que las del capital, precisamente por la misma lógica anticuada: si se molesta al gran capital, se irá a otra parte y perderemos inversiones. Si evitáramos los paraísos fiscales –algo perfectamente factible con la suficiente presión ciudadana–, se frenaría ese proceso.

No tenemos estados capaces de eso.
Han sido desbordados por la globalización. Estamos hablando de problemas globales que requieren soluciones globales. Y eso implica un nuevo cosmopolitismo que las haga posibles. Hoy sólo las clases medias creen en el Estado nación: las clases altas lo utilizan y las clases bajas son migratorias.

El nacionalismo es de clase media.
Necesitamos un nuevo cosmopolitismo que sepa ver que nuestros grandes problemas globales ya no tienen soluciones nacionales. Así podremos crear instituciones globales para solucionarlos.

Leer más:  lavanguardia.com

lunes, 28 de enero de 2013

Esposa del rey saudí ha huido de su país y pide asilo a Londres

La cuarta esposa del rey de Arabia Saudí, Abdolá bin Abdelaziz al-Saud, ha huido de su país con destino a Londres, capital británica, para pedir asilo.

La esposa del rey saudí, que huyó el pasado 7 de enero al país europeo, exige además que sus cuatro hijas sean liberadas, pues, según ella, se encuentran encarceladas en Riad, capital de Arabia Saudí.

El pasado 3 de enero, la citada mujer había recurrido a una corte internacional en la ciudad francesa de Estrasburgo con el objetivo de presionar a su esposo para que liberara a sus cuatro hijas. La prensa occidental no ha informado de esta noticia ya que el rey saudí ha ordenado no cubrir el tema por temor a perder su trono en momentos en que debido a la situación que vive el país árabe, los pilares del reinado se tambalean.

Cabe recordar que una sobrina del rey saudí la princesa Sarah Bint Talal presentó una solicitud de asilo hace unos meses en el Reino Unido, luego de que la solicitud para prolongar su estancia en el país europeo fuera rechazada por la embajada saudí en Londres.

hispantv.ir

domingo, 27 de enero de 2013

Un vertedero humano en Alepo

El hospital psiquiátrico Dar al Ajaza, de Alepo (Siria), ‘es como un gran vertedero humano’ donde unas 60 personas, con trastornos mentales o no, sobreviven en tierra de nadie entre los dos frentes de la guerra civil siria.
"No hay luz, no hay calefacción, no hay agua corriente en los baños. Si no fuera por la gente de este barrio que les dan comida, hace muchísimo tiempo que hubiesen muerto de inanición", afirma Abu Abdu, uno de los tres únicos responsables del establecimiento que sigue haciendo acto de presencia cotidiana.
"Cuando la guerra alcanzó esta ciudad del norte de Siria, todo el personal dejó de venir y los abandonó. Yo llevo más de cinco años trabajando con ellos, son parte de mi familia y no tengo intención de abandonarlos", agrega el enfermero de mediana edad mientras tiende un cigarro encendido a un anciano que se balancea frenéticamente y tirita de frío.
El interno Omar Satut lo toma y la da una larga calada. "Hace mucho que perdió la cabeza. Piensa que aún es oficial del ejército y que tiene que ir a luchar contra Israel. No se quita nunca sus pantalones de camuflaje. Así es feliz", comenta Abu Abdu.
El hospital Al Ajaza es un imponente edificio de dos plantas y más de 30 habitaciones repartidas entre dos grandes patios centrales, que a cielo abierto muestran la grandeza de la ciudad medieval... Pero la guerra lo ha dejado en una tierra de nadie, entre las fuerzas de Bashar al Asad y los rebeldes.
"En los últimos cuatro meses han muerto ocho personas; el último ayer por la mañana. Nosotros no podemos hacer nada más por ellos. Tratamos de cuidarlos lo mejor que podemos pero en estas condiciones lo raro es que no hayan muerto todos", se lamenta Abu Abdu.
"Hemos recibido varios impactos por la artillería del régimen. Cuando nos bombardean metemos a todos los pacientes en la misma habitación para que no estén nerviosos y tratamos de calmarlos", comenta el celador mientras muestra un enorme agujero dejado por un obús.
Un paciente, Walid Asiad, camina descalzo por el patio central del hospital. Sus pies chapotean sobre los charcos. Anda con los brazos cruzados sobre el pecho y de una de sus manos cuelga una pequeña taza de plástico blanca de la que nunca se separa. No habla con nadie. No mira a nadie.

Un vertedero humano

"Pero aún no ha llegado lo peor", advierte Abu Abdu. "Cuando comiencen las heladas y a nevar será terrible. Me temo que muchos de ellos no sean capaces de sobrevivir al invierno".
Este centro no solo da cobijo a enfermos mentales. En sus habitaciones es fácil toparse con ancianos que han perdido a toda su familia y no pueden valerse por sí mismos, con personas con síndrome de Down y con discapacitados físicos.
"Es como un gran vertedero donde nos vamos deshaciendo de todo lo que no nos gusta o nos resulta extraño. Lo mejor es encerrarlos y tirar la llave. Sin preocuparnos ni saber si llegarán vivos a mañana", comenta.
Tras cruzar una arcada y llegar a un segundo patio Abu Abdu nos advierte: "Aquí tenemos a los que están peor mentalmente y no podemos permitir que anden solos por el hospital".
Abre un pestillo que bloquea una doble puerta de cristal. El hedor es nauseabundo. En una habitación de 10 metros cuadrados hay encerrados doce pacientes.
Once están al fondo sobre tres colchones de espuma amarillenta y el otro tendido sobre una cama y cubierto por una manta de color negro con motivos verdes.
"Se llama Mahmut. Sólo puede mover los brazos y el cuello. Solo articula sonidos y nos comunicamos con él mediante gestos", explica Abdu.
"Les lavamos todos los días, porque muchos de los que están aquí encerrados no son capaces de ir al baño por sí mismos", afirma Abu Abdu.
"Estos pacientes hace meses que no reciben su medicación y cada día están peor. Muchos han perdido definitivamente la cabeza y cuando tienen brotes violentos no podemos hacer absolutamente nada para calmarlos, salvo encerrarlos a solas en una habitación hasta que se cansen de golpearse", comenta resignado, mientras vuelve a cerrar la puerta.
AFP. Fuente: diarioadn.co

1945: liberación de los rehenes de Auschwitz


[27 janvier] 1945 : libération du camp d'Auschwitz 
par l'Armée rouge

sábado, 26 de enero de 2013

Yo desobedezco. ¿Y tú?

Esther Vivas

Desobedecer. No queda otra. Frente a leyes y políticas injustas, la única opción es la desobediencia. Así lo comparten cada vez más sectores de la sociedad. "La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad" señalaba Henry D. Thoreau, y más aún cuando, como ahora, las leyes se hacen día tras días más inaceptables y cuando el propio poder incurre en ilegalidades permanentes para protegerse. Ocupar plazas, bancos, supermercados, hospitales, inmuebles..., no pagar el euro por receta, los peajes, el aumento de las tarifas del transporte público... se ha convertido en algo cotidiano. Y no sólo para quienes llevan a cabo dichas acciones, sino, también, para una mayoría social que, desde sus casas, apoya estas prácticas y se identifica con ellas.
*Artículo publicado en Público, 25/01/2013.
+info: www.esthervivas.com

viernes, 25 de enero de 2013

La doctrina de las indulgencias

La doctrina de las indulgencias es un concepto de la Teología católica estrechamente ligado a los conceptos de pecado, penitencia, remisión y purgatorio. En su formulación actual consiste en que ciertas consecuencias del pecado, como la pena temporal del mismo, pueden ser objeto de una remisión o "indulgencia" (del latín indulgentia: bondad, benevolencia, gracia, remisión, favor) concedida por determinados representantes de la Iglesia y bajo ciertas condiciones. Esta institución se remonta al cristianismo antiguo y tanto su práctica como su formulación han evolucionado a lo largo del tiempo. La doctrina protestante no la acepta por considerar que carece de fundamento bíblico. 

John Perkins, confesiones e un sicario económico

Los graffitis cirílicos en el Reichstag


En los primeros días de mayo de 1945, los soldados del Ejército Rojo irrumpieron en el Reichstag (inmortalizado en la famosa post-puesta en escena de la bandera roja de Yevgeny Chaldej). A continuación, se infiltran en el edificio en ruinas y todos se apresuran a garapatear sus nombres en las paredes como para registrar el individuo en la colectividad, como si  escribir después de haber tomado las armas durante años fuera la victoria final: los soldados con simples trozos de madera carbonizada o tiza, funcionarios con lápices de grasa para las tarjetas de puntuación. Desde el suelo hasta el techo, y casi no queda espacio vacío.

Cincuenta años más tarde, durante las obras de renovación llevado a cabo en el Reichstag de Norman Foster, los trabajadores descubren detrás de los 60 kg de yeso de asbesto tempranas, las paredes cubiertas con caracteres cirílicos. Polémica Long Place entonces: ¿debe borrar estas "marcas tribales" como un signo de Alemania firmemente enfocados en el futuro? ¿o dejar intactas estas historias para no borrar la historia de este gran símbolo de los años oscuros del país? Se decidió dejar algunos muros en ese estado.

Sacar tajada del Ártico

El Ártico se resquebraja a velocidad de vértigo con posibilidades de provocar graves alteraciones, pero los países han optado por desoír a los científicos e iniciar una lucha diplomática por sentarse en la mesa donde se decida qué pasará con los recursos que ocultaba el hielo.

Los países han dejado constancia de su desesperación por no quedar fuera del reparto de "la tarta" ártica en el plenario y pasillos del Congreso Internacional sobre el Ártico, Arctic Frontiers, que se celebra esta semana en la ciudad noruega de Tromso.
Esta es la octava ocasión que Noruega organiza un cónclave en la "capital del Ártico", pero nunca había reunido a tal cantidad de delegados (más de 1.000) y altos representantes políticos (ocho ministros y más de veinte embajadores).
Durante el periodo que separa el primer Arctic Frontiers de 2006, con el que un grupo de investigadores de la Universidad de Tromso trataron de promover un encuentro para alertar a los políticos de lo que estaba pasando en el Ártico, y éste de 2013, este océano ha perdido durante el verano una superficie helada casi dos veces del tamaño de España.
En este tiempo se ha sabido que la retirada del hielo, que podría ser total en verano en 2030, haría accesibles el 30% de las reservas de gas mundiales sin explotar y el 15% de las de petróleo, importantes caladeros pesqueros y golosas rutas de navegación, según datos del propio Consejo Ártico (CA), que ha pasado de ser un órgano intergubernamental anodino a un foro donde todos quieren estar.

Los miembros del Consejo

El CA nació en 1996, paradójicamente, para promover el desarrollo sostenible y la cooperación en este océano, gran parte del cual es territorio internacional administrado por las Naciones Unidas.
Tiene como miembros a los ocho países con territorios por encima del Circulo Polar —Canadá, Rusia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Estados Unidos, Suecia y Finlandia— y a sus comunidades indígenas, y cuenta con más de una veintena de observadores.
Algunos son partidarios de un 'Ártico a cinco' donde solo estén presentes los cinco Estados limítrofesSeis de ellos poseen el rango de "permanentes", como es el caso de España, y tienen derecho a participar en sus seis grupos de trabajo y acudir a las reuniones, aunque no a votar ni a decidir, explica el recién nombrado secretario del CA, el islandés Magnus Johannesson.
En principio, las competencias del CA, con sede en Tromso, no van más allá de las citadas, pero el hecho de que sea el foro de mayor nivel político para tratar las cuestiones de una región en la que los países solo parecen ven oportunidades económicas ha desencadenado importantes tensiones dentro y fuera del mismo.
En su seno, Canadá o Rusia parecen preferir "un Ártico a cinco" en el que solo estén los cinco Estados limítrofes (ellos dos más EE UU, Noruega y Dinamarca), sin las comunidades indígenas, y se niegan a aceptar más observadores, según confirman fuentes diplomáticas de ambos países.

La otra postura

En contraposición, ministros de países sin fronteras directas, como el titular de Industria de Islandia, Steingrimur Sigfusson, o el de Exteriores de Suecia, Carl Bildt, han sostenido en sus discursos que el CA debe ser el foro a ocho donde se decida todo lo que concierne al Ártico.
Johannesson confirma que el CA tiene sobre la mesa 14 solicitudes para ser observadores, entre ellas las de China, Japón, Corea del Sur, Italia, Singapur o la Unión Europea, cuyos mandatarios han acudido a Arctic Frontiers a dar argumentos para ser aceptados en este deseado club.
La UE, que ya ha sido rechazada en dos ocasiones (2009 y 2011), y los otros trece candidatos tendrán en mayo la que probablemente sea su última oportunidad para entrar en varios años, ya que la presidencia dejará de estar en los países nórdicos europeos, partidarios de nuevos observadores, y pasará a Canadá y luego a EE UU.
La más de una decena de representantes indígenas que han hablado en el Plenario de Arctic Frontiers han reclamado, por su parte, que quieren ser consultados y tener derecho a decidir sobre todo lo que ocurra en el Ártico, pues serán "los primeros afectados", subraya Sara Olsvig, representante de los Innuit de Groenlandia en el Parlamento danés.
La ministra de Sanidad canadiense, de origen indígena y próxima presidenta del CA, Leona Aglukkaq, subraya que el primer objetivo de su etapa al frente del Consejo será que estas poblaciones se beneficien "del boom económico que experimentará el Ártico en los próximos años".

La prostitución universitaria en Reino Unido

Las universidades británicas ingresan cientos de millones de libras procedentes de la industria del sexo. El Sindicato Nacional de Estudiantes denuncia que la brecha entre las ayudas estatales y el coste de estudiar una carrera universitaria fuera de Londres se ha incrementado hasta los 10.500 euros. El número de estudiantes universitarios que recurren a la industria del sexo para costearse sus estudios se ha disparado en Reino Unido. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Kingston, que revela que las universidades reciben anualmente entre 103 y 355 millones de libras (126 y 436 millones de euros) procedentes de actividades ligadas al sexo, desde bailes eróticos o barras americanas a servicios de compañía o prostitución. Ron Roberts, el catedrático de Psicología en la Universidad de Kingston que ha dirigido esta investigación, lleva años estudiando el fenómeno y asegura que la situación "ha empeorado significativamente en el último periodo", con más de un 6% de los universitarios –en su mayoría mujeres– recurriendo al sexo como fuente de financiación para costear sus estudios. Fuentes del Colectivo Inglés de Prostitutas confirman las palabras de Roberts y apuntan que "en el último año" se ha "doblado" el número de llamadas telefónicas que reciben en su línea de ayuda en Londres protagonizadas por estudiantes que han recurrido a la prostitución.  La subida en el precio de las matrículas universitarias ha sido uno de los desencadenantes de este incremento. En Reino Unido, la práctica habitual es solicitar a los bancos préstamos personales para poder pagar la Universidad, de manera que si el estudiante tiene la fortuna de comenzar a trabajar tras licenciarse –también son práctica habitual las becas sin remuneración con compromisos de permanencia– aun deberá reservar durante unos cuantos años buena parte de su nómina para pagar el préstamo. Así, no son extraños los casos en los que al finalizar la carrera los estudiantes acumulan deudas que superan las 50.000 libras (61.500 euros). El estudio liderado por Roberts revela que dos terceras partes de los universitarios están endeudados. De los cuales, únicamente un 5,5% ya lo estaba antes de comenzar sus estudios. Ante esta situación, los estudiantes consiguen con el sexo un modo de vida que difícilmente podrían costear de otro modo. Roberts indica que frente a la media de 650 libras semanales (800 euros) que puede conseguir una trabajadora del sexo, un trabajo convencional tan sólo reporta 155 libras semanales de media (190 euros). En este sentido, el Sindicato Nacional de Estudiantes (NUS) denuncia que la brecha entre las ayudas estatales y el coste de estudiar una carrera universitaria fuera de Londres se ha incrementado hasta las 8.566 libras (10.500 euros). Así, un estudiante de entre 18 y 20 años que gane un sueldo medio de 4,98 libras a la hora (6 euros), tendrá que trabajar durante todo el año, sin vacaciones, 34 horas semanales para poder hacer frente a este coste, lo que deja poco tiempo no sólo para estudiar sino, incluso poder asistir a las clases. 

 La oferta y la demanda

La explosión de internet ha simplificado extraordinariamente el modo en que los estudiantes se acercan a la industria del sexo, sin necesidad de acudir a clubs o locales de alterne. Con todo y a pesar de los concursos de camisetas mojadas, el sexo telefónico o el cibersexo, lo más habitual es el baile erótico, seguido del striptease y servicios de compañía. El estudio indica que tres de cada diez estudiantes conoce directamente a algún compañero que trabaja en la industria del sexo habitualmente para pagar su carrera.
Otro estudio similar de finales del año pasado a cargo de la Universidad de Leeds confirma el boomstriptease en los últimos años. Un crecimiento en el que la incorporación de estudiantes universitarias tiene mucho que ver, pues un tercio de las bailarinas se desnudan para poder pagar su formación.  
Dos tercios de los estudiantes están endeudados. Sólo un 5,5% lo estaba antes de comenzar sus carreras
Sin embargo, este superávit en la demanda de empleo ha hecho que la industria del sexo aproveche la coyuntura y los sueldos hayan caído en picado. Así lo indica la directora del estudio, la profesora Teela Sanders, que asegura que  se ha pasado de cobrar 284 libras (350 euros) por turno a 232 libras (285 euros). Cifras que requieren de muchos turnos, puesto que las bailarinas pagan al club una cuota de 200 libras (245 euros) cada noche por bailar en su pasarela, más una comisión del 30%. Sanders asegura que "bailes que antes costaban 50 libras (60 euros) ahora tan sólo cuestan 10 (12 euros)", lo que propicia que "el 70% de las entrevistadas alguna vez haya terminado el trabajo sin ver una sola libra".
Además y aunque Sanders asegura no haber detectado indicios de tráfico humano o prostitución organizada,  la disciplina en algunos de estos locales es rígida, multando con 100 libras (122 euros) a las mujeres que lleguen tarde, comen chicle o utilizan el teléfono móvil durante el trabajo.
Indefensión y capitalismo
A pesar de su posición en la Universidad de Kingston, el catedrático Roberts se muestra muy tajante al afirmar que "los estudiantes no tienen voz, no están representados absolutamente por nadie". Desde su punto de vista, en la raíz del problema se encuentra el capitalismo, puesto que "las universidades se han convertido en corporaciones y no les preocupa los más mínimo el bienestar de los estudiantes, sólo el negocio que generan". El profesor sostiene que "abordar el problema supondría perjudicar su imagen y, con ello, su negocio". 
"Las universidades se han convertido en corporaciones. No les preocupan los alumnos", dice un catedrático. Roberts tampoco considera que ni políticos ni sindicatos de estudiantes les estén defendiendo en este asunto. De hecho, su estudio revela que un 53% de los universitarios considera que el NUS podría hacer mucho más para apoyar a los alumnos que recurren al sexo para poder seguir estudiando. "Muchos de los representantes en este sindicato tienen aspiraciones políticas y, dado que los partidos no atajan el problema, ellos tampoco". 
A pesar de ello, desde el Centro de Justicia Criminal y Criminología de la Universidad de Swansea, la profesora de Tracey Sagar acaba de arrancar un proyecto de consejo y apoyo a trabajadoras del sexo estudiantes de Gales. La iniciativa se extenderá durante tres años y cuenta con fondos estatales de casi medio millón de libras. Sagar confirma las acusaciones de su colega al afirmar que "las universidades no están abordando este problema, no está en el radar de las organizaciones de apoyo dentro de la Educación". 
Apadrina un estudiante
En las última semana, el asunto de la prostitución universitaria ha cobrado fuerza en la opinión pública británica después de que el diario The Independent destapara la web SponsorAScholar (Apadrina un estudiante) –ahora fuera de servicio– que ofrecía hasta 15.000 libras al año (18.500 euros) a cambio de favores sexuales. Antes de su cierre, la página web presumía de haber conseguido que 1.400 mujeres de entre 17 y 24 años hubieran financiado sus estudios gracias a hombres de negocios ricos en busca de "aventuras discretas". La página utilizaba un nombre falso de compañía y un número de IVA perteneciente a la compañía de contactos Match.com.
El diario llegó a grabar con una cámara oculta un vídeo en el que un asesor de la web invitaba a la reportera, haciéndose pasar por estudiante, a acudir a un piso cercano para una "evaluación práctica" en la que poder comprobar "el nivel de intimidad" al que está dispuesta a llegar. Una cuestión de "control de calidad", según aseguraba el asesor en la cinta.
Esta página web ofrecía pagar el 100% de las matrículas universitarias a cambio de sesiones de dos horas con hombres, en habitaciones de hotel o apartamentos privados, hasta cuatro veces por trimestre. Desde el NUS lamentan que  haya "quienes exploten la pobreza y las dificultades financieras de las estudiantes y las sexualicen, haciendo dinero de mujeres que buscan una educación". Fuente: Público

 

Castigos por delitos en la Edad Media

En la Edad Media la estructura del Estado y su concepción fundamental sufren una transformación profunda, en razón de que ésta época representa en la historia un choque brutal de dos civilizaciones diferentes: la de los bárbaros y la de los romanos; y ello repercute en las instituciones jurídicas a causa de la formación del feudalismo. En el feudo, el señor era amo, juez y verdugo a lavez; las más pequeñas faltas, las contravenciones más insignificantes y hasta las acciones más inocentes eran objeto de crueles sanciones aplicadas sin piedad. Esta época, ha sido considerada generalmente como un retroceso en materia política y cultural, pero “se puede asegurar que sería aventurado emitir igual criterio tratándose del Derecho Penal, porque éste más bien alentó nuevas formas de conocimientos y de raciocinio, amalgamando en sus principios fundamentales, los tres elementos característicos del derecho a partir de las invasiones de los bárbaros y de la difusión del cristianismo, a saber: el elemento germánico o personalista, el romano o político-socialista y, el cristiano o moral y sentimentalista”.

Mutilaciones. Castigo aplicado por la realización de delitos menores

A los blasfemos y perjuros se les cortaba la cabeza o arrancaba la lengua. El sistema empleado generalmente consistía en colocar al condenado, de pie, sobre una silla. Se le clavaba en la lengua un gancho que previamente se había suspendido en una cuerda, se retiraba la silla, el individuo caía al suelo, y la lengua quedaba colgada del gancho.

A los ladrones o a los cazadores furtivos se les aplicaba la mas corriente de las mutilaciones, la amputación de la mano. La versión más grave de este tipo de ejecución era la de pies y manos. Se amputaba el pie izquierdo, por ser el más necesario (con éste se pisaba el estribo), y normalmente la mano derecha.

También se vaciaban los ojos, se amputaban las orejas y en casos muy contados se realizaba la castración. La amputación de la nariz era poco frecuente (se podían evitar dichos castigos si el condenado pagaba la fianza conveniente, de ahí que los mismos se aplicaran a la clase baja).

Penas Mortales. Castigo aplicado por la realización de delitos mayores

Herejes, hechiceros y homosexuales eran ahogados y quemados (siendo la quema más propia del sexo femenino).

Los ladrones eran ahorcados o decapitados.

A los judíos (indiferentemente del delito que cometiesen) les era impuesto el castigo de ser colgados por los pies.

Los asesinos eran decapitados, lo mismo que ciertos ladrones y algunos nobles (al ser esta condena “la menos dura” poseía dicho privilegio debido a su rango dignatario).

Los falsificadores de monedas eran hervidos en agua, aceite o vino.

Hacia finales del siglo XIV los que estaban acusados de traición eran descuartizados.

Al que dañaba un haya se le arrancaban las tripas, se le sujetaba con ellas y era obligado a correr dando vueltas alrededor del árbol en cuestión hasta que quedara enroscado en el mismo.

Si uno talaba un roble se encontraría con la cabeza separada del resto del cuerpo e insertada en el mismo.

Incendiarios, ladrones y asesinos importantes, eran ejecutados tras sufrir el tormento de la rueda (imagen a la derecha).

Otros tormentos que causaban la muerte eran:

- El enterramiento en vida: El delincuente era colocado en una fosa que se cubría de tierra. Para alargar el sufrimiento del reo se le colocaba en la boca una caña hueca que comunicaba con el exterior.

- El empalamiento: EmpalamientosHabía varias maneras de llevarlo a cabo. En una de ellas el castigo daba comienzo situando al desafortunado en el suelo con los miembros superiores e inferiores extendidos todo lo posible. Era entonces cuando se le ataba cada pie a un caballo. Al avanzar éstos lentamente en dirección contraria le era introducido en el ano un enorme palo que previamente había sido preparado para el evento, siendo la punta del mismo redondeada y mojada con aceite. Ya colocado eran cortadas las cuerdas que lo unían a los caballos. Para finalizar tan cruento proceder se elevaba el enorme palo del suelo con la víctima insertada en el mismo, comenzando la lenta agonía del condenado.

Otra variante consistía en atravesar al reo con un palo por el corazón, pero en esta ocasión la víctima yacía en una fosa. Con este método el verdugo daba muestras de compasión y de realizar correctamente su trabajo.

Un tercer sistema (por el cual se inclinaba Vlad Tepes) colocaba al futuro ajusticiado boca abajo para, seguidamente, atar sus manos a la espalda y situar sus piernas de forma que quedasen separadas. Entonces se lubricaba la abertura corporal en la que el palo penetraría irremediablemente. El verdugo cogía el palo con sus manos y lo introducía por el ano (según casos) del condenado. El palo, además de ser insertado en el lugar escogido se golpeaba con un mazo y se introducía unos cincuenta o sesenta centímetros. Acto seguido se erguía la estaca y se clavaba en la tierra. El prisionero, con su propio peso, iba clavándose más y más en el palo, y al no poder sujetarse para evitarlo, la estaca le terminaba saliendo por el hombro, el estómago o el pecho. Cuando el instrumento de madera tenía la punta redondeada no perforaba los órganos internos, sino que los desplazaba, aumentando con ello el dolor y el sufrimiento. En esta situación un hombre podía permanecer con vida unos tres días.

Ordalías

Para evitar una pena de muerte o un castigo en la época medieval eran frecuentes las ordalías o juicios de Dios. La más conocida era hacer caminar al acusado sobre nueve rejas de arado puestas al rojo vivo, por supuesto con los pies desnudos. Si días después las plantas de sus pies estaban sanas sería absuelto. Otra ordalía habitual era arrojar al presunto culpable a un río con una piedra de grandes dimensiones atada al cuello. Si conseguía salir del agua recibía la absolución al haber manifestado Dios su inocencia.

Otra manera de escapar de la acusación era hacer uso del derecho de asilo por el cual aquel que entrase en lugar sagrado -iglesia, catedral o templo rural- era acogido por el santo patrón y recibía su protección. El refugio se acomodaba en los atrios de los templos gracias a una triple galería de columnas adosada a la fachada occidental. Allí podían acogerse hasta doce fugitivos recibiendo techo y comida, siendo frecuentes entre ellos el adulterio y la embriaguez. Era frecuente que los enemigos, para vengar sus afrentas, esperasen a que el acusado saliese de lugar sagrado para acabar con su vida. El papel protector de la Iglesia se afianzó gracias al privilegio de inmunidad por el cual el rey ofrecía a las tierras eclesiásticas -previa petición de un obispo o abad- la posibilidad de librarse de visitas, inspecciones o imposiciones de los funcionarios locales o de los señores que en zona inmune no podían llevar espada.

Otros castigos

- El sambenito: Era un tipo de camisa amarilla con una cruz roja de San Andrés. El ofensor necesitaba llevar el hábito todo el tiempo, como una señal para el público de que era un Marrano. Este sanbenito destruyó las probabilidades de encontrar trabajo o un lugar con estabilidad para la familia.

- El cinturón de castidad: El cinturón de castidad se usaba para garantizar la fidelidad de las esposas durante los períodos de largas ausencia de los maridos, y sobre todo de las mujeres de los cruzados que partían para Tierra Santa. Quizás alguna vez, aunque no como utilización normal, la "fidelidad" era de éste modo "asegurada" durante períodos breves de unas horas o un par de días, nunca por tiempo más dilatado. No podía ser así, porque una mujer trabada de ésta manera perdería en breve la vida a causa de las infecciones ocasionadas por la acumulación tóxica no retirada, las abrasiones y las laceraciones provocadas por el mero contacto con el hierro. Asimismo, hay que tener en cuenta la posibilidad de un embarazo en curso.

En realidad, el uso principal del cinturón era muy diferente: constituía una barrera contra la violación, una barrera frágil pero suficiente en determinadas ocasiones, por ejemplo, en épocas de acuartelamiento de soldados en las ciudades, durante estancias nocturnas en posadas, durante los viajes... Sabemos por muchos testimonios que las mujeres se colocaban el cinturón por iniciativa propia. Esta humillación, este ultraje al cuerpo y al espíritu era impuesto por el terror al macho, por el temor a sufrir a causa de la agresividad humana.

- Las jaulas colgantes: Hasta finales del siglo XVIII, en los paisajes urbanos de Europa no era extraño encontrar abundantes jaulas de hierro y madera adosadas al exterior de los edificios municipales, palacios ducales o de justicia, catedrales, murallas de las ciudades o en altos postes cerca de los cruces de caminos. Las víctimas, desnudas o semidesnudas, eran encerradas en las jaulas y colgadas. Morían de hambre y sed; por el mal tiempo y el frío en invierno; y por el calor y las quemaduras solares en verano. A menudo, anteriormente habían sido torturadas y mutiladas para mayor escarmiento. Normalmente los cadáveres se dejaban en descomposición hasta el desprendimiento de los huesos, aunque a veces se cubrían herméticamente con resina de pino, con el fin de retrasar los efectos de la descomposición, y se rodeaban con correas para impedir el desprendimiento de los miembros. De ésta manera, se utilizaban como escarmiento moral. Evidentemente, las víctimas, una vez muertas, eran pasto de todo tipo de animales.

- La sierra: Debido a la posición invertida del reo, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho. La sierra se aplicaba a menudo a homosexuales (gays y lesbianas), aunque principalmente a hombres.

- El collar: Se trataba de una cadena con una anilla para el cuello en el extremo. La piedra, de doce kilos, se sujetaba con las manos, en cualquier momento y lugar. El condenado debía llevar consigo éstas cargas durante largo tiempo: semanas, meses, años o incluso toda la vida. La víctima sufría un mortal esfuerzo, y la abrasión del cuello y los hombros, con la consiguiente infección y gangrena, que no solían ser mortales en los primeros meses.

- La cigüeña: Éste es otro de los instrumentos de tortura que a primera vista no da fe de los sufrimientos que es capaz de crear, porque su misión no es únicamente la de inmovilizar a la víctima. A los pocos minutos de su utilización sobre la persona, ésta sufre fuertísimos calambres, primero de los músculos abdominales y rectales, luego de los pectorales, cervicales y de las extremidades. Con el paso de las horas, estos calambres conducen a un continuo e insufrible dolor en abdomen y recto. En tal situación, la víctima solía ser golpeada, pateada, quemada y mutilada a placer.

- El péndulo: Las muñecas de la víctima se ataban por detrás de la espalda, y en esa ligadura se añadía una cuerda y se izaba. Inmediatamente, los húmeros se desarticulaban junto con la escápula y la clavícula. Tal dislocación producía horribles deformaciones, a menudo permanentes. La agonía se podía estimular mediante pesas agregadas progresivamente a los pies, hasta que al fin el esqueleto se desmembraba. Al final, la víctima, paralizada, moría.

- Las garras de gato: Su tamaño rondaba el de los cuatro dedos de una persona. Se colocaba encima de un mango y se usaba para reducir a tiras la carne de la víctima y extraerla de los huesos en cualquier parte del cuerpo: cara, abdomen, espalda, extremidades, senos...

- Pinzas, tenazas, cizallas: Se utilizaban al "rojo vivo", aunque también frías para lacerar o arrancar cualquier miembro del cuerpo humano, y eran otro elemento básico más entre las herramientas de todo verdugo. Las tenazas se utilizaban preferentemente ardiendo para las narices, dedos de las manos y pies y pezones. Las pinzas alargadas, como el cocodrilo de la fotografía, servían para desgarrar o abrasar el pene. Los genitales masculinos siempre han gozado de una especie de inmunidad. Sin embargo, también se dan raros casos de castración, extirpación del pene e incluso amputación de la tríada completa. Las partes seccionadas a menudo eran quemadas dentro del puño de la víctima. Éstos castigos no se aplicaban por actos de violencia contra la mujer como se podría pensar, sino por intentos de violencia o conspiraciones contra gobernantes o príncipes. La violación extramatrimonial raramente era castigada, y la violación matrimonial siempre ha sido sacrosanta.

- La doncella de hierro: Hay multitud de instrumentos de tortura con forma de sarcófago antropomorfo con dos puertas y clavos en su interior que penetran en el cuerpo de la víctima cuando éstas se cierran. Los clavos eran desmontables, con lo que se podían cambiar de lugar, con el fin de poseer un amplio abanico de posibles mutilaciones y heridas que daban lugar a una muerte más o menos prolongada, siempre entre grandes sufrimientos.

- La rueda para despedazar: El despedazamiento se llevaba a cabo con barras de hierro macizas y mazas herradas en lugar de ruedas. La víctima, desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera.

El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda de borde herrado, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación procurando no asestar golpes fatales. Después se desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban los ojos de la víctima hasta que a ésta le llegaba la muerte.

- La cuna de Judas: La víctima es izada de la manera observada en la ilustración, y una vez levantada, soltada sobre la punta de la pirámide de tal manera que su peso se posa sobre el ano, la vagina, bajo el escroto o bajo el cóxis. Según las indicaciones de los interrogadores, el verdugo varía la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo. También se puede sacudir a la víctima o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.

- El aplasta cabezas: La barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.

- El potro: El estiramiento era de hasta 30 centímetros, longitud inconcebible que procede de la dislocación y distorsión de cada articulación de brazos y piernas, del desmembramiento de la columna vertebral y, por supuesto, del desgarro de los músculos de extremidades, tórax y abdomen, efectos éstos por descontado letales. Ésta tortura constaba normalmente de tres grados. En el primero, la víctima sufría la dislocación de los hombros a causa del estiramiento de los brazos hacia atrás y hacia arriba, así como un intenso dolor de los muslos al desgarrarse como cualquier fibra sometida a una tensión excesiva. En el segundo grado, las rodillas, la cadera y los codos comienzan a descoyuntarse; en el tercero se separan ruidosamente. Ya en el segundo grado el interrogado queda inválido de por vida, después del tercero queda paralizado y va desmembrándose poco a poco. Las funciones vitales van cesando según pasan las horas y los días.

- La pera oral, rectal y vaginal: Se embutían en la boca, recto o vagina de la víctima, y allí se desplegaban por medio de un tornillo hasta su máxima apertura. El interior de la cavidad quedaba dañado irremediablemente. Las puntas que sobresalen del extremo de cada segmento servían para desgarrar mejor el fondo de la garganta, del recto o de la cerviz del útero. La pera oral normalmente se aplicaba a los predicadores heréticos, pero también a seglares reos de tendencia anti ortodoxas. La pera vaginal, en cambio, estaba destinada a las mujeres culpables de tener relaciones con Satanás o con uno de sus familiares, y la rectal a los homosexuales pasivos.

- Látigos: Hay gran variedad de látigos. Entre ellos, los hay de dos, tres y hasta ocho cadenas provistas de abundantes estrellas y/u hojas de acero cortante que se usaban y se usan para flagelar el cuerpo humano. Para desollar se utilizaban látigos de muy diferentes tamaños; gigantes como "el gato de nueve colas", que podía lisiar un brazo y un hombro de un sólo golpe, o finos y pérfidos, como el "nervio de toro", que con dos o tres golpes podía cortar la carne de las nalgas hasta llegar a la pelvis. El látigo de desollar se empapaba en una solución de sal y azufre disueltos en agua antes de utilizarlo, lo que unido a sus estrellas lo convertían en una herramienta destructiva y muy útil para el torturado. La carne, al ser golpeada, se convertía en pulpa, dejando a la vista diferentes órganos internos.

- El desgarrador de senos: Desgarraban hasta convertir en masas informes los senos de millares de mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos libidinosos"; aborto provocado, magia blanca erótica y otros delitos. En varios lugares y en épocas distintas, se aplicaba un "mordisco" con las puntas al rojo vivo en un seno de las madres solteras, a menudo mientras sus hijas se retorcían en el suelo salpicadas por la sangre de sus madres. Fuente:  inthenameofgoth.com

Destrucción del patrimonio en Mali

Islamistas destruyen un mausoleo en Tombuctú el pasado mes de julio. | Afp
Ahora que ya se habla de Mali en términos de potencia de fuego tal vez sea necesario volver la mirada a la excepcional riqueza cultural y patrimonial del país africano. A su 'skyline' único de adobe y picas de madera. A los manuscritos centenarios de sus bibliotecas del desierto. Incluso a los cantos y cuentos tradicionales preservados en el boca a boca de sus griots. En definitiva, a todos esos tesoros amenazados –algunos finalmente destruidos– primero por el conglomerado yihadista que controla desde la primavera de 2012 ciudades como Tombuctú y Gao, frenado en plena ofensiva hacia el sur por la intervención militar de París, y en última instancia susceptibles de sufrir daños por la propia intensidad del conflicto. 

Los más de 3.000 kilómetros que separan Madrid y la capital Bamako -la mitad de distancia en el caso de Canarias- no impiden ver lo que está en peligro en un territorio de resonancias evocadoras al que nos trasladan el geógrafo onubense Abu Abdulá Al-Bakri (siglo XI), el arquitecto y poeta granadino Abu Isaq Es Saheli (s. XIV), el militar almeriense Yuder Pachá (s. XVI), el explorador malagueño Cristóbal Benítez (s. XIX), el mismísimo Gaudí (cuenta la leyenda que se inspiró en la arquitectura sudanesa-saheliana para sus construcciones de formas sinuosas) o el artista mallorquín Miquel Barceló. 'El cuaderno de barro', documental sobre la obra de Barceló en Mali. 

La UNESCO incluye en su declaración de Patrimonio de la Humanidad cuatro localizaciones malienses: Tombuctú (inscrita en 1988), las ciudades antiguas de Djenné (1988), la tumba de los Askia (2004) y los farallones de Bandiagara (declarados como bien cultural y natural en 1989). En la primera ya dejaron de existir este verano la milenaria Puerta del fin del mundo de la gran mezquita de Sidi Yahia (la creencia local aseguraba que no se abriría hasta el Día del Juicio Final) y el mausoleo del santo Sidi Mahmud, por citar uno de los 16 sepulcros o tumbas consagrados a la veneración local. "Tombuctú es una ciudad emblemática del Islam africano, lugar mítico como centro comercial y residencia de sabios, llamada 'la ciudad de los 333 santos'. Fue centro clave de la expansión del Islam en África, especialmente en los siglos XV y XVI, y de su época de esplendor conserva varias mezquitas y numerosas madrasas, algunas de las cuales se remontan al siglo XIV", explica el profesor Antonio Momplet Míguez. "Algunas de estas instituciones fueron depositarias de importantes manuscritos procedentes de Al-Andalus llegados durante su época final y tras la definitiva expulsión de los musulmanes hispanos. También estos miles de obras únicas están sin duda gravemente amenazadas". Titular del departamento de Historia del Arte Medieval de la Universidad Complutense y autor de libros como 'El arte hispanomusulmán', Momplet califica de "verdadero desastre" la acción destructora de los grupos extremistas islámicos (Ansar Din, AQMI y MUYAO) que se hicieron fuertes tras el golpe de Estado militar del 22 marzo y a los que en estos momentos se trata de neutralizar en el autoproclamado estado independiente de Azawad. Islamistas destruyen un mausoleo en Tombuctú el pasado mes de julio. 

Esta alianza de radicales ha impuesto una lectura fundamentalista que lleva a renegar de toda exaltación religiosa personalista y a considerar idolatría y herejía cualquier forma de culto –como estos santuarios, de orígen sufí– que se separe del más estricto monoteísmo. "Las razones esgrimidas son tan parcas como inaceptables", se desmarca Momplet de lo que llama supuesto "mandato divino". "La idea de que esto sea parte de una interpretación estricta del Islam es una falacia. Más bien se podría decir que es una interpretación sectaria y equivocada de su doctrina e ideología". Caso distinto a los budas de Bamiyán "El paralelismo con la destrucción de los budas de Bamiyán coincide en ser consecuencia de las acciones de radicales islámicos", continúa explicando el docente a propósito de la desaparición de las esculturas gigantes afganas, obra de los talibán en 2002. "Siendo ambos casos inaceptables, sin embargo hay una diferencia notable: los budas procedían de una cultura religiosa distinta, mientras que en el caso de Tombuctú todo forma parte del mundo islámico". La catedral de Mogadiscio sería otro ejemplo. "Fue más grande de África hasta 1920, una copia de la de Cefalú (Sicilia) enclavada en el antiguo centro histórico de la capital somalí», explica el periodista de EL MUNDO Alberto Rojas, que acaba de regresar del no estado africano. "La interminable guerra civil que destruye el país desde 1989 ha reducido el edificio a un maloliente vertedero en el que viven cientos de refugiados. El Cristo del retablo ha sido decapitado a balazos y la tumba del último obispo, Salvatore Colombo, saqueada por yihadistas de Al Shabab". 

Debido a las continuas agresiones contra los monumentos históricos de Tombuctú, la UNESCO decidió a finales de junio de 2012 incluir los monumentos de la ciudad en la lista de Patrimonio Mundial en peligro. En situación de indefensión quedaban la mezquita de Djingareyber y la de Sankoré, con forma de pirámide truncada y sede de la universidad coránica del mismo nombre. Sorprendentemente, parte de la biblioteca de este templo se guarda desde hace siglos en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, según revela el periodista José María Arenzana. Bibliotecas 'secretas' "Fue trasladada de Tombuctú a Rabat, y de allí se intentó llevar a Tánger por barco, pero fue apresado por unos piratas, que se llevaron la biblioteca. Un barco español interceptó a esos mismos piratas y se quedó con los documentos. La biblioteca se depositó en El Escorial, donde un incendio destruyó en el siglo XVII parte de los fondos". Arenzana, que ha viajado a Tombuctú en dos ocasiones, es fuente de obligada referencia. No en vano, conoce como pocos el juego de equilibrios en el que se mueve la política regional y, además, ha tenido oportunidad de estar cerca de uno de los grandes tesoros documentales del país: el denominado Fondo Kati, una extraordinaria colección de 3.000 manuscritos andalusíes que salieron de España en el siglo XV para la que la Junta de Andalucía levantó la Biblioteca Ángel Valente de Tombuctú hace 10 años. Manuscritos del Fondo Kati, integrado por 3.000 ejemplares únicos.   

Citaba días atrás el periodista José María Olmo los versos del maliense Ahmadou Hampaté Bá: "En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde, toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel". El legado de la familia Kati, salvaguardado por el actual patriarca Ismail Diabié, ha sobrevivido a decenas de generaciones y a la rapiña gracias a que desde el siglo XIX yacía en aldeas accesibles sólo por vía fluvial y enterrado en chozas de pastores miembros del clan. El Fondo Kati incluye textos sobre matemáticas, economía, medicina, filosofía, derecho, ciencia y religión en árabe, hebreo y castellano aljamiado. Ejemplares de valor inestimable como el 'Tarik el-Fettach' ('Crónica del viajero', fechada en el siglo XV y considerada la primera historia de África contada por africanos) han logrado de momento mantenerse fuera del alcande de los extremistas. 'Contagio' desde Libia Rica en manuscritos es también la biblioteca del Centro Ahmed Baba. Construida a finales de los 60 con el nombre de un sabio local y gracias al impulso de la UNESCO y ONG noruegas y canadienses, hasta estos días subsistía gracias a la aportación económica de la Casa Real saudí. 

Mali es el último país que sufre, en su caso indirectamente, el 'día después' de la Primavera Árabe. Diferentes analistas y servicios de Inteligencia tienen constancia de que la mayoría de las armas con las que se alzaron los extremistas en el norte del país proceden de la revuelta popular que acabó con el régimen de Muamar Gadafi. La inestabilidad política, la falta de seguridad y las explosiones de violencia que han agitado Mali en los últimos meses son un eco de las que padecieron Libia y Siria. Una situación que convierte al patrimonio cultural en víctima colateral de estos conflictos. Así, en el vecino norteafricano peligraron joyas arqueológicas como Leptis Magna, Sabratha, Ghadames, Cirene y Tadrart Acacus, mientras que en el territorio disputado por Damasco y la insurgencia son Palmyra, Afamia y Alepo los vestigios que se enfrentan a la aniquilación y al expolio.

jueves, 24 de enero de 2013

Los chuetas

Los chuetas, del catalán xueta/es (ʃwətə(s)), conforman un grupo social de la isla de Mallorca, descendientes de una parte de los judíos mallorquines conversos al cristianismo y de los cuales, a lo largo de la historia, se ha c...onservado conciencia colectiva de su origen, por ser portadores de alguno de los apellidos, de linaje converso, afectado por las condenas inquisitoriales por cripto-judaísmo en el último cuarto del siglo XVII, o por estar estrechamente emparentados con ellos. Históricamente han sido estigmatizados y segregados, por lo cual, y hasta la primera mitad del siglo XX, han practicado una estricta endogamia. Hoy en día, entre 18.000 y 20.000 personas en la isla son portadoras de alguno de estos apellidos.

Los apellidos considerados chuetas son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Fortesa/Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya/Piña, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls,[19] los cuales derivan de una comunidad conversa mucho más amplia, dado que los registros de las conversiones, a caballo entre los siglos XIV y XV,[20] así como los de la Inquisición, de finales del XV y principios del XVI,[21] documentan más de 330 apellidos entre los conversos y los condenados por judaizar en Mallorca. Un detalle que ha llamado la atención de diversos estudiosos que han tratado el tema, es que algunos mallorquines llevan apellidos de procedencia claramente judía, que no son considerados descendientes de hebreos, ni chuetas (por ejemplo: Abraham, Amar, Bofill, Bonet, Daviu, Duran, Homar, Jordà, Maimó, Salom, Vidal y otros).

La procedencia conversa no es condición suficiente para ser chueta; es necesario que este origen haya quedado fijado en la memoria colectiva de los mallorquines mediante la identificación de las familias y linajes así considerados. Por lo tanto, aunque los chuetas son descendientes de conversos, sólo una parte de los descendientes de conversos son chuetas.

Genética

Diversos estudios realizados, principalmente, por el Departamento de Genética Humana de la Universidad de las Islas Baleares han acreditado que conforman un bloque genéticamente homogéneo afín en las poblaciones judías orientales, pero también relacionados con los askenazíes y los judíos norteafricanos, tanto en el análisis del cromosoma Y, de ascendencia patrilineal, como en el del ADN mitocondrial, de ascendencia matrilineal.

Asimismo pueden presentar algunas patologías de origen genético, como es la Fiebre mediterránea familiar, compartida con los judíos sefardíes y una alta frecuencia de hemocromatosis, particular de esta comunidad.

Historia
Antecedentes
Conversos (1391-1488)

Hasta finales del siglo XIV la iglesia mallorquina destinó importantes esfuerzos a la conversión de los judíos, pero sus éxitos tuvieron un carácter anecdótico y sin consecuencias sobre la estructura social. Esta situación se vería trastocada a partir de 1391, con el asalto a las juderías, las predicaciones del San Vicente Ferrer en 1413 y la conversión de los restos de la comunidad judía de Mallorca, en 1435. Estos acontecimientos crearon situaciones de riesgo y peligro colectivo por las cuales se produjeron las conversiones en masa que dieron lugar al fenómeno social de los conversos.

Debido a que las conversiones fueron bajo coacción, una buena parte de los neófitos continuó con sus prácticas comunitarias y religiosas tradicionales. Se constituyó la Cofradía de Nuestra Señora de Gracia o de Sant Miquel dels Conversos como instrumento que sustituía, en buena parte, a la antigua aljama, resolviendo las necesidades del grupo en diversos ámbitos: asistencia a las necesidades, justicia interna, vínculos matrimoniales y, naturalmente, cohesión religiosa. Estos conversos, hasta el último cuarto del siglo XV pudieron desarrollar sus actividades, en parte clandestinas, sin sufrir una excesiva presión externa, ni institucional ni social, como lo acreditan la poca actividad de la Inquisición papal y la escasa normativa gremial de segregación en razón del origen judío. Ello, probablemente, les permitió mantener el grueso del grupo de conversos relativamente intacto.

Inicio de la Inquisición española (1488-1544)

En 1488, cuando todavía vivían algunos de los últimos conversos de 1435, llegaron a Mallorca los primeros inquisidores del nuevo tribunal instituido por los Reyes Católicos, que estaban en proceso de crear un estado-nación sobre la base de la uniformización religiosa. Como en toda la Corona de Aragón, su implantación fue acompañada de quejas y muestras de rechazo general, que de poco sirvieron. Su objetivo central fue la represión del criptojudaísmo, comenzando por aplicar los Edictos de gracia, procedimiento de autoinculpación por herejía que permitía evitar condenas severas.

Por los Edictos de gracia (1488-1492), 559 mallorquines reconocieron prácticas judaicas y la Inquisición obtuvo los nombres de la mayor parte de los judaizantes mallorquines, sobre los cuales, junto con sus familias y sus círculos más próximos, ejercería una durísima actividad punitiva. Posteriormente y hasta 1544 serían reconciliados 239 criptojudíos y se relajaron 537; de estos, 82 serían efectivamente ajusticiados y quemados, y el resto, 455, difuntos o fugitivos, fueron quemados en estatua.

Nueva clandestinidad (1545-1673)

Este periodo se caracteriza por la reducción del grupo por huida de los penitenciados de la época anterior y por la adhesión incondicional al catolicismo de la mayor parte de los que quedaron. Simultáneamente, se comenzaron a extender los estatutos de limpieza de sangre en una parte de las organizaciones gremiales y órdenes religiosas. A pesar de todo, persistió un pequeño grupo remanente del gran colectivo converso mallorquín, concentrado en torno a algunas calles, integrante de organizaciones gremiales y mercantiles específicas, con una marcada y compleja endogamia y, con una parte significativa de sus miembros, practicando clandestinamente el judaísmo.

En esta época, la Inquisición mallorquina dejó de actuar contra los judaizantes, a pesar de tener indicios de prácticas prohibidas. Las causas podrían ser: la participación de la estructura inquisitorial en las banderías internas mallorquinas, la aparición de nuevos fenómenos religiosos como algunas conversiones al Islam y al protestantismo, o el control de la moralidad del clero, pero sin duda también por la adopción de estrategias de protección más eficaces por parte de los criptojudíos, ya que los procesos inquisitoriales posteriores informan que la transmisión de las prácticas religiosas se producía en el ámbito familiar cuando el joven llegaba a la adolescencia y, muy a menudo en el caso de las mujeres, cuando se sabía quién sería su esposo y su opción religiosa.

En este contexto, en 1632 el promotor y fiscal del tribunal mallorquín, Juan de Fontamar, enviaba un informe a la Suprema Inquisición en que acusaba en los criptojudíos mallorquines de treinta y tres cargos, entre los cuales había: la negativa a casarse con cristianos viejos y el rechazo social de los que lo hacían; práctica del secretismo; imposición de nombres del Antiguo Testamento a los hijos; identificación de la tribu de origen y la concertación de matrimonios en función de este hecho; exclusión, en el domicilio, de la iconografía del Nuevo Testamento y la presencia de la del Antiguo; desprecio e insultos a los cristianos; ejercicio de profesiones relacionadas con pesos y medidas con el fin de engañar a los cristianos; obtención de cargos dentro de la iglesia para después burlarse con impunidad; aplicación de un sistema legal propio; realización de colectas para sus pobres; financiación de una sinagoga en Roma donde tendrían un representante; realización de reuniones clandestinas; seguimiento de prácticas dietéticas judías, incluidas las del sacrificio de animales y las de los ayunos; observancia del Sabbat; evitación de los servicios religiosos en el momento de la muerte; e incluso, la realización de sacrificios rituales humanos. Sorprendentemente la Inquisición no actuó en aquel momento.

En torno a 1640, los descendientes de conversos inician un fuerte proceso de ascenso económico y de influencia comercial. Con anterioridad, y con alguna excepción, habían sido artesanos, tenderos y distribuidores al detalle, pero a partir de este momento, y por causas poco explicadas, algunos empiezan a destacar en otras actividades económicas: crean compañías mercantiles complejas, participan del comercio exterior (llegando a controlar, a las vísperas de los procesos inquisitoriales, el 36% del total), dominan el mercado asegurador y la distribución minorista de productos de importación. Por otra parte, las empresas y compañías son participadas, habitualmente, sólo por conversos y destinan parte de sus beneficios a obras de caridad en el seno de la comunidad, a diferencia del resto de la población que acostumbra a hacerlo mediante obras pías a la iglesia.

A causa de la intensa actividad económica exterior se reanudan los contactos con las comunidades judías internacionales, especialmente de Livorno, Roma, Marsella y Ámsterdam, mediante las cuales los conversos tienen acceso a literatura judaica. Se sabe que Rafel Valls, líder religioso de los conversos mallorquines, viajó a Alejandría y Esmirna en la época del falso mesías Shabtai Tzvi, aunque se desconoce si mantuvo algún contacto con él.

Probablemente en este momento se configura un sistema de estratificación social interna —aunque también se afirma que procede de la época judía—, que distinguiría una especie de aristocracia del resto del grupo, más tarde denominados respectivamente orella alta (oreja alta) y orella baixa (oreja baja), y otras distinciones basadas en la religión, la profesión y el parentesco, que acabaría configurando un tejido de alianzas y evitaciones entre apellidos, las cuales tienen una gran influencia en las prácticas endogámicas de la época.

Génesis
Segunda persecución (1673-1695)

Las causas por las cuales la Inquisición volvió a actuar contra los judaizantes mallorquines después de casi 130 años de inactividad, y en una época en que la Inquisición ya estaba en horas bajas, no están suficientemente claras: las necesidades financieras de la corona, la preocupación de sectores económicos decadentes ante el ascenso y dinamismo comercial de los conversos, la reanudación de prácticas religiosas en comunidad, en lugar de limitadas al ámbito doméstico, un rebrote del celo religioso y el juicio contra Alonso López podrían estar entre los factores que influyeron.

Los indicios

Hasta 1670 son muy escasas las referencias concretas a los conversos mallorquines como tales, pero a partir de esta fecha su aparición se hace frecuente en la documentación gremial, fiscal, inquisitorial o en dietarios, lo cual pone de manifiesto la percepción general de la existencia del grupo y, algunas de ellas, anuncian la movilización inquisitorial posterior:

En julio de 1672 un comerciante informaba a la Inquisición de que unos judíos de Livorno le habían pedido referencias sobre los judíos de Mallorca llamados Forteses, Aguilóns, Tarongins, Cortesos, Picons, etc. En 1673 un barco con un grupo de judíos expulsados de Orán por la corona española y con destino en Livorno, hizo escala en la Ciudad de Mallorca. La Inquisición detuvo a un joven de unos 17 años que se hacía llamar Isaac López, nacido en Madrid y bautizado con el nombre de Alonso, el cual de niño huyó a Berbería con sus padres conversos. Alonso se negó a cualquier arrepentimiento y finalmente fue quemado vivo en 1675. Su ejecución provocó una gran conmoción entre los judaizantes, a la vez que fue objeto de gran admiración por su persistencia y coraje. El mismo año de la detención de López, unas criadas de conversos informaron a su confesor del conocimiento que tenían de las ceremonias judaicas que practicaban sus amos, a los cuales habían espiado.

La Conspiración

En 1677, con cuatro años de retraso, la Suprema Inquisición ordenó a la mallorquina actuar sobre el caso de la confesión de las criadas. En las mismas fechas los observantes, como se autodenominaban en referencia al observancia de la Ley de Moisés, se reunían en un huerto de la ciudad donde celebraban el Yom Kipur (día del perdón). Se procedió a la detención de uno de los líderes de la comunidad criptojudía de Mallorca, Pere Onofre Cortès, alias Moixina, amo de una de las criadas y propietario del huerto, junto con cinco personas más. A partir de aquí se procede a detener, en el lapso de un año, a 237 personas.

Ayudados por funcionarios corruptos, los acusados pudieron acordar sus confesiones, dar una información limitada y sólo denunciar el mínimo de correligionarios posible. Todos los acusados solicitaron el retorno a la iglesia y, por lo tanto, fueron reconciliados. Estos procesos son conocidos con el nombre de la conspiración.

Una parte de la pena consistió en la confiscación de todos los bienes de los condenados, que fueron valorados en dos millones de libras mallorquinas las cuales, por las normas inquisitoriales, se debían ingresar en moneda circulante. Se trataba de una cantidad exorbitante (654 toneladas de plata) y, según una protesta del Gran i General Consell de Mallorca, no había tanto numerario en toda la isla.[44] Finalmente en la primavera de 1679 se celebraron cinco Autos de fe, el primero de los cuales fue precedido por la destrucción, y siembra de sal, del huerto donde se reunían los conversos. En ellos se pronunció sentencia condenatoria contra 221 conversos, ante de una multitud expectante. Después, los que tenían condena de prisión, serían llevados a cumplir la pena en las nuevas prisiones que había edificado la Inquisición con los bienes confiscados.

La Cremadissa (quema)

Cumplidas las penas de prisión, una gran parte de los que persistieron en la fe judía, evidenciadas sus prácticas clandestinas, preocupados por la vigilancia inquisitorial y vejados por una sociedad que los consideraba responsables de la crisis económica que provocaron las confiscaciones, decide huir de la isla en pequeños grupos de manera escalonada. Unos pocos lo lograron. En medio de este proceso, un hecho anecdótico precipitó una nueva oleada inquisitorial. Rafel Cortès, alias Cap loco (Cabeza loca), se había casado en segundas nupcias con una mujer de apellido converso, Miró, pero de religión católica. Sus familiares no lo felicitaron por la boda y lo acusaban de malmezclado. Por despecho denunció a algunos de sus correligionarios ante la Inquisición de mantener la fe prohibida. Sospechando que había habido una delación general se acordó una fuga en masa. El 7 de marzo de 1688 un gran grupo conversos se embarcó clandestinamente en un barco inglés con destino a Ámsterdam, pero un repentino temporal impidió la salida y de madrugada volvieron a sus casas. La Inquisición fue advertida y todos fueron detenidos.

Los procesos se prolongaron durante tres años, con un estricto régimen de aislamiento que evitó cualquier componenda, cosa que, junto con una percepción de derrota religiosa por la imposibilidad de escapar, debilitó la cohesión del grupo. El año 1691 la Inquisición, en cuatro autos de fe, condenó a ochenta y ocho personas; de estas, 45 fueron relajadas: 5 quemadas en estatua, 3 sus huesos y 37 efectivamente asesinadas. De estas últimas, tres (Rafel Valls y los hermanos Rafel Benet y Caterina Tarongí) quemados vivos. Lo presenciaron treinta mil personas.

Las condenas dictadas por la Inquisición comportaban otras penas que debían mantenerse durante al menos dos generaciones: los familiares directos de los condenados, así como sus hijos y nietos, no podían ocupar cargos públicos, ordenarse sacerdotes, llevar joyas o montar a caballo. Estas dos últimas penas no parece que se llevaran a cabo, pero las otras siguieron vigentes por la fuerza de la costumbre, más allá de las dos generaciones estipuladas.

Los últimos procesos

Todavía abierto el capítulo procesal, la Inquisición inició —aunque después suspendió— algunos procedimientos contra personas denunciadas por los acusados de los actos de fe de 1691. La mayoría eran difuntos; únicamente se realizó un auto de fe en 1695 contra 11 difuntos y una mujer viva que fue reconciliada. También en el siglo XVIII la Inquisición llevó a cabo dos procesos individuales: en 1718 Rafel Pinya se autoinculpó espontáneamente y fue reconciliado y en 1720 Gabriel Cortès, alias Morrofés, fugitivo en Alejandría y convertido formalmente al judaísmo, fue relajado y quemado en estatua, siendo el último condenado a muerte por la Inquisición mallorquina.

No hay duda de que estos últimos son casos anecdóticos; con los procesos de 1691 la percepción de derrota religiosa y el miedo generalizado hizo imposible el sostén de la fe ancestral y se cumplieron los objetivos inquisitoriales: confiscación de los bienes, sobre todo en los procesos de 1678; escarmentar a los herejes, algo que se prolongó hasta el siglo XX; y someter a los conversos al cristianismo. Es a partir de aquellos hechos cuando se puede empezar a hablar, en su sentido moderno, de los chuetas.

Propaganda antichueta
La Fe Triunfante

El mismo año de los autos de fe de 1691, Francesc Garau, jesuita, teólogo y activo participante en los procesos inquisitoriales, publicó La Fee Triunfante en quatro autos celebrados en Mallorca por el Santo Oficio de la Inquisición en qué an salido ochenta i ocho reos, i de treinta, i siete relaiados solo uvo tres pertinaces. Dejando de lado su importancia como fuente documental e histórica, la intención del libro era perpetuar el recuerdo y la infamia de los conversos y contribuyó notablemente a dar las bases ideológicas a la segregación de los chuetas y a perpetuarla. Fue reeditado en 1755, usado en el argumentario para intentar limitar los derechos civiles de los chuetas y sirvió de base al libelo de 1857 La Sinagoga Balear o historia de los judíos mallorquines. En el siglo XX se han hecho abundantes reediciones, aunque con intención contraria a la de su autor.

Sambenitos

La gramalleta o sambenito era un hábito penitencial con que eran obligados a vestir los condenados por la Inquisición. Sus características decorativas informaban de los delitos cometidos y de la pena impuesta. Una vez finalizados los autos de fe se pintaba un cuadro con el condenado portando el sambenito e indicando el nombre de su poseedor. En el caso de Mallorca, se exponían públicamente en el claustro de Santo Domingo para perpetuar el recuerdo ejemplificador de la sentencia.

A causa de su deterioro, la Inquisición ordenó varias veces, desde el siglo XVII, su renovación. La cuestión resultaba conflictiva por la presencia de un gran número de apellidos, algunos de los cuales coincidían con algunos de la nobleza. Finalmente el 1755 se cumplió la orden, sin embargo sólo se impuso la renovación de las posteriores a 1645 y por tanto, los apellidos implicados en prácticas judaicas se limitaba en los estrictamente chuetas, dejando de reproducir los de más de un millar de penitenciados y dos centenares de apellidos de condenados por criptojudaísmo. Esta reducción de la representación pública de los penitenciados, facilitó en gran medida la adhesión del conjunto de la sociedad mallorquina a la ideología discriminatoria, en tanto que el grupo de descendientes de conversos quedó perfecta, y falsamente, definido y aislado.

El mismo año 1755 en que fue reeditada La Fe Triunfante, se publicó Relación de los sanbenitos que se han puesto, y renovado este año de 1755, en el Claustro del Real Convento de Santo Domingo, de esta Ciudad de Palma, por el Santo Oficio de la Inquisición del Reyno de Mallorca, de reos relaxados, y reconciliados públicamente por el mismo tribunal desde el año de 1645, para insistir en la necesidad de no olvidar, a pesar de la oposición activa de los afectados. Los sambenitos quedaron expuestos hasta 1820, año en el cual un grupo de ellos asaltó Santo Domingo y los quemó.

La comunidad

La actitud de la Inquisición, que en un principio quería forzar la desaparición de los judíos mediante su integración forzosa en la comunidad cristiana, provocó un efecto paradójico, y casi sin paralelo. Perpetuando la memoria de la parte más reciente de los condenados y, por extensión, la de todos los portadores de los linajes infamantes, aunque no fueran parientes o hubieran sido sinceros cristianos, generó una comunidad que, aunque ya no tuviera elementos religiosos judaicos, ha conservado una estructuración grupal muy próxima en el resto de comunidades judías de la diáspora: su papel en el sistema económico, la fuerte cohesión de grupo, la endogamia interna, el modelo de cooperación e interdependencia, la conciencia de judeidad y la hostilidad social exterior son elementos que, en diferentes grados, los han hecho ser percibidos como todavía judíos, o con más precisión como judíos católicos, y suministraron las bases organizativas del grupo después de la conmoción inquisitorial. En el contexto mallorquín de los siglos XVII al XIX, la solución comunitaria era coherente con una estructura social mucho más rígida que la de los siglos anteriores, en la cual también nobles, mercaderes, artesanos, jornaleros o campesinos conformaban unidades endogámicas poco permeables entre sí, que igualmente ha persistido hasta tiempos relativamente recientes, a pesar de no ser portadoras de un estigma social.

Pero la comunidad que surge después de los procesos inquisitoriales, además de los cambios en la orientación religiosa, también modifica aspectos sustanciales de la estructuración anterior, y una vez recuperado el protagonismo económico que habían tenido anteriormente, inicia un proceso intenso y constante de lucha activa por la igualdad de derechos que marca los contornos más definidos de su historia. En este ámbito, y en distintos momentos históricos, surgen personajes singulares que destacan por su lucha en favor de la igualdad de derechos: es sastre xueta (el sastre chueta) Rafel Cortès Fuster, el comerciante Bartomeu Valentí Forteza, alias Moixina, el sacerdote Josep Tarongí Cortès o los intelectuales Miquel Forteza i Pinya y Gabriel Cortès Cortès. Por contra, la sociedad circundante, especialmente las instituciones civiles y religiosas, se armaron de un corpus doctrinal de resistencia a la igualdad, a partir de La fe triunfante, que se desarrolla en el siglo XVIII y ha perdurado hasta el XX.

El siglo XVIII
La Guerra de Sucesión (1706-1715)

Como en el resto de la sociedad isleña, entre ellos hubo austriacistas y borbónicos. Para una parte, la dinastía francesa era percibida como un elemento de modernización en materia religiosa y social, esperándose de ella una actitud muy distinta a la represión y discriminación que se había sufrido a lo largo de la dinastía de los Austrias y especialmente con el último Carlos. Un pequeño núcleo de chuetas, comandado por Gaspar Pinya, importador y negociante de ropas y proveedor de la nobleza botifler, participó de manera muy activa en favor de la causa felipista. En 1711, descubierta una conspiración financiada por ellos, sufrieron prisión y embargo de sus bienes, aunque, al finalizar el conflicto, serían recompensados con el privilegio de llevar espada o con oficios públicos no remunerados, que no afectó al resto de la comunidad.

Los conflictos religiosos

Hasta los procesos inquisitoriales había sido habitual la existencia de religiosos del Segell, incluso algunos estaban emparentados con los judaizantes, pero a partir de los autos de fe se volvió más difícil acceder a los ministerios religiosos, que precisaban de autorización episcopal. La salida más sencilla pasaba por profesar órdenes monacales en el exterior, que no requerían de licencia aunque no podían residir en la isla, o bien acceder a órdenes menores a la espera de un obispo tolerante que les quisiera autorizar de las mayores. Ambas estrategias provocaron graves conflictos.

Se documentan expulsiones por orden real de frailes xuetas, ordenados en Francia y Génova y retornados a la isla, en los años 1739, 1748 y 1763. Con respecto al sacerdocio, el Capítulo de la Catedral presionó reiteradamente a los obispos para impedir ordenaciones o licencias para permitirlas en otros obispados; se llegó a dar el caso de un beneficiado que esperó 30 años para obtener el grado sacerdotal.

Conflictos gremiales

Ya durante el siglo XVII se habían ido implantando los estatutos de limpieza de sangre en diferentes gremios, aunque hay indicios de que en buena parte tuvieron una aplicación laxa hasta los procesos inquisitoriales, a partir de los cuales se generalizan. Así, en 1689, los velluteros se separan en dos, los de la calle y el resto; e impiden el ingreso de los conversos: tintoreros (1691); panaderos (1695); cirujanos y barberos (1699); sastres (1701); esparteros (1702); carpinteros (1705); escribanos y procuradores (1705); y pintores y escultores (1706). Todavía en 1757, los cordeleros se dividen en dos como antes habían hecho los velluteros. Por todo ello, finalmente acabaron constreñidos en sus gremios tradicionales: velluteros, merceros, plateros, tenderos y buhoneros, que no tenían normas de exclusión, pero que acabaron siendo casi exclusivos. Ello llevó a diferentes conflictos en relación a profesionales que ya ejercían con anterioridad a estas disposiciones, siendo el más conocido el caso de la saga de sastres Cortès que pleitearon durante 30 años y tres generaciones con el fin de poder ejercer su profesión. La estancia en Madrid de Rafel Cortès, alias es sastre xueta (el sastre chueta), para defenderse en este pleito, fue el desencadenante de las gestiones que culminaron en las pragmáticas de Carlos III.

Reedición de La Fe Triunfante 1755

El citado sastre Rafel Cortès Fuster, Tomàs Forteza y Jeroni Cortès, alias Geperut, entre otros, intentaron evitar la reedición de La Fe Triunfante en 1755, mediante una protesta en la Audiencia de Mallorca, que acordó paralizar la distribución. Finalmente la intervención del Inquisidor permitió retomar, a su cargo, la venta.

Diputados de la Calle (1773-1788)

En 1773 designaron un grupo de seis diputados, conocidos popularmente con el nombre de perruques (pelucas) por la lujosa guarnición que llevaban en sus gestiones dirigidas ante el Rey Carlos III reclamando la plena igualdad social y jurídica con el resto de mallorquines. Desde la Corte se acordó realizar consultas a las instituciones mallorquinas, las cuales se opusieron de manera frontal y decidida a las pretensiones de los descendientes de los conversos. Todo llevó a un proceso largo y costoso, en el cual las partes pusieron sobre la mesa sus argumentos de manera apasionada. Los documentos elaborados dan fe de hasta qué punto la discriminación era un hecho con profundas raíces ideológicas y de la perseverancia en sus exigencias de igualdad.

En octubre de 1782 el fiscal de la Real Audiencia de Mallorca, a pesar de saber que el resultado de las deliberaciones había sido favorable a los chuetas, elevó un memorial, acompañado de argumentaciones de alto contenido racista, en el que se proponía la suspensión del acuerdo y el destierro de los chuetas a Menorca y a Cabrera, donde serían confinados con fuertes restricciones de su libertad.

Finalmente el rey se inclinó tímidamente en favor de los chuetas y el 29 de noviembre de 1782 se firmó la Real Cédula que decretaba la libertad de movimientos y residencia, la eliminación de cualquier elemento arquitectónico distintivo del barrio del Segell, y la prohibición de insultos, maltratos y el uso de expresiones denigrantes. También, pero de manera reservada, el monarca se mostraba favorable a concederles plena libertad profesional y participación en la marina y el ejército, pero ordenó que estas disposiciones no se hiciesen efectivas hasta que, pasado un tiempo, se calmaran los ánimos.

Apenas medio año después, los diputados volvieron a insistir solicitando acceso a cualquier ocupación, informando de que los insultos y la discriminación no habían cesado y protestando de la exhibición de los sambenitos en el claustro de Santo Domingo. El rey designó una junta para estudiar el problema, la cual propuso: la retirada de los sambenitos, la prohibición de La Fe Triunfante, la dispersión en el conjunto de la ciudad, si fuera necesario a la fuerza, de los chuetas, la eliminación de cualquier mecanismo formal de ayuda mutua entre ellos, el acceso sin restricciones a todos los grados eclesiásticos, universitarios y militares, la abolición de los gremios y la supresión de los estatutos de limpieza de sangre, y si eso no fuera posible limitarlos a cien años (estas dos últimas disposiciones proponen que sean aplicadas a todo el reino).

De nuevo se abrió un periodo de consultas y un nuevo proceso, que generó en octubre de 1785 una segunda Real Cédula. Esta ni se aproximaba a la propuesta de la junta, y se limitó a declararlos aptos para el ejército y la función pública. Finalmente en 1788 una última disposición establece la plena igualdad en el ejercicio de cualquier oficio, pero sin ninguna referencia a grados universitarios ni eclesiásticos. También ese mismo año desde la Corte y la Inquisición General se hicieron gestiones para retirar los sambenitos del claustro, pero sin éxito.

Probablemente el efecto más palpable de las Reales Cédulas fue la lenta desarticulación de la calle. Se consolidaron (ya había algunos) pequeños núcleos en la mayoría de pueblos y, tímidamente, algunos se establecieron en otras calles y parroquias. Se mantuvieron las actitudes de discriminación social, la endogamia matrimonial y la práctica de los oficios tradicionales, pero sobre todo la segregación fue abierta y declarada en los ámbitos de los honores, la educación y de la religión, bastiones no tocados por la normativa carolina.

Siglo XIX
Final del Antiguo Régimen (1808-1868)

Mallorca no fue ocupada durante la invasión napoleónica y, a diferencia de Cádiz, de predominio liberal, se establecieron principalmente los refugiados de ideología más intransigente y favorable al Antiguo Régimen; es en este contexto que en 1808 un grupo de 300 soldados movilizados para ir al frente, los acusan de ser los causantes y asaltan el Segell. En 1812, la Constitución de Cádiz, vigente hasta el 1814, suprime la Inquisición y establece la plena, y tan anhelada, igualdad civil, cosa que hizo que los chuetas más activos se adhirieran a la causa liberal. En 1820, nuevamente instaurada la Constitución, un grupo de chuetas asaltó la sede de la Inquisición y el Convento de Santo Domingo y quemó los archivos y los sambenitos. A su vez al abolirse nuevamente, en 1823 se vuelve asaltar el barrio y saquear los comercios. Estos episodios serían frecuentes en la época, también en los pueblos, donde se documentan disturbios en Felanich, Lluchmayor, Pollensa, Sóller, Campos, etc. En el ámbito religioso fue significativo un hecho sucedido en 1810: el sacerdote Josep Aguiló, alias capellà Mosca, después de infructuosos intentos, consiguió predicar en la iglesia de San Felipe Neri; el episodio finalizó, días después, con el asalto a la iglesia y con el púlpito purificado en una hoguera.

Coincidiendo con los periodos progresistas, crearon sociedades recreativas y de socorros mutuos y entraron en las instituciones de la mano de los partidos liberales. El primero, en el año 1836, fue Onofre Cortès que fue designado concejal del Ayuntamiento de Palma. Por primera vez desde el siglo XVI un chueta ocupaba cargos institucionales de un nivel equiparable. A partir de ese momento será habitual su presencia en el consistorio y la Diputación Provincial. Entre 1850 y 1854 se desarrolló un largo procedimiento penal por injurias, conocido con el nombre de Pleito de Cartagena, a causa de que dos jóvenes chuetas acomodados fueron expulsados del baile de carnaval del Casino Balear por su origen y que finalizó con la condena penal del presidente de la sociedad. En 1857 se publicó La sinagoga balear o historia de los judíos de Mallorca, firmada por Juan de la Puerta Vizcaíno, que en buena parte reproduce La Fe triunfante y que un año más tarde sería replicada con la obra Un milagro y una mentira. Vindicación de los mallorquines cristianos de estirpe hebrea, de Tomàs Bertran i Soler.

Final de siglo (1869-1900)

Aunque la dualidad ideológica en el interior de esta comunidad se rastrea desde antes de los procesos inquisitoriales, es en este contexto de alternancias virulentas cuando se pone de manifiesto: un grupo, seguramente minoritario pero influyente, era declaradamente liberal (más tarde republicano) y moderadamente anticlerical, manifestándose beligerante en la lucha por la liquidación de cualquier rastro de discriminación; y otro, quizás mayoritario pero casi imperceptible en el rastro histórico, era ideológicamente conservador, fervorosamente religioso y se mostraba partidario de pasar desapercibido. En el fondo ambas estrategias pretendían lo mismo: la desaparición del problema chueta, unos evidenciando la injusticia y los otros mimetizándose en la sociedad circundante.

En cuanto pudieron, algunas familias acomodadas dieron a sus hijos una elevada formación intelectual y jugaron un importante papel en los movimientos artísticos de la época. En particular hay que destacar el papel primordial que tuvieron en la Renaixença catalana, en la defensa de la lengua y en la recuperación de los Juegos Florales. El precedente fue Tomàs Aguiló i Cortès, al principio del XIX, y los continuadores más destacados, entre otros Tomàs Aguiló i Forteza, Marian Aguiló i Fuster, Tomàs Forteza i Cortès, Ramón Picó i Campamar, etc. Es de destacar la figura de Josep Tarongí Cortès, sacerdote y escritor, que cursó estudios religiosos con dificultades y que se tuvo que ordenar, licenciar y obtener una canonjía fuera de Mallorca a causa de su origen. Protagonizó la mayor polémica sobre la cuestión chueta del siglo XIX, al serle prohibido predicar en la iglesia de Sant Miquel en 1876, hecho por el cual inició un debate con el también eclesiástico Miquel Maura, hermano del político Antonio Maura, en el que participaron muchos otros autores y que tuvo una gran trascendencia dentro y fuera de la isla.

Siglo XX
Hasta la II Guerra Mundial (1900-1945)

Durante el primer tercio del siglo XX, se produjeron significativos cambios en Mallorca que comenzaron a romper la inercia social de los últimos siglos: Palma inició su expansión fuera de las murallas y con ellas atrajo a nuevos residentes (españoles o extranjeros) para los cuales la condición de chueta no significaba nada. También, la economía evolucionó hacia modelos menos tradicionales, empezándose a alterar la adscripción profesional por razón de nacimiento. En este contexto, entre enero y octubre de 1923, el urbanista y político chueta Guillem Forteza Pinya fue alcalde de Palma. También, entre 1927-30, durante la dictadura de Primo de Rivera, lo serían Joan Aguiló Valentí, alias Cera y Rafel Ignasi Cortès Aguiló, alias Bet. El breve periodo de la Segunda República también tuvo su importancia debido al laicismo oficial y al hecho de que buena parte de los chuetas simpatizaran con el nuevo modelo de Estado, de la misma manera que anteriormente lo habían hecho con las ideas ilustradas y liberales. Durante la época republicana, por primera vez, ofició un sacerdote chueta el sermón en la Catedral mallorquina, hecho que tuvo gran importancia simbólica.

Finalizado el periodo republicano, muchos fueron víctimas de la represión franquista, pero también otros muchos dieron apoyo a la rebelión militar; aunque parece que al principio de la Guerra Civil y más tarde hacia los años 40, a instancia de la Falange y del gobierno de la Alemania nazi, se hicieron listas y encuestas para un eventual control de los chuetas a los cuales se consideraba vinculados a los judíos europeos y para preparar su eventual deportación a campos de exterminio. Se atribuye al Obispo Miralles la encomienda de un informe que incrementó en gran manera el número de afectados hasta una cantidad inasumible, con el fin de evitar las actuaciones.

Desde la posguerra europea hasta hoy (1945-?)

El prejuicio antichueta empezó a desaparecer irreversiblemente con la implantación de un modelo económico basado en la explotación industrial del turismo a partir de los años 50,[88] causante de grandes cambios demográficos y del crecimiento urbano que ha alterado definitivamente la estructura social tradicional y el modelo de implantación grupal en el territorio, cosa que ha hecho evolucionar el grupo de "comunidad estructurada" a "categoría social consciente" de sus orígenes, que se manifiesta con múltiples aspectos, el más significativo de los cuales es la progresiva desaparición de los matrimonios endogámicos; en Palma de un 85% en 1900 a un 20% en 1965,[89] y en la actualidad prácticamente inexistentes.

Pero aun en el año 1966, la publicación del ensayo histórico Els descendents dels jueus conversos de Mallorca. Quatre paraules de la veritat (Los descendientes de los Judíos Conversos de Mallorca. Cuatro palabras de la verdad), de Miquel Forteza i Pinya, hermano del alcalde Guillem, provocó la última gran polémica popular sobre la cuestión chueta. En él se difundieron los hallazgos de Baruch Braunstein en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, publicados en los Estados Unidos en el año 1936,[90] que demostraban que en Mallorca las condenas a judaizantes habían afectado más de 200 apellidos mallorquines.[91] En este momento se puede situar simbólicamente el arrinconamiento al ámbito privado de las actitudes discriminatorias, desapareciendo, prácticamente, sus expresiones públicas. También la publicación de Forteza dio inicio a una exitosa línea editorial en la propia isla, continuada actualmente, que ha generado docenas de libros que tratan el tema desde distintas perspectivas y que ha convertido la cuestión chueta en uno de los temas más estudiados por la historiografía mallorquina.

La libertad de culto privado establecida por las leyes del final del franquismo posibilitó un cierto contacto con el judaísmo y propició en los años 60 ciertos movimientos de aproximación que no se han concretado más allá del caso de Nicolau Aguiló, que en 1977 emigró a Israel y volvió al judaísmo con el nombre Nissan ben Avraham obteniendo posteriormente el título de rabino. En todo caso, el judaísmo y los chuetas han tenido una relación de cierta ambivalencia por el hecho de tratarse de judíos de tradición cristiana, hecho no contemplado por las autoridades políticas y religiosas de Israel, que parecen dar importancia al hecho de ser de tradición cristiana, mientras que para los chuetas interesados en alguna forma de aproximación, su existencia diferenciada sólo se explica por el hecho de ser judíos.[94] Quizás esta dualidad explica la existencia de un culto sincrético judeocristiano denominado cristianismo chueta, por otra parte muy minoritario, predicado por Cayetano Martí Valls.

Un hecho importante, con el advenimiento de la democracia, fue la elección en 1979 de Ramón Aguiló, alcalde socialista de Palma hasta 1991. Su elección por votación popular se puede considerar la principal evidencia del declive de la discriminación, ratificada por algún otro caso como el de Francesc Aguiló i Pons, alcalde nacionalista de izquierdas de Campanet desde 1987 a 2007.

Todo ello, sin embargo, no implica la eliminación completa de conductas de rechazo, como indica una encuesta realizada entre los mallorquines por la Universidad de las Islas Baleares en 2001, en la que un 30% afirmó que no se casaría nunca con un/una chueta y un 5% declaró que no desea ni tener amigos chuetas,[96] cifras que, a pesar de ser elevadas quedan matizadas por la mayor edad de los que se posicionan en favor de la discriminación.

En los últimos años se ha creado la asociación ARCA-Llegat Jueu, el grupo de investigación Memòria del Carrer,[99] el Instituto Rafel Valls, de carácter religioso, la revista Segell y la ciudad de Palma se ha integrado en la Red de Juderías. Todo ello implica empezar a pasar de una actitud de ocultación, a la expresión de una realidad plural que se manifiesta con naturalidad.

Cuestión en la creación literaria

Desde principios del siglo XIX han estado muy presentes en la creación literaria en las Islas Baleares, pero la cuestión chueta por sí misma también ha sido tema literario más allá de los límites insulares. Probablemente donde más se ha tratado ha sido en la poesía popular, y con un tono especialmente agrio, pero no existe una recopilación sistemática de la parte que se ha conservado, aunque en la bibliografía especializada se encuentran muestras dispersas. También existe una abundante obra publicada en que el tema chueta tiene un importante protagonismo, alguna de ellas alto valor literario como Muerte de una dama o En el último azul .